El país que nadie quiere

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A sólo un susurro de distancia esta Colombia de un mundo obstinado por verla distinta. La que imaginan por el fervor de las noticias, por la ingenuidad de su pecado, porque los comete todos, porque sobrevive en el exilio de los comentarios nocivos o porque ronda el mundo de boca en boca que, como lobos hambrientos, quieren devorarla.

El censo del DANE, habla de una Colombia con algo más de cuarenta y seis millones de habitantes. En tanto que los grupos armados, por enorme que sea su rebeldía, apenas alcanza el 0,1% del total estimado de la población. Descaradamente, la opinión pública internacional, mide la calidad del ser humano al desprestigiar el cuerpo, cuando el defecto es de una uña. Golpea la dignidad de una nación por humillar a uno. Sentencia a todos por castigar a unos cuantos. ¿Acaso, hay que fumigar al mundo entero para acabar con las plagas de una provincia? Las palabras profanas de una lengua no significan que merezcan ser selladas todas las bocas.

Lo que sí es cierto, es la grandeza y humildad del miedo para habitar en cada ser humano colombiano, porque basta sólo uno para crear caos general o engendrar pánico más allá del universo, pero se requiere de todos para recuperar la calma. Una palabra no es el libro ni santiguarse la fe. Así mismo, la violencia con su efecto de dolor mundano que se propaga como una epidemia malsana contaminando todo a su paso, no deja de ser un aspecto de tantos que convergen en el ser humano. Nos sentimos abatidos, sometidos, atemorizados por unos cuantos ante el efecto de la violencia. Pero no significa que seamos violentos.

El rechazo debe ser como el antídoto: únicamente para la parte enferma. Sin embargo, la realidad que nutre el mundo es otra: Colombia y los demás. Aquellos demás que imaginan una nación desmembrada y descuartizada cada parte. Que temen oler de su aroma porque advierten veneno, pero se jactan de nuestro café y nuestros productos. Aquellos demás que nos imaginan hostiles por naturaleza, pero codician nuestro don de gente y no lo reconocen. Aquellos que creen conocernos porque nos hacen parte de una guerra absurda y cruel. Aquellos que impugnan nuestra conducta porque nos creen iguales por el entorno que habitamos. Cuando sólo han oído hablar lo que los noticieros cuentan y los medios especulan. Simplemente, aquellos que desprestigian lo que somos por dónde vivimos, y que nos juzgan como una amenaza latente.

Nos consideran tan despiadados que es fácil imaginar que maltratamos a nuestros hijos. Y que por nuestras calles, hay que caminar con cautela porque puedes toparte con algún cadáver en medio. Lo que sí ocurre en cientos de lugares alrededor del planeta. Se vanaglorian señalando y avergonzando a Colombia, cuando manifiestan abiertamente, ocupar el segundo lugar por número de desplazados a despensas de la violencia. Que sus políticos valen un carajo cuando ocupa el séptimo lugar entre los países más corruptos del mundo, y es el que ofrece los indicadores más altos de violencia interna.

Es cierto que estamos ulcerados por la demencia filosofal y la ambición de unos cuantos rebeldes, y que nuestros políticos no son un dechado de virtudes, y que nuestros gobernantes titiriteros reparten el presupuesto con la lógica matemática Parodyana que, en su última y paradójica versión, contradice la integridad matemática de Coquito, y que en su gestión social, amasan la paz con la metodología ortodoxa del “Tin Marín de do Pingüe”.

Pero no es cierto que somos un país de problemas que asquea entre las heces, cuando  más podridos no podemos estar por los comentarios viperinos y el ultraje de quienes nos difaman y se sacian apasionadamente al hacerlo, lastimando nuestra integridad, sin medir antes, la profundidad de sus heridas y el sinsabor de sus penas.

Cierto es, que ningún mono se ve el rabo. ¿Quién para juzgar se ha percatado en saber, qué es Colombia?, vista con ojos observadores, ojos que descubren detalles ocultos. Lo que significa y encierra la inmensidad de esta palabra, su pasado, su presente, su futuro y su grandeza. Cual es realmente su gente y su valor.

¿Acaso, ya olvidaron que nuestro país es reconocido con orgullo en el mundo por la producción de café, las exportaciones de flores y una plétora cultural de música, teatro y danzas folklóricas?, ¿qué es el único país de América del Sur con costas en el Océano Pacífico y en el Mar Caribe?, ¿qué cuenta con un sistema montañoso andino que la atraviesa, y presenta la mayor variedad de clima determinado por la altitud y sus pisos térmicos?, ¿qué tiene desiertos, archipiélagos, y es uno de los países con mayores recursos hídricos, donde algunos de sus ríos están considerados entre los más caudalosos del mundo?, ¿qué posee el Macizo colombiano, apreciado por la UNESCO, como una de las reservas mundiales de la biósfera?, ¿qué es juzgado como uno de los diecinueve países más ricos en biodiversidad del mundo?, ¿qué nuestra Colombia, ocupa mundialmente el tercer lugar en especies vivas y el segundo lugar en especies de aves?, ¿qué es el segundo país existente con mayor variedad de mariposas y el primero en especies de anfibios?, ¿qué ocupa un quinto lugar a nivel mundial en diversidad de números de especies de primates?, ¿qué la riqueza de su flora para agradar al universo, oscila entre 40.000 y 45.000 especies de plantas, lo que equivale cerca al 20% del total de especies de plantas a nivel mundial?, ¿qué su vientre de tierra alberga más de 50.000 especies de flores y es el primero en variedad de orquídeas?, ¿qué cuenta con un sistema de parques nacionales que representa más del 10 % del territorio continental, y que sus 55 áreas naturales protegidas, son muestra de la gran riqueza y biodiversidad del país?, ¿qué aún con su problemática, cuenta con satélites en órbita para desnudar al universo? ¿Qué cuenta con un prestigioso banco de tejidos óseos con intereses representados en vida ubicado en la ciudad de Medellín?, ¿que a su vez, es pionera en trasplante de órganos? Y, ¿qué es cierto que importantes centros hospitalarios líderes en salud en Latinoamérica, se encuentran en el país como fruto de su esfuerzo?

No podemos olvidar, que igual desde sus entrañas, se han forjado: políticos, científicos, escritores, artistas, modelos, deportistas y empresarios reconocidos en el orbe. Somos un inocente y esperanzado país católico que respeta ungido con la gracia del espíritu santo y la longevidad del sagrado corazón de Jesús. Pero no somos el umbral de la violencia cuando cada país durante la existencia misma del planeta, ha sido forjador y artesano de sus propios problemas, que no han sido pocos, y que su magnitud ha tocado hasta la simplicidad del himen de nuestra Colombia para ser ultrajada. ¿Y se atreven a medirnos con la misma vara y a tratarnos de violentos?

No crean que el indio sea pobre porque la maleta es de hojas. ¿Qué país, aparte de su cerebro, piensa con sus entrañas?, ¿acaso no somos el nido de cientos de turistas eternos que habitan en nuestra tierra? Alemanes, norteamericanos, franceses, italianos, chinos, portugueses, judíos, panameños, sirios, palestinos, venezolanos, árabes, turcos y cubanos entre muchos otros, vinieron a explorar nuevas oportunidades a estas tierras y al conocer sus encantos, sus leyendas, el potencial comercial e industrial, y lo más importante: su gente, se enamoraron de este mágico mundo enclavado en el Caribe y decidieron quedarse para echar raíces. Hoy día, en forma atrevida, el planeta entero quiere colonizarnos cuando supuestamente, la violencia es el rostro del país».

Comentarios

  1. Mabel

    8 junio, 2017

    Una violencia que está presente hoy en día, que nunca trae nada bueno solo intranquilidad y desgracias. Estamos rodeados de tanta criminalidad que por mucho que busquemos nunca encontramos salida alguna. Una solución que está entre todos los que la habitan y esa hermosura que nada más se siente con palparla se está debilitando poco a poco. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Sosias

    10 junio, 2017

    Muchas cosas bonitas de esa tierra hermosa y desconocida para muchos.
    Gracias por la información, y por ese torrente de amor a la patria que se hace patente de forma extraordinaria
    a través de esta maravillosa loa.
    Felicidades y mi voto.

  3. pattypeluza

    29 junio, 2017

    Hay que vivir en este hermoso país para sentir una realidad que plasmas con ingenio literario. Amo mi tierra y me duele cuando es maltratada por otros tanto afuera como dentro.

  4. Fiz Portugal

    1 julio, 2017

    Es un acto de afirmación y reivindicación que hay que saludar y felicitarse que haya encontrado acomodo en estas páginas. Tienes mis voto y te sigo, saludos cordiales.

    • Yuván de JZV

      1 julio, 2017

      Un saludo cordial estimado Fiz. Gracias por tu voto y por seguirme. Las personas que frecuentan esta red son muy especiales. Aprovecho para invitarte a conocer parte de mi producción literaria en mi blog: http://yuvandejzv.blogspot.com.co/ Me agradaría contar con tu crítica en mis obras literarias. Un abrazo.

  5. bordadora

    4 julio, 2017

    Excelente relato y una verdad latente en nuestro país. Mi voto.

  6. Ádamo

    12 julio, 2017

    Es una locura, pero es verdad, amigo. Una realidad sin tapujos.

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