El cigarrillo es una prolongación de la mano.
Una prolongación del brazo,
del cuerpo, del corazón,
del alma.
En humos se degrada, perdiendo el pulso del tiempo,
escurriendose en un vicio maldito.
Sus ojos de cristal,
reflejan su soledad, la mía.
Es lasciva en su hermosura,
patea las calles con uniformidad,
y con la armonía de una silueta maldita.
Del espasmo corriente de la nicotina, quedará solo un pulmon.
Detras de los pechos agitados, en la premura tenue,
de una cama que cae,
sobre la cascada de una calle,
montada en el infinito.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Mariano y mi voto desde Andalucía
Esruza
Me gusta, Tienes mi voto
Saludos
Lorena Rioseco Palacios
Imágenes construidas que envuelven y elevan el viaje prolongado, mi voto, seguiré leyéndote querido poeta, un cálido abrazo!!!
PS:Te invito a pasar por mi último poema: http://www.falsaria.com/2017/06/venas-inertes/
Mariano Bautista Blotta
Gracias Lorena, pasaré. Abrazo!
Fiz Portugal
La dependencia aún cercana me turba el sentido, pero me gusta como lo dices. Saludos cordiales, tienes mi voto y te sigo.