4 a.m.
El vaivén del lago me devolvió a la pausa. Aquella noche fui recipiente mas no participante. Me llené de cantos, pero ni una nota salió de mi garganta. Ni los tambores ni las trompetas lograron mover los pies que recios se comunicaban con la tierra. El entusiasmo por el año nuevo se colaba durante un ensayo andino por el hueco de las bufandas, pero no lo suficiente como para anunciar fiesta.
La madrugada llega temprano en la isla y la promesa de fogatas y rituales mágico-religiosos nos llevó peregrinando temprano, haciendo caso omiso de la advertencia local de no hacerlo. ‘el sol tarda esta noche’. Extranjeras y extranjeros ignorantes, no comprendimos que ese era un día fuera del tiempo, y nos apresuramos.
YIN
Pero es que estaba la luna. No cualquier luna. Esa noche estaba LA Luna.
La recuerdo inmensa, colosal, señalándome el camino acuosa, recordándome que mientras caminara, que mientras volara, no iba a sentir frío.
Recuerdo haberme alejado de toda presencia humana para conversar con ella a mis anchas. Las voces se me hacían demonios molestos que venían a interrumpir mi ritual femenino.
Alimaña[1] que se alimenta de calores nocturnos, la posible presencia humana me hacía correr a sombras aun más oscuras para evitar ser encontrada por esxs seres limítrofes que sólo pueden ver al alero del sol.
(1) Alimaña: Deriva de la palabra animal. Dice por ahí que fue donde se clasificó en primera instancia a animalas y animales de formas extrañas, de difícil descripción e imposible categorización. Con el tiempo el vocablo pasó a designar a aquellxs seres que resultan desagradables o perjudiciales para la especie humana
Y YANG
21 de junio de 2016[1], Willkakuti de portal. Todos los planos unificados.
La astronomía dicta que es el solsticio el momento en el que la luna se encuentra más lejos del sol. Nuestros movimientos pausados, confundidos, acezantes por la altura, emulaban la desesperación por el encuentro imposible. Los caminos incas nos extraviaron por horas en una búsqueda inverosímil, no había norte ni sur, ni profano ni sacro. No era de Huiracocha el honor de esa noche, como habíamos supuesto, humanas y humanos acostumbradxs a ser plebeyxs. Esa noche pertenecía a otro tipo de fuerzas.
Willkakuti de portal. Todos los planos unificados.
El cosmos no se inmuta por la lógica de las medidas porque es el que las crea, emergiendo aquella noche lo vanal de los vocablos astronómicos y físicos. El Willkakuti es el Día Fuera del Tiempo, sin horas ni minutos, todo es uno.
Willkakuti de portal. Todos los planos unificados.
Tiempo, distancia, velocidad y todo tipo de vectores son palabras que ahora usamos para alejarnos de la creación.
Por eso las aimaras y los aimaras las conocen, pero las usan para crear, no para entender. Por eso ellas y ellos sabían que es precisamente esa noche el único momento en que el sol padre se une con la tierra madre, renovando su pacto de vida. La Luna, supuestamente más lejana que nunca, acompañó en amor a su hermana, manteniendo su hermosa figura presente incluso mucho después que los planos se disolvieran.
Willkakuti de portal. Todos los planos unificados.
Para nosotras y nosotros, seres simples aun, unidimensionales, no sería este un año nuevo,
no sería momento de fuegos artificiales,
no sería de abrazos ebrios ni de pasados vergonzosos o tristes ardiendo en un papel.
La espera por el sol sería el despertar del anhelo más ferviente por el calor que genera la vida. Sería cada poro contraído hasta el dolor,
Sería reconocerse hijas e hijos del sol, vulnerables y temerosxs de la fría nada.
Sentir el primer rayo en nuestros cuerpos sería el alivio, la felicidad, la constatación del rol del sumo astro en nuestros cuerpos, la constatación de nuestro deseo de vivir.
No recuerdo haber pasado frío más intenso.
[1] Doble luna en sagitario, esperando hace 23 años. La primera, el día que salgo de mi ciudad, la segunda, donde surgen Manqu Qhapaq y Mama Uqllu.
Primera y última noche del ciclo solar. Luna llena en solsticio de invier





Mabel
Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía