Las albas de ese largo océano no pueden quitarle la luz a tus ojos,
Los hilos rojos del atardecer mancharon bellas tus mejillas,
La dura sal suavizo tersa tu blanca piel,
Eres del amar mis eternos suspiros.
Quisiera yo que las albas no se llevarán mis fuerzas…
Ni los días llenen de blanco mis cansados ojos,
Para seguir mirándote… Eterno en el tiempo.
Siempre en mi corazón.
Me pregunto ¿dónde estás?…
Estas perdido en las viejas playas que solía imaginar en sueños…
O solo duermes bajo las tibias noches de una primavera fría.
Y es que no te encuentro… Pero se que estás conmigo.
Me invade el recuerdo de tu suave cuerpo sobre la arena,
Con el sol rayando sobre tu cara y el viento rodeando tu piel…
Con los cabello salinos y tus ojos lejos perdidos en el mar.
Y es que tanto eres del océano como yo de tu ser,
Pálido y sereno, una luna de cielo marino.
Así te recuerda mi corazón… Cada que veo la noche salir…
Y con la fría brisa, río al pensarte de nuevo.





sncaltero
Muy buen poema. Un saludo y mi voto desde Colombia.
Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
Esruza
Bienvenido¡ Me gusta y tienes mi voto