Pablo está en la sala de espera. Tiene hora a las diez, pero ha preferido venir un poco antes, por si había algún problema burocrático.
Desde que entraron en vigor las nuevas normas de coberturas de la seguridad social, nunca sabes lo que puedes esperar.
Ya en recepción ha tenido que presentar el certificado de tener al día su Cupo de Ejercicio Aeróbico (CEA), los justificantes de consumo adecuados de omega tres y probióticos, y la cédula de habitabilidad de su piso especificando la instalación de filtros antialérgénicos.
Dos puestos en la fila antes que él, han rechazado a una señora por llevar el pelo teñido y no presentar los documentos que acreditasen que utiliza un tinte a base de compuestos naturales, sin parabenos ni siliconas.
Para matar el tiempo se dedica a leer los carteles de propaganda que inundan las paredes:
La imagen de un señor devorando una hamburguesa chorreante de grasa con el lema:
Si estropeas tu corazón, no esperes que la sociedad lo arregle.
Una espalda con una horrible llaga purulenta y el texto:
Protégete del sol o atente a las consecuencias.
Una madre con dos niños paseando en bicicleta con un tic verde, y en la otra mitad del póster, unos chavales haciendo acrobacias con bicis de cross, tachados con un aspa roja. Debajo:
Obliga a tus hijos a hacer ejercicio sano, pero no dejes que cometan imprudencias.
Y en letras más grandes y fluorescentes:
Las lesiones imprudentes no están cubiertas.
En ese momento, una enfermera se asoma y llama:
-Pablo Narváez
Sin quererlo el corazón empieza a redoblar en su pecho.
La doctora levanta los ojos de la pantalla del ordenador.
-Siéntese, Sr. Narváez. Estoy revisando su expediente y veo que no ha recogido usted los preservativos obligatorios en las últimas tres semanas.
-Bueno, verá usted, es que mi novia ha ido a pasar unos días a casa de unos primos y no los he necesitado.
-Está bien, pero le voy a hacer una petición de control de ETS. Y no olvide recoger los condones, pues ya sabe que es obligatorio estar siempre protegido.
-Desde luego. Así lo haré.
-Veamos. IMC, correcto. Ejercicio, alimentación…parece que está todo en regla.
Pablo deja escapar el aire, que sin darse cuenta había estado reteniendo.
-Un momento - añade la doctora – aquí hay una anotación. Una vez fue sancionado por ser sorprendido comiendo un bocadillo de sobrasada.
A Pablo se le suben los colores.
-¡Pero si tenía quince años! Fue una tontería de adolescente, llevado por las malas compañías.
-Bueno, pase a la camilla y descúbrase. Vaya, veo que tiene usted marcas de pigmentación solares. Como comprenderá, esto excluye cualquier cobertura por problemas dermatológicos.
-Ya. Ya me habían advertido.
-Puede usted vestirse. Ahora siéntese y cuénteme el motivo de su consulta.
Ya en la calle, Pablo blande un papel como quien agita una bandera. En ese momento suena su móvil.
- Si cariño, todo bien. Ya tengo la receta de Almax para mi acidez de estómago.





enriccarles
Parece mentira que el Almax sobreviva a la Gran Guerra III y la Llegada de los Transformers, jajajajaja… es broma.
Me gustó mucho, desde lo bien escrito hasta el contenido, y eso de los carteles, no creo que se necesite muchos años para verlo, ya de alguna manera te lo dicen a las claras.
ayer en el neurólogo, me recetó Dopamina para el parkinson y me dice:
¿Usted tiene… 62 años? usted es para nosotros un bebé, al lado de los que tengo en la sala de espera, ninguno baja de los 85. Por eso le recetaré Dopamina gradual, porque a los 5 años trae consecuencias y con usted tendremos que ir con cuidado por el margen de vida que aun tiene, en cambio con los de 85 no pasa nada, seguro que no llegan a ver las contraindicaciones….
Me quedé un poco mal, pobres viejos de 85, ellos pueden perder facultades a los 90 que al médico poco le importa, total…. son viejos.
Viva nuestra salud pública!!!!
Un abrazo grande y tembloroso, jejejjee
gonzalez
Excelente, Sol, te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo.
JGulbert
Me ha gustado mucho. El ambiente que has creado me ha recordado a los carteles del Gran Hermano de 1984.
Mabel
Muy bueno. Un abrazo Marisol y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Me encanta ese trasfonde de humor e ironía que, tan a menudo, imprimes a tus escritos. En este es genial.
Mi cordial saludo y mi voto.