En la segunda guerra carlista, un oficial del ejército de Cabrera se disparó un tiro en el pie izquierdo y a continuación lo hizo en el derecho. No pudiendo mantenerse en pie, se desplomó allí mismo y quedó tendido en el suelo. Al no haber nadie en las inmediaciones para socorrerle y evitar que se desangrara, decidió declararse agonizante de solemnidad.
JAVIDIOS




Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Francisco y mi voto desde Andalucía
LARRY
De traca. Mi voto. Saludos.
gonzalez
Me gustó mucho, Javi. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.