La tecla

Escrito por
| 16 | 2 Comentarios

Comencé a escribir un diario. Siempre estoy comenzando algo, pero esta vez, es diferente. ¿Como puede ser diferente?

Ayer es que lo inicié.

Al mirar la estantería con libros, divisé entre los volúmenes con los cuentos completos de Cortazar, mi libro en blanco. En ese instante, entre recuerdos sueltos, ideas sin sentido, divagando de un sitio a otro en mi cabeza, me propuse contar una historia y llenar con ella, las ciento veinte paginas vírgenes, dormidas en la repisa. Aquí está la diferencia.

No recuerdo con precisión, si fue el verano pasado ó el anterior cuando lo compré. Si recuerdo bien, el festival de arte al aire libre donde lo hice. Mientras caminábamos con mi esposa, mirando con más o menos atención los diferentes puestos de los artistas. Topé con el del tipo que hace libros en blanco.

Siempre los cuadernos me han llamado la atención. ¿Será mi gusto por el dibujo, los lápices, que me causaron más de un problema en el colegio por llenar mis nuevos cuadernos con dibujitos. Habrá sido eso? Esa misma atención llevó mis pasos a su tienda.

Entre sus repisas me fue difícil decidir por uno. En su mayoría forrados en cuero. Recuerdo que había en otros materiales. Todos con papel hecho a mano y sin la rudeza de lo artesanal. Reconozco que fue una compra impulsiva, detrás no había ningún proyecto, ni idea de uno, solo el deseo de posesión con los recuerdos de infancia.

Ayer, comencé a escribir en él una historia. Enfrenté la primera página decidido, con todo mi entusiasmo y dispuesto a plasmar en palabras una …

Hoja uno. La primera página enteramente blanca y luego de varias horas, seguía blanca. Lo que me llevó a sentir un horror profundo por las siguientes ciento diez y nueve que tenía por delante.

Ahí voy, de inicio:

—”Había una (borrón) solo fue (borrón) todo iba pasando (nuevo borrón)

Segundo intento:

—”En un tiempo (borrón) y olvidado, solo (borrón) mala noticias (más borrones)

Y ahora buscando iniciar una vez más, una nueva linea de inicio después que las dos primeras, que no fueron a sitio alguno.

—”Cuando comenzó la tem (borrón) todo iba de (borrón) y casi a (los borrones continúan).

He entrado en el final de la segunda página y me preparo a enfrentar la tercera. Tengo el ánimo de escribir, realmente quisiera contar una historia.

Dos páginas de palabras sueltas. Separadas por esos manchones negros del grafito. Lápices que me gusta usar.

Traigo desde pequeño ese gusto por los lápices de carbón. Especialmente un HB ó un 2B. Esos de madera de Cedro, con su aroma inconfundible, dulzón. Donde al otro extremo de la punta, atado por un cordón, hay una goma de borrar y un saca-puntas.

Con el uso, el lápiz pasaba a convertirse en una diminuta herramienta, a los que les daba el apodo de “Chonguitos”. Un lápiz diminuto y que solía coleccionar.

Dos páginas completas de palabras y borrones, sin ninguna historia contada. Dos páginas de comenzar sin poder seguir, seguir y seguir. Como cuando niño, cogía un Chonguito, daba el inicio, sobre un papel en blanco —”Querida abuelita. ¿Cómo estás? … —Y así seguía hasta llegar al final—. Te quiero mucho, tu nieto”.

¿Que me pasó con escribir, es que perdí algo?

Cuando me siento frente al computador, abro el correo electrónico, nuevo correo, destinatario, y …

—”Querida amiga…” Delete.

—”Recordada amiga…” Delete.

—”Amiga…” Delete.

—”A la puta, ¿Cómo estás? —No importa, total después lo borro (delete). Y las siguientes lineas continúan en un silencioso teclear y “delete” constante. Al final, lo que antes era una carta extensa en papel, pasó a un corto correo electrónico y hoy al parecer, mi mano, mi memoria, no es capaz de contar más que un “texto”, dos, tres teclas y un enviar.

¡No! Me niego a las palabras sueltas, sin una idea y rodeadas de borrones. Tercera, cuarta pagina y es el mismo collage de las dos anteriores.

No tengo en mi libro una tecla “Delete” (borrar). Podrías decirme: —”Usa el borrador, la goma de miga”. —Podría ser, pero es algo más que eso, es esa “teclita”, ese pequeño botón “Delete”. Con él borro “amigos” de mis sitios sociales. Total, nadie se entera. Escribo los comentarios que pienso y luego los borro. Luego pongo un “Me gusta”.

Esa pequeña tecla rectangular a la derecha, ya sea en la parte superior o inferior del teclado, pero siempre a la derecha, “Delete”.

Había llegado a varias paginas de “impresionismo” puro. A punta de un lápiz grafito convertido ya en Chonguito, de tanto sacarle punta después de borrones y más borrones. Decidí experimentar. Comencé con mi esposa. Luego un amigo, mi hija, más amistades y así seguí.

Experimento buscando una respuesta a mi tarea fracasada. Simple solicitud, solo un poco de tiempo, una hoja de papel en blanco, un lápiz y escribe para contar algo. Inténtalo, bajo mi advertencia de frustración.

Página 6, mi esposa :

Hola, hoy fui (borrón) no recuerdo (borrón) pero (borrón)

Querida amiga. (borrón) contarte que (borrón) y pensé (borrón)

Hoy comenzaré a (borrón) (borrón) especial, rica en (borrón) , verduras

…y así continuó, entre palabras y borrones. Más borrones que palabras.

Página 7, un amigo :

Sras. y Sres. Quiero. (borrón) el apoyo brindado (borrón) en mi último

Sras y Sres. Deseo agradecer (borrón) que me dieron (borrón)

…un nuevo pero similar resultado. Uno de los más actuales, digamos reales, son los experimentados por jóvenes.

Página 8, mi hija :

Hola yo (borrón) Hola, creí (borrón) casi. (borrón)… Ah esta es una puta güeada a la chucha.

Ciento diez y nueve paginas de palabras y borrones. Entre ellas otros amigos, familiares y nuevos intentos mios.

Llegué a la página ciento veinte y con letra apretada, he podido contar esto, lo que acabas de leer.

El libro, lo he devuelto a la estantería. Esta vez, lejos de Cortazar, para no insultar.

Comentarios

  1. Esruza

    10 julio, 2017

    ¡Vaya que es difícil empezar a escribir! Tienes las hoja en blanco enfrente de tí, o la página de la computadora y no se te ocurre nada, pero de repente ¡empiezas! y ya no paras o ¿no?.

    Muy bueno, tienes mi voto.

    • Imagen de perfil de DaroPohl

      DaroPohl

      10 julio, 2017

      Gracias por tu apoyo Esruza.
      El desafío del papel en blanco o la tela, siempre es una puerta más.
      Saludos desde Tucson, AZ.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas