Vertía trazos y colores en la tela con la mirada fija a los rostros, cuando un agradable aroma a tierra mojada antes de la lluvia, me hizo recordar la vez que seduje a Natasha de posar para un boceto de retrato. Estábamos en los prados de un parque a orillas de un canal de aguas dulces. Pero ahora las figuras y los rostros se suceden en una vertiginosa secuencia que se interponen, que se deforman y vuelven imprecisos los recuerdos de una tarde ya lejana, errante, evasiva. Sin embargo, creo evocarla con esos ojos azules que por días condujeron mi vida hacia un destino incierto. Han pasado tantos soles y tantas lunas.
A este día lo cubren ahora nubes borrascosas y amenaza la lluvia. Ha empezado a llover y me refugio en un bar con la idea de tomarme un trago de ron. Nadie me reconoce. Si apenas soy un amarqado y doliente pintor sin un pasado célebre, que con dificultad puede rememorar dementes historias que parecieran no tener sentido. Sorbo la primera copa con desespero, exhalando un deleite ya olvidado, ya perdido. Pero ese “petricor”, ese olor a tierra mojada, me conduce a un punto muerto de mí mismo ya desdibujado por el tiempo.
Y siempre Natasha ante mis ojos. La miraba y miraba su cara dulce teñida del blanco lirio. Miraba su pelo negro de rizos desordenados. Miraba sus ojos azules nadando en aguas de un oleaje cautivo. Miraba su cuello blanquecino perdido dentro de la blusa blanca acordonada por un cintillo de colores. Y yo diciéndole “recuéstate al árbol, desbrocha la blusa e inclínate un poco como derramando tus senos hacia mí”. Y Natasha tan crédula, tan inocente que hasta pensaba que era una modelo y yo con esos deseos de pincelarla al desnudo.
Ahora sedimento mis pesares y enciendo un cigarrillo para escuchar el murmullo del aguacero que se cuela dentro del salón. Sorbo otro trago envuelto en las bocanadas del humo. Vuelve Natasha y la percibo en instantes no tan ingenua. Si hasta tiene avidez por desnudarse y yo acobardado trazando rasgos y ella sonriendo como un haz de luna azul, al momento que suelta las trenzas de la blusa. Era tan joven, tan bonita con esas piernas largas bien proporcionadas que apenas cubrían su minifalda plisada. Empino otro par de tragos y me ausento del bar queriendo vivir.
La lluvia amaina. Yo tan nostálgico y con pesadumbres en el alma, salgo a la calle mirando la riada de aguas sucias que corren hacia los alcantarillados. La cabeza me da vueltas como una bolsa de papel lastimada, dando giros por las aguas mugrientas, que la impulsan en su revuelo de rio abajo. Me doy cuenta que Natasha se escapa como el destilar de las últimas goteras que caen de los tejados. La busco porque soy masoquista y la encuentro en los más íntimos recuerdos. La tengo, pero de nuevo se disuelve como las bocanadas que humea el cigarrillo. La lluvia se espanta y se va y Natasha la acompaña en su fuga.
Ahora estoy confundido y no puede saber a ciencia cierta si era Natasha o Anastasia. Esta bastarda memoria que me falla cuando más la necesito. Pronto la miro que camina a mi lado, pero ahora es Anastasia. Ella también de ojos azules, cuyos pezones se impulsan tras la blusa mojada por la lluvia, que le mantiene a buen resguardo la firmeza de unos senos que reconozco. Vuelve a llover y estoy cansado. La cabeza me da vuelta por el aguardiente y los recuerdos se apenan por los desvaríos. Me refugio a la vera de un techado ajeno, entretenido con las gotas que cual estalactitas cristalinas caen a rabiar sobre la acera. Y veo en el espejo de mi vida a un anciano casi ebrio, que echado sobre una calzada bajo el manto de una marquesina, se nota muy apesadumbrado por confusiones en la silueta de un amoroso pasado.
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Celeste
Me gusta muchísimo. Un abrazo y mi voto.
Lourdes
Estos dos últimos textos son bellísimos Eleachege. Todo en tus escritos me llevan a un gran desamor, a un recuerdo, como manifiestas en todas las leyendas de las imágenes que acompañan tus textos.
Bellísimo, poesía en prosa.
Besos
Mabel
¡Excelente historia, me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
eleachege
Un afectuoso saludo para Ustedes Mabel y Celeste. Gracias por su apoyo al leer.
Gracias también para mi estimada Lourdesb por acompañarme en este desafío de severa prosa enigmática.
Esruza
Nostalgia y recuerdos, sé muy bien de qué estás hablando. Muy buena prosa, me gustó
Un abrazo y mi voto
Siby
Es hermoso lo que escribes,
lo disfruto sinceramente, te dejo mi voto.
besitos dulces
Siby
eleachege
Gracias Esruza por la emoción que veo nacer en tus palabras.
Gracias Siby por tus gratos comentarios, aunque tus “Te gusta” no se materializan.
Tamara Devic
Precioso Eleachege, admiro esa forma de transmitir.
gonzalez
Me gustó mucho, Eleachege. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
Siby
Vuelvo a repetir tus preciosas letras
Ele, no dejes de escribir para alegria
de los que te seguimos, tienes mi voto
y ahi voy a me gusta, jaaaa
besitos dulces
Siby