Añejando el cerebro

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En lejanas tierras de la Rioja corrió una brisa que me recordó lo bonita que es la vida y la forma en la que hay que vivirla. Problemas invadían mi vida y soluciones huían de la misma. El estrés siempre ha sido la que más odio de mis características y esta vez buscaba poseerme. Nudos en mi espalda reflejaban que buscaba, necesitaba y merecía un masaje gratis. Seguían invadiéndome y nunca dejarán de invadirme aquellos pensamientos de los que nunca encuentro solución. Me poseían. Me tomaban del brazo y no me soltaban. Me agarraban mucho más fuerte que aquél sonido que emitían aquellas máquinas constructoras cerca de casa en la mañana, y que me obligaban a levantarme.

Y yo siempre tan normal, tan tranquilo, tan calmado. Sobrellevando la carga que siempre cargué y no por decisión propia, sino por destino. Por haber sido parido con el defecto de constantemente darle vueltas a todo en mi cabeza. Defecto que me he acostumbrado a cargar en mi espalda en forma de nudos. En forma de esferas que rellenan mi espalda, y que con el tiempo, me hicieron terminar en una fisioterapia que no era la que necesitaba.

Necesitaba un tratamiento diferente, uno inexistente. Un trasplante de cabeza. Pero no físico, interior. Porque no necesito que cosan la cabeza de nadie a mi cuello, necesito no pensar como pienso. Necesito poder ir caminando por la calle saludando, cantando y apreciando el clima del día. No pensando en qué habrá sufrido la persona que pide caridad, en los pensamientos que hierven en la cabeza de cada persona que me cruzo o en qué pasaría si ahora muero por un accidente de tránsito. Necesito un borrón y cassette nuevo… un trasplante de manera de pensar.

En mi cabeza me he acostumbrado a cargar el defecto en forma de seres. Seres que me invaden constantemente y me gritan con furia que no valdrá la pena mi esfuerzo. Que estoy muy cómodo tumbado borracho en mi sofá como para preocuparme por cosas que en teoría, deberían serme indiferentes. Que no encontraré respuestas para las preguntas gigantescas que nunca he dejado de cuestionarme, y que si las encuentro no tendrán ninguna trascendencia. Que mi esfuerzo por crear un impacto social será como un corredor que saltó de un precipicio a otro, pero que se arriesgó a dar el salto sin entrenar constantemente, y estrelló su mandíbula al filo del otro lado. Que saltaré y volaré, pero que me estrellaré.

No encuentro forma de vivir la vida sin algún complemento que me deshaga de aquellas esferas y más aun de los temibles seres que me llenan. La realidad siempre me ha impactado y hace ya muchos años sumergió mi cabeza en un mar de agua extremadamente fría, pero cuando me acostumbré a su temperatura resultó ser un mar de pensamientos que nunca volvieron a permitirme dormir con facilidad. Me revuelco de un lado al otro tratando de librarme de estos seres que no me dejan en paz, pero a pesar de que intento frenar su entrada, continúan encontrando las fisuras para ingresar y continúa saliendo agua por los oídos cuando duermo de lado.

No encuentro forma de no beber de la copa de la calma, pero del engaño. Porque si me deshago de las esferas y los seres consumiendo sustancias que me impiden pensar, vivo de una mentira. Estaría haciendo trampa en este juego tan bonito que es la vida. Pero como siempre me he inclinado por hacer trampa, decidí añejar el cerebro. Decidí permitir que repose en barriles lejos de donde pueda seguir usándolo para pensar.

Comentarios

  1. Bartu

    7 junio, 2017

    Me siento identificado. Saludos y mi voto

  2. Mabel

    7 junio, 2017

    La mente es traicionera, te hace ver y pensar cosas que realmente no quieres por eso hay que controlarse en todos los aspectos y vivir la vida lo más positivamente posible. Un abrazo Santiago y mi voto desde Andalucía

    • Santiago Accini S.

      9 junio, 2017

      Eso es verdad Mabel, aunque es bastante difícil para algunos. Un abrazo y muchas gracias!

  3. GermánLage

    8 junio, 2017

    Hola, Santiago; un placer leerte de nuevo después de una larga ausencia, y más, si cabe, con un artículo tan denso como éste.
    Mi cordial saludo y mivoto.

  4. Lourdes

    10 junio, 2017

    Hola Santiago, ya una vez te dije que describes como nadie los pensamiento y sentimientos más cotidianos, ahora añado que les das una relevancia especial. Tu texto va in crescendo revelándose contra los pensamientos que se convierten en nudos en la espalda, para luego volver a bajar la intensidad para declarar que finalmente se rinde, las energías bajan en forma de rendición. Muy bien texto @santiaccini
    Un beso y mi voto, por supuesto…siempre!

  5. Celeste

    18 junio, 2017

    Santi, es la pura realidad. Me ha gustado. Un abrazo y mi voto.

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