Estaciono el auto debajo de un gigante árbol para que la sombra lo mantenga fresco.
Se acomodó la capucha de su campera y comenzó a caminar por el campo abierto. Ayer había llovido así que la tierra estaba blanda todavía y sus zapatillas blancas cada tanto se manchaban. Poco importaban esos detalles el solo quería caminar, estar solo. Como quien camina para escapar de algo, en realidad el no escapaba de nada, solo necesitaba callar el ruido para aclarar las ideas. La última semana había sido compleja y ciertos eventos inesperados lo llevaron a un camino que el siempre temió. Esto ya le había sucedido por lo tanto decidió analizarse y preguntar porque le sucedía esto.
Siguió caminando, ya el auto no se veía. Siguió caminando, ya las zapatillas eran una mezcla entre verde y marrón. Siguió caminando, ya se sentía un poco más aliviado.
Las ideas ya se estaban aclarando. Pensó que tal vez una de las tantas razones de por qué los primero humanos eran nómades era por que caminar aclaraba la mente. Pensó que tal vez ahora estaba de moda el Running por que moverse aclaraba la mente. Pensó en todo lo que paso esa semana y el débil castillo de naipes que había construido, desde el auto hasta acá se derrumbó de una sola vez.
Volvió el amargor a su boca, la angustia y los miedos. Tal vez la idea de caminar era un total fracaso, estar allí solo hacía que sus ideas, miedos e inseguridades se escuchen más fuerte. Simplemente no las podía manejar.
Dejo de caminar y miro para atrás, estaba muy lejos de donde comenzó pero todo ese esfuerzo había sido en vano ya que no había llegado a ningún lado. Miro nuevamente para atrás y estaba muy lejos pero esta vez pensó que en realidad había llegado muy lejos y que sería un desperdicio volver atrás sin haber resuelto algo. Entonces junto valor y siguió caminando.
Caminar se volvió algo difícil, la inseguridad es así. Trae a tu mente los peores pensamientos acompañados de tus miedos haciendo un coctel perfecto para el fracaso pero él según su perspectiva ya había fracaso así que continuo pensando.
En eso vio que en el horizonte había un grupo de árboles que desentonaban la llanura. Cuando llego busco algún lugar para reposar y descansar. El sol se filtraba por entre las hojas y una briza leve acompañaba el momento. Se perdió viendo como una frágil rama se rompia y caía al piso. La siguió con la mirada como si esta le estuviera por mostrar algo y así fue. Cuando la rama toco el piso, llego a ver detrás de un árbol un libro viejo que estaba tirado entre las ramas.
La tapa no decía nada, una tapa dura que tenía colores verdes y un blanco añejado.
La primera página estaba en blanco y la segunda también. Continuo buscando hasta que encontré una que tenía algo escrito. Una simple pregunta, en letra grande que decía: “¿Te arrepentís de algo?” y debajo en letra chica continuaba “No continúes hasta contestar la pregunta”. Siguió mirando el libro y la única página escrita era esa. Volvió a leerla y con un poco de miedo ya que toda esta situación era bastante extraña y titubeando contesto con un simple “Si”. Con la mano temblando cambio de página y pego un salto que hizo volar el libro por los aires. Esa página que hacia 1 segundo estaba en blanco ahora decía: “Arrepentirse de un error es no haber aprendido nada de él. Es no progresar, como si hubieras caminado pero siempre estás en el mismo lugar”
Sorprendido por todo lo vivido, levanto la vista y se dio cuenta que siempre estuvo en su auto.
cachotura




Mabel
Siempre tenemos algo que aprender, cada día es un nuevo amanecer, una vivencia que hay que experimentar. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.
GermánLage
Magnífico relato, Cachotura. Bien escrito y con una excelente conclusión. Hasta los errores están ahí para asumirlos y aprender de ellos, no para arrepentirse de haberlos cometido. Muy bueno.
Mi cordial saludo y mi voto.