Desolación

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Vista cansada en ojos entrecerrados, el gris del cielo brilla lo suficiente para deslumbrar un poco, la acumulación de nubes hace del horizonte una vista en tonos grises, como si de una filmación en blanco y negro se tratara, el piso cubierto por una arena ligera, delgada y negra que ante una exploración un tanto más profunda demuestra ser ceniza, los arboles negros, secos y con vistas monstruosas y fantasmagóricas un viento leve pero constante, la persistente amenaza de lluvia que no acaba por llegar, un incómodo silencio solo acallado por el murmullo del viento en las irregularidades de la solitaria planicie, el tiempo no pasa y sin embargo el lugar muestra haber sido víctima de él, en total soledad salvo por mi extraña presencia al centro de la nada.

Mis botas obscuras parecen no hundirse en la suave arena, es extraño, el pantalón obscuro se ciñe a mis piernas como una segunda piel, mi abrigo vuela con el viento tras de mi liberando mi torso desnudo al toque del viento, las marcas en mi piel hacen evidente las batallas libradas en los tiempos recientes, mi cara seria y cabello entrelargo vuela hacia el lado de mi cabeza.

No hay manera de saber si es día o noche, el cielo gris brillante deslumbra pero en tierra reina la más extraña obscuridad, como una neblina turbia y aun con tal atenuante la vista alcanza el horizonte en todas direcciones, “aquí no hay nada ni nadie”.

Nadie podría imaginar el mundo magnifico y lleno de vida que algún día cubriera estas planicies, nadie creería las infinitas posibilidades que albergo el mismo suelo que hoy piso con un dejo de nostalgia, los personajes que por estos caminos transitaron y las edificaciones magnificas que levantaron, ahora solo queda el recuerdo, el recuerdo y los fantasmas que me persiguen en cualquier parte solo para traerme aquí, para mostrarme como es el mundo ahora, el mundo que algún día les regale y que después les arrebate con la violencia con la que un disparo arranca la mirada de sorpresa de una víctima.

Tanto cuidado puse en matarlos que nunca vi que los fantasmas no pueden morir pues carecen de vida, ahora su espíritu permanecerá por siempre, acecharan estas planicies donde nada volverá a crecer o a construirse, nadie más habitara jamás aquí, solo yo puedo venir, solo yo puedo ver y saber la historia.

¿Desolación?, nadie puede saber lo que eso significa sino conoce este lugar y nadie puede entender su historia porque en realidad nadie nunca estuvo aquí, salvo por ellas, ó ¿si lo estuvieron? Pudo ser solo un sueño, un sueño maravilloso que ya nunca más habitara el espacio onírico de mi mente.

Desolación llamo este punto del terreno, justo aquí, y justo aquí vendré a morir algún día, cuando me sienta cansado y no pueda luchar más contra ustedes, ese día dejaré que me hagan cenizas como los hice yo tiempo atrás, y entonces estaremos en paz.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    21 junio, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo Bernard y mi voto desde Andalucía

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