Me ahorcan los minutos:
me engaño para disimular
las faltas
las promesas inconclusas
ser el hombre que quiero ser
ser otro y hundirme en la vanidad
de la autocomplacencia.
Estoy casi triste
como Chet Baker,
tan azul que no sé si las mareas
me hunden o me empujan
contra las rocas
contra la mujer que engañé
contra el niño herido que alguna vez fui
y sigo gastando el tiempo
sabiendo que su dirección no tiene sentido.
Mis propósitos están muertos
removiéndose en la copa que dejo a medio beber
ignorando los detalles que me quiere revelar.
Continúo mi marcha beoda
y en la cama con la marea haciéndome mierda la cabeza
agarro los minutos
mientras la vergüenza que genera mi negligencia
me recuerda que mañana
seguiré haciendo de un hombre
una cosa inútil y del tiempo una herramienta del aburrimiento.
Mi muerte, mi descubrimiento,
mi sonrisa hecha añicos:
la última tonada azul.
Juan Pedro Pablo
Imagén: Juan Pedro Pablo





GermánLage
Un poema con una visión un tanto negativa, pero hermoso en la expresión. Me ha gustado, Juan Pedro Pablo. Y no olvides que la vida es bella.
Un cordial saludo y mi voto.
Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Juan Pedro y mi voto desde Andalucía
eleachege
Me gusta la poesía y comparto tu escrito. Un saludo Juan_Pedro_Pablo. Mi voto a tu escrito.
Bruno González
¡Fantástico! Un poema con tinte existencialista, y estructura narrativa trepidante. Muy recomendable.
Luie Speler
Sea la voz de la crisálida
sea el definitivo tiempo provisional
desprovisto de rencor
seamos más
que la depresión
y la simple estafa
todo yo que trafica con su imagen
en el espejo de una lágrima
se manufactura -pura ternura-
reclamando la existencia
y la verdad
al artificio
es el oficio de ser
reflejado
reflexivo
reanudado
repetido
y como un conductor de metales venenosos
fluye el escalofrío
altivo en su derrota
feliz en su desdicha
completo en su vacío