Vientre en el espejo

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Miopías que no ven ni con anteojos, caminar con los ojos en el suelo, y mentiras que otra vez dicen lo juro…

Habían transcurrido dos meses, desde que su relación culmino. No podía comprender como tanto amor se fue a la basura, y eran dos extraños. Jamás entendió sus absurdos celos, y pensó que solo era cuestión de tiempo para que estos quedaran atrás. No era así, Lucho detestaba ver que Amanda hablara con otros hombres, y la furia transformaba sus hermosos ojos marrones en el infierno de Dante. Ella intento varias veces, hacerle comprender que no era de su propiedad, y tan solo compartían una vida.

Lucho trataba de comprenderlo pero sus celos enfermizos no le permitían ver con claridad. Esa tarde, quedaron de encontrase en el centro de la ciudad. Amanda, la noche anterior manifestó que no deseaba comprarle ropa al bebé, insistió que esos eran tan solo clichés y podrían esperar. Él insistió en que debían comprarla, era su primer hijo y no deseaba perder esa ilusión. Amanda acepto, aunque de haber sabido lo que pasaría esa tarde, hubiera expuesto un No rotundo.

El reloj anunciaba las cuatro de la tarde, cuando Amanda salió de su trabajo a esperar a Lucho en el centro de la ciudad. En el transcurso de la espera, la conversación con Gerardo su amigo de toda la vida, se incrementó entre chistes y bromas. Y uno que otro abrazo, de esos que solían darse desde los años escolares. Ante ese cuadro que veía Lucho, sus celos desenfrenados se llenaron de esa furia que no podía controlar. Se acercó y le pidió Amanda que se fueran, que tenían las compras del bebé pendiente. Ella al ver su furia, le pidió que se calmara y decidió irse a casa. En el trayecto del camino Lucho no paro discutir y manifestar, que no quería verla al lado de Gerardo.

Amanda quien estaba molesta y con la calma de siempre, insistía en que se controlara porque no tenía nada que ver con su amigo. Pero Lucho seguía tan molesto, e hizo caso omiso a sus peticiones. Al llegar a casa la tomo del brazo y la zarandeo, recordándole que de él no se burlaría. Ella le pedía que por favor, la soltara y recordara que esperaba un hijo suyo. Lucho estaba enceguecido por sus celos, y no razonaba. Y en medio de los zarandeos, Amanda se golpeó el vientre con el filo de la mesa. Lucho intento ayudarla, ella no acepto su ayuda, y le pidió que se fuera. Lavo su rostro intentando borrar las lágrimas, y recordaría las muchas veces que él le prometió, que de sus ojos no saldrían lágrimas de tristeza. Esas promesas se habían ido por la ventana, y sus celos eran el jaque mate. Al levantar su blusa, descubrió que al lado izquierdo de la casita del bebé yacía un morado. Un morado que llenaría sus ojos de ríos y tormentas, ante el sufrimiento que le esperaría.

Un sufrimiento que se anunció con unas fuertes contracciones en el vientre, y la partida del bebé. Una partida que no esperaba, había aprendido amarlo. En un principio la idea de ser madre le causaba angustia, y quizás se resumía al temor del sufrimiento que acarrean los seres humanos. Pero al escuchar en aquel examen los latidos de su corazón, ya no había dudas que deseaba esa criatura en sus brazos. Criatura que nunca vendría, aquella que decidió irse antes de ser parte de un ring. Ese ring de boxeo en el que se había convertido la vida de Amanda y Lucho, ante la celotipia que padecía él.

Lucho pidió tantas veces perdón, y Amanda no quiso oírlo. Los momentos de felicidad se esfumaron, solo hacía eco la imagen en la que el médico anunciaba la pérdida del bebe, esa pérdida que la llenaba de dolor. Hoy después de la ducha, Amanda se puso frente al espejo. Hacía dos meses o más, que no contemplaba su vientre y descubrió que el paso del bebé por este no había sido notorio. Lo evidente eran las cicatrices de su alma, esas que la hacían pensar: ¿Cómo sería ese niño o niña? El solo imaginarlo, anulaba todas las estaciones del arcoíris que Lucho había pintado en su corazón. El vientre en el espejo, sólo era el reflejo de los latidos de vida que no regresarían. Esa vida que se llevó un fragmento de la suya, que estaba llena de neblina en el crudo invierno de sus ojos.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de GermánLage

    GermánLage

    28 junio, 2017

    Un gran placer, LluviaAzul, leerte de nuevo después de esta larga ausencia, y más con relato tan femenino, tan humano y tan dramático, escrito con esa ternura y maestría que te caracteriza. Espero poder seguir disfrutando de tus textos, aunque yo también me tome un respiro en los próximos meses.
    Un fuerte abrazo y mi voto.

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      29 junio, 2017

      Querido Germán, mil gracias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

  2. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    28 junio, 2017

    ¡Qué hermoso! Un abrazo Jessica y mi voto desde Andalucía

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      29 junio, 2017

      Querida Mabel, mil gracias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

  3. Imagen de perfil de Yuván de JZV

    Yuván de JZV

    28 junio, 2017

    Un hermoso relato pero taciturno al imaginar el dolor de la pérdida… Felicitaciones y mi voto.

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      29 junio, 2017

      Querido Yuvan, mil gracias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

  4. Imagen de perfil de eleachege

    eleachege

    28 junio, 2017

    Has puesto en evidencia las consecuencias de hacer vida con un hombre controlador, posesivo, celoso y hasta paranoico, que puede causar maltrato físico y causar daño irreparable. Gracias jessica por compartir esta alerta y recibe mi voto a tu escrito.

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      29 junio, 2017

      Querido Ele, mil gracias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

  5. Imagen de perfil de Albatros Negro

    Albatros Negro

    29 junio, 2017

    Es triste que cosas como esta, suceden en la realidad. La idea enferma de los celos, que no aseguran tener la razón, cuando es eso lo que nos falta. Mi voto y un abrazo.

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      30 junio, 2017

      Querido Albatros Negro, mil gracias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

  6. Esruza

    1 julio, 2017

    Los celos son inseguridad, aunque me duela decirlo y, fueron trágicos con tu protagonista.

    Muy bueno, tienes mi voto

    • Imagen de perfil de LluviaAzul

      LluviaAzul

      1 julio, 2017

      Esruza, mil gracxias por tus palabras. Un abrazo, inmenso.

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