Lucha y amor.
Conocí a Rhena una calurosa tarde de verano, al sur de un diminuto pueblo situado en la costa de Demser. Solía venir de vacaciones con su familia cada verano, pero no me había fijado en ella hasta ese preciso y crucial instante.
Yo estaba acostada en la arena, jugueteando con ella y haciendo castillos desastrosos cuando de pronto la vi. Mi primera impresión fue que era una chica muy diferente a mí, me daba la sensación que era realmente feliz y libre de tomar sus propias decisiones. Todo lo contrario a mi situación, pues provengo de una familia conservadora y autoritarian capaz de aniquilar hasta el más jugoso de mis sueños.
Es como vivir en una pequeña jaula que cada vez se hace más pequeña, no hay ninguna puerta que pueda permitirme salir y volar libremente. He intentado numerosas veces escapar, más todo ha sido en vano.
Pasaron los días y no podía sacarme de la cabeza la imagen de Rhena paseando por la playa. Era una sensación extraña para mí, como si sintiera deseos ardientes de volver a verla. ¿Qué me estaba sucediendo?. Intenté dejar que el tiempo borrara su recuerdo de mi mente, pero fue absolutamente imposible.
Comprendí todo el día que volví a verla y pude intercambiar algunas palabras con ella. Su barca se había quedado anclada en la orilla y sus esfuerzos en poder sacarla de allí resultaban inútiles.
-¿Quieres que te eche una mano? Parece que esa barca se te resiste un poco.
-¿Tan solo un poco? llevo horas intentando sacarla, serías muy amable si me ayudaras.
A partir de ese momento, comenzó una difícil historia de amor. Nunca me había planteado cual era mi verdadera orientación sexual, a decir verdad, nunca me había planteado quien era realmente, porque mi familia siempre había decidido por mí.
Veía a Rhena cada día, era la llave de la puerta de mi pequeña jaula, mi única salvación. Intentaba llevar mi relación con ella en secreto, pues sería un auténtico problema dejar que mis padres descubrieran quien soy y a quien amo.
Desgraciadamente aquel secreto fue revelado de la peor forma posible. Una noche, Rhena y yo regresabamos de pasar una larga tarde surfeando en la playa, fue entonces cuando me besó sin saber que mi padre estaría esperándome en la puerta de mi casa.
-¡No puedo creer lo que estoy viendo! ¡Mi hija, besando a otra chica! No voy a permitir que arruines tu vida de esta forma, mi hija no será ninguna invertida.
Mi padre se lanzó sobre mí y me golpeó como una mala bestia, como un animal enajenado por su propia ignorancia, intentó agarrarme del pelo y arrastrarme hacia el interior de la casa, cuando de pronto pude ver como Rhena se abalanzaba sobre él y le propinaba un fuerte golpe.
Me sostuvo entre sus brazos, sollozando, y me miró fijamente con sus almendrados y rasgados ojos.
-¿Quieres escaparte conmigo? Lejos de aquí, muy lejos. Juntas podremos con todo.
Había conseguido abrir la llave de mi pequeña jaula, encontré mi verdadero ser, quien era realmente, conseguí liberarme del yugo de las cadenas que tantos años me habían oprimido y comencé a vivir, a reir, a soñar y sobretodo, a amar.
Aquella noche rompimos con el odio y la ignorancia y dimos paso al respeto y al amor que, a día de hoy, sigue reinando en nuestras vidas.





Mabel
Es una pena que estas cosas sucedan, por falta de entendimiento de no saber comprender los sentimientos de los demás e ignorarlos. La vida en todo su gran concepto es la que va marcando tu propia forma de ser, no importa el género, todos somos humanos y tenemos nuestras debilidades que muchas veces van marcadas por ese signo obligatorio que nos han enseñado, pero la verdad es la que te abre los ojos y la que dicta tu conducta. No podemos vivir en la ignorancia tenemos que seguir desarrollando todo lo que nos rodea. Un abrazo Alma y mi voto desde Andalucía
eleachege
Me gusta porque es una llamado de conciencia a una nueva realidad para la que debemos estar preparados a aceptar. Un saludo AlmaRebellisch y recibe mi voto a tu escrito.