No sabía que representaba para él aquella chica de la que sólo conocía su silueta a contraluz y un retazo de su voz, deformada por los ecos de aquel patio interior. No sabía que era para él pero conocía sus efectos, se concentraba, estaba más contento, tanto que creía que había superado la depresión del opositor.
Encendía la luz, planchaba y doblaba su ropa y él se permitía dejar los libros e Internet y gozar de sus movimientos sutiles y acompasados como su silueta. Su perfil era perfecto, su frente recta y alta, sus cejas muy arqueadas, su nariz bellamente aguileña, sus labios gruesos. Un día que se hizo con unos prismáticos descubrió, además, que su barbilla era ancha y, probablemente partida… Lo que más le enamoraba era su cuello, largo, recto…
Conocía casi toda su ropa porque la mantenía en alto para doblarla antes de plancharla por eso su visita a la lavandería fue desasosegante. Había visto un par de veces a una chica morena que solía llevar gafas oscuras que tenía una quemadura en la parte izquierda de la cara. La quemadura le afectaba desde la ceja hasta el labio inferiror. Aquel día se había puesto en una lavadora a su derecha y cuando la miro de perfil el corazón le dio un vuelco, era la de la ventana, estaba seguro porque llevaba una camisola bordada que él la había visto planchar. Al pasar a su lado, lleno de compasión por la desgraciada muchacha, ella musitó:
- No dejes de mirarme cada noche. Tus miradas me recuerdan la que fui.





Manger
Buen relato, amigo Fiz. Mis saludos cordiales junto con el voto.
Mabel
Siempre quedará esa imagen grabada aún sabiendo lo que fue y en este momento, la desesperación de no saber la reacción de las personas. Hay que ver la vida con naturalidad y sentirse parte de ella. Un abrazo Felix y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Muy bueno, Fiz. Ese inesperado final es el que otorga su verdadera dimemsión al relato. Excelente.
Mi vordial saludo y mi voto, claro está.
arcano
Felicidades Fiz por este relato lleno de humanidad. Mi voto y un saludo
Fiz Portugal
Gracias a Manger, Germán, Mabel y Arcano por vuestras palabras.
Tiene, el relato, una referencia en la realidad, hace ya veinte años, cuando los crímenes de género se ocultaban, una antigua alumna me apareció en la Facultad con la cara destrozada por ácido, el monstruo de un antiguo compañero se lo hizo por celos. Quería que la recomendara para dar clase en una academia. Lo hice y funcionó. Hoy con la cara reconstruida, en alguna medida, da clase en la UNED.