Aquí no hay corriente de aire ni oxígeno limpio que llegue a mis pulmones. El sol no se filtra por ningún recóndito agujero y no hay señales de que el rescate sea inminente. Permanezco sentada sobre mis piernas, en el centro de un habitáculo demasiado pequeño para estirarlas. Escucho atenta el latido de mi corazón, para ser avisada con antelación si algo falla.
Intenté en infinidad de veces alzar la voz, pero en cuanto mis gritos salen de mi garganta el ruido del mundo exterior enmudece mi dolor. Hay demasiadas prisas, demasiadas autopreocupaciones y sigo atrapada. En algunas ocasiones utilicé mis manos, mis uñas, mis piernas entumecidas para intentar derribar la puerta que se enfrenta a mi liberación. En consecuencia, solo he conseguido sangre, lágrimas y más frustraciones. Hubo un día en que casi crucé el umbral de la soledad, pero una fuerza bestial me introdujo de nuevo a la habitación.
Estoy encerrada. Exiliada en una habitación sin ventanas. En frente tengo una puerta cerrada. Nadie es capaz de abrirla o permitir que la derribe. Si intento moverme soy castigada. La llave de la cerradura no la poseo, pero deseo que alguien pueda encontrarla, pueda probar con todo ese manojo de llaves enredadas al entendimiento y encuentre una solución para mí.
Desaparezco. Me evado. Lloro. Sonrío. Vuelo. Pero sigo aquí. Destrozada mi carne. Ahogado todo foco de esperanza. La única respuesta está en los demás. Pero hay algo atrofiado en el ser humano y no es que sea cruel o inconsciente. Es que, mientras camina por la calle con las manos en los bolsillos, le da igual que detrás de una puerta cerrada se encuentre una persona sin capacidad de ser.





Nelo
Hay algo subyacente de Poe en este texto. Me gusta.
Nana
Pues no sé, Nelo, no pretendía crear una historia que estuviese relacionado con ese tipo de terror…un saludo y muchas gracias por tu valoración 😉
Luis
La vida suele ser, salvo honrosas excepciones, un asco; pero hay que vivirla. Un abrazo, Nana, y mi voto-.
Nana
Coincido contigo, Luis, un asco, sí, pero nosotros estamos en el lado afortunado, me temo!!! Un saludo
Manger
Alegría de encontrarte de nuevo por aquí, estimada escritora. Eso que describes de forma tan descarnada no es una habitación, más bien parece una cámara de compresión, mi estimada Nana. Es un texto desgarrador contra la soledad y el pasotismo del género humano con sus semejantes. Quizás algo injusto respecto de éste último. Un texto muy propio de esa inteligente y compleja personalidad que sueles reflejar en tus escritos.
Como te digo, me alegro mucho de leerte de nuevo. Te mando un fuerte abrazo… y mi voto, claro está.
Nana
Queridísimo Manger, muchísimas gracias por tu bienvenida. No tengo tiempo para escribir, no tengo tiempo para leer y la verdad, es que es un asco, sin paños calientes. La semana pasada fue el día del “refugiado”. Yo me preguntaba qué era eso, qué significaba tener un día donde se supone que los honramos? los reclamamos? No tengo claro de qué sirve ni de qué se quiere conseguir con ello, el caso es que de ahí salió esta historia. Mi particular y, supongo que enajada, visión de esos millones de personas que se encuentran atrapados en la burocracia y el pasotismo, en general. Viviendo en el lado favorable del mar, podemos tomarnos la licencia de declarar el día de los refugiados. Pronto me pasaré a leerte porque tengo taaaaanto pendiente. Un fuerte abrazo 😉
GermánLage
Un texto excelente, Nana, con una magistral descripción de la impotencia de quien se siente solo e incapaz de abrirse a los demás; una situación por la que, quien más quien menos, todos hemos pasado alguna vez.
Celebro poder leerte de nuevo.
Un cordial saludo y mi voto.
Nana
Hola, Germán. Supongo que esa es una de las posibles interpretaciones que se le puede dar al texto. En cierta manera es una incapacidad de salir al exterior. Un fuerte abrazo y nos leemos 😉
Mabel
Es tan dramática vivir esa situación y tan horrible que todo lo demás no importa, solo esa libertad que ha sido robada. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Nana
Muchas gracias, Mabel. por el comentario y el voto. Un saludo