Los desprecio. Los detesto. No consigo estar entre ellos sin sentir repulsa instintiva. No concibo la vida sin ellos, me enardece el deseo, pero al mismo tiempo, me dan asco, no me consuelan para nada. Son sólo cuerpos. Cuando, y esto suele pasar a cierta edad ciega, se deja de tener recuerdos serenos de las cosas y de las gentes, uno se encierra en sí mismo y no resta nada para estar loco, entre ellos, definitivamente. Uno se imagina que la vida es para ser dada, para estar en ella de forma fétida, de forma repugnante, y es cierto, es así; pero no se alardea de ello, no se es locuaz ni elocuente. Es una batalla siempre astuta que funciona y se mezcla en y con el silencio.





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Muchas gracias Mabel, un abrazo correspondido-.
Esruza
¡Muy bueno, como siempre!
Saludos y mi voto
Luis
Muchas gracias, un saludo!
Ela_Adal
Transmite la fuerza de tus pensamientos tal y como querías hacerlo. Mi voto y un abrazo para ti.
Luis
Gracias Ela, un saludo!
Celeste
Me ha gustado. Un abrazo y mi voto.
Luis
Muchas gracias Celeste, un saludo-.
Manger
Caray, estimado Luis, un texto demasiado profundo, con mucho, mucho “rebote”, o carambolas, como en el juego de billar. Para pensar y acabar muy despistado. Un fuerte abrazo.
Luis
Muchas gracias Manger, un saludo!
Fiz Portugal
Los cuerpos son la antítesis de los sentimientos pero son las máquinas que nos permiten sentirlos. cuando van pasando los años se pueden separar en alguna medida la carne de las emociones, pero es sólo un sueño. A mi me gusta decir que somos un alma a caballo de un mono, con todo lo que esto significa de sentimientos y emociones primarias o de un intento de gobierno del animal por el alma. ¿Te refieres al cuerpo de los monos? Saludos cordiales. Te doy mi voto y te sigo.
Luis
No, pero quizás sí- lo de los monos-. Un abrazo y gracias por tu puntuación!