Giza (Capitulo 32)

Escrito por
| 15 | 1 Comentario

Sabía el significado de aquellas palabras que pronunciaba Haru pero me negaba a creer que realmente mi destino sería igual que el de Luna y Will. Noches atras impulsado por mi curiosidad tomé el diario del cuarto de Haru, fue una búsqueda algo dificil ya que aquella chica era bastante cuidadosa con su escondite. Cuando lo tuve en mis manos sentí una ligera presión en mi pecho haciéndome recordar por un instante las consecuencias que traía consigo aquel libro. Era demasiado tarde para arrepentirme por lo cual decidí ver en su interior. Una ola de conocimientos llenaba mi mente, aunque jamás en mi vida hubiera escuchado muchos de los términos utilizados en aquellos textos sentía que poseía pleno conocimiento de ellos y mucho más. Como era de esperarse aquel libro había sido creado para que solo unos pocos pudiesen descrifrar su verdadero significado, sin embargo una pequeña carta oculta entre las hojas me reveló algo que realmente no habría imaginado hasta ese momento. El contenido mencionaba una especie de tragedia, aparentemente un incendio, no comprendía del todo la carta ya que algunas partes se habían desvanecido por el desgaste del papel, aún así captaban mi atención ciertas frases, “el secreto de los bullet” y “vivir de la fama de los Lucem”.

- ¿Estas escuchándome?- reclamó Haru bastante cerca de mi rostro

- Me distraje un momento…¿Que estas haciendo?- mencioné alejándome un poco

- Intento ayudarte, moriras en pocos días-

- Ya lo sé, pero sigo sin poder creer esa historia-

- Tus amigos murieron, ¿Que más evidencia quieres?-

- Jamás pudimos confirmarlo nosotros mismos-

- Josh porfavor, escúchame, no quiero que simplemente desaparezcas- dijo tomando mi mano con delicadeza y reposando su frente contra mi pecho

- ¿Qué te pasa? actúas raro, pensé que me odiabas-

- Lo único que odio es que no podamos entendernos- dijo en un tono de voz casi imperceptible

En momentos como estos es cuando menos me es posible controlarme. Aquella voz seguía resonando en el fondo de mi mente, revivía mis recuerdos con aquella chica misteriosa pero ¿por que siempre la recuerdo al estar cerca de Haru? No tiene sentido.

- ¿Qué piensas hacer para ayudarme?- cuestioné acorralandola contra una de las estanterías

- Lo que sea necesario- mencionó bastante decidida

- No te entiendo-

- Perdón, se que a veces debo parecerte insoportable, pero quiero ayudar en lo posible a otros, no deseo seguir viviendo como hasta ahora lo he hecho-

- ¿Es por eso que ayudaste a Lucy a encontrar a sus padres?-

- Sí, debido a ciertas circunstancias no puedo mantenerme cerca de ella pero quiero que sepa al menos que en el fondo aún la aprecio-

- Sabes, suenas como una persona en constante peligro que envía mensajes subliminales de auxilio-

- ¿Eso crees?- preguntó con un risa nerviosa mientras observaba el suelo

Algo me decía que me detuviera en aquel instante, solo podía pensar en salir de aquel lugar lo más rápido posible, pero tampoco podía dejar a medias nuestra conversación. Sin notarlo tomé la mano temblorosa de Haru mientras me dirigía a la salida de la biblioteca. No muy lejos pude escuchar la voz de Lucy algo sorprendida y a la vez desconcertada, no necesitaba mirar su rostro para saberlo.

Rápidamente ingresé a la habitación de Haru junto con ella y me aseguré de que nadie pudiése interrumpirnos.

- Bien, ya entendí, quieres ayudar, pero ¿como planeas hacerlo?- pregunté observándo a Haru buscándo algo en un cajón

- Con esto- mencionó mostrándome un pequeño frasco de vídrio con un líquido azul en su interior

- …No aceptaré drogas-

- No es una droga-

- ¿Y porque es tan extraño su color?-

- No es extraño-

- Es A-Z-U-L y brilla-

- ¿Quieres morir?-

- No es como que me moleste mucho la idea-

- ¡Joshua!-

Ambos nos sorprendimos por un par de segundos, yo particularmente sentía haber experimentado una situación similar en el pasado, algo como un recuerdo fugaz de mi niñez.

- Lo siento, no quería gritar tan fuerte- mencionó ruborizada algo que llamó bastante mi atención

- No sabía que podía hacer expresiones así- comenté sin pensar

- Yo, bueno…-

- Perdón, no se que dije- dije desviando la mirada

El ambiente de alguna forma se sentía cada vez mas tenso y no entendía bien la razón, tal vez se deba a que ambos no somos muy buenos entablando conversaciones.

- De cualquier modo, debes tomarlo, te ayudará a disminuir gradualmente el efecto de la maldición- mencionó retomando el tema

- ¿Realmente funciona?- pregunté observándo de cerca el contenido del frasco

- Sí, hemos realizado pruebas anteriormente aunque no es algo que sea disponible para el público-

- ¿Es ilegal?-

- No se si pueda decirse ilegal…-

- Lo sabía, quieres darme algo raro, ¡me niego!- mencioné dando media vuelta

- ¡Espera!- dijo Haru sosteniendo mi brazo

En un intento por liberarme de su agarre tropezamos quedándo tirados en el suelo uno sobre el otro en una pose algo comprometedora. Planeaba simplemente disculparme una vez que me levantara pero la situación solo pudo ir a peor…

- Princesa y Dimoni…¡¿Qué ocurre aquí?!- exclamó completamente histérica Mayka al entrar en la habitación

- No es lo que parece- mencionamos a la vez Haru y yo

- Ni lo será, fuera de aquí antes de que llame a los guardias- dijo alejándo a Haru de mi lo más que pudo

Nos dirigimos una pequeña mirada antes de que tuviera que salir de aquella habitación. Fueron solo unos segundos pero me pareció notar un brillo rojizo en sus ojos. Mientras meditaba sobre todo lo ocurrido noté que en mi bolsillo se encontraba aquel frasco de antes, seguramente Haru había aprovechado la conmosión para colocarlo allí sin que me diera cuenta.

- Realmente no entiendo a esa chica-

- Yo menos- mencionó Clyde acercándose

- ¿Me espías?-

- No realmente-

- Eso me recuerda, ¿le dijiste algo al cabeza de hielo y la princesita sobre “ese” incidente?-

- Recién llegué a la mansión, no he conversado mucho con su alteza, además ¿de que me beneficiaría entregarte?-

- Tú también eres un tipo raro-

- Gracias- mencionó con sarcasmo antes de continuar su camino

Miré nuevamente aquel frasco y cada minuto aumentaban mis dudas.

- Si piensas usar esa cosa será mejor lo hagas pronto, entre más tardes en beberlo peor sabor tendrá- mencionó Clyde a lo lejos

- Es realmente raro…-

Minutos más tarde me encontraba sentado en un sillón de mi habitación observándo el frasco detenidamente. Si realmente causaba algún tipo de reacción en mi cuerpo debía estar preparado. Dudé durante un rato sobre que decisión tomar, aunque al final sabía que la curiosidad le ganaría al poco juicio que me quedaba. Destapé el frasco notando una dulce fragancia similar a un perfume, lo acerqué a mi boca para darle un pequeño sorbo pero el sabor no era lo que esperaba. Unas fuertes nauseas se generaron de manera inmediata haciéndome escupir parte del líquido sobre el suelo. El rastro que había dejado desintegraba lentamente parte de la alfombra frente a mí.

- ¿Es alguna clase de veneno?- dije posándo sobre una mesa el frasco

- No lo es- mencionó la voz suave de una chica

La misma voz de aquella vez. ¿Sería posible que hubiese vuelto “esa” chica? Deseaba girarme en dirección a ella pero mis sentidos se debilitaban rápidamente. Solo tomaron unos segundos para perder el conocimiento, no podía moverme en lo absoluto.

Al despertar me encontré con el techo de mi habitación, algo que de alguna forma me tranquilizaba. Era bueno saber que aquella sustancia no había causado el resultado que esperaba.

- Que bueno, despertaste- mencionó la voz de antes

- ¿Quién es?- pregunté sentándome bruscamente en mi cama observándo a Haru sentada a mi lado algo sorprendida por mi comportamiento

- ¿Estas bien?-

- Ah, sí…¿de casualidad no había alguien más en la habitación?-

- No, soy la única que ha entrado aquí desde que te desmayaste-

- ¿La única? Es extraño- cuestioné observándo el resto de la habitación completamente ordenada

- ¿Que ocurre?-

- Bueno, no soy la persona más ordenada del mundo-

- Perdón, es un viejo hábito que tengo- mencionó encogiéndose en su sitio

- ¿Un viejo hábito? Ya veo, ¿Qué haces aquí?- Pregunté notándo nuevamente su ropa vistosa

Debía haber estado dormido un buen rato ya que noté la oscuridad de la noche a través de mi ventana.

- Me preocupaba que algo como esto pudiera sucederte- dijo ofreciéndome una taza de té

- ¿Te refieres al colapso? Este olor es igual- comenté sosteniendo la taza

- Sí, mezclé el líquido con el té-

- No gracias- dije alejándo la taza de mi rostro

- Tranquilo, esta vez no pasará nada-

- No me preocupa colapsar, el sabor es horrible-

- ¿Enserio? Eso se debe a que lo tomaste incorrectamente-

- ¿Hay una forma de hacerlo? ¿Porque no lo mencionaste?-

- No me dejaste hablar mucho, además Mayka interrumpio nuestra conversación, inténtalo una vez más-

- No confío en ti-

- Tendrás que hacerlo-

- Pues aunque quisiera no podría-

- ¿De que hablas?-

- Mis brazos, por alguna razón, estan entumecidos al igual que el resto de mi cuerpo- mencioné en voz baja

- ¿Enserio?- preguntó soltando una pequeña risa

- No te burles, es tu culpa, yo estaba perfectamente hasta que bebí esa cosa-

- Entonces permite que te ayude- dijo acercándo la taza a mi boca

Instantáneamente cerré mi boca con fuerza y desvíe mi rostro de manera que pudiera evitar por completo aquella sustancia extraña.

- No seas así, es por tu bien-

- Ya te dije que no lo necesito-

- Actuas como un niño-

- Almenos no me veo como uno, señorita Bullet-

- Ya deja de mencionar ese nombre en voz alta, Dimoni-

- Tú también lo haces-

- Eres molesto-

- Tú También-

- Suficiente- mencionó tomándo un gran sorbo de la taza

- ¡¿Qué haces?! Es peligroso- fue lo último que logré decir

Sin previo aviso sus labios se juntaron con los mios de manera de obligarme a ingerir aquel líquido que se encontraba ahora en el interior de su boca. Durante el forcejeo algunas gotas fueron derramadas pero nada significativo. Notaba que la presión entre ambos disminuía a medida que el líquido desaparecía de nuestras bocas. Unos pocos segundos continuamos completamente inconcientes de nuestras acciones hasta que bruscamente repusimos la distancia entre ambos. Realmente era peligroso estar cerca de Haru ¿Desde cuando no hemos tenido una conversación normal?

- ¿Que fue eso último?- pregunté aún algo agitado al igual que ella

- No lo sé, lo siento, pero ahora estarás mejor, no te haz desmayado- mencionó levantándose de su asiento

- Es verdad, el sabor era mucho mejor que antes- comenté unos segundos antes de notar la relevancia de mi comentario

La tensión volvió a hacerse presente. Jamás lograba estar tranquilo con Haru, era simplemente imposible. Observaba como recogía el juego de tazas en silencio mientras evitaba mi mirada.

- Perdón realmente no se que decir en un momento así- mencioné levantándome de la cama notando mi cuerpo más ligero

- No importa…-

- Josh, ¿Estas ahí?- preguntó Lucy dando unos ligeros golpes sobre la puerta

- Demonios, Lucy, no debe verte aquí- mencioné en voz baja

- ¿Por qué? no es como si tu relación estuviera en riesgo- comentó Haru

- De hecho sí, ahora obedece y escóndete en el armario rápido- dije abriendo de par en par las puertas del armario

Afortunadamente se trataba de un lugar bastante espacioso por lo que tanto Haru como la evidencia de la taza pudieron ser ocultas en aquel sitio sin problemas. Una vez asegurado de que no hubiese rastro de alguna otra persona en la habitación me dirigí a abrir la puerta.

- Josh, ¿Por qué tardaste tanto? Realmente te sientes mal ¿cierto?- preguntó abrazándome con fuerza

- Estoy bien, ¿Quién te dijo eso?-

- Clyde, dijo que te habías mareado y Haru se había hecho cargo de ti-

- ¿Enserio?…ah, sí, me trajo unos medicamentos, ya me siento mejor-

- Menos mal, pero me sorprende que se haya ofrecido a ayudar-

- A ti te ayudó con tus padres-

- Es verdad, no la entiendo, hay veces que intenta ser buena pero luego lo derrumba todo-

- Es su forma de ser supongo-

- …¿La defiendes?-

- ¿Qué? No, solo hacía un comentario-

- La verdad es que recordé algunas cosas sobre el tiempo que estuve inconsciente-

- ¿Qué cosas?-

- Los vi a ti y a Haru, como si estuvieran apoyándose…Josh podría ser que ustedes-

No permití que continuará aquella frase o podría lamentarlo por el resto de mi vida. Deposité un beso algo desesperado en sus labios esperando que de esa forma olvidase aquellos pensamientos.

- Josh-

- No pienses en cosas innecesarias, estoy contigo por algo ¿No crees?-

- Supongo que tienes razón…-

- Deberíamos dormir ya es tarde- mencioné caminando hacia mi cama cuando sentí los brazos de Lucy derribarme sobre el colchón

- Que gracioso, tú nunca quieres dormir-

- Bueno hoy sí-

- Yo siempre complazco tus caprichos, déjame hacer lo que quiero por una vez- dijo iniciando un apasionado beso que lastimosamente desaría haber podido impedir

Haru no es la persona más agradable que conozca pero no creo que nisiquiera ella se merezca tener que guantar esto. Estaba dispuesto a detener aquella situación pero repentinamente mi cuerpo volvió a entumecerse, mis movimientos se redujeron drásticamente dejándome a merced de Lucy quién por suerte o tal vez desgracia ignoraba por completo mi situación. Sin dudas aquella noche sería una que jamás podría olvidar…

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    5 junio, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas