Menú para dos. Capítulo III

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CAPÍTULO III: ¿Y ESTO ES UN VIAJE?

Dicho y hecho. A las pocas horas, Berta se había pedido cuatro días de descanso que le debían y yo hice lo propio. Preparamos nuestra fuga “secreta” a la Costa del Sol en tiempo récord, intentando pasar lo más desapercibidos posible, para evitar cotilleos dentro del grupo de amiguetes comunes. Si se enteraban, se podía liar parda. A mi hermana Raquel le conté que iba a casa de Sergio, un coleguilla de la infancia con el que seguía en contacto desde nuestras últimas vacaciones familiares en Fuengirola. Eso sí, el turno de preguntas inevitables tuvo lugar.

—¿Sergio no se casó?

—Está separado, Raquel. Mira que resultas pesada.

—No me extraña, era un picaflor…

—¿Picaflor? Pero si dejamos de verlo cuando tenía veinte años. Y, por aquel entonces, no hablaba por no ofender.

—No me lo trago, Cristo. Tú escondes algo.

—Ya te digo, hermana… Llevo una vida tan aventurera que habitualmente recurro a esconderte cosas. Anda, anda, que me voy. Te traeré un recuerdito.

A última hora, hubo que retrasar la salida porque el gato de Berti no aparecía. El puñetero era un arisco de narices, aparte de feo, aunque ella estaba cegada. A su siamés bizco que no se lo tocara nadie. Finalmente lo localizamos en una azotea cercana, intentando suicidarse (también estaba loco). Cuando fui a rescatarlo de las alturas, que me tocó a mí hacerlo, no se le ocurrió al bicho mejor idea que arañarme toda la cara. Me puso fino.

Una vez solucionado el imprevisto gatuno, arrancamos y pusimos rumbo al destino añorado, el corazón de mi amada. Le devolvería aquella flecha que Cupido me clavó el día en que nos cruzamos por el pasillo de la Facultad de Derecho. Jamás olvidaré su mirada… Su olor… Su risa… Su pelo… Creo que siempre la había soñado así, justo, ni más ni menos.

Tras unas retenciones por obras eternas, que nos obligaron a detenernos tres cuartos de hora, pinchamos. También nos dieron por detrás. Vamos, completita la cosa. Aburridos, decidimos pasar la noche en un hotel de carretera que recordaba las películas de Hitchcock. Parecía abandonado, hasta que entre las sombras emergió una figura deforme con un candelabro.

—Disculpen. Se acaba de ir la luz. Voy a sentar a mi madre en la mecedora y ahora regreso…

Comentarios

  1. Arlequín

    13 junio, 2017

    Ah, a cada capítulo y entrega más divertido y emocionante.

  2. Manger

    13 junio, 2017

    Mis saludos y mi voto, Celeste. Vamos aver si Hitchcock se nos aparece en el siguiente. Mis saludos más cordiales.

  3. Celeste

    13 junio, 2017

    Ja, ja, ja… A ver, a ver… Todo apunta a que puede ser…
    Muchas gracias! Un abrazo para ti.

  4. Mabel

    13 junio, 2017

    ¡Cuánto misterio! No me gustaría estar en su lugar. Un abrazo Celeste y mi voto desde Andalucía

  5. Celeste

    13 junio, 2017

    Muchas gracias, Mabel. Tu poema sí que es precioso.
    En Menú he metido un poquito de humor y miedito… Para que haya de todo. Un besazo!

  6. gonzalez

    13 junio, 2017

    Celeste, seguro vas a tener muchos lectores pero te ganaste un lector seguro conmigo, me gusta mucho (y además me caes bien por lo que leo en tus comentarios je) Te dejo mi voto y un fuerte y cariñoso abrazo.

  7. Celeste

    13 junio, 2017

    Gracias gonzalez! Espero que me leas mucho tiempo y yo a ti. Tú me caes genial también.
    A través de los textos se va conociendo a cada persona. Un abrazo amigo! Y mis votos.

  8. eleachege

    18 junio, 2017

    Gracias Celeste por atender el favor que te pedí para votar. Como quisiera tener la misma aceptación cuando deba hacer mi primera publicación. Me he leído los 3 capítulos y me ha gustado la trama, a la cual agregas algo de humor. Saludos y pendiente de la continuación.

    • Celeste

      18 junio, 2017

      Gracias a ti, siempre. Para mí es lo más grande que te haya gustado, de verdad, eso me hace feliz. Seguro que tú tendrás una muy buena aceptación, porque transmites excelentes vibraciones. Ya mismo subo la continuación, en cuanto pueda. Un abrazo.

  9. Walter Alan

    19 junio, 2017

    Celeste amiga mía, primero que todo te felicito por vuestro trabajo en Falsaria, me resulta encantador leerte.
    He detenido mi lectura hoy para comentarte, y a pesar de no comentar muchos de los artículos que leo siempre consigo darte un voto de apoyo para animarte un poco. Un saludo grande y no te detengas.

    Mi voto y me encanta este misterio que te traes…
    Tuyo: Walter

    • Celeste

      19 junio, 2017

      Muchas gracias, Walter. Hoy ha sido un día maravilloso para mí, me he sentido acogida y querida por vosotros. Te confieso que hasta me he emocionado. Soy una sentimental de pies a cabeza. Un fuerte abrazo.

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