Mara:
si supieras lo mucho que te pienso;
lo tanto que menciono tu nombre
aun sin motivo para hacerlo,
y el deseo frustrante de no saber,
como de nuevo volver a intentarlo;
en una terca insistencia
por convencer a tus dudas,
de que soy el quien más te ama.
Tal vez seas una obsesión;
pero te juro, no es pasajera.
Si lo fuera, hoy no escribiría estas palabras,
que tanto me he reprimido
¡por el honor de cumplir mi promesa!,
de no ser para ti…, una molestia.
Más mi corazón es blando,
y su aguante, por fin, ha menguado.
Me gustaría saber,
lo que dice tu corazón;
para renunciar a ti,
sin darle lugar a la esperanza;
o para aferrarme a ti,
aunque tus labios pidan que me aleje.
Espero que comprendas,
este complicado dilema,
que siento yo al verte,
sin poder en mis brazos tenerte.
Qué son muchas las noches,
en las que empapo mi almohada,
de aquella funesta impotencia…
de amarte.
Celaya, Gto.; México.
14 de julio de 2017.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Esruza
Muchos llaman obsesión a lo que nosotros llamamos ¡Amor!
Muy hermoso, tienes mi voto.
Saludos