Duendecillo de dos caras:
Una, que escudriña el pasado
y, la otra, devisando el futuro:
Río de Enero o de Janeiro o de Jano.
Que envidia poder estar en dos climas:
Uno, el desangelado invierno al norte
y, el otro, el cálido verde amarella do sud.
No obstante parece que los brujos fallaron.
Dijeron que las heladas serían mortales,
hasta hubo uno que organizó la operación cobija.
Qué cuate ese, el tal escribidor Dehesa,
que después de sembrar el pánico helado
se fue a refugiar al caliente Pan de Azúcar
allá en el más caliente Rió de Jano.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Alfonso y mi voto desde Andalucía