Todo lo que viene a continuación pasó realmente.
En febrero de 2016, volvía a casa después de un viaje y me pasé por su negocio a ver a un buen amigo, prácticamente mi hermano, ese hermano que no tuve nunca.
Cuando salía e iba a bajar unas escaleras tuve la mala suerte de resbalar, caer, darme un buen golpe en la cabeza y llevarme un gran susto. Pero no resbalé y rodé escaleras abajo sino que caí de lado al vacío, desde todo lo alto.
Pasé tres largas horas en urgencias con mi amigo al lado en todo momento. Charlábamos a tenor de la caída, de lo que pudo ser y afortunadamente no fue, de que había que saber apreciar más la vida, los amigos, la familia, los pequeños ratos porque un día, sin venir a cuento, podemos no estar y ser tarde. Ahí, curiosamente, los dos aprendimos a ver la vida de otra manera y a intentar vivirla lo mejor posible.
Ambos solíamos hablar todos los días, como no podía ser de otra manera. Al cabo de casi dos meses sin salir de casa, convaleciente aún de la caída, decidí poner los pies en la calle y todo lo veía de otra forma; pisaba con mucho cuidado para no caer, salía a algún sitio a comer y siempre pensaba en él, encerrado en su despacho echando más horas que un reloj (autónomo). Lo llamaba para que me acompañase a comer, para que se relajase al menos un par de horas, pero mi gozo en un pozo porque no había quien lo separase de sus móviles y de su despacho hasta al menos las 4, 5 o 6 de la tarde, por más que intentaba llevar a cabo aquello que hablamos en el hospital.
Así fueron pasando los meses hasta que, paradojas de la vida, justo la semana que lo había conseguido convencer para comer con él y hablar de negocios (por mí inminente próximo viaje), a finales de noviembre del mismo año, dos días antes, le dió un fatídico infarto en su propio despacho. Tristemente, después de una semana luchando por sobrevivir como un león falleció.
Este hecho, una vez más, me demostró y convenció de aquello que hablamos los dos en su día y que él de alguna manera llevaba a la práctica los fines de semana, disfrutando a tope con su mujer y familia. Pero prevalecía su espíritu luchador e infatigable trabajador entre semana. Su sueño…tenía en nómina a cinco personas y me comentaba que quería crecer más, él soñaba con tener en nómina unos cien trabajadores empezando evidentemente por mí y que a sus amigos, empleados y familiares de estos no les faltase nunca el trabajo.
En memoria y homenaje a mi amigo, mi hermano JAPI,
Te quiero hermano y allá donde quiera que estés siempre me acuerdo de ti, cada día. Me tranquiliza saber que ahí arriba se lo estarán pasando muy bien con tu buen humor que siempre tenias y tu sonrisa para con todo el mundo. Besos al cielo.





eleachege
Un sensible relato en homenaje a un a un amigo del alma. Un saludo Arlequín y recie mi voto a tu escrito.
Arlequín
Gracias amigo, un saludo y fuerte abrazo para ti también.
Lourdes
Gracias por compartir un relato tan íntimo.
Las persona que hemos perdido a algún ser querido antes de tiempo (se supone que deberíamos morir viejitos) lamentablemente, es cuando nos damos cuenta de que en en realidad sólo estamos aquí un rato, y en ocasiones un ratillo,entonces es cuando empezamos a apreciar todos los minutos del día y dedicarlos a lo que realmente importa: la familia, los amigos y a una misma ( en mi caso).
Al igual que tú seguimos recordándolas y continúan latiendo en nuestros corazones y eso hace que de vez en cuando no nos resistamos ha hacerles un homenaje público, porque eso les acerca un poco más a la vida…nuestra vida.
Arlequín
Muchas gracias por tus palabras Lourdes, un saludo.
Mabel
¡Qué homenaje más hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Arlequín
Mabel amiga, muchísimas gracias, un abrazo.
GermánLage
Entrañable, noble y muy humano, Arlequín.
Mi cordial saludo y mi voto.
Arlequín
@germanlr, muchas gracias por sus palabras maestro, un enorme abrazo.
Esruza
Muy sentido relato. Creo que desgraciadamente él era un laboradicto y extraordinario amigo. Yo sé lo que es tener verdaderos amigos y perderlos antes de tiempo.
Gracias por compartir tus sentimientos.
Mi voto
Arlequín
Muchas gracias, un saludo.
Beto_Brom
Sencillo y simple,…un relato que llega lejos, quizás hasta donde lo está leyendo, seguramente tu amigo.
Shalom
Arlequín
Gracias, un saludo.