Prietas las filas de cadáveres amontonados en esta injusta fosa común la quietud de los cuerpos altera el descanso eterno y el infinito olvido se pudre en la mente de los enterradores más preocupados en purificar sus conciencias que en justificar sus acciones, la natural corrupción consume la carne pero corroe hasta el tuétano las burdas explicaciones. Solo la paz de la muerte nos hace iguales, victimas, verdugos y juzgadores.





Mabel
Ante esta realidad nunca hay diferencias. Un abrazo Marco Anton y mi voto desde Andalucía
Gusadro
Profundo y bien redactado. Un fuerte abrazo y mi voto.
MM-PerezCasado
Muy bueno 🙂