Entrevista con Lord Simon

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Nadie lo conocía ni sabía la forma de su rostro, nadie sabía nada de él ni conocían su nombre, pero por una incógnita razón le llamaban Lord Simon. El hombre era una fábula, una leyenda, un mito, y como tal, su celebérrimo nombre era pronunciado con voluntarioso misticismo, como si de algún ser cosmogónico se tratara. Decían que Lord Simon tenía entre 100 y 150 años, una edad realmente extraordinaria, aunque algunos afirmaba que el hombre era inmortal, algo más extraordinario aun. Yo conocí de su nombre a través de los relatos que mi abuelo contaba sobre él, decía que un día llegó a nuestro pueblo como lo haría cualquier nómada, sediento, descalzo, y con ganas de un pedazo de tierra al cual llamar patria, pero con el trajo desgracias y penurias, ya que la muerte caminaba a sus pies. El hombre no era del norte ni del sur, de donde generalmente provienen los extranjeros que hacen de Greenwich su residencia permanente, por eso muchos aseguraban que Lord Simon había nacido en las mismas entrañas del infierno, e incluso que este era, sino el diablo, tal vez un buen y cercano amigo del mismo. Historias como esta fueron las que le granjearon la sonora notoriedad de la que gozaba, la que lo había convertido en todo una leyenda

Dos hombres que compartían una botella de ginebra en una esquina decían haberlo visto pasear montando su hermoso corcel blanco a la luz de la luna llena, y su paso asemejaba al de un espectro penando a medianoche; los mozos caballeros utilizaban su nombre para asustar a las damiselas de la ciudad, invocando su nombre como si invocaran al mismo Belcebú; ni a los más pequeños le era indiferente su nombre: un grupo de niños jugando en un baldío decían haberlo visto, paseando sobre su cuadriyugo frente a sus casas, e historias como estas se repetían interminablemente, esto fue lo que hizo acrecentar la fama de las leyendas que se decían en su nombre.

Escritores, historiados, periodistas e incluso uno que otro ocultista durante mucho tiempo se hicieron fama aprovechando la gloria de Lord Simon. Se escribieron artículos y relatos que salieron publicados en las principales revistas y periódicos de Greenwich y toda Londres, y esas historias siempre aseguraban el éxito comercial del número. Pero las ambiguas historias que se contaban acerca de Lord Simon, que cada día eran más oscuras y anagógicas, aunque siempre lograban el cometido de entretener, nunca lograban explicar con total fundamento lo que todos querían saber ¿quién era realmente Lord Simon?

Aquel hombre reconocido, aunque nadie lo conocía, nadie le conocía tampoco algún amigo, compañero o mano derecha como los que tienen los hombres de poder, quien pudiera acercar a él, al que se propusiera conocerle. Y ya que no se podía saber más de él, sino lo que se decía a modo de leyendas, el hombre se convirtió en un mito.

Como en cada noche de luna llena, un buen número de personas se reunía en la plaza, y allí contaban magníficas y quiméricas ficciones. ¿De dónde habrán sacado aquellos vagabundos semejantes historias? Que si la fuente de la eterna juventud, que si el poder supremo, pactos con el maligno y criaturas luciferinas. A todas las personas les gusta escuchar patrañas como esas.

Conociendo a Lord Simon

-¿Es usted Cristofer Walker?- Fue la primera pregunta de aquel desconocido en el pórtico de mi modesta morada. Le respondí afirmativamente y luego el hombre haciendo una soberana reverencia agregó -Mi nombre es Brandon Jones y vengo en nombre de Lord Simon.

Hasta ese día a Lord Simon, ese hombre anónimo sólo lo veía como un producto de la imaginación, yo era uno de los que siempre ponía en duda su cuestionable existencia, en mi sólo reinaba el escepticismo, hasta ese día en el que corroboré que el hombre era real.

“En nombre de lord Simon”, repetí mentalmente, estaba anonadado, ¿qué quería un discípulo de Lord Simon de mí? más aun ¿qué quería el mismo Lord Simon conmigo? Creo que en algún momento emití un sonido ahogado por la sorpresa que no pude reprimir, como el sonido que emitiría un niño al ver a sus padres por primera vez después de una larga temporada. Mi buen Brandon se sonrió, e inmediatamente lo hice pasar. Le ofrecí café, té y vino, pero rechazó todos mis ofrecimientos. Estaba muy apurado y no pudo aceptar ni mi invite para que tomara asiento en la sala de estar y descansara sus pies, refrescara su garganta y calentara sus manos sobre el calor de la chimenea.

-Agradezco sus atenciones -dijo-, pero hoy es un mal día para tomarse descansos…

-Pero por favor- interrumpí algo excitado- hágame saber de los motivos que lo traen este día a mi humilde morada. Y Brandon Jones respondió de la siguiente forma -Lord Simon ha leído su trabajo señor Walker, él es un gran fanático del libro que acaba de publicar, no deja de alabar con grandilocuentes palabras su narrativa e imaginación, eso ha logrado capturar por completo su atención, y cree que para el propósito que tiene en mente, sus servicios serían de mucha valía. En ese momento, y al descubrir el misticismo con el que hablaba Brandon Jones, me imaginé la clase de hombre que sería Lord Simon, reservado, oculto, debía ser un hombre de lo más ilustre.

-¿Y cuál es ese propósito?- pregunté entonces.

-Lord Simon quiere -respondió el señor Jones- que usted escriba su biografía, demás está decir que sus servicios serán generosamente recompensados.

-¿Escribir su biografía?- pregunté absorto.

-Si -respondió Brandon-, él necesita que usted inyecte de su capacidad y fuerza narrativa la historia de su vida. Quiere entrevistarse con usted lo más pronto posible, y está muy ansioso de conocerle.

-Para mí sería un gran honor conocer a su excelencia Lord Simon- dije sin ocultar mi fascinación.

-Entonces no se diga más y partamos de inmediato.

-¿De inmediato?- pregunté.

-Es una de las condiciones que pone Lord Simon- dijo Brando encogiéndose de hombros.

-¿Quiere conocerme hoy mismo?- interrogué nuevamente.

-Si es posible -respondió Brandon-, Tardaríamos aproximadamente 4 horas en llegar a la mansión de Lord Simon. Tan pronto como lleguemos usted se entrevistaría con él.

-Llegaríamos cerca de la caída del ocaso

-Sí, es el único momento del día en el cual está disponible… umm tiene algún problema con eso -dijo Brandon, luego de un segundo agregó-. Bueno un cupé nos espera afuera aguardando por su respuesta -Brandon nuevamente se encogió de hombros y agregó-. No quiero que se sienta presionado, pero si no responde ahora mismo, me veré en la obligación de buscar a alguien más, sé que hay muchas personas que darían hasta su vida por una oportunidad como esta.

-Oh por su puesto mi buen Brandon, hasta yo daría mi vida por conocer a su ilustre Lord Simon -dije y tras un segundo de reflexión agregué-. Partamos de inmediato, ya que no necesitará buscar a nadie más, yo estoy completamente a sus órdenes.

No eran exageraciones, ni las palabras de Brandon Jones ni las mías, realmente había personas, muchos de mis colegas, que sin pensarlo pagarían un alto precio por conocer personalmente a Lord Simon, incluso si ese precio era su propia vida, en el negocio del periodismo, todos sabemos que el costo de las primicias y las buenas historias es muy alto.

Como lo había dicho Brandon Jones, un cupé nos esperaba frente a mi morada, un hermoso Ford A cuyo color negro rivalizaría con la negrura de las más obscuras madrugadas. Partimos de inmediato y ya que no encontramos ningún contratiempo en el camino, luego de 4 horas, y cayendo el espléndido ocaso de la región fronteriza entre las poblaciones de Greenwich y Bexley, nos encontrábamos en la propiedad de Lord Simon, un suntuoso castillo escondido entre los pantanos del bosque, en un lugar que todos presumirían imposible de habitar, allí estaba construida la magnífica edificación.

Al llegar los portones de hierro forjado que resguardaban la entrada se abrieron, Brandon Jones dijo entonces. -Lo han estado esperando, acaban de darle la bienvenida.

-¿Y usted señor Jones no me acompaña?- pregunté y por primera vez en lo que iba del viaje me sentí inquieto, un pensamiento de duda me cobijó, luego sentí miedo tras la increíble revelación de Brandon Jones que me dejó completamente estupefacto.

-El caso es señor Walker -dijo Brandon Jones-, que usted es el único invitado a la mansión, y sólo los invitados pueden cruzar esos portones. Lord Simon considera sus tierras sagradas. Ya debe saber que él es un hombre muy reservado, y no le revela sus secretos a cualquier, por eso usted debe sentirse como un… bendecido. Debo confesarle que yo mismo que he trabajado para Lord Simon por más de 10 años, nunca lo he visto, nunca he visto su rostro ni he hablado personalmente con él. Mi único trato con él es a través de las encomiendas que me hace llegar con su emisario, y hoy he cumplido con mi labor de nueva cuenta. Buena suerte mí querido Cristofer Walker, espero que disfrute la visita.

Con esta despedida Brandon Jones subió al automóvil y puso en marcha el motor, pero antes de irse agregó –Señor Walker, fíjese en este lugar, la forma en que ha sido construido, es espléndido, maravilloso ciertamente, pero desde dentro se ve totalmente diferente, es como un pequeño agujero claustrofóbico. Una isla rodeada de aguas infectadas de tiburones, aunque sin dejar de ser esplendido y maravilloso, eso es lo que hace que algunos de los que entran a la propiedad de Lord Simon no quieran salir nunca más.

Penetré entonces el sublime portón de hierro y fui recibido por el aire embalsado con olor a lavanda y flores silvestres. Los alrededores que rodeaban el castillo, eran hermosos jardines multicolores. Caminos de pedrería se bifurcaban a lo largo de los jardines, enormes como el tamaño de dos campus universitarios. Un violar precedía al pórtico del castillo en donde se levantaban dos increíbles estatuas de cera que fácilmente podían ser confundidas por dos guardianes custodiando la entrada.

Para mi asombro, las sorpresas no paraban allí. Ya cerca de la entrada del castillo me topé de frente con una tierna niña, como de unos 8 o 9 años de edad, quien se fue a parar frente a mí, y mirándome con sus ojos impregnados de absoluta ternura me preguntó -¿Es usted Cristofer Walker?- la niña estaba vestida con una túnica helena y calzada con sandalias de cuero, ambas manos adornadas con brazaletes de diamantes y el cabello trenzado en una exquisita cola de caballo, y me miraba cruzando sus brazos frente a ella balanceándolos tiernamente.

-Si yo soy Cristofer Walker- respondí.

-Bienvenido señor Walker -dijo ella sonriendo-. Mi nombre es Samantha y hoy seré durante su estadía en este lugar, su guía. Le mostraré todo lo que debe conocer para que haga bien su trabajo, mi objetivo es hacerlo sentir como en casa, así me lo ha encomendado el amo Lord Simon.

La miré a sus ojos serenos y verdes y no pude evitar sonreír -¡Eres sólo una niña!- le dije.

-Aquí todos somos niños -dijo Samantha-. Centenares de niños, todos vivimos aquí en completa armonía sirviéndoles a nuestro amo, Lord Simon.

Y realmente todos eran niños, de entre 8 y 12 años y empezaron a salir de todas partes como pequeños fantasmas. Caminaban por los jardines hablando y cargando cestos con flores, dejando escuchar ocasionalmente sus risas contagiosas. Todos eran pequeños niños y niñas, venían vestidos con túnicas helenas; los niños iban completamente rapados, y las niñas llevaban el cabello tejidos a sus espaldas, niños de todos los tamaños y colores, pero todos, absolutamente todos eran niños.

Recorriendo el castillo acompañado por mi pequeña guía, pude darme cuenta de los excéntricos gusto de Lord Simon. Cada rincón estaba adornado por estatuas de cera, tan realistas que asemejaban a muertos embalsamados; pinturas psicodélicas de horribles imágenes se distinguían a lo largo de los extensos pasillos; rostros hechos con cerámica y arcilla adornaban los muros de piedra, rostros de ojos tan expresivos que parecían seguirme con la mirada. El lugar era un museo del horror, sombrío, lúgubre, el sitio perfecto para escenificar una horrible pesadilla.

Recorríamos un largo pasillo y miraba a través de los amplios ventanales en el momento en que se escuchó un silbato sonar como el llamado de guerra de una trompeta, entonces de jaulas dispuestas a lo largo de los jardines salieron desconocidas quimeras, que asemejaban enormes perros, pero estos eran muy grandes y de apariencia fiera, los colmillos les sobresalían de la boca y las pesuñas eran más grandes y filosas que las garras de un tigre, una garra que bien podía desgarrar a un hombre adulto en una sola embestida.

-¿Qué son esas bestias?- pregunté

-Son los guardianes -respondió mi cicerone-. Durante el día el ojos de Osiris…

-¿Ojo de Osiris?- pregunté extrañado.

-El ojo vigilante, el que todo lo ve -dijo Samantha-. Durante el día el cuida de todo, pero por la noche su visión es limitada, por eso sueltan a los guardianes, ellos se encargan de cuidar que nadie entre y que nadie salga.

En ese momento entendí el significado de las palabras de Brandon Jones “eso es lo que hace que algunos de los que entran a la propiedad de Lord Simon no quieran salir nunca más”. El castillo estaba rodeado por murallas circulares de 4 metros, y tendidos eléctricos se extendían a lo largo de la misma, era imposible saltar esos muros, eso sin tomar en cuanto que antes de llegar a ellos había que sortear a las bestias que eran capaces de invalidar a un hombre con una sola mordida. Y en el caso negado que alguien pudiera salir de la fortaleza, sobrevivir en el pantano sería imposible. Lo que quería decir Brandon es que una vez dentro de la mansión ya no podría salir así lo quisiera, estaba atrapado en una cárcel de máxima seguridad o mejor dicho en un cul-de-sac.

La entrevista

Estábamos en la biblioteca, el lugar era hermoso, grande, una mesa de madera de roble me separaba de Samantha quien estaba sentada frente a mí. Los pisos estaban cubiertos por alfombras rojas de terciopelo; cuadros psicodélicos como los que adornaban el resto del castillo colgaban de las paredes, algunos mostraban brutales escenas de torturas, otras horribles bestias deformes; y yo estaba horrorizado por la actitud despreocupada y serena de Samantha.

-¿Dónde están tus padres?- le pregunté.

-¡Padres! ¿Qué es padres?- preguntó Samantha.

-Debes tener padres; tu madre, tu padre, tu familia, ¿Dónde están?

-Nuestra única familia es el amo Lord Simon.

-¿Pero cómo llegaste aquí? Si Lord Simon es su única familia, cual es el parentesco que tiene contigo- pregunté.

-¿Parentesco?- Preguntó Samantha

-Sí, parentesco, qué relación tiene con ustedes, con todos esos niños- dije

-Él es nuestro amo- contestó Samantha.

-Claro el amo -dije mostrándome un poco fastidiado-. Parece que le gustan mucho los niños ¿verdad?

-Sí, sí que le gusta mucho los niños.

-Conozco a muchos tipos como él –dije entre susurros, como hablando para conmigo mismo-, se rodean de niños para sentirse más jóvenes, creo que eso debería ser considerado una parafilia, o algo por el estilo. Se ven cada día más jóvenes en el espejo, creen alimentarse de la juventud de estos niños, claro que conozco a tipos como él.

-Ya lo ha entendido -dijo Samantha, quien evidentemente escuchó mis susurros-. Eso es lo que hace, se alimenta de cada uno de nosotros, aun así es muy bueno con nosotros, en ocasiones nos da dulces.

Sonreí serenamente, luego pregunté -¿Dónde está lord Simon? ¿Cuándo va a aparecer? No tengo tanto tiempo como para esperarlo toda la noche, aún tengo que averiguar cómo salir de este lugar- en ese momento creí hablar de una forma ridícula.

-Ya no falta mucho -respondió Samantha-, puede ver el sol, aún no se ha ocultado, cuando se oculté y caiga la noche, entonces el despertará de su sueño.

-¡Despertará! -exclamé extrañado- ¿entonces Lord Simon está dormido?

-Él duerme por el día y vive por la noche, no le gusta la luz del sol, le hace daño.

-Con que ese es el misterio, es fotosensible- hablé nuevamente entre susurros, pero el oído agudo de Samantha nuevamente logró escuchar mis palabras.

-Es sensible a la luz claro. Sabe, la luz le quema la piel, por eso siempre se resguarda en su tumba.

-¿En su tumba? -sonreí nervioso- ¿Qué quieres decir con eso?

-Allí es donde descansa -Samantha se levantó de su asiento y dirigiéndose al ventanal que teníamos al frente señaló en dirección al cementerio del lugar-. Ves la sepultura adornada por la gárgola, esa es la habitación de Lord Simon, allí duerme durante el día, luego regresa allí antes de la salida del sol -Samantha miró al cielo atentamente-. Ya se ha ocultado el astro rey –dijo-, espero que esté listo para conocerlo.

Me quedé mirando fijamente aquel terraplén de piedras, en donde se erigía la terrible gárgola, y vi como a esta le brillaban los ojos, y en un momento creí ver como extendía sus alas para volar. Mi cuerpo se estremeció por completo, ya mi cordura me traicionaba, sólo quería salir de ese lugar. Con cada segundo que pasaba más me convencía que estaba en un inminente peligro y que escapar era imposible.

-Ya está aquí mi señor- dijo Samantha sosteniendo la última silaba como entonando una canción.

-La tierna Samantha, una de mis favoritas -una voz completamente envenenada se dejó escuchar-, has hecho un gran trabajo lady Samantha, ya puedes retirarte. El hombre estaba sentado en el sillón. Extendió sus manos para recibir a Samantha, besó sus manos y luego la hizo salir de la enorme habitación. Entonces pude ver su mano descarnada, huesuda y horrible.

-Los niños son maravillosos, muy deliciosos, no lo cree señor Walker- esa voz aborrecible, execrable, totalmente detestable, era la voz de Lord Simon quien entró a la biblioteca muy sigilosamente.

-¿Lord Simon?- pregunté con voz temblorosa.

-A sus órdenes señor Walker- su respuesta confirmó mis sospechas

-Bueno creo que ya podemos empezar la entrevista- dije, y en ese momento me entró unas ganas horribles de huir.

-¡Entrevista!- exclamó Lord Simon.

-Para eso fui contratado. Fue lo que me dijo Brandon Jones- dije visiblemente nervioso

-Ah Brandon, es un gran hombre, pero algunas veces carece de algo de imaginación.

-No estoy aquí para una entrevista -en ese momento empecé a temblar-. No, no puede ser, si usted quiere que escriba su biografía, leyó mi último libro y…

-¡Su último libro! -interrumpió Lord Simon-, tendrá que disculparme señor Walker, pero la verdad es que la lectura no es de mi agrado. A mí me gusta es leer a las personas, desde sus entrañas, créame, se aprende más.

-¡Dígame por qué estoy aquí entonces!- exclamé enojado, y no pude evitar que mi voz temblara al pronunciar cada palabra.

-Quiero conocerlo señor Walker y también quiero que sea hoy mi alimento- Lord Simon giró el sillón en donde estaba sentado mostrándome su rostro. Sus brazos antes huesudos, ahora eran fuertes brazos de hombre fuerte, jovial, rostro descomedido, ojos abismados, mentón sensual, hermoso, un rostro perfectamente asimétrico de voluntad imperiosa. De la comisura de sus labios se desprendían finos hilos de roja sangre que caían por su mentón, aquel beso en la mano de la pequeña Samantha no fue solo un beso, fue más bien una mordida.

-La sangre es el único alimento que tolero -Lord Simon se incorporó de su asiento, y sólo su aspecto demoniaco lo dotaba de una presencia intimidatoria-, es como una pesadilla, sabes que está mal, pero que puedes hacer, comes o mueres, entiende, no hay otra opción.

Retrocedí aterrado, y chocando con los libreros desprendí las cortinas que cubrían los mismos, descubriendo centenares de enormes francos llenos de roja sangre. El alimento que Lord Simon almacenaba.

-Esto señor Walker -dijo Lord Simon-, son algunos de mis proyectos, ya ve que tengo una vasta biblioteca. Sí, es sangre, recién extraída de mis pequeños cachorros. No espero que me lo crea pero la sangre es deliciosa, un sabor indescriptible, adictivo como una droga, tendrá que disculparme pero no puedo evitarlo. Este sabor es único, me hace delirar.

Lord Simon se empezó a acercar a mí poco a poco. En su rostro distinguí el sadismo de un ser repugnante, horrible criatura luciferina. Retrocedí ante su avance, a cada paso de él, yo daba uno en contra, y después de acercarme lo suficiente a la puerta corrí lo más rápido que pude aunque sabía que huir no se me haría nada fácil. Abrí la puerta y corrí con todas mis fuerzas, apartando con brusquedad a los niños que querían obstruir mi avance. Pronto estuve frente a la puerta principal de la mansión, entonces recordé a las quimeras, esas horribles bestias estaban afuera, calmillos mortales, al salir me devorarían. Miré atrás y estaba totalmente atrapado. Lord Simon empezaba a descender las escaleras, un ejército de pequeños niños seguía su principesco avance.

No lo pensé más y abrí la puerta principal y comencé a correr ocultándome ocasionalmente entre los árboles. Escuché el jadeado de las bestias siguiéndome, escuché su rugido fiero, sus patas ligeras andando sobre el césped, y ya muy cerca del muro que delimitaba los predios de la propiedad de Lord Simon, sentí la embestida y caí mirando fijamente el cielo, que mostraba una enorme y brillante luna llena que bañaba la noche de un resplandor lúgubre.

Las caras de las quimeras se acercaron a mi rostro, babeaban, rugían amenazantes, sus colmillos temblaban dentro de sus fauces, luego empezaron a retroceder, se escuchó nuevamente el silbato de antes, y las bestias retrocedieron apartándose de mi lado. Ahora era Lord Simon quien se acercaba a mi rostro, colocó su mano sobre mi cabeza y dijo -Pretendía escapar señor Walker -sentí mis parpados pesados, se apoderó de mí un adormecimiento de pesadillas–, pero si escapar es imposible. No lo entiendo señor Walker, ¿Por qué quiere huir? ¿A quién le tiene miedo? -Lord Simon sonrió-. Siento su olor señor Waker. Su sangre es diferente, tiene un olor diferente, agradable, especial, no es como la de los demás. Tenía mucho tiempo sin encontrar ese algo especial en un adulto… esa sublime… virginidad -Lord Simon suspiró profundamente y agregó-. Señor Walker, no me lo va a creer pero, antes yo veía esto como un castigo, iba en busca de sangre de ciudad en ciudad; los diferentes a mí me trataban de bestia; vi muchas lunas pero ningún sol; comí muchos hombres como usted, su carne era deliciosa, al igual que la sangre, ambos me son indispensable y eso era algo horrible. Hasta que lo logré entender por completo. La sangre de estos niños me mantiene vivo, es pura, es inocente, así que decidí hacer mi propia granja, pero no sólo de sangre puedo vivir, así que ocasionalmente traigo a algún invitado para que sea la sobremesa -Lord Simon emitió una horrísona carcajada-. Pero no se preocupe a usted no me lo comeré, le he perdonado la vida -la voz de lord Simon se fue apagando poco a poco, apenas pude escuchar lo último que me dijo como si fuera una alucinación-. Ahora que lo sabe, sabrá cómo sobrevivir en este mundo siendo uno de los míos. Véalo como un regalo y siéntase como un bendecido, sé que usted lo entenderá, y eventualmente me lo agradecerá.

Desperté en mi residencia, era de noche, el olor de la madrugada entraba por las ventanas entreabiertas, olía a humedad, al rocío nocturno, olía a fuego y a muerte. Los lobos aullaban, pero también podía escuchar el sonido cimbreante del aleteo de los insectos, el ultrasonido que utilizan los murciélagos para comunicarse, la respiración de los sin techos en las calles. Veía la luna, y en su rostro veía cada cráter dibujado, cada línea, cada valle, cada detalle. Nubarrones oscuros surcaban el cielo, el aire gélido soplaba sobre mi rostro, aun podía escuchar el sonido de la voz nefasta de Lord Simon, una fuerza trasmundana se apoderaba de mí, hambre, tenía mucha hambre, y seguí ese rastro, ese olor. Un olor delicioso que me llevaba al éxtasis, era un olor como ningún otro, hermoso, sublime, olía como ha… sangre, embriagadora y deliciosa sangre.

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de GermánLage

    GermánLage

    19 julio, 2017

    ¡Qué agradable sorpresa, Niccolle, poder volar de nuevo en alas de tu fantasía después de casi seis meses de ausencia! Excelente recreación del mito de los vampiros.
    Un cordial saludo y mi voto.

    • Niccolle

      20 julio, 2017

      a si, fue una larga ausencia. espero no tener que ausentarme por tanto tiempo nuevamente, gracias por el comentario German, un fuerte abrazo.

  2. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    19 julio, 2017

    ¡Me encanta la historia, es muy buena! Un abrazo Nicolle y mi voto desde Andalucía

    • Niccolle

      20 julio, 2017

      me alegra que te haya gustado, un saludo Mabel, desde Buenos Aires

  3. Imagen de perfil de gonzalez

    gonzalez

    20 julio, 2017

    Excelente, Niccolle, me gustó mucho. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

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