Los días transcurrían monótonos, era el otoño y el otoño le gustaba mucho.
Las tardes grises, lluviosas a veces. El viento ligero, las hojas cayendo o tornándose amarillas.
Apreciaba mucho las tardes de otoño que traen nostalgia. Le gustaba mucho pensar, recordar cosas bellas, olvidar las malas, las de sabor amargo, no valía la pena.
No tenía objetos concretos que palpar sólo recuerdos de los tiempos idos y, una noche tibia de otoño, se quedó dormida con una foto en las manos, apretándola, como si alguien se la quisiera quitar, como si quisiera fundirse con ella.
Esa mañana ya no despertó jamás, se fue en silencio, sin dolor, con una sonrisa en los labios porque, en el instante extremo, recordaba momentos mágicos de quien se fue primero y sabía que finalmente juntos estarían.





Celeste
Vaya, qué penita… Aunque muy lindo. Un besito amiga, y mi voto.
Pluma
que bonito, me saco una lagrima. Un saludo y tienes mi voto.
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Estela y mi voto desde Andalucía
Cortex
Sentimental plus.
Cortes + voto.
Esruza
Gracias a todos por sus comentarios y sus votos. Saludos
Siby
Estela un poema que llega al corazon, tienes
mi voto.
besitos dulces
Siby
Esruza
Gracias Siby, Nos leeremos. A todos ustedes.
Saludos
Caropeth
Precioso!! Yo adoro también esas tardes de otoño!! Mi voto desde luego!! 😀