Muchas veces, el olvido es reacio, se busca como el gambusino busca el oro y no lo encuentra. ¿Por qué la memoria puede ser tan brillante para recordar lo que no debe? En algunos de nosotros nuestro disco duro está completamente lleno y por eso olvidamos algunas cosas. Ya sea porque están muy en el fondo o porque son tan nuevas que ya no encontraron espacio, pero ese disco duro siempre tiene espacio para guardar cosas que no queremos olvidar, por eso es difícil encontrar el olvido para ellas.
Llega un tiempo en que los días son largos y vacíos, pero llenos de recuerdos. Quisiéramos renacer con la memoria en blanco y formar nuevos pensamientos, formarnos a nuestra manera: Tal vez sin emociones, sin recuerdos que hieren cada día, sin ternura y, ser inmunes al dolor emocional. Ser fríos, duros y especialmente insensibles al amor. Ser egoístas, sin generosidad: pensar sólo en nosotros mismos. ¡Pero qué digo! Somos seres humanos y no podemos ser así, aunque a veces quisiéramos.
El olvido no llega, aunque lo busque porque, en realidad, no quiero que llegue. No quiero olvidar, porque los recuerdos hacen vivir. Quiero mantener firmes esos recuerdos especiales, hasta el último día en que mi ser permanezca en este plano. Después, sólo sombras. Por lo tanto, siempre guarda mi disco duro un espacio para ellos.
Mi alma partirá sola de este mundo y, sólo entonces, llegará el olvido o tal vez ni así lo encuentre porque no quiero encontrarlo, ya que, “El dolor de amar es mejor a no amar del todo” (frase que le escuché a alguien), aunque el objeto de ese amor no lo merezca y, saber que está perdido sin remedio, con entera aceptación de causa perdida, aunque difícil sea perder, ciertamente. Con la mirada firme, sin lágrimas, sin lamentos. Sólo paz y sin olvido. ¡Qué contrasentido!, ni yo misma me comprendo.
Pero ¿Dígame usted, que lee esto, no se ha sentido así alguna vez? Sin embargo, afortunadamente, todo pasa; todo está en movimiento continuamente: “Todo cambia, menos el cambio” y, volveremos, tal vez, a pasar por lo mismo, porque como dice el refrán: “El ser humano es el único que se vuelve a tropezar con la misma piedra”. Es mejor reírnos de nosotros mismos, al fin y al cabo, la vida se ríe de nosotros, y nos pone frente a los mismos desafíos una y otra vez.





Celeste
Es la vida misma, amiga. Recuerdos son todo lo que nos queda tras cada vivencia, y es bien cierto que, algunos de ellos, aunque quisiéramos arrancarlos de nuestra cabeza, siguen ahí grabados a fuego. Un abrazo fuerte y mi voto.
Esruza
Así es, amiga Celeste. Gracias por tu atinado comentario.
Besos y abrazos cordiales.
Mabel
Los recuerdos son los que tenemos, los que nos ayudan a vivir, no hay que olvidarlos siempre estarán y seguirán con nosotros adonde vayamos. Aunque muchas veces esto se distorsiona y el ser humano es tan flexible que estos recuerdos se pueden volver en contra tuya muchas veces haciendo daño. Pero he aquí que todo en esta vida es tan maravilloso que no hay manera de demostrar lo contrario, por eso los recuerdos son como una maleta de viaje, algo que va pegado a nosotros con toda su fuerza y los sentimientos que estos arrastran. Un abrazo Estela y mi voto desde Andalucía.
Esruza
Ciertamente, Mabel, por eso mi disco duro siempre guarda espacio para ellos.
Gracias por el comentario y el voto
GermánLage
Buena reflexión, Esruza; pero así es la vida: una combinación de de recuerdos y olvidos, que constituyen nuestro presente.
Un cordial saludo y mi voto.
Tiento
Muy profundo. Me gustó. Saludos.
eleachege
Del olvido al desolvido regado de recuerdos. “El desolvido es llegar a la orilla del recuerdo y recuperar el rostro del que ha estado ausente.” Algo complicado, mejor me quedo con tu escrito. Un saludo con mi voto y nos estamos leyendo.
Esruza
Saludos afectuosos Don Germán y gracias por el voto
GraiasTiento, reciente lector.
Eleachege, Claro que nos seguimos leyendo y gracias por el voto
Caropeth
Me encanta porque en definitiva todos nos hemos sentido de esa forma en algún punto de nuestra vida. Un abrazote y mi voto Esruza!! 😉
Manger
Estupenda reflexión, amiga Esruza, y no puedo estar más de acuerdo con su colofón. Mis saludos más cordiales.
Cortex
Bien estructurado: “el largo sueño del día hacía la noche… y, otra vez, el amanecer”.
Mi voto.
Cortex
Esruza
Carito, Manger y Cortex gracias por hacerme llegar a Portada.
Saludos
Esruza
Carito, Manger, Cortex, gracias por hacerme llegar a Portada.
Saludos afectuosos
Fiz Portugal
Me gusta como planteas tu reflexión sobre la memoria, pero mi visión es diferente. Nuestra mente está estructurada en dimensiones y cada acontecimiento que registramos está en una dimensión particular, cuando evocamos esa dimensión o una parte de ella los recuerdos relacionados con ella pugnan por hacerse conscientes. Los huecos de conocimiento los rellenamos con parches que tienen que ver con nuestra experiencia, porque tenemos la capacidad de reconstruir una imagen o una idea a partir de tres o cuatro elementos, lo que no quiere decir que esos elementos que completan la imagen o la idea sean correctos. Esto está relacionado con nuestra necesidad de sentirnos seguros y controlar el contexto en el que nos encontramos.
Todo esto son teorías, algunas muy reconocidas otras muy experimentales pero en cualquier caso emocionantes y que pueden servir para montar la trama de un relato. Saludos cordiales.
Albatros Negro
Ser positivos, siempre. Es natural que evitemos lo que no nos gusta; pero si fuéramos fríos, no sentiríamos gozo, ni felicidad , ni deleite. Que la felicidad sea el camino, no la menta escuche una vez.
Esruza
FizPortugal: Lo que me dices en tu comentario, lo sé, pero fue una manera de plasmar fácilmente, comparando con el disco duro, los olvidos que tenemos y lo que realmente no queremos olvidar
Te agradezco mucho tu documentado comentario.
Saludos
Estela
Esruza
Estimado Albatros: Creo que no fue terminado tu comentario pero, de todos modos, te lo agradezco mucho.
Abrazos y saludos
Estela.
enriccarles
Esruza, la maravilosa mente esconde para nuestro beneficio, todo cuanto ha pasado y el olvido solo existe si ella se enfrema y parte de sí va muriendo.
Como enfremo neurologico con parte de esa mente llena de agujeritos muertos, que provocan el olvido de las cosas inmediatas, suelo sumergirme en lo que va quedando, lo que es residual, y aunque pensé en algún momento que sería una terrible vida, hallé que se puede ser feliz por más que el crerebro sea un queso gruyere. Es asombroso cómo puede ella por sí sola, encontrar nuevos caminos para que los sentidos se pierdan, para que (aunque sea mucho más lento) se restauren algunas conexiones y sigas disfrutando de lo que quede por delante. Me puden decir que no es tan así, que un enfermo con alzhéimer (por ejemplo) no se recupera. Mi actual suegra sufre del grado 6 de Alzhéimer, sin embargo con el cuidado que le brindamos, la permanente ayuda para que su mente no se aquiete por completo, su maltrecho cerebro halla maneras de resi¡olver nuevos caminos, sinuosos, tortuosos, difíciles de seguir a veces, pero lo consigue y nadie diría que está en el estadio que los médicos indican. Y todo pasa por un único punto: El amor que se le de y el que se espera recibir. Eso es todo.
Un abrazo y va mi voto a un buen relato enroscado en los propios sentimientos del escriba que al final busca la solución a su laberinto, en los lectores.
Esruza
Apreciado Ericarles: Me apena mucho todo lo queme dices del Alsheimer y lo entiendo perfectamente, por otra parte, tienes razón al decir que los cuidados y el amor logran lo que los médicos no. Siento mucho lo de tu suegra y, respecto a tí, yo creo que la mayoría de nosotros corre el riesgo o es casi normal, olvidar los sucesos recientes y tenemos que luchar porque nuestra mente siga trabajando. Respecto a mi escrito, como dices, es sólo una forma de escribir acerca del olvido que no llega cuando no queremos. Agradezco mucho tu bien fundamentado comentario y tu voto Mis votos para ti y tu suegra por una buena salud.
Abrazos afectuosos.