El escritor maldito

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Creo que el peor enemigo de un escritor no es la hoja en blanco, sino la mente cargada de preconceptos, antiguos, enquistados, donde están despiertos los miedos, las barreras emocionales, la artera memoria que solo recuerda lo que le place, ya sea doloroso y agradable. Somos nosotros en definitiva los que ponemos los límites para que esa hoja siga en blanco.

Es por ello que ante el papel o la pantalla del ordenador, es necesario despojarse de todo lo que estorbe en nuestra mente atiborrada de porquerías inútiles, de basura diaria que acumulamos como posesos.

Buscar en la música, el tabaco, el café y demás inservibles musas artificiales, es una tarea ímproba que solo nos resta tiempo y esfuerzo mal dirigido.

 

Como cada mañana y por un promedio de 10 a 14 horas, escribo.

 

La perseverancia en una rutina de trabajo, que no da siempre los mejores resultados, se basa en la convicción de estar haciendo algo que tarde o temprano trascenderá. Sin esta expectativa, dedicarse a escribir no tiene razón de ser.

 

Son las 5:02 de la madrugada, el sol solo es una posibilidad que se plantea ante el reloj que marca el tiempo. El cielo está azul oscuro y no se aprecia con claridad si hay o no, nubes que presagien un cambio. Por lo general espero que sean mínimas las nubosidades para gozar durante el día, del abrazo de energías que nos dan gratuitamente desde lo alto, somos plantas en ese aspecto, no tendremos clorofila que transforme en azúcares los jugos de los tallos, pero requerimos de un tiempo de luz y agradable calor solar.

https://www.youtube.com/watch?v=NYBfH2W-Gdg

 

El certamen de escritura está por cerrar a la vuelta de hoja, escaso tiempo para producir algo decente y con contenido apreciable para el lector. Pero no hay que cejar antes de haber comenzado, que sea el fracaso mejor que la adictiva y cómoda circunstancia de dejar de hacer.

 

La misma pregunta nos hacemos el escritor hispanoparlante, como el chino en medio de las montañas o el catalán a orillas del mar. Es exactamente la misma: ¿Qué coño escribiré hoy?

Dicen que las reglas se han hecho para ser transgredidas, que para unir cuatro puntos fuera de un cuadrado, hay que salirse de él y no persistir en mantener el criterio dentro de las cuatro líneas.

Me decido sacar la última barrera, la del falso prejuicio hacia las que son consideradas expresiones vulgares o coloquiales; diferenciación que se hace entre la manera de hablar o escribir entre clases sociales. Escritores amigos, la lengua es una sola, es el medio por el que somos capaces de transmitir emociones, pensamientos, etc. no discriminemos haciéndole el coro a los eruditos puritanos, que flaco favor le concedemos a nuestra misión de donar cultura.

El personaje hace rato que espera que le dé su salida, lo imagino sentado en una de las circunvoluciones de la masa gris y pensando: ¿Para cuándo tío? Y tú que le dices: Espera que ya llega la inspiración. No nos mintamos más, la inspiración no existe en esa medida. Se la convoca, se la excita, se la ama y se le hace el amor para que surja inmaculada del lago de nuestro ser más profundo.

Será luego el personaje que haya sido llamado al servicio, el que dicte sus experiencias, sus frustraciones, las aventuras y desventuras propias de cualquier ser, humano o fantástico. Po lo general no sabemos quién aflorará de entre la espesura del bosque, que poseemos en un lugar recóndito del cerebro. Se abrirá paso de a poco y su imagen se tornará nítida recién cuando hayamos acabado de escribir. Será tiempo de retoques, del análisis ortotipográfico, del conteo de los párrafos y las líneas para que todo sea un sólido desde el comienzo al fin.

Él nos dirá si su historia es romántica, épica, biográfica, fantástica, negra, terrorífica o infantil. Nos irá susurrando sus emociones, sus anhelos, sus fracasos y la amplia gama de circunstancias que le ha llevado a aparecer en la hoja.

 

Como os habréis dado cuenta, el personaje de hoy no es uno solo, o una pareja, ni un pueblo, no, somos todos nosotros, los escritores que trabajamos duro para tener el lenguaje justo, la picardía a mano, el humor como herramienta de destrucción del texto o la ironía para dar un toque de sofisticación.

 

Dicen que un escritor se puede llamar así mismo como tal, cuando ha pasado más de 20.000 horas detrás del ordenador o frente a la hoja de papel; esta cifra requiere 833 días de escritura, o 2 años y medio aproximadamente. Cada uno sabe cuánto dedica a escribir, en mi caso con un promedio de 12 horas diarias, el tiempo se duplica proporcionalmente, lo que quiere decir que en 4 años y medio a 5, habré cubierto la ansiada cuota.

Esto solo en teclear o de escritura a mano. Pero hay que considerar la calidad del texto terminado; si esta promedia el 40%, significa que un 60% no sirve, por lo tanto el tiempo vuelve a estirarse a 2980 días u 8 años y un poco más.

Si situamos el salario medio en España en 1490 euros (cifra del INE para 2017), el escritor invierte en alcanzar las 20.000 horas, la suma de 11.914 euros, que no ve en su bolsillo, sino que sale de él como inversión.

Si edita un libro bajo la demanda y con los precios actuales, la amortización de la inversión supera los mínimos márgenes de la más absoluta pobreza.

El escritor es un bohemio idealista que dona cultura al mundo como quién da pan a los pajarillos de la plaza.

Los números desalientan, aplastan, denigran, deprimen al que está en esta profesión intentando dejar una huella emocional, en la memoria global del humano.

Sin embargo hay que seguir dando pie a que la vocación se manifieste, tal si fuera un trozo de alimento que no pasa por el esófago pero que debe llegar al estómago.

La escritura profesional se basa en el mismo que la desarrolla, somos nosotros frente a un espejo; en algunas ocasiones nos vemos en diferentes tonos, de acuerdo al grado emocional que estamos sacando a la luz; en otras vemos lo que no somos ni seremos, como la contrapartida de nuestros conceptos y paradigmas. La elección correcta de la imagen, será la que lleve el personaje descrito.

Horas, días meses para finalizar un texto legible y atractivo para el lector.

Para esto no basta con ser como somos, hay que ahondar en el interior, bucear entre las basuras que coleccionamos y volver a la superficie con lo que hemos anhelado hallar. Habrá veces que seas irreverente, insolente y hereje; en otras dulce, empalagoso, azucarado, amable y cortés; las habrá que saques el violento y primitivo, el intolerante y agresivo, el macho alfa, el desagradable y traicionero, la dama de alta alcurnia, la adolescente o la meretriz, todos caben en nuestra imaginación, pero no olvidaremos que ésta solo será reflejo de lo que ya conocemos.

Este noble acto vocacional tiene una característica que debería ser tomada muy en cuenta, por los que recién se inician en el camino de dejar por escrito sus interioridades; he aquí, la crítica.

Esto que se suma en comentarios en los foros o las redes sociales, es fundamental para el escritor; más allá de las intenciones que puedan llevar en algunas y escasa ocasiones, una crítica refleja claramente la otra parte de la profesión, la del lector. Sin importar si viene de un par en la vocación o de uno que leyó por puro gusto y dejó su parecer, se vuelve esencial pues adquiere la calidad de la luz en el camino. Sin ella el andar se convierte en un oscuro sendero en el que será fácil perderse y no dar con el destino prefijado.

Bienvenida la crítica que nos dice en qué hemos fallado y en qué hemos acertado.

Por lo general creemos en cada texto que sale terminado, que hemos llegado a un punto de excelencia, eso es el exitismo natural que debemos soportar ante una nota adversa o un llamado de atención de un extraño. Claro que si no estuviésemos seguros de estar haciéndolo excelentemente, no lo haríamos, así de simple, por lo tanto cuando exponemos la considerada “magnus opus” por nuestro ego, sentiremos que no es reconocido el esfuerzo realizado, ante la crítica por una coma, un error de tipeo, una palabra incorrecta o mal escrita. El existimo no dirá que son exagerados, que no comprendieron el mensaje, que hemos usado una licencia literaria, que y que, y seguiremos poniendo excusas a lo que es evidente, el lector nos ha pillado con el carrito del helado.

Se impone ser humildes, despojarnos de la idea que todo cuanto escribimos son “ars magna” y que en la gran mayoría de los comentarios, la razón les asiste.

 

Las 6:45 de la mañana, los vecinos se van despertando y algunos ya han partido a sus tareas habituales, a su rutina. El patio está pleno de pájaros que entablan sus conversaciones a grito pelado en un par de árboles. El cielo es claro y transparente, tanto que si nos dejásemos llevar por la euforia que da una bocanada de oxígeno matutino, veríamos al mismo Olimpo con los Dioses haciendo de las suyas.

https://www.youtube.com/watch?v=RVzRVNYtFV4

 

Diversas son las causas por la que se llega a este punto, con las ya imprescindibles 20.000 horas sobre los hombros, y gastando las yemas de los dedos hasta borrar las huellas dactilares. Vamos dejando literalmente la piel a lo largo de nuestra cruzada. Acomodando letras que son palabras luego; palabras que darán forma a una oración; oraciones que serán el párrafo; párrafos que harán al capítulo y capítulos que cerraran el círculo maldito de una nueva obra. Obra que será escudriñada hasta el hartazgo, tanto que al saberlo de memoria dejaremos pasar el error, que encontrará el lector o en el mejor de los casos, el editor que frenará la tan temida crítica.

Y al fin es posible que con humildad, aceptemos que solo el libro se venda entre nuestra familia y amigos.

Y el ouroboro se comerá la cola nuevamente, los brazos cansados con los dedos en garra, golpeando un teclado para dejar una nueva huella en la cultura de la especie humana.

Allí estaremos eternamente los hacedores de historias, prendidos a la máquina de convertir imaginerías en signos negros sobre la hoja blanca, escuchando al personaje umbroso decir de situaciones ridículas o magníficas, soñando con conseguir el vellocino de oro en una tribuna de lectores que aplauden y vitorean, a un genio que se escapa.

Señoras, señoritas, señores, esto somos, aves nocturnas cazando musas esquivas, viajando a lomos de monstruos sagrados, invadiendo las camas lujuriosas, sopesando vaginas contra penes, asustando a mediocres, alentando a los débiles Davides contra los imbatibles Goliates.

 

Los personajes de este escrito mínimo, regresan a sus oscuras cavernas a continuar con su búsqueda de la excelencia entre las historias más comunes y extrañas.

Que tengan una buena lectura y ruego que no nos abandonen.

https://www.youtube.com/watch?v=ApqDaraXM4E

Comentarios

  1. Sosias

    12 julio, 2017

    Ciertamente, cuando las musas están esquivas, se produce ese «tótum revolutum» que descoloca y preocupa.
    Saludos y mi voto.

    • enriccarles

      13 julio, 2017

      Hola Sosias
      es dura la vida del escritor, tanto como la del que escava zanjas al rayo del sol
      dirán que soy un exagerado, pero mi padre que fue un excelso pastelista (pintor al pastel y no pintor de pasteles) tuvo su época mala y cavó zanjas, y él me decía que no hay mayor diferencia entre un trabajo y el otro, solo cambia la tarea y no el esfuerzo.
      Un gran abrazo y muchas gracias por leer mis textos.

  2. Cortex

    12 julio, 2017

    AH, maese ericcarles, que magnífica disertación. Casi didáctica. Extenuante y de larga vista. Eres un grafonauta que navega por las procelosas aguas del quehacer literario, esquivando tormentas, indolencias y sunámis ingratos.

    Héroe persistente que, como Prometeo, roba el fuego cósmico cada mañana y lo convierte en metáforas métricas, reminiscencias y estructuras graníticas de palabras, conceptos e imágenes rodeadas de mil años de entorno y sabiduría.

    Navegante en pos del apotegma: «Ser inmortal y después morir».

    Salve, escriba.

    CORTEX

    • enriccarles

      13 julio, 2017

      Ave Cortex
      El que va a escribir te saluda…..jejejeje
      me honran tus comentarios y embellece el texto que arriba expongo no sin ruborizarme
      y aunque sea difícl de entender, a vustro lado me siento un novato que solo sirve el café
      Ave Cortex, larga vida y prosperidad

  3. GermánLage

    12 julio, 2017

    ¡Vaya ataque de visceralidad que te has soltado, amigo Enrique! Me lo he devorado sin respirar, y solo puedo ponerle un pero: «opus», en latín es neutro, por tanto, no concuerda con «magnus».
    Un fuerte abrazo.

    • enriccarles

      13 julio, 2017

      Opus Locus mi querido amigo
      tienes la razón que te da el saber y la experiencia, que juntos hacen la sabiduría, tal como lo decía Aldous Huxley
      me equivoocado en el opus magnus, craso error, pero sácame de la duda y dime que corresponde, porque el latín no es mi fuerte, (aunque sí mi debilidad)
      espero ansioso tus comentarios, eres fuente de inspiraciòn
      un cálido (por más que no te haga falta la calidez, ya tendrás bastante vacacionando), saludo a ti y tu prodigiosa compañera.

  4. Mabel

    12 julio, 2017

    Muchas veces damos vuelta y vuelta sin llegar a ninguna parte, necesitamos esos sentimientos que vienen entrelazados y que hacen aflorar nuestra sensibilidad. Tenemos que buscar ese sentimiento adecuado que nos vaya poniendo a prueba y busque en nosotros en lo más profundo de nuestro ser esa liberación de nosotros mismos. La soledad en la que nos encontramos muchas veces nos perturba y no nos deja pensar con claridad, esquivándonos para desorientarnos por eso tenemos que pensar cautelosamente poniendo las palabras correctas y que al lector le lleguen, adentren en él. Sentimos la necesidad de transformar poco a poco pero sin prisa y con pausa sabiendo por nuestra propia mano esa organización a la que se le van sumando muchísimos conceptos. Un abrazo Enri y mi voto desde Andalucía

    • enriccarles

      13 julio, 2017

      Mabel, querida amiga sin conocerte.
      el despojarnos de nuestras pieles (en verano mucho mejor) es una labor ardua y trabajosa, pero sí, muy generosa para el personaje que puede escampar a su gusto, dictándonos lo que quiere que escribamos.
      Un gran abrazo

  5. Viajero en el Tiempo

    16 julio, 2017

    Impresionante Enriccarles, muy buena exposición. Creemos, soñemos, plasmemos. Navego entre creadores de mundos, de ilusiones, de imposibles…dejando votos, conociendo mentes complejas y perdiéndome en ellas.

    En mi opinión cada uno escribe porque su propio mundo esta desando escapar de los limites de su cuerpo.

    A portada.

    Un abrazo.

    • enriccarles

      17 julio, 2017

      Viajero, te agradezco de corazón tu comentario
      todos ustedes son geniales creadores y también siento y aprendo de cada uno de vuestros escritos
      y me guardo tu frase: estar deseando escapar del propio cuerpo
      un abrazo enorme

  6. gonzalez

    16 julio, 2017

    Excelente, Enri. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

    • enriccarles

      17 julio, 2017

      gracias González por tu voto y por el excelente
      como en el cole, jajajajaja
      un gran abrazo

  7. Getsume

    17 julio, 2017

    Precioso en su tristeza. Solo los que escribimos en la epifanía entre el ocaso y el crepúsculo sabemos lo que es rezar a la luna por sus besos. Espero seguir leyendo más artículos tuyos. Un saludo y mi voto desde Madrid.

    • enriccarles

      17 julio, 2017

      gracias Getsume, espero no defraudar cn el resto de los escritos, son varios los géneros que abarco y algunos no tienen esta calidad
      gracias por tu excelente comentario y te dejo un gran abrazo desde Barcelona

  8. .MARI TU

    18 julio, 2017

    Hola enriccarles, me ha encantado tu texto es muy descriptivo y sugerente, y me identifico con muchas de las ideas que expones, solo echo de menos alguna referencia al «subidón» (por llamarlo de laguna manera) que se siente al crear algo, aunque sea poquita cosa y solo le guste a uno; aunque resulte ser una versión más de algo ya dicho. Es una emoción íntima y que no tiene que ver con los demás o » con el qué dirán».Un saludo y enhorabuena por el relato.

  9. enriccarles

    18 julio, 2017

    hola Mari Tu
    gracias por tu buen comentario y me enorgullezco de pertenecer a esta comunidad de excelentes escritores.
    solo he de agregar que de modo muy sutil digo de ese subidón del creador, en el párrafo: «Se la convoca, se la excita, se la ama y se le hace el amor para que surja inmaculada del lago de nuestro ser más profundo.» hablando de la inspiración. No lo tomes como un reclamo, solo es una acotación al margen.
    no hay nada más emocionante para el que escribe, que su obra sea criticada o alabada, poco importa que sea, pero que haya sido leída. Es el climax después de gastar las yemas de los dedos y estrujar la mente. Al fin la creatura ha nacido y es reconocida.
    Nuevamente gracias por leerlo y por dar tu opinión, un abrazo

  10. TomTom

    18 julio, 2017

    Gracias por el texto, es cojonudo.
    Lo único que me frena a la hora de escribir (a parte del trabajo) es pensar que lo que estoy haciendo no tendrá su eco en el futuro, pero he decidido que me da igual y desde que escribo sin plantearme la repercusión que tendrá lo hago más a menudo.

    Un saludete y gracias una vez más, tu visión del tema es bastante esclarecedora.

  11. enriccarles

    18 julio, 2017

    TomTom, hola
    no sé cuanto tiempo llevas escribiendo, pero abusando del comentario que haces quiero decirte algo; nosotros los escritores, desde el mismo momento en que ponemos una letra en una hoja (sea de papel o virtual) estamos dejando una huella indeleble en la sociedad humana. Aquel tío que se le ocurrió andar escupiendo pintura sobre su mano en las paredes de una cueva en Altamira, jamás pensó que lo suyo sería trascendente y mira tu ahora lo que consiguió. No dudes que cada escrito nuestro está donando cultura y dejando testimonio de un momento en la historia del ser humano. Sigue, continúa escribiendo, que tarde o temprano serás tomado en cuenta, ya en modo particular o en conjunto, pero lo nuestro es vital para el mundo. Sin nosotros y sin las abejas, el ser humano no existe.
    un fuerte abrazo y mi agradecimiento a tu comentario

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