Mi reflexión sobre la dictadura de la felicidad

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Tenemos que dejar de forzar a las personas deprimidas a estar felices. Debemos salir de nuestra empanada colectiva, tenemos que empezar a comprender sus necesidades y sus luchas internas.
El mundo de la piruleta esta genial para los cuentos de Disney, pero el mundo real imprime en nuestros corazones claroscuros difíciles de conjugar. Vivir no es fácil, pero es mucho más complicado tratar con gente que tan solo quiere ponerte ganchos en las comisuras de los labios para que sonrías falsamente y darles la satisfacción de saber que han hecho un bien por alguien, porque ese tipo de ayuda es simplemente alimento para el ego del que «ayuda» . Es decir, forzar a alguien a sonreir tan solo nos satisface a nosotros aunque disfracemos nuestras intenciones. La persona sonreira, pero no con el corazón y además le añadiremos la frustración de no hacerles sentirse escuchados, tan solo juzgados.
Solo hay que observar la tendencia existente a marginar a quien en ese momento tiene un aura gris, y esto se ve claramente en el bombardeo de mensajes tipo «hay que rodearse de gente positiva» «Sonrie siempre»…
Hay que empezar a entender que los problemas no se solucionan soterrándolos solo con sonrisas, esto tan solo logra que nuestros males se enquisten.

Si de veras quieres ayudar a alguien que lo esta pasando mal no intentes lavarle el cerebro, escucha activamente a esa persona y no juzgues las armas que usa para ganar su batalla personal. Para ser feliz primero hay que estar preparado para ello y no limitarse a hacer un ejercicio de hipnosis.
Quizá este mundo nos quiera felices para que no nos planteemos lo que nos queda por barrer para mejorarlo. Quizá este mundo nos quiere estúpidos y superficiales.
Los cambios siempre nacen de crisis, y comprender las crisis de cada cual es la mejor herramienta para contribuir a que esa persona mejore de verdad, contribuir a que lidie con sus monstruos. Realmente las personas más interesantes que conozco son las menos superficiales, y la dictadura de la felicidad nos lleva a ponernos una venda en los ojos y ser lo que los demás esperan de nosotros.
No me considero una persona pesimista aunque este texto invite a pensar eso.

Comentarios

  1. Sol

    3 junio, 2017

    Es miedo.
    A la gente no le gusta recordar que la felicidad, la belleza o la salud, no son en absoluto algo asegurado, y en cualquier momento pueden desaparecer. Por eso se rechaza o se oculta todo lo que nos lo recuerde: Maquíllate, ponte peluca, levanta tus senos, y sonríe, que si no, me recordarás que no todo va bien.
    Buena reflexión. Un saludo

    • TomTom

      18 julio, 2017

      Buena reflexión la tuya también. Un abrazo 🙂

  2. Mabel

    3 junio, 2017

    La felicidad está dentro de nosotros y tenemos las herramientas necesarias para satisfacerla pero esto no es como se pinta, hay mucha dificultad en el aprendizaje y nos da miedo colaborar en esta relación que se nos manifiesta. No debemos olvidar que las personas no tienen obligación de reaccionar como los demás quieren, solo van marcando su propio camino y abriéndose paso, porque eso es lo más importante, seguir luchando y peleando con todas tus fuerzas. Porque la naturaleza de la persona está ahí, intacta, solo hay que dar un empujón para que esta reaccione. Un abrazo Tom y mi voto desde Andalucía.

    • TomTom

      18 julio, 2017

      Gracias por leerme Mabel! Como siempre un placer saludarte. Un abrazo.

  3. Luis

    17 julio, 2017

    A Portada; no soy especialmente pesimista, sí, vitalista, un abrazo!

  4. Fiz Portugal

    18 julio, 2017

    Sigmund Freud intentó demostrar que la personalidad tenía tres dimensiones, el «Ello», el «yo» y el » superyo» a mi modo de ver una personal es normal, que no necesariamente feliz, cuando esas dimensiones o niveles están en equilibrio. Los impulsos irracionales salen del «ello» se filtran por el «superyó» que es la educación adquirida por el ser humano en la sociedad en la que vive y a partir de ello el yo ejecuta la conducta. Freud esta muy cuestionado pero en líneas generales gran parte de su doctrina sigue siendo válida. La felicidad se daría cuando se compadecieran bien el yo y el superyo, Es decir lo que nuestra grupo social nos indica que seamos y lo que realmente somos esa sería nuestra felicidad estándar, pero hay muchas formas de ser feliz. Tienes mi voto y te sigo.

    • TomTom

      18 julio, 2017

      Muchisimas gracias por leer y compartir ese conocimiento conmigo. No soy muy lector de Freud pero me has despertado curiosidad 🙂

  5. VIMON

    21 agosto, 2017

    Muy interesantes reflexiones, TomTom. Saludos.

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