A veces piensas que eres fuerte. Que el peor trago de tu vida ya lo has pasado y que a partir de ahora nada te va a hacer tanto daño. Todo lo que has pasado, vivido, sufrido… Te ha hecho mas fuerte.
Te has alzado de las cenizas cual ave Fénix, has conseguido crear algo impensable de la nada.
Contigo se han cruzado miles de imbéciles que te critican sin hacer ellos nada apenas. Cientos de esos idiotas cancerígenos que se hacen llamar amigos y que tú has superado en todos los aspectos. Y por qué negarlo, al menos hay media decena de personas en las que tú pensaste como esa “persona especial” y te dejaron alguna que otra grieta.
Y todo ello para llegar a tu meta. Ser el mejor. Tener tu esfuerzo reflejado en cada escaparate. Que la gente sepa quien eres, cuanto, como y porqué has luchado.
¿Qué se supone que haces sintiéndote mal por esta soberana idiotez?
Eso no es importante. Da igual lo que sea.
Te ha llevado muchos años esculpirte como para echarlo a perder. Un hierro tan trabajado, pulido y peleado como el tuyo, pocas personas van a conseguirlo.
Desde luego, no eres ni serás nunca el tipo de persona a la que se le derrumba el mundo por un imbécil que no sabe lo que es estar en esa soledad tan profunda y desgarradora que hasta da miedo. En la que no tenías un triste amigo con quien contar, en la que estabas con el corazón en la misma garganta y tuviste que tragártelo para poder articular una respuesta nítida y seguir adelante, ya que no hubo un buen amigo que lo hiciera por ti.
Y hablando de amigos, un idiota falso e hipócrita no va a ser quien te hunda. Aquel, que no hizo más que hacerse fotos con tu armadura de combate, pero cuando llegó el momento de luchar junto a ti salió despavorido porque nunca había luchado. Aquel, que después de beneficiarse de las miles de batallas luchadas por llegar a donde estas, tan solo fue un idiota más. Ese pobre imbécil que se cree íntegro y con la razón absoluta cuando quizá es una de las personas más deplorables con las que te has cruzado.
Pero eso no es nada, ¿verdad?
No olvidemos a aquellas personas contra las que, por estúpido, luchaste sin armadura. A las que le mostraste carne y hueso para que se encargaran de triturarlo en pedacitos
Quizá las ultimas heridas duelan más que un poco. Nunca fue fácil luchar sin armadura. ¿Recuerdas cuando ni siquiera la tenías y creíste que luchar era dejar herirse?
No vas a volver nunca allí, así que debes cuidar bien tu preciado pedazo de hierro que construiste con las balas que te habían tirado. Hay que pulirla, barnizarla y soldarle las brechas abiertas.
Debes estar preparado para la siguiente batalla, pero no te preocupes, no es nada que no hayas visto ya. Has llegado muy lejos. Ha llegado el momento de luchar con y contra todo. Que el hierro sea la única muestra de tu ser, pues ahora es tiempo de pelear y no te vas a despojar de ello ni para dormir. Sabes perfectamente que no puedes.
Aguanta dos pares de miles de imbéciles, tres pares de cientos de idiotas y las decenas que a ti te parezcan de personas que te hicieron sentir como un miserable. Así, todos juntos y a la vez gritando en tu nuca al mismo tiempo que tu haces un intento inútil por mantener tu armadura intacta.
Has conseguido la fe ciega de millones. ¿Qué crees que pasaría si algo te hiciera temblar? Se desataría el pánico. Confían en ti para que les enseñes tus pasos. Para que les muestres con despreocupación las brechas en el hierro y les digas lo poco que te ha perturbado esa tontería contra la que ellos se han herido y han quedado maltrechos.
Tu meta esta tan cerca… Solo debes conseguir soportar todo eso y tener la voz inquebrantable en el momento de explicárselo.
Adelante. Mirales a los ojos y diles que te dieron absolutamente igual las palabras de aquel imbécil que opinó de ti sin saber tus batallas, que la enorme injusticia que es el haber luchado tanto para llegar al mismo lugar los dos no ha hecho más que una grieta que ahora está soldada. Evidentemente, recordar en cada minuto de batalla librado en los momentos en los que no tenías esa armadura, no será ningún impedimento.
También puedes contarles que después de una soledad aterradora, de la que pensabas que no ibas a salir jamás, encontraste a alguien dispuesto a luchar junto a ti. Un recambio para tu armadura (que estupidez, como si alguien que se quiere comer el mundo necesitara un respiro). Y por qué no, cuéntales que fuiste tan… Tan… Inocente de quitarte la armadura para dejársela. Que realmente hubo algo que te llevó a confundir esa persona con la correcta para hacerlo. Que esa maldita armadura quemaba, escocía y cortaba en cada paso que dabas y por eso necesitabas quitártela. Y que lo confundiste con la oportunidad de avanzar que siempre habías querido.
Díselo, no estabas dispuesto a mas luchas sin victorias. Querías una victoria y te la fabricaste.
Igual que cuando aun teniendo una quemazón de hierro candente, mas encendido que nunca por las recientes heridas en cada paso que dabas, tuviste que sumarle las únicas heridas de las que tu armadura no podía cubrir. Aún cuando pensaste que esa batalla ya la habías librado.
Mírales a los ojos, a ese millón de futuros guerreros que confían ciegamente en ti y cuéntales lo que te provocaron ese idiota, ese imbécil y esos rasguños sufridos mientras no tenías puesta la armadura.
Y a continuación explícaselo: que no ha sido un idiota quien ha opinado sobre ti, quizás dos mil. Dos mil malditas veces en las que te tragaste el amargo sabor del recuerdo sin importar los golpes. No te falló alguien en quien confiabas, quizá fueron cien las veces que necesitaste ayuda y solo conseguiste las heridas provocadas por una persona falsa y aprovechada.
Y cuéntales la guinda del pastel: diles como después de luchar y luchar el incansable guerrero cae rendido, se quita la armadura y se arriesga una vez mas a heridas sin protección, siendo en ese preciso momento cuando te das cuenta del sinsentido: sin armadura es la única manera de curar realmente tus heridas.
Idiota de hierro… Lo único que vas a soldar aquí es tu coraza, no tu corazón.





GermánLage
Profundo, lleno de sentido común y muy bello escrito, Belén. Antológico el final.
Mi cordial saludo y mi voto.
eleachege
Buen relato BelenJF. Un saludo y mi voto a tu escrito.
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Belén y mi voto desde Andalucía
Esruza
Me llegaste muy hondo. Cómo me gustaría ser capaz de decir lo que tú dices a tantos idiotas, pero especialmente a uno que al quitarme la coraza, aprovechó para herirme. Así es la vida querida Belén, debemos aprender a tener siempre puesta la coraza.
Abrazos afectuosos y mi voto
LARRY
Si no abres la coraza te quedas aislado. Aunque te partan la cara y te traicionen y sufras un reves. ¿Porqué no seguir conociendo buena gente?. Muy bueno tu micro. Felicidades. Mi voto. Saludos.