La opresión que sentía en el pecho era tan grande que su alma saltó hacia arriba y se situó justo encima de su coronilla para ver desde allí su vida libre de miedos, de prejuicios, de amores y de odios, como un ángel. Le había dejado y lo que es peor, arruinado. Su casa embargada. El coche en el taller y la nevera vacía y averiada. La cuenta corriente, bueno, en cuanto pensaba en los números rojos, le sudaban tanto las manos cuando cogía la tarjeta que se le escurría y no la podía manejar.
Sin embargo, desde arriba, justo encima de la coronilla, las cosas se veían objetivamente, le habían subido el sueldo, podría pagar la hipoteca y quizás la avería del coche no sería muy cara y ella volvería y se ocuparía de la casa, de su ropa…
La vio llegar con esos andares provocativos, sobrados. Con la cabeza alta como si buscara pisos en venta o alquiler y salió corriendo, se tropezó y dio un traspiés por mirarla quizás la última vez y no pudo dejar de hacerle la peineta o quizás se la hizo el ángel de la coronilla.





Mabel
Muy buen relato, me encanta. Un abrazo Felix y mi voto desde Andalucía
Ébou.Riffé
Bueno, desde lo alto o desde lejos siempre todo se ve con más claridad. Es sabido el dicho que muchas veces los árboles no dejan ver el bosque.
Un gusto, te sigo, te voto…nos leemos.
Saludos!
LARRY
El vaso medio lleno ó medio vacío, me gusta. Mi voto. Saludos.
gonzalez
Me gustó mucho, Fiz. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
GermánLage
Buena perspectiva para ver las cosas, Fiz. Buen micro.
Mi cordial saludo y mi voto.
arcano
Muy bueno, Fiz, te felicito por el micro. Tiene un toque de amargura y humor a la vez. Se podría decir que el pobre estaba desde la coronilla y “hasta la coronilla”…
Mi voto y un saludo