Sangre de dioses y reyes. El código que un chamán debe seguir

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“Un verdadero guerrero, vive apartado de preocupaciones, sin preocuparse si sus acciones fueron buenas o malas. A un guerrero no se le hace forzoso, el camino se le hace gozoso, mientras uno valla en él, es uno con él.”

 

Agueon, el lobo negro.

 

Agueon llego al interior de la habitación de la sacerdotisa, y esta le pregunto qué había ocurrido en las afueras, Agueon solo le dijo que habían sido pequeños inconvenientes. En lo que ella contesto:

— Entonces por que escuche el sonido de espadas desenvainadas.

— Esta bien, puede que tengamos más problemas de lo debido, sucede que algunas personas hablan más cosas de lo debido.

 

La sacerdotisa resoplo un tanto inquieta.

— ¿Y es cierto lo que me dijiste hace dos días?

— ¿Del arte de ver?

— Si.

— ¿Pero cómo puedo “ver”?

— Es un poco más complicado, como ya te los dije ver implica un proceso muy complejo.

Nenneke quería mostrarle un libro que había escrito sobre él, y quiso sentirse compelida a enseñárselo, Agueon solo abrió los ojos un poco impresionado, la mujer lo saco de sus almohadas y se lo mostró, y de una rara forma su liga de maestro y aprendiz se restableció, en ese momento Agueon salto a una forma y estilo de aprendizaje muy distinto del principio. El temor de la sacerdotisa se disipo. El ambiente se calmó y Agueon ya no la escudriño como antes, y el ambiente se volvió más relajado. Parecía por su parte tratar de disipar sus preocupaciones y sus miedos. Irelia entro y se unió a la enseñanza. Agueon se acomodó, tomo el libro de Nenneke y empezó a ojearlo, movió las hojas como si una baraja de naipes  se tratara y luego se lo devolvió.

— ¿No lo leerás? — le pregunto la sacerdotisa un tanto desconcertada.

— No es necesario.

Agueon sonrió y luego miro un rato el suelo, respiro hondo y luego empezó a hablar, Nenneke tomo su libreta y empezó a anotar, las  aserciones de Agueon le parecían de alguna manera importantes.

— Solo el humo les puede dar la velocidad necesaria para “ver”— dijo — con ayuda de la mezcla psicotrópica de una planta, y al poder usar su beneficio, un aliado puede generar en ti, una cantidad de energía masiva. Pero si no sabes dominar tus sentidos puedes morir, todo lo que hacen las plantas tiene un significado, pero para que la planta te preste su don, tienes que aprender a “ver”.

Para Agueon las unidades de significado eran muy complejas; una planta distinta generaba reacciones distintas para aquel que puede “ver”. Sin embargo era muy riesgoso para alguien que no puede ver. En alguien que no podía “ver” la planta podía matarlo, y si el cuerpo no era resistente, podía morir mucho más rápido.

En los dos días siguientes Agueon trato con mucho ardor, enseñar tanto a elfa como sacerdotisa los senderos y el camino del chaman, los códigos y secretos, más antiguos del antiguo pueblo incaico. Ellas dos eran las extrañas, las que carecían del arte y el conocimiento e interpretaciones de las unidades de significado. La tarea de Agueon fue entonces darles a ambas acceso a tal sistema de cognición, y darles acceso al poder ordinario de un ser humano, sin necesidad de hacer experimentos con ellas. Su sistema consistía en descomponer una certeza particular. La certeza se volvió en un reto para ambas. Y atreves del uso de las plantas transformo en ellas, sus aprendices. Agueon solía decirles que un hombre que “ve”, se regía por predilecciones.

— Mi predilección es ver — dijo Agueon.

— ¿Qué quieres decir con esto?

— Que me gusta ver, porque solo viendo puede un hombre de conocimiento saber.
— ¿Qué clase de cosas ves?

— Veo de todo.

— Pero, yo también lo veo todo.

— No sacerdotisa. Tu no “ves”.

— Por supuesto que sí.

— Te digo que no.

— ¿Por qué me dices eso? — Pregunto Neneke extrañada.

—Tu solo ves la superficie de las cosas y de la materia tal cual.

— ¿Quieres decir que todo hombre ve a través de lo que mira?

La elfa se echó a reír, y luego dijo:

— No. Lo que quiere decir, es que un hombre tiene sus propias predilecciones; por ejemplo el mío es escuchar y cantar.

— Como te lo dije tienes que tener alguna predilección. A lo mejor el tuyo es escribir e interpretar.

La sacerdotisa sonrió.

— ¿Vaya?, que atento.

— Gracias.

— ¿Y qué otras cosas puede hacer un hombre o una mujer?

 

— Ahí tienen a Umbar, es un hombre de conocimiento y su predilección es bailar y cantar.

— ¿Es la predilección de alguien hacer algo para saber?

— Sí.

— ¿Pero cómo podría el baile hacerlo alguien de sabiduría?

Agueon se empezó a reír.

 

— Podríamos decir que el baila con todo lo que tiene, y así genera la sabiduría.

— ¿También baila como tu bailas? ¿Digo, como se baila?

— Digamos que el baila como yo veo y no como tu bailas.

— ¿También ve como tú ves?

— Si, pero el baila. Es difícil de explicar que se usa cuando alguien quiere saber.

— ¿Usted lo ha visto?

— Si, pero no todo el que ha visto su baile puede ver que esa es su forma especial de aprender y saber.

Luego a la mañana siguiente Agueon le había pedido a Neneke que se dirigiera a la posada para que pueda presentárselo. El hombre era amable, pero se movía con agilidad y rapidez. El viejecillo era rotundamente educado y hablaba con un dejo relajante que fue de agrado para Irelia y Neneke. El hombre se había portado de manera educada y las había invitado a las dos y a Agueon a su casa.

Luego al día siguiente Irela y Neneke se dirigieron a la casa de Umbar.

 

………………………….

 

Ambas llegaron a su casa y preguntaron por él, los había recibido su esposa, y ella dijo que se había dirigido al campo, ambas se dirigieron justo ahí, pasando por las distintas calles de la ciudad de Rhudair, a menudo se detenían para comprar verduras, al llegar al campo ambas encontraron un establo, cuando ingresaron Neneke llamo a Umbar por su nombre.

— ¡Señor Umbar! — Grito Neneke. Las gallinas quietas, se desparramaron cacareando con furia, un perrito empezó a ladrar, y luego se quedó callado. La elfa avanzo y las gallinas volvieron a cacarear desesperadas.

— ¿Ah? ¿Eran ustedes? — Inquirió Umbar sorprendido — ¿Les envió Agueon con algún recado?

— No, vinimos solas — contesto Irelia.

— ¿Y para qué? — Aquella pregunta pareció traicionar su sorpresa genuina.

— Nada más vinimos a hablar con usted — comento Nenneke. — Agueon nos contó cosas maravillosas de usted, y no sé si podríamos hacerle unas preguntas.

Umbar las miro y luego las escudriño como Agueon solía hacerlo, su cuerpo era delgado pero fuerte, parecía adormilado, su boca estaba entre abierta, se lamió los labios, y luego el hombre respiro de manera profunda y acto seguido adopto una pose un tanto siniestra.

— ¿De qué quieren hablar? — pregunto extrañado.

— De nada en específico — contesto Neneke, — solo vinimos a platicar como amigos.

— No. Ustedes dos se traen otra cosa. Esto no es lo mismo.

— ¿Como que no es lo mismo?
— Hay algo extraño en las dos. Lo puedo ver.

Luego ambas se sintieron incomodas, era como si su fatiga hubiera sido transferida a ellas.

— ¿Porque no hablan con Agueon?

— Si. Lo hacemos, y nos dice mucho.

— ¿Entonces para qué quieren hablar conmigo?

—Sí, pero de todos modos me gustaría preguntarle a usted sobre nuestras dudas, para saber a qué debemos atenernos.

— ¿Que no confían en Agueon?

— Si, lo hacemos. — Contesto Irelia
— ¿Entonces? — Umbar suspiró. — Agueon es el único que puede enseñarles, él es el único que puede. ¿Que no lo comprenden?

 

— ¿Si pero si usted pudiera?

— No, no puedo.

— ¿Pero?

— Ya les dije que no.

 

Umbar las miro y luego Neneke quiso explicarse y no pudieron mascullar más que solo incoherencias, ambas sintieron que Umbar las estaba escudriñando. Luego las miro a los ojos y estos se pusieron gélidos como los de un jaguar preparado para el ataque. Sus parpados se abrieron de pronto y empezó a zapatear el piso de manera rápida. Alzo la cabeza y frunció el entrecejo.

Luego adopto una pose extraña y empezó a pisar el suelo dos veces, luego Irelia y Neneke empezaron a sentirse extrañas, no podían pronunciar ninguna palabra, luego se retiraron sin rechistar. Ambas caminaron pensativas, aquella mirada era muy similar a la mirada de Agueon, implacable, dominadora.

 

……………….

Cuando llegaron a la posada, le relataron lo sucedido a Agueon y este se empezó a reír de manera frenética.

— Bailo, —dijo Agueon —. Umbar bailo y luego las expulso.

— ¿Que nos hizo? — Pregunto la elfa. — ¿Nos sentimos extrañadas?

— Al parecer no le cayeron bien, y las escudriño tirándoles una mirada.

— ¿Y cómo lo hizo? — pregunto Neneke, la sacerdotisa se sentía incomoda.

— Ya te lo dije, con su voluntad. ¡Las paro con su voluntad!

Irelia y Neneke se miraron las caras, la explicación no bastaba para responder a sus preguntas. Obviamente dicho evento no tenía explicación alguna para las dos, pero trataron de asimilarlo como una rara experiencia.

Luego pasando dos días Nenneke había pedido un permiso para poder irse a aprender con Agueon, fue un proceso muy difícil, pero al final lo logro.

 

 

ESTADOS DE CONCIENCIA

 

“La diferencia entre un guerrero y un asesino, es que el guerrero toma un desafió, mientras que el asesino lo toma todo. Depende de esto se vuelve en perseguidor o en víctima.” 

 


Neneke – sacerdotisa.

 
— El procedimiento para usar el humo, es unirlo en una mezcla psicotrópica — dijo Agueon mientras miraba la frontera del lago Titicaca. — Tienes que mantener el guaje cerrado, luego mezclarlo con la hoja de coca, solo así produces una mezcla, para fumar en pipa.

— ¿Aun no entiendo el significado? — Pregunto la sacerdotisa.

Agueon la miro y luego se hecho a reir.

— No seas tan impaciente por querer saber mucho, — respondió Agueon severamente — lo importante en la vida es ser alguien de sabiduría.

La lyriana miro a Agueon, parecía un tanto disgustada, pero luego le lanzo una sonrisa amable.

— ¿Dime Neneke, porque decidiste seguirme?

La sacerdotisa miro al cazarrecompenzas un tano desconcertada.

— Quizás porque me pareciste distinto.

 

 

 

— Entiendo. ¿Una vez me dijiste que querías conocer los secretos de las plantas? ¿No es cierto?— inquirió — ¿me dijiste que querías saber que era el gran espíritu y como interactúa con nosotros?

— Si, pero como lo lograre estando con los señores puma.
Hace unos días Agueon le había propuesto a la sacerdotisa ir con él, para conocer a los “Pumaquetari (señores puma)” que vivían en Pomata, la sacerdotisa había aceptado sin enterarse de la pregunta que el cazarrecompensas le había formulado.
Agueon sonrió.

 

— Escúchame bien Nenneke, cada planta en este mundo, es un guardián, pero ese guardián no podrá interactuar contigo si no lo aceptas. Lo que vamos a hacer es acelerar el proceso cognitivo de tus distintos estados de conciencia. Ahora cuando aprendas a desprender esos estados de conciencia, podrás quitarte la carga que te acongoja.

Agueon miro a Irelia y luego dijo:

— Y tu lyriana, ya es momento de que aprendas a manejar un arma. — Comento Agueon —. Desde mañana iniciaremos con parte de tu entrenamiento, ya es momento de que ambas aprendan a utilizar sus habilidades y destrezas, ya sea en el ámbito en el cual están especializadas. Pero ahora solo estoy fijado en ustedes, y solo en ustedes y también en alguien más que me está esperando.
— ¿Agueon? ¿Por qué el humo es importante? — pregunto Irelia.

— Solo el humo puede darte la velocidad para vislumbrar ese mundo fugaz. — Contesto Agueon.

Nenneke empezó a sacar su pluma y papel.

— Guarda ese papel — ordeno.

— Pero lo necesito para…..

 

—Guardalo ahora, si vas a aprender todo tiene que estar en tu cabeza — dijo — no necesitas de eso.  En lo que seguía, solo el humo es indispensable para  vislumbrar ese mundo fugaz.

Agueon saco dos plantas de su pequeño bolso.

— Bien — suspiro — esto es una hoja de coca, para ambas será una hoja cualquiera, pero para alguien que “ve” esto es una carga de energía concentrada en un solo punto. Con esto uso la condición de inaplicabilidad, ¿Irelia, recuerdas la primera vez que usaste tu energía “Quas y divina”?

 

La elfa asintió un tanto extrañada.

— ¿Bien y que sentiste cuando empezaste a usarlo?

— Impotencia, ira, dolor, odio y remordimiento.

— Entiendo ¿Pero a lo que me refiero es a la energía? ¿Cuándo usaste tu energía “Quas” cuál fue la primera sensación que sentiste?

— Electricidad. — Contesto, recordando los sucesos acaecidos hace 6 semanas — se transmitió desde mi cerebro, fue como una alarma, era como un aviso, y luego se transmitió en todo el cuerpo. Luego sentí dolor, un dolor suave y luego una sacudida.
— Entiendo —. Agueon miro a Irela, y luego le paso la hoja de coca — tendrás que aprender a usar esa energía.

— ¿Pero no sé cómo manejarlo?

— Nunca dije que lo harías sola, usar la energía Quas no  es trabajo fácil se requiere de un gran aspecto disciplinario, y careces de eso pequeña elfa — respondió Agueon, — al parecer tu energía Quas se activa al sentir un millón de emociones, entre ellas el odio, la ira, la intemperanza y todas esas reacciones, crean una banda de energía en tu cerebro, que se acumula como una bomba, llevando el cuerpo a su máxima expresión, la energía quas es un condensador. Ya viste las consecuencias en aquella ocasión, reventaste a ese señor polar como si de un globo se tratase, y lo hiciste con mucho esfuerzo, y no estuvo nada mal. Sin embargo, — frunció el ceño en señal de advertencia. — Si te hubieras excedido tu cuerpo no lo hubiera soportado, hubieras muerto en el acto.

— ¿Tan peligrosa es esa energía?

— Todo poder tiene un límite, todo tiene una consecuencia — explico Agueon, — la banda de energía es una concentración de reacciones que crea tu cerebro, los antiguos incas le llamaban la puerta de “iluminación” — dirigió su mirada a la sacerdotisa. — Esta puerta de iluminación crea miles de reacciones que se condensan las unas con las otras, creando así la energía Quas y divina, las emociones más potentes que se ejercen se amplifican, y se vuelven en energía eléctrica. ¿Me dejo entender?

 

— Sí. — Respondieron las dos al unísono.

— Bien, a esto se les llama estados de consciencia, o “estados de conciencia no ordinaria”, y los pueblos antiguos, como los incas, los mayas, los aztecas, incluso pueblos más viejos como los atlantes y los lemurias usaban esta energía y se servían de esta para comunicarse con los elementos, tú sabes a lo que me refiero Irelia —. Menciono Agueon mirándola con una sonrisa, — mediante esto; los sabios chamanes o antiguos Queros podían comunicarse con la gran matriz, y así podían predecir los acontecimientos necesarios del futuro, para poder vislumbrar ese mundo. En otras palabras la condición de inaplicabilidad acarrea una sensación de pertenencia, de mi visión y la visión del mundo.

Agueon empezó a usar las condiciones infundidas en las dos y empezó a platicarles y recalcarles nuevamente sobre los aliados, y las plantas de poder.

— ¿Como una planta puede tener poder? — pregunto la sacerdotisa.
— No es la planta, es el espíritu que tiene la planta — respondió Agueon con una tranquilidad amena. — El aliado, que ya hace en la planta, permite al portador tener cierta cantidad de energía extra en el postor, pero — agrego mirando a Irelia —. Dicha energía tiene un límite, y si ese límite es excedido, el aliado te dejara y estarás sola.

 

— ¿Cómo?

— El aliado se lleva el cuerpo del practicante, hace que tu alma, la energía que todos los seres humanos tienen se amplifique en un estado cuántico — explico — este estado es el estado de energía no ordinaria, ya que no es material, pero es perceptible para aquel que “ve”.

— ¿Entonces las unidades de significado agrupan energías específicas en una planta? — objeto la sacerdotisa.

Agueon sonrió.

— ¡Exacto! — Exclamo con una sonrisa amistosa. — Con el fin de llevarse el cuerpo del practicante, la planta crea en ti estados de conciencia en la banda de energía, es lo que se le llama la “glándula pineal”, tal órgano es tan poderoso que amplifica muchas partes del cuerpo, pero si no sabes usarlo terminaras entumeciendo tu cuerpo y de seguro morirás.

Miro a Irelia y su mirada era un tanto amenazadora y de advertencia.
— Las unidades de significado se agrupan en energías distintas, una es la Quas, otra la kundalini, otra la áurica, y la ultima la eterica. Todas estas esencias crean la banda de energía, obviamente tiene que haber un numero especifico en la energía que usas, esto más que todo te concierne a ti Irelia. Tú posees dicha habilidad, pero el poseerla no te hace más poderosa que tu rival. — Explico Agueon, — bien puedes excederte y luego morir, es esa una de las consecuencias más riesgosas de tal energía, y para eso requerirás un entrenamiento físico, y créeme el entrenamiento físico no es el problema, cuando empieces el entrenamiento áurico y espiritual, comenzaras a sentirte de manera distinta, así que será mejor que te acostumbres al ritmo del entrenamiento. En cuanto a ti Nenneke, tendrás que aprender a ser liviana y fluida; abrirte al mundo que te rodea, en este momento tus conocimientos son escasos. Voy a divertirme mucho con vosotras señoritas. Descansen, mañana viajaremos 4 kilómetros para llegar a “Pumauta”, la tierra de los señores pumas, ahí empezaras tu — señalo a Nenneke con una sonrisa — quiero ver qué tan grandes son tus capacidades cognitivas sacerdotisa, tengo una amiga ahí en el clan Pumaquetari, quizás pueda ayudarte con parte del entrenamiento. En cuanto a ti Irelia tendrás que hacer trabajo físico, y ya iré pensando en un arma para ti. Bien señoritas descansen, mañana  las  volveré a ver.

Agueon se levantó y acto seguido se desvaneció en la oscuridad, dejando a sus  aprendices en la total incertidumbre.

 

 

………

 

 

 

Al día siguiente llegaron a la ciudad del trueno, habían logrado su cometido después de una caminata de 3 horas, cruzando los bajos relieves, y rebasando las  ciudades de los hombres anteriores, subieron y bajaron cerros y montañas y se vieron obligados.

— Bien, creo que ya hemos llegado. — Comento Agueon.

Frente a ellos ya hacían edificaciones de piedras alineadas, tan perfectas eran sus alineaciones que la sacerdotisa quedo sorprendida ante las grandes edificaciones que habían construido los señores puma.

— Ahora escúchenme — advirtió Agueon — los señores puma no son como los señores jaguar, si cometen una falta de respeto, las mataran, son muy creyentes del mundo astral, esto va para ti sacerdotisa, tú tienes una boca muy suelta.

— Entiendo.

— Perfecto. — Dijo dando una sonrisa — siendo ese el caso, vamos.

 

Frente a ellos ya hacia la enorme fortaleza de Pumauta, edificada por “QOLLQI”, uno de los señores del cónclave felidae, hace muchos años los señores puma se habían retirado a las montañas, luego de la devastación de la guerra de secesión en la era de la tecnología, vieron la necesidad de crear grandes fortalezas y establecer alianzas con los pequeños pueblos humanos que se habían asentado cerca de sus territorios, los tratados eran simples, y tenían que hacerse al pie de la letra. Después de la guerra de “Naglorth” que se libró hace 3 años, donde los señores jaguar y los señores puma se habían unido para desterrar al ejercito Valiniense hacia la costa, y después del decreto de cese de hostilidades, la guerra quedo en un trato, la guerra se acabaría, pero la condición era no amenazar contra las costumbres de su pueblo. Si dichas leyes y reglas eran rotas el gran Señor puma “Qollqui” atacaría y mutilaría a todos los ciudadanos congéneres de los pueblos y ciudades cercanas.

 

— ¿Que hacen aquí, un humano, una sacerdotisa, y una elfa de Valimar?
Agueon se quitó la capucha y luego miro directamente al señor puma, este lo reconoció.
— ¿Agueon? ¿Hace mucho que no te veo? — el señor puma se llevó el puño al pecho, en señal de saludo, y Agueon hizo el mismo gesto.

— He venido a visitar a vuestra chamana, — menciono — ¿escuche que se mudó aquí?
— Entiendo — dijo —. Si son viajeros en busca de refugio, son bienvenidos, pero, si son ladrones en busca de oro, ya sabes lo que pasara, Agueon.

— Si, lo tengo presente.

— ¡Abran las compuertas! — Exclamo el señor puma.

 

Los dos señores pumas, que tenían la medida de cinco metros de altura, asintieron y empezaron a abrir las compuertas de piedra. Entonces ahí lo vieron, la fortaleza de Pumauta, ciudad de los “Pumaquetari”. La ciudadela tenía calles estrechas, normalmente rectas y correctamente bien empedradas. Las paredes de la zona central estaban decoradas con piedras talladas, los señores puma solían dibujar sus hazañas en las piedras como el recordatorio de grandes héroes que habían precedido a su pueblo natal. Mientras que los suburbios eran de adobe y algunos de piedra o pirka. Las casas no tenían puertas, ni ventanas, esto servía para mantener las casas en temperaturas elevadas.

Alrededor de la plaza ya hacia la estatua del Dios Viracocha, las chamanas hijas del Ak’yu el dios de los felidae, el dios de los Urmah, señor de Orión, estaba edificado con piedra caliza, aquella roca tenía la forma de un lanzón con distintos dibujos y jeroglíficos a su alrededor. Y alrededor de la estatua se erigían los palacios de los “Akar’yi” los señores supremos, los líderes de la ciudadela. Cada palacio ocupaba un bloque de cancha y allí los lideres puma moraban con sus familias y sus herederos y herederas que los sucederían.

 

— ¿Veo que han fortificado la fortaleza? — Inquirió Agueon mirando a los guerreros puma con armaduras de acero.

— Hemos tenido problemas con algunos reinos del continente de Valimar, están tratando de usurpar el disco de oro. — Contesto el señor puma mirando a Agueon. — Ahora último hemos tenido contiendas con los emigrantes de la sierra que han venido a establecerse, pero en cuanto nos ven pierden el valor y se retiran.

El idioma era aymara, y Agueon lo dominaba como nunca antes, para él era uno de los 5 idiomas más antiguos y extintos desde la era incaica.
El señor puma se detuvo en una tienda, y luego pregunto por una porción de carne, una de las hembras Guargar que estaba en el interior del asentamiento salió, tenía el aspecto de un gato felino, pero media solo 4 metros de altura.

Irelia vio a los pequeños pumas que ya hacían jugueteando y peleando entre ellos. Agueon la vio y luego dijo:

— Desde pequeños se adiestran para la pelea — comento Agueon. — A los 20 años ya son parte del ejército juramentado. Ves ese jaila; ahí es donde dan contiendas — indico Agueon señalando una jaula echa de pura madera — el Agorad ‘agar, contienda cuerpo a cuerpo, es una de las costumbres que se tienen en esta tierra.

—Al menos conozco un poco de esto — dijo Irelia — en Mulmul los Urmah (señores león, ejercito de los Elojhin) hacían las mismas contiendas y se enfrentaban contra sí mismos por el honor. Me doy cuenta que no es tan diferente.

— Eres muy observadora.

— Ya está, tu Paqarina por la carne.

— Entiendo — dijo el Señor Puma, aquel ser se levantó con sus dos patas y luego estiro sus musculosos brazos, bostezo, miro a Irelia y luego movió un poco las orejas — Por tu expresión, no es la primera vez que ves a un señor puma.

— No, de hecho ya es como la décima vez que veo a felidaes diferentes.

 

Agueon tradujo las palabras de la elfa. El señor jaguar se rasco la cabeza.

— ¿Te refieres a los leones supremos?

— Si. ¿Cómo lo sabes?

Irelia se mostraba un tanto interesanda, el hecho de saber que alguien más conocía la cultura de los Urmah era grato para ella.

— Se parecen mucho a uno, pero…

— No tenemos el suficiente pelaje — le corto el señor puma — sí, nuestras apariencias son distintas, antaño formábamos la misma familia. ¿Agueon, de donde sacaste a esta mujer? — Menciono el señor puma señalando a la lyriana.

— Es una historia muy larga amigo mío.

El señor jaguar solo se echó a reír.

— Bien vamos, vamos, tenemos que llegar al templo de las matriarcas. — dijo el señor puma, cuyo nombre era Timtaya. El señor puma tenía los músculos bien torneados, y era corpulento, tenía los músculos bien desarrollados como los de un orco y sus fauces eran parecidas al de los señores jaguar que se encontraban en la selva del País.

 

……………………………

 

Luego de dos horas de caminata habían llegado al templo de Hila ‘Hila, el lugar era oscuro, Nenneke no podía ver, el templo era muy parecido a los demás palacios pero tenía la forma de una pirámide, el material seguía siendo piedra, pero en la parte de la puerta estaba el símbolo de la serpiente, y de la serpiente emplumada, ambos símbolos daban la impresión de estar enfrentados.

— Agueon — susurro la sacerdotisa — ¿Este templo?

— Es el templo de las hijas del sol y la serpiente — menciono — ahora guarda silencio porque estamos a punto de ingresar a un lugar sagrado.

Durante el tiempo en el que permanecieron en el templo, Neneke solo se limitaba a contemplar la estructura perfectamente tallada y bien estructurada del templo, a una persona común y corriente le hubiera sido imposible crear estructuras alineadas con piedras comunes y corrientes.

— Me parece asombroso — menciono ella en vos baja.

— Guarda silencio. — Advirtió Agueon —, estamos llegando al santuario de la matriarca, la gran chamana.

El santuario estaba perfectamente posicionado en una zona donde alumbraba la luna, Agueon se acomodó a un lado mientras las matriarcas y las chamanas se acercaban con túnicas largas, las Huayra ’huayra (estrellas) eran elegidas por designio eterico y designio astral.

La gran matriarca se acercó y luego dijo:

— Hijos, hermanos, y visitantes. Hoy conmemoramos, los 4000 años de prosperidad y de armonía con el “éter”, la gran madre y el gran padre están con nosotros — miro a Nenneke con aquellos ojos amarillos, parecía sonreírle, la chamana dio un suspiro. — Nuestros sucesores vinieron a esta tierra para salvarla y para venerarla, que nuestros ancestros protejan el legado en el mundo eterico y el plano espiritual. Y que el creador Eterico nos resguarde por siempre.

 “Sacerdotisa Neneke, su llegada ya estaba prevista para ahora, te estaré esperando para cuando llegue el momento”

Nenneke miro a los costados y luego miro a la chamana, la criatura la estaba mirando y luego cerro los ojos como dándole una sonrisa amable.

— ¿Que fue eso? — Se preguntó la  sacerdotisa para sí.

— Te hablo mediante el “kinsag”. — Comento Agueon.

— ¿Qué es eso? — pregunto la sacerdotisa extrañada.

— Telepatía — Contesto Irelia en vos baja.

— ¿Telepatía? — Repitió un tanto sorprendida — creí que eso era imposible.

 

— Muchas criaturas que son de planos astrales pueden usar el “Kinsag” como medio para comunicarse — explico la elfa — mi gente también lo hace, pero es distinto a la manera en la que lo hacen ellos.

La chamana tomo un guaje y luego empezó a fumar una porción, molió distintas plantas y luego empezó a verterlas, de algún modo Nenneke empezó darse cuenta que el humo se mantenía a su alrededor. La chamana empezó a hablar en el idioma antiguo aymara, los pequeños pumas se movieron incómodos y uno rasgo el vestido de Neneke, ella hizo caso omiso y no dijo nada. Agueon solo la miro y sonrió.

— ¿Agueon? ¿Dime, que está diciendo?

— Está contando la historia de Viracocha — menciono Agueon, — el humano primordial, el primer Namlu’u que apareció, en la era del sol. Las antiguas chamanas cuentan esto para que las generaciones no olviden al héroe de las dos espadas o conocido por los incas como Viracocha el señor de las  dimensiones.

— ¿Que es un namlu’u?

— Un namlu’u es un humano primordial — contesto Irelia. — Son seres tridimensionales y multidimensionales. No sabía que el héroe de las dos espadas era un namlu’u.

— No, el héroe de las dos espadas es más que un Namlu’u. Fue el señor que salvo el mismísimo universo.

 

 

………

 

Agueon empezó a reírse de Nenneke; por su naturaleza parlanchina. Y en ocasiones solía decir que le resultaba gracioso que una mujer fuera tan divertida, el sentido del humor de Agueon volvió a hacerla reír y ella pregunto porque era importante el humo en una sesión chamanica.
Agueon dio una risotada y luego dijo:

— Ya te lo dije; solo el humo puede darte ese espacio fugaz para vislumbrar el mundo que quieres “ver”.

Agueon recalco la palabra ver como algo importante que debía tomarse en cuenta si querías ver la amplitud del mundo.

— Creo que es más simple el hecho de hablar de lo que me gusta. — Argumento la sacerdotisa en vos baja, — a veces me gusta la tibieza calmante de la oscuridad.

Agueon la miro nuevamente.

— ¿Y qué hacías cuando oscurecía?

— Encendía las luces y salía para contemplar la noche.

— ¡Ah! — Contesto Agueon con incredulidad — creí que habías aprendido a usar la oscuridad.

— ¿Y para que puede usarse? — Pregunto la sacerdotisa.

— La oscuridad se usa para muchas cosas — respondió — pero ya es tarde para aprender eso.

Aquellas palabras la dejaron con más interrogantes, que con respuestas, pero ella sabía que tenía que ser paciente, la noche daba su máximo esplendor, la luna alumbraba el santuario chamanico, mientras la gran matriarca empezaba a fumar su esencia de coca.

 

 

…………

 

 

Nenneke despertó en la mañana, sin ninguna clase de preliminares, bajo al primer piso del santuario, entonces vio a Irelia, la elfa estaba empezando a correr de manera frenética, mientras el señor puma comenzaba perseguirla para embestirla.

 “¿Y ahora que está pasando?” — Se preguntó la sacerdotisa, luego vio que Irelia estaba agitada, parecía que hubiera corrido desde la noche hasta la madrugada.
— Sigue corriendo Irelia, no te detengas, si te detienes ya sabes lo que ocurrirá.

La elfa asintió y no objeto, siguió corriendo con la potencia de una liebre asustada, se resbalo, trastabillo y siguió corriendo, se sostuvo con sus manos y se irguió lo más rápido que pudo, el señor puma rugió y luego salto en sentido lateral, dio una vuelta en el aire y luego la tomo del cuello y la empujo con un poco de brusquedad.

— Fracasaste — dijo el señor puma en aymara, — vuelve a hacerlo.

Agueon asintió e Irelia siguió corriendo, el sol daba sus primeros rayos y por los cerros los jilgueros y otras aves de la zona daban sus primeros cánticos.

— Deteneos — ordeno Agueon; — vamos a comer, así, Nenneke atiende a Irelia, está cansada, quizás se hizo una herida y como es su primera vez es normal que se halla entumecido los músculos. Irelia no te muevas, acabas de hacerte una pequeña herida, deja que te atiendan.

Nenneke se acercó, camino con elegancia hacia la elfa y luego vio la herida.

— Déjame ver eso, — la sacerdotisa vio una pequeña herida un rasguño poco profundo. Miro al señor puma con un poco de brusquedad.


“Este maldito, estaba jugando con la ella”.

El señor puma alzo la mirada incredulo y dijo:

— Aprendes por las primeras heridas, — se agacho y miro la herida en la pierna de la elfa. — Se lo que hay que hacer. — Tomo a Irelia por los brazos y la levanto sin dificultad, llevándola hasta el templo del sol, uno de los chamanes que estaba de encargo la reviso y luego tomo dos hojas de muña y los vertió en agua caliente, hizo unas cuantas palabras, coloco las hojas en la pierna, luego le dijo a la elfa que pronto se repondría y que su pierna estaría como nueva.

 

…….

 

Luego de un parde horas la sacerdotisa advirtió que un parde cachorros puma ingresaron y empezaron a comer las sobras de la despensa, Nenneke los miro fijamente, atentamente, luego tuvo un pequeño recuerdo de niña, aquellos pequeños cachorros le recordaron a ella, trato de ignorarlos, pero no podía. Era como si una energía invisible le obligara a mirar. Desde donde se hallaba sentada podía ver al grupo de señores puma rascándose la cabeza y entrenando distintas técnicas de lucha, luego volvió su mirada en los cachorros, los pequeños pumas miraban a los costados y revisaban las sobras de comida. A ella le recordó algo, le recordó a una niña del pasado, le recordaron a los látigos de los capataces, a los abusos, a una violación, a una perdida.

 

Después de un parde minutos tres señores puma con armadura de oxidiana se levantaron y echaron a los pequeños fuera del santuario. Los pequeños pumas así lo hicieron, y se retiraron dando risas. Se dio cuenta que los pequeños eran ordenados, si destrozaban algo lo reparaban, la gran matriarca se acercó a Nenneke y luego le pidió que la acompañara. Durante un buen tiempo permanecieron caminando en los recovecos del templo del sol y la serpiente, luego Nenneke descubrió que había un acuerdo entre los pequeños y las matriarcas, a los pequeños se les permitían rondar por los distintos recovecos del templo para recoger las basuras. También advirtió lo minuciosos que eran al momento de ordenar las vasijas. Luego de verlos así, a la sacerdotisa le entro una gran lastima por los cachorros.

 

En aquel preciso momento la chamana llevo a un sótano. y luego Neneke vio que se encontraba desubicada, no tenía idea donde estaba, había estado pensando mucho en su pasado y en esos pequeños, que olvido la noción de donde se encontraba.

— Acércate, sacerdotisa, — dijo una vos desconocida.

Nenneke miro a los costados buscando indicios de alguien pero no había nada, solo oscuridad.

— Acércate, sacerdotisa, —repitió otra vez esa vos.

Luego vio en la oscuridad dos ojos amarillos brillaron y de la parte superior de la habitación descendió una de las Huayras.

— Tú debes ser amiga de Agueon — comento la chamana.
Nenneke se quedó absorta, aquella criatura debía medir 5 metros, y sus ojos estaban fijos en la sacerdotisa, sintió una aprensión tremenda y sin motivo, el shock de ver una criatura tan colosal la heló por momentos, trato de relajarse, ¿Pero cómo podía? Tenía a esa criatura a su merced, quiso correr pero no pudo.

— Tranquilízate — dijo la chamana.

La sacerdotisa trago saliva, y luego la chamana le sonrió amistosamente.

— Sígueme, y no te pierdas.

La chamana aparto su mirada, y luego ladeo su faz hacia la oscuridad, haciéndole un ademan para que la siguiera. Neneke así lo hizo, había un cierto interés y curiosidad en la mujer, ella sabía que la criatura tenía algo que ella quería, vacilo, y luego la siguió. En el transcurso de su caminata la sacerdotisa empezó platicarle sobre el tema de los cachorros que se apilaban en su templo.

La chamana se rio y luego le explico que todos eran bienvenidos a su templo incluso los hombres y los desamparados. Aquellas palabras la desconcertaron. En su opinión un lugar sagrado no debía ser invadido, y lo que daba a conocer la criatura es que todos sin importar su estatus eran aceptados en el templo.

— Ahora me doy cuenta. — Dijo la chamana mirando a Neneke a los ojos — les tienes lastima. ¿Porque?

Neneke creyó que la chamana estaba haciéndole la misma jugada como solía hacerle Agueon y le dijo:

— En comparación al resto, yo creo que la vida de otros a veces es vulgar.

— Tú no puedes decir eso, — dijo dando una risotada. — No tienes manera alguna de saber que oportunidades tiene la vida de esos pequeños y de las personas con las que te cruzas. Creo que dentro de nuestros pensamientos lo más grande que puede hacer alguien es ayudar a nuestros semejantes. ¿Crees que tu riquísimo mundo puede ayudarte a ser alguien de sabiduría y conocimiento?

 

La chamana hizo aquellas preguntas con un cierto atisbo de sarcasmo, miro por momentos a Nenneke, y luego sonrió.

— No. — Respondió la sacerdotisa. — Para mí ser alguien de conocimiento es uno de los mayores triunfos actuales.

La chamana volteo, se sentó y luego insto a la sacerdotisa a sentarse con ella.

— En otras palabras, — dijo la chamana sonriendo con franqueza, obviamente al tanto de que la sacerdotisa estuviera atenta en su mirada. — ¿Pueden tus oportunidades ayudarte a ser alguien de sabiduría y conocimiento?

— ¡No! — Respondió Neneke enfáticamente.

— Entonces cómo pudiste tener lastima de esos cachorros y de todas las personas con las que te cruzaste — dijo la chamana seriamente —. Cualquiera de ellos puede transformarse en hombre de conocimiento y sabiduría. Todos los hombres de conocimiento incluyendo a Agueon, empezaron siendo nada, basuras, demonios, monstruos que ni la mente se pudiera imaginar.

— Agueon no me parece un demonio. — Comento la sacerdotisa.

— Cuando lo conocí, él era un peor que un demonio, casi mato al líder del clan — dijo recordando con detalle aquella ocasión. — Pero ese no es el punto.
Las palabras de la chamana transmitieron en Nenneke una sensación incomoda. Una sensación de curiosidad, y de ardid que nunca había sentido.

— Lo mejor que puedes hacer por tus semejantes para ayudarlos es tratar de cambiarlos.

— Agueon se ocupa de eso, ¿no es cierto?

— No — respondió la chamana —. Agueon no trata de cambiarte, de hecho no sé por qué cambiar algo en tus semejantes; lo que Agueon quiere es que cambies tu perspectiva en la religiosidad. La religión hace que el hombre flaquee, cuando te quites esa carga de encima, Agueon podrá introducir en ti la verdadera flama que hace oculta en tu interior, él es tu guía, tu apoyo y soporte, no desperdicies el tiempo sosteniéndote a un sagrario o santuario, el mundo está ahí afuera, y espera a ser descubierto por tus propios ojos.

 

— ¿Entonces Agueon no me estaba enseñando a cambiar?

— No, el no trata de cambiarte, cambiar a alguien es imponer y el trata de imponerte nada, — contesto la chamana mientras movía la cola lentamente, dispersando el humo que la rodeaba. — Puede que algún día llegues a ser alguien de sabiduría y conocimiento. Puede que algún día llegues a ver al hombre no como alguien mísero, sino como un nuevo luminoso, y entonces, solo entonces veras que a un hombre no hay que cambiarle nada.

— ¿Cuál es ese otro modo de ver a los hombres?

— Los hombres se ven distintos cuando uno “ve” — la chamana recalco la palabra ver como algo importante nuevamente. — Eso debió explicártelo Agueon. ¿No es cierto?

— Si, recuerdo que me lo menciono una vez, — respondio la sacerdotisa.
La chamana comenzó a crear el guaje, y a mezclar las distintas plantas, entre ellas la ayahuasca y la hoja de coca, empezó a preparar una mezcla y luego dijo:

— La mezcla de hojas, los guardianes que contiene, te permitirán ver ese mundo fugaz, cuando yo te veo, veo un montón de fibras de luz que interaccionan las unas con las otras, son como miles de luces que brotan desde tu abdomen. Puede que tú no lo veas por qué no puedes “ver”, pero eso es normal.

La chamana unió el guaje y empezó a fumarlo en pipa, el humo que empezó a dispersar se movía de manera traviesa y tomaba formas extrañas e inicuas que jugueteaban en el aire.

 

— Tu lección a terminado sacerdotisa, — dijo la chamana — puedes retirarte, hoy por la noche tendremos una sesión de “Paqari”, te invito a que vengas y veas.

— Seria el mayor honor de mi vida.

La chamana se sonrió y luego le indico la salida. Luego al cabo de unos minutos la chamana miro hacia la oscuridad.

— Ya puedes salir de ahí Agueon, — dijo la chamana ladeando su faz a la  zona más oscura. —La sacerdotisa ya se fue.

De la oscuridad emergieron dos ojos rojos y luego un movimiento rápido y ágil, el cuerpo de Agueon cayó al suelo y luego este saludo respetuosamente a la chamana.

— ¿Y qué opinas?

— La mujer tiene potencial, al igual que aquella lyriana, pero tienes que ser paciente con ambas. — Explico la chamana — sobre todo con la sacerdotisa, algo me dice que ambas tendrán un papel muy importante que desempeñar en tu destino “Lobo Negro”, y también esa hechicera.

 

— Se nombre era Aeonia, y ya te dije que no me llamaras así. — Advirtió Agueon.

— Ya han pasado 7000 años desde la era de la conquista — dijo la chamana — no puedes seguir preservando ese odio hacia los…

 

— No odio a los españoles — le corto Agueon, — de hecho, los compadezco, uno no debe llevar odio en su interior, envenena el alma, verdisipa el espíritu.

 

— ¿Entonces qué es lo que te inquieta?

 

— A estas alturas muchas cosas me inquietan. — Agueon se quitó la cota de malla y luego se desabrocho, la camisa dejando al descubierto su herida, — apresúrate.

 

— ¿Vaya? Linda herida espiritual — dijo contemplando el desgarro en la espalda. — ¿Déjame adivinar, una “chax’ya”?

 

— Sí.

 

— ¿En esta zona?

 

— Nos cruzamos con un chullachaqui, un hombre que había vivido en la era de la conquista, y bueno una de las hijas del templo del Supay’huasin lo había castigado.
— Interesante — dijo la chamana mientras pasaba la coca y luego inducio el humo en las runas de Agueon, las runas de su brazo brillaron se encendieron y apagaron y luego Agueon rugió de dolor. — No te muevas, estoy induciendo la energía de vibración en tu Diagrama, se puede saber qué te pasa, sabes muy bien que las hijas de Yacumama son letales para tu cuerpo.

 

— Lo sé, pero lo que vi…

 

— ¿Que viste?

 

— Esa chax’ya amaba al hombre, ¿no tiene sentido?

 

— Lo tiene, la maldición de una chax’ya es el no poder amar a un ser humano, pero el hombre al tener ese cuerpo de chullachaqui se habría sentido atraído por él. ¿Y qué fue lo que paso?

 

— Le quito su maldición. — Respondió el cazarecompenzas — lo transformo en un hombre, debiste ver la cara de aquel pobre, estaba tan feliz.

 

— El amor puede ser un elemento muy crucial en muchas criaturas del plano eterico.

 

— El amor no existe.

 

— El amor tiene que ser real Agueon, solo así existe para el que cree. El amor de una Diosa te trajo a la vida Agueon, te dio la oportunidad….

 

— No hables de ese tema, no es el momento. Por favor. — le corto el cazador.

 

— Entiendo.

 

La chamana siguió induciendo sus marcas y luego dijo.

 

— Ya está hecho, pero recuerda que no puedes sobrepasarte, serás poderoso, lo que tú quieras, pero sigues siendo humano y vulnerable a ataques etericos de tal escala.

 

— Lo sé, Lo sé — increpo Agueon — de todas formas, gracias.

 

La chamana empezó a introducir la energía áurica en su herida de la espalda y esta empezó a sanar de manera inmediata.

 

— Hujmaya quiero ayudarlas. — Dijo el cazador —. Tengo esperanza de que la vida haga algo mejor con ellas, ya tome mi decisión.

 

— ¿Y si fracasas?

 

—Llevare ese peso conmigo. Como siempre lo he hecho. — Contesto Agueon desafiante, pero tendré que arriesgarme.

 

— ¿Por qué?

 

— Porque tengo fe en que las cosas salgan mejor, quiero intentarlo una última vez, solo una última vez.

— Tienes corazon Agueon. — Comento la chamana — pero antes de eso, tienes que tener fe en ti, y solo en ti, y solo así serás el maestro perfecto.

 

Agueon esbozo una sonrisa, ladeo su mirada, miro a Hujmaya y esta le pidió que extendiera el brazo. La chamana saco la garra y luego le dijo:

 

— Esto va a doler.

 

Agueon frunció el ceño.

 

—Solo hazlo.

 

La chamana extendió la garra en su diagrama y este empezó a encenderse y apagarse de manera rauda, Agueon rugió de dolor al sentir la energía de vibración, sintió un zumbido y luego una aprensión en el pecho, y empezó a gritar de dolor. La chamana quito su enorme garra y luego dijo:

 

— Ya está, con eso terminamos Agueon. — Indico la chamana. — Ahora ponte la cota de malla y tu armadura, te lo recalco, no te excedas usando tus habilidades de manera desesperada, bien puedes morir de un paro cardíaco, recuerda que juntar la energía áurica con la kundalini tiene un riesgo muy elevado.

 

— Eso ya lo sé — dijo. —De todas maneras gracias por el tratamiento.

 

— Deberías enseñar a esa sacerdotisa como curar una herida espiritual — comento la chamana. — Te seria de mucha utilidad, y además no siempre estaré en este mundo Agueon, mi tiempo se acerca.

 

— Ya elegiste una sucesora.

 

— Si.

 

— ¿Y quién es?

 

— ¿Realmente quieres saber?

 

— No me digas que…. — Agueon la miro, y luego abrió los ojos sorprendido.

 

Las chamanas que ya tenían mil años de edad elegían a sus sucesoras, la sucesora tenía que tener la voluntad de hierro, y ser firme ante las adversidades. Agueon era consciente de ello. Había visto sucesiones, donde los sucesores fracasaban y se corrompían, el exceso de poder que era transferido a la sucesora a veces tendía a matarla o a destruir el alma del portador, pero lo hacían para proteger el equilibrio dimensional.

 

— Pero yo no podre instruirla.

 

Hujmaya miro a Agueon

 

— prométeme que la protegerás.

 

— ¿Hujmaya yo…………?

 

— Solo prométemelo — la mirada de la chamana era certera y segura.

 

— Lo intentare.

 

— Con eso es suficiente — dijo la chamana. — Ahora retírate Agueon. Tu tratamiento se ha terminado.

 

— Hujmaya. — Agueon la miro con tristeza — te echaré de menos, amiga mía.

 

— Y yo echaré de menos tu grata compañía “Lobo Negro”.

 

Agueon sonrió, y luego se retiró.

 

 

 

 

SANGRE DE DIOSES Y REYES - ESTADOS DE CONCIENCIA.

 

 

 “La diferencia entre un guerrero y un asesino, es que el guerrero toma un desafió, mientras que el asesino lo toma todo. Depende de esto se vuelve en perseguidor o en víctima.” 

 


Nenneke – sacerdotisa.

 

 
— El procedimiento para usar el humo, es unirlo en una mezcla psicotrópica — dijo Agueon mientras miraba la frontera del lago Titicaca. — Tienes que mantener el guaje cerrado, luego mezclarlo con la hoja de coca, solo así produces una mezcla, para fumar en pipa. 

— ¿Aun no entiendo el significado? — Pregunto la sacerdotisa en el total desconcierto. 

Agueon la miro y luego se hecho a reir. 

— No seas tan impaciente por querer saber mucho, — respondió Agueon severamente — lo importante en la vida es ser alguien de sabiduría.

La lyriana miro a Agueon, parecía un tanto disgustada, pero luego le lanzo una sonrisa amable. 

— ¿Dime Neneke, porque decidiste seguirme? 

La sacerdotisa miro al cazarrecompenzas un tano desconcertada. 

— Quizás porque me pareciste distinto. 

 

 

 

— Entiendo. ¿Una vez me dijiste que querías conocer los secretos de las plantas? ¿No es cierto?— inquirió — ¿me dijiste que querías saber que era el gran espíritu y como interactúa con nosotros? 

— Si, pero como lo lograre estando con los señores puma.

 
 Hace unos días Agueon le había propuesto a la sacerdotisa ir con él, para conocer a los “Pumaquetari (señores puma)” que vivían en Pomata, la sacerdotisa había aceptado sin enterarse de la pregunta que el cazarrecompensas le había formulado. 
Agueon sonrió.

 

— Escúchame bien Nenneke, cada planta en este mundo, es un guardián, pero ese guardián no podrá interactuar contigo si no lo aceptas. Lo que vamos a hacer es acelerar el proceso cognitivo de tus distintos estados de conciencia. Ahora cuando aprendas a desprender esos estados de conciencia, podrás quitarte la carga que te acongoja. 

Agueon miro a Irelia y luego dijo: 

— Y tu lyriana, ya es momento de que aprendas a manejar un arma. — Comento Agueon —. Desde mañana iniciaremos con parte de tu entrenamiento, ya es momento de que ambas aprendan a utilizar sus habilidades y destrezas, ya sea en el ámbito en el cual están especializadas. Pero ahora solo estoy fijado en ustedes, y solo en ustedes y también en alguien más que me está esperando.

 
— ¿Agueon? ¿Por qué el humo es importante? — pregunto Irelia. 

— Solo el humo puede darte la velocidad para vislumbrar ese mundo fugaz. — Contesto Agueon. 

Nenneke empezó a sacar su pluma y papel. 

— Guarda ese papel — ordeno. 

— Pero lo necesito para….. 

 

—Guardalo ahora, si vas a aprender todo tiene que estar en tu cabeza — dijo — no necesitas de eso.  En lo que seguía, solo el humo es indispensable para  vislumbrar ese mundo fugaz. 

Agueon saco dos plantas de su pequeño bolso. 

— Bien — suspiro — esto es una hoja de coca, para ambas será una hoja cualquiera, pero para alguien que “ve” esto es una carga de energía concentrada en un solo punto. Con esto uso la condición de inaplicabilidad, ¿Irelia, recuerdas la primera vez que usaste tu energía “Quas y divina”?

 

La elfa asintió un tanto extrañada. 

— ¿Bien y que sentiste cuando empezaste a usarlo? 

— Impotencia, ira, dolor, odio y remordimiento. 

— Entiendo ¿Pero a lo que me refiero es a la energía? ¿Cuándo usaste tu energía “Quas” cuál fue la primera sensación que sentiste? 

— Electricidad. — Contesto, recordando los sucesos acaecidos hace 6 semanas — se transmitió desde mi cerebro, fue como una alarma, era como un aviso, y luego se transmitió en todo el cuerpo. Luego sentí dolor, un dolor suave y luego una sacudida.

 
— Entiendo —. Agueon miro a Irela, y luego le paso la hoja de coca — tendrás que aprender a usar esa energía.

— ¿Pero no sé cómo manejarlo?

— Nunca dije que lo harías sola, usar la energía Quas no  es trabajo fácil se requiere de un gran aspecto disciplinario, y careces de eso pequeña elfa — respondió Agueon, — al parecer tu energía Quas se activa al sentir un millón de emociones, entre ellas el odio, la ira, la intemperanza y todas esas reacciones, crean una banda de energía en tu cerebro, que se acumula como una bomba, llevando el cuerpo a su máxima expresión, la energía quas es un condensador. Ya viste las consecuencias en aquella ocasión, reventaste a ese señor polar como si de un globo se tratase, y lo hiciste con mucho esfuerzo, y no estuvo nada mal. Sin embargo, — frunció el ceño en señal de advertencia. — Si te hubieras excedido tu cuerpo no lo hubiera soportado, hubieras muerto en el acto. 

— ¿Tan peligrosa es esa energía? 

— Todo poder tiene un límite, todo tiene una consecuencia — explico Agueon, — la banda de energía es una concentración de reacciones que crea tu cerebro, los antiguos incas le llamaban la puerta de “iluminación” — dirigió su mirada a la sacerdotisa. — Esta puerta de iluminación crea miles de reacciones que se condensan las unas con las otras, creando así la energía Quas y divina, las emociones más potentes que se ejercen se amplifican, y se vuelven en energía eléctrica. ¿Me dejo entender?

 

— Sí. — Respondieron las dos al unísono. 

— Bien, a esto se les llama estados de consciencia, o “estados de conciencia no ordinaria”, y los pueblos antiguos, como los incas, los mayas, los aztecas, incluso pueblos más viejos como los atlantes y los lemurias usaban esta energía y se servían de esta para comunicarse con los elementos, tú sabes a lo que me refiero Irelia —. Menciono Agueon mirándola con una sonrisa, — mediante esto; los sabios chamanes o antiguos Queros podían comunicarse con la gran matriz, y así podían predecir los acontecimientos necesarios del futuro, para poder vislumbrar ese mundo. En otras palabras la condición de inaplicabilidad acarrea una sensación de pertenencia, de mi visión y la visión del mundo. 

Agueon empezó a usar las condiciones infundidas en las dos y empezó a platicarles y recalcarles nuevamente sobre los aliados, y las plantas de poder. 

— ¿Como una planta puede tener poder? — pregunto la sacerdotisa.

 
— No es la planta, es el espíritu que tiene la planta — respondió Agueon con una tranquilidad amena. — El aliado, que ya hace en la planta, permite al portador tener cierta cantidad de energía extra en el postor, pero — agrego mirando a Irelia —. Dicha energía tiene un límite, y si ese límite es excedido, el aliado te dejara y estarás sola.

 

— ¿Cómo? 

— El aliado se lleva el cuerpo del practicante, hace que tu alma, la energía que todos los seres humanos tienen se amplifique en un estado cuántico — explico — este estado es el estado de energía no ordinaria, ya que no es material, pero es perceptible para aquel que “ve”. 

— ¿Entonces las unidades de significado agrupan energías específicas en una planta? — objeto la sacerdotisa. 

Agueon sonrió. 

— ¡Exacto! — Exclamo con una sonrisa amistosa. — Con el fin de llevarse el cuerpo del practicante, la planta crea en ti estados de conciencia en la banda de energía, es lo que se le llama la “glándula pineal”, tal órgano es tan poderoso que amplifica muchas partes del cuerpo, pero si no sabes usarlo terminaras entumeciendo tu cuerpo y de seguro morirás. 

Miro a Irelia y su mirada era un tanto amenazadora y de advertencia.

 
— Las unidades de significado se agrupan en energías distintas, una es la Quas, otra la kundalini, otra la áurica, y la ultima la eterica. Todas estas esencias crean la banda de energía, obviamente tiene que haber un numero especifico en la energía que usas, esto más que todo te concierne a ti Irelia. Tú posees dicha habilidad, pero el poseerla no te hace más poderosa que tu rival. — Explico Agueon, — bien puedes excederte y luego morir, es esa una de las consecuencias más riesgosas de tal energía, y para eso requerirás un entrenamiento físico, y créeme el entrenamiento físico no es el problema, cuando empieces el entrenamiento áurico y espiritual, comenzaras a sentirte de manera distinta, así que será mejor que te acostumbres al ritmo del entrenamiento. En cuanto a ti Nenneke, tendrás que aprender a ser liviana y fluida; abrirte al mundo que te rodea, en este momento tus conocimientos son escasos. Voy a divertirme mucho con vosotras señoritas. Descansen, mañana viajaremos 4 kilómetros para llegar a “Pumauta”, la tierra de los señores pumas, ahí empezaras tu — señalo a Nenneke con una sonrisa — quiero ver qué tan grandes son tus capacidades cognitivas sacerdotisa, tengo una amiga ahí en el clan Pumaquetari, quizás pueda ayudarte con parte del entrenamiento. En cuanto a ti Irelia tendrás que hacer trabajo físico, y ya iré pensando en un arma para ti. Bien señoritas descansen, mañana  las  volveré a ver.

Agueon se levantó y acto seguido se desvaneció en la oscuridad, dejando a sus  aprendices en la total incertidumbre.

 

 

………

 

 

 

Al día siguiente llegaron a la ciudad del trueno, habían logrado su cometido después de una caminata de 3 horas, cruzando los bajos relieves, y rebasando las  ciudades de los hombres anteriores, subieron y bajaron cerros y montañas y se vieron obligados. 

— Bien, creo que ya hemos llegado. — Comento Agueon. 

Frente a ellos ya hacían edificaciones de piedras alineadas, tan perfectas eran sus alineaciones que la sacerdotisa quedo sorprendida ante las grandes edificaciones que habían construido los señores puma. 

— Ahora escúchenme — advirtió Agueon — los señores puma no son como los señores jaguar, si cometen una falta de respeto, las mataran, son muy creyentes del mundo astral, esto va para ti sacerdotisa, tú tienes una boca muy suelta. 

— Entiendo. 

— Perfecto. — Dijo dando una sonrisa — siendo ese el caso, vamos.

 

Frente a ellos ya hacia la enorme fortaleza de Pumauta, edificada por “QOLLQI”, uno de los señores del cónclave felidae, hace muchos años los señores puma se habían retirado a las montañas, luego de la devastación de la guerra de secesión en la era de la tecnología, vieron la necesidad de crear grandes fortalezas y establecer alianzas con los pequeños pueblos humanos que se habían asentado cerca de sus territorios, los tratados eran simples, y tenían que hacerse al pie de la letra. Después de la guerra de “Naglorth” que se libró hace 3 años, donde los señores jaguar y los señores puma se habían unido para desterrar al ejercito Valiniense hacia la costa, y después del decreto de cese de hostilidades, la guerra quedo en un trato, la guerra se acabaría, pero la condición era no amenazar contra las costumbres de su pueblo. Si dichas leyes y reglas eran rotas el gran Señor puma “Qollqui” atacaría y mutilaría a todos los ciudadanos congéneres de los pueblos y ciudades cercanas. 

 

— ¿Que hacen aquí, un humano, una sacerdotisa, y una elfa de Valimar?

 
Agueon se quitó la capucha y luego miro directamente al señor puma, este lo reconoció.

 
— ¿Agueon? ¿Hace mucho que no te veo? — el señor puma se llevó el puño al pecho, en señal de saludo, y Agueon hizo el mismo gesto. 

— He venido a visitar a vuestra chamana, — menciono — ¿escuche que se mudó aquí?

 
— Entiendo — dijo —. Si son viajeros en busca de refugio, son bienvenidos, pero, si son ladrones en busca de oro, ya sabes lo que pasara, Agueon. 

— Si, lo tengo presente. 

— ¡Abran las compuertas! — Exclamo el señor puma.

 

Los dos señores pumas, que tenían la medida de cinco metros de altura, asintieron y empezaron a abrir las compuertas de piedra. Entonces ahí lo vieron, la fortaleza de Pumauta, ciudad de los “Pumaquetari”. La ciudadela tenía calles estrechas, normalmente rectas y correctamente bien empedradas. Las paredes de la zona central estaban decoradas con piedras talladas, los señores puma solían dibujar sus hazañas en las piedras como el recordatorio de grandes héroes que habían precedido a su pueblo natal. Mientras que los suburbios eran de adobe y algunos de piedra o pirka. Las casas no tenían puertas, ni ventanas, esto servía para mantener las casas en temperaturas elevadas. 

Alrededor de la plaza ya hacia la estatua del Dios Viracocha, las chamanas hijas del Ak’yu el dios de los felidae, el dios de los Urmah, señor de Orión, estaba edificado con piedra caliza, aquella roca tenía la forma de un lanzón con distintos dibujos y jeroglíficos a su alrededor. Y alrededor de la estatua se erigían los palacios de los “Akar’yi” los señores supremos, los líderes de la ciudadela. Cada palacio ocupaba un bloque de cancha y allí los lideres puma moraban con sus familias y sus herederos y herederas que los sucederían.

 

— ¿Veo que han fortificado la fortaleza? — Inquirió Agueon mirando a los guerreros puma con armaduras de acero. 

— Hemos tenido problemas con algunos reinos del continente de Valimar, están tratando de usurpar el disco de oro. — Contesto el señor puma mirando a Agueon. — Ahora último hemos tenido contiendas con los emigrantes de la sierra que han venido a establecerse, pero en cuanto nos ven pierden el valor y se retiran. 

El idioma era aymara, y Agueon lo dominaba como nunca antes, para él era uno de los 5 idiomas más antiguos y extintos desde la era incaica. 
El señor puma se detuvo en una tienda, y luego pregunto por una porción de carne, una de las hembras Guargar que estaba en el interior del asentamiento salió, tenía el aspecto de un gato felino, pero media solo 4 metros de altura. 

Irelia vio a los pequeños pumas que ya hacían jugueteando y peleando entre ellos. Agueon la vio y luego dijo: 

— Desde pequeños se adiestran para la pelea — comento Agueon. — A los 20 años ya son parte del ejército juramentado. Ves ese jaila; ahí es donde dan contiendas — indico Agueon señalando una jaula echa de pura madera — el Agorad ‘agar, contienda cuerpo a cuerpo, es una de las costumbres que se tienen en esta tierra. 

—Al menos conozco un poco de esto — dijo Irelia — en Mulmul los Urmah (señores león, ejercito de los Elojhin) hacían las mismas contiendas y se enfrentaban contra sí mismos por el honor. Me doy cuenta que no es tan diferente. 

— Eres muy observadora.

— Ya está, tu Paqarina por la carne. 

— Entiendo — dijo el Señor Puma, aquel ser se levantó con sus dos patas y luego estiro sus musculosos brazos, bostezo, miro a Irelia y luego movió un poco las orejas — Por tu expresión, no es la primera vez que ves a un señor puma. 

— No, de hecho ya es como la décima vez que veo a felidaes diferentes.

 

Agueon tradujo las palabras de la elfa. El señor jaguar se rasco la cabeza. 

— ¿Te refieres a los leones supremos? 

— Si. ¿Cómo lo sabes? 

Irelia se mostraba un tanto interesanda, el hecho de saber que alguien más conocía la cultura de los Urmah era grato para ella. 

— Se parecen mucho a uno, pero… 

— No tenemos el suficiente pelaje — le corto el señor puma — sí, nuestras apariencias son distintas, antaño formábamos la misma familia. ¿Agueon, de donde sacaste a esta mujer? — Menciono el señor puma señalando a la lyriana.

— Es una historia muy larga amigo mío. 

El señor jaguar solo se echó a reír. 

— Bien vamos, vamos, tenemos que llegar al templo de las matriarcas. — dijo el señor puma, cuyo nombre era Timtaya. El señor puma tenía los músculos bien torneados, y era corpulento, tenía los músculos bien desarrollados como los de un orco y sus fauces eran parecidas al de los señores jaguar que se encontraban en la selva del País.

 

……………………………

 

Luego de dos horas de caminata habían llegado al templo de Hila ‘Hila, el lugar era oscuro, Nenneke no podía ver, el templo era muy parecido a los demás palacios pero tenía la forma de una pirámide, el material seguía siendo piedra, pero en la parte de la puerta estaba el símbolo de la serpiente, y de la serpiente emplumada, ambos símbolos daban la impresión de estar enfrentados. 

— Agueon — susurro la sacerdotisa — ¿Este templo? 

— Es el templo de las hijas del sol y la serpiente — menciono — ahora guarda silencio porque estamos a punto de ingresar a un lugar sagrado. 

Durante el tiempo en el que permanecieron en el templo, Neneke solo se limitaba a contemplar la estructura perfectamente tallada y bien estructurada del templo, a una persona común y corriente le hubiera sido imposible crear estructuras alineadas con piedras comunes y corrientes. 

— Me parece asombroso — menciono ella en vos baja.

— Guarda silencio. — Advirtió Agueon —, estamos llegando al santuario de la matriarca, la gran chamana. 

El santuario estaba perfectamente posicionado en una zona donde alumbraba la luna, Agueon se acomodó a un lado mientras las matriarcas y las chamanas se acercaban con túnicas largas, las Huayra ’huayra (estrellas) eran elegidas por designio eterico y designio astral.

La gran matriarca se acercó y luego dijo: 

— Hijos, hermanos, y visitantes. Hoy conmemoramos, los 4000 años de prosperidad y de armonía con el “éter”, la gran madre y el gran padre están con nosotros — miro a Nenneke con aquellos ojos amarillos, parecía sonreírle, la chamana dio un suspiro. — Nuestros sucesores vinieron a esta tierra para salvarla y para venerarla, que nuestros ancestros protejan el legado en el mundo eterico y el plano espiritual. Y que el creador Eterico nos resguarde por siempre. 

 “Sacerdotisa Neneke, su llegada ya estaba prevista para ahora, te estaré esperando para cuando llegue el momento”

Nenneke miro a los costados y luego miro a la chamana, la criatura la estaba mirando y luego cerro los ojos como dándole una sonrisa amable. 

— ¿Que fue eso? — Se preguntó la  sacerdotisa para sí. 

— Te hablo mediante el “kinsag”. — Comento Agueon.

— ¿Qué es eso? — pregunto la sacerdotisa extrañada. 

— Telepatía — Contesto Irelia en vos baja. 

— ¿Telepatía? — Repitió un tanto sorprendida — creí que eso era imposible. 

 

— Muchas criaturas que son de planos astrales pueden usar el “Kinsag” como medio para comunicarse — explico la elfa — mi gente también lo hace, pero es distinto a la manera en la que lo hacen ellos. 

La chamana tomo un guaje y luego empezó a fumar una porción, molió distintas plantas y luego empezó a verterlas, de algún modo Nenneke empezó darse cuenta que el humo se mantenía a su alrededor. La chamana empezó a hablar en el idioma antiguo aymara, los pequeños pumas se movieron incómodos y uno rasgo el vestido de Neneke, ella hizo caso omiso y no dijo nada. Agueon solo la miro y sonrió.

— ¿Agueon? ¿Dime, que está diciendo? 

— Está contando la historia de Viracocha — menciono Agueon, — el humano primordial, el primer Namlu’u que apareció, en la era del sol. Las antiguas chamanas cuentan esto para que las generaciones no olviden al héroe de las dos espadas o conocido por los incas como Viracocha el señor de las  dimensiones. 

— ¿Que es un namlu’u? 

— Un namlu’u es un humano primordial — contesto Irelia. — Son seres tridimensionales y multidimensionales. No sabía que el héroe de las dos espadas era un namlu’u. 

— No, el héroe de las dos espadas es más que un Namlu’u. Fue el señor que salvo el mismísimo universo.

 

 

………

 

Agueon empezó a reírse de Nenneke; por su naturaleza parlanchina. Y en ocasiones solía decir que le resultaba gracioso que una mujer fuera tan divertida, el sentido del humor de Agueon volvió a hacerla reír y ella pregunto porque era importante el humo en una sesión chamanica. 
Agueon dio una risotada y luego dijo: 

— Ya te lo dije; solo el humo puede darte ese espacio fugaz para vislumbrar el mundo que quieres “ver”. 

Agueon recalco la palabra ver como algo importante que debía tomarse en cuenta si querías ver la amplitud del mundo. 

— Creo que es más simple el hecho de hablar de lo que me gusta. — Argumento la sacerdotisa en vos baja, — a veces me gusta la tibieza calmante de la oscuridad. 

Agueon la miro nuevamente. 

— ¿Y qué hacías cuando oscurecía? 

— Encendía las luces y salía para contemplar la noche. 

— ¡Ah! — Contesto Agueon con incredulidad — creí que habías aprendido a usar la oscuridad. 

— ¿Y para que puede usarse? — Pregunto la sacerdotisa. 

— La oscuridad se usa para muchas cosas — respondió — pero ya es tarde para aprender eso. 

Aquellas palabras la dejaron con más interrogantes, que con respuestas, pero ella sabía que tenía que ser paciente, la noche daba su máximo esplendor, la luna alumbraba el santuario chamanico, mientras la gran matriarca empezaba a fumar su esencia de coca.

 

 

…………

 

 

Nenneke despertó en la mañana, sin ninguna clase de preliminares, bajo al primer piso del santuario, entonces vio a Irelia, la elfa estaba empezando a correr de manera frenética, mientras el señor puma comenzaba perseguirla para embestirla. 

 “¿Y ahora que está pasando?” — Se preguntó la sacerdotisa, luego vio que Irelia estaba agitada, parecía que hubiera corrido desde la noche hasta la madrugada.

 
— Sigue corriendo Irelia, no te detengas, si te detienes ya sabes lo que ocurrirá.

 La elfa asintió y no objeto, siguió corriendo con la potencia de una liebre asustada, se resbalo, trastabillo y siguió corriendo, se sostuvo con sus manos y se irguió lo más rápido que pudo, el señor puma rugió y luego salto en sentido lateral, dio una vuelta en el aire y luego la tomo del cuello y la empujo con un poco de brusquedad. 

— Fracasaste — dijo el señor puma en aymara, — vuelve a hacerlo. 

Agueon asintió e Irelia siguió corriendo, el sol daba sus primeros rayos y por los cerros los jilgueros y otras aves de la zona daban sus primeros cánticos. 

— Deteneos — ordeno Agueon; — vamos a comer, así, Nenneke atiende a Irelia, está cansada, quizás se hizo una herida y como es su primera vez es normal que se halla entumecido los músculos. Irelia no te muevas, acabas de hacerte una pequeña herida, deja que te atiendan. 

Nenneke se acercó, camino con elegancia hacia la elfa y luego vio la herida. 

— Déjame ver eso, — la sacerdotisa vio una pequeña herida un rasguño poco profundo. Miro al señor puma con un poco de brusquedad. 


“Este maldito, estaba jugando con la ella”.

El señor puma alzo la mirada incredulo y dijo: 

— Aprendes por las primeras heridas, — se agacho y miro la herida en la pierna de la elfa. — Se lo que hay que hacer. — Tomo a Irelia por los brazos y la levanto sin dificultad, llevándola hasta el templo del sol, uno de los chamanes que estaba de encargo la reviso y luego tomo dos hojas de muña y los vertió en agua caliente, hizo unas cuantas palabras, coloco las hojas en la pierna, luego le dijo a la elfa que pronto se repondría y que su pierna estaría como nueva.

 

…….

 

Luego de un parde horas la sacerdotisa advirtió que un parde cachorros puma ingresaron y empezaron a comer las sobras de la despensa, Nenneke los miro fijamente, atentamente, luego tuvo un pequeño recuerdo de niña, aquellos pequeños cachorros le recordaron a ella, trato de ignorarlos, pero no podía. Era como si una energía invisible le obligara a mirar. Desde donde se hallaba sentada podía ver al grupo de señores puma rascándose la cabeza y entrenando distintas técnicas de lucha, luego volvió su mirada en los cachorros, los pequeños pumas miraban a los costados y revisaban las sobras de comida. A ella le recordó algo, le recordó a una niña del pasado, le recordaron a los látigos de los capataces, a los abusos, a una violación, a una perdida.

 

Después de un parde minutos tres señores puma con armadura de oxidiana se levantaron y echaron a los pequeños fuera del santuario. Los pequeños pumas así lo hicieron, y se retiraron dando risas. Se dio cuenta que los pequeños eran ordenados, si destrozaban algo lo reparaban, la gran matriarca se acercó a Nenneke y luego le pidió que la acompañara. Durante un buen tiempo permanecieron caminando en los recovecos del templo del sol y la serpiente, luego Nenneke descubrió que había un acuerdo entre los pequeños y las matriarcas, a los pequeños se les permitían rondar por los distintos recovecos del templo para recoger las basuras. También advirtió lo minuciosos que eran al momento de ordenar las vasijas. Luego de verlos así, a la sacerdotisa le entro una gran lastima por los cachorros. 

 

En aquel preciso momento la chamana llevo a un sótano. y luego Neneke vio que se encontraba desubicada, no tenía idea donde estaba, había estado pensando mucho en su pasado y en esos pequeños, que olvido la noción de donde se encontraba. 

— Acércate, sacerdotisa, — dijo una vos desconocida. 

Nenneke miro a los costados buscando indicios de alguien pero no había nada, solo oscuridad. 

— Acércate, sacerdotisa, —repitió otra vez esa vos. 

Luego vio en la oscuridad dos ojos amarillos brillaron y de la parte superior de la habitación descendió una de las Huayras. 

— Tú debes ser amiga de Agueon — comento la chamana.

 
Nenneke se quedó absorta, aquella criatura debía medir 5 metros, y sus ojos estaban fijos en la sacerdotisa, sintió una aprensión tremenda y sin motivo, el shock de ver una criatura tan colosal la heló por momentos, trato de relajarse, ¿Pero cómo podía? Tenía a esa criatura a su merced, quiso correr pero no pudo.

— Tranquilízate — dijo la chamana. 

La sacerdotisa trago saliva, y luego la chamana le sonrió amistosamente. 

— Sígueme, y no te pierdas. 

La chamana aparto su mirada, y luego ladeo su faz hacia la oscuridad, haciéndole un ademan para que la siguiera. Neneke así lo hizo, había un cierto interés y curiosidad en la mujer, ella sabía que la criatura tenía algo que ella quería, vacilo, y luego la siguió. En el transcurso de su caminata la sacerdotisa empezó platicarle sobre el tema de los cachorros que se apilaban en su templo. 

La chamana se rio y luego le explico que todos eran bienvenidos a su templo incluso los hombres y los desamparados. Aquellas palabras la desconcertaron. En su opinión un lugar sagrado no debía ser invadido, y lo que daba a conocer la criatura es que todos sin importar su estatus eran aceptados en el templo. 

— Ahora me doy cuenta. — Dijo la chamana mirando a Neneke a los ojos — les tienes lastima. ¿Porque? 

Neneke creyó que la chamana estaba haciéndole la misma jugada como solía hacerle Agueon y le dijo: 

— En comparación al resto, yo creo que la vida de otros a veces es vulgar. 

— Tú no puedes decir eso, — dijo dando una risotada. — No tienes manera alguna de saber que oportunidades tiene la vida de esos pequeños y de las personas con las que te cruzas. Creo que dentro de nuestros pensamientos lo más grande que puede hacer alguien es ayudar a nuestros semejantes. ¿Crees que tu riquísimo mundo puede ayudarte a ser alguien de sabiduría y conocimiento?

 

La chamana hizo aquellas preguntas con un cierto atisbo de sarcasmo, miro por momentos a Nenneke, y luego sonrió.

— No. — Respondió la sacerdotisa. — Para mí ser alguien de conocimiento es uno de los mayores triunfos actuales. 

La chamana volteo, se sentó y luego insto a la sacerdotisa a sentarse con ella. 

— En otras palabras, — dijo la chamana sonriendo con franqueza, obviamente al tanto de que la sacerdotisa estuviera atenta en su mirada. — ¿Pueden tus oportunidades ayudarte a ser alguien de sabiduría y conocimiento? 

— ¡No! — Respondió Neneke enfáticamente. 

— Entonces cómo pudiste tener lastima de esos cachorros y de todas las personas con las que te cruzaste — dijo la chamana seriamente —. Cualquiera de ellos puede transformarse en hombre de conocimiento y sabiduría. Todos los hombres de conocimiento incluyendo a Agueon, empezaron siendo nada, basuras, demonios, monstruos que ni la mente se pudiera imaginar. 

— Agueon no me parece un demonio. — Comento la sacerdotisa. 

— Cuando lo conocí, él era un peor que un demonio, casi mato al líder del clan — dijo recordando con detalle aquella ocasión. — Pero ese no es el punto.

 
Las palabras de la chamana transmitieron en Nenneke una sensación incomoda. Una sensación de curiosidad, y de ardid que nunca había sentido. 

— Lo mejor que puedes hacer por tus semejantes para ayudarlos es tratar de cambiarlos. 

— Agueon se ocupa de eso, ¿no es cierto? 

— No — respondió la chamana —. Agueon no trata de cambiarte, de hecho no sé por qué cambiar algo en tus semejantes; lo que Agueon quiere es que cambies tu perspectiva en la religiosidad. La religión hace que el hombre flaquee, cuando te quites esa carga de encima, Agueon podrá introducir en ti la verdadera flama que hace oculta en tu interior, él es tu guía, tu apoyo y soporte, no desperdicies el tiempo sosteniéndote a un sagrario o santuario, el mundo está ahí afuera, y espera a ser descubierto por tus propios ojos.

 

— ¿Entonces Agueon no me estaba enseñando a cambiar? 

— No, el no trata de cambiarte, cambiar a alguien es imponer y el trata de imponerte nada, — contesto la chamana mientras movía la cola lentamente, dispersando el humo que la rodeaba. — Puede que algún día llegues a ser alguien de sabiduría y conocimiento. Puede que algún día llegues a ver al hombre no como alguien mísero, sino como un nuevo luminoso, y entonces, solo entonces veras que a un hombre no hay que cambiarle nada. 

— ¿Cuál es ese otro modo de ver a los hombres? 

— Los hombres se ven distintos cuando uno “ve” — la chamana recalco la palabra ver como algo importante nuevamente. — Eso debió explicártelo Agueon. ¿No es cierto? 

— Si, recuerdo que me lo menciono una vez, — respondio la sacerdotisa.

 
La chamana comenzó a crear el guaje, y a mezclar las distintas plantas, entre ellas la ayahuasca y la hoja de coca, empezó a preparar una mezcla y luego dijo: 

— La mezcla de hojas, los guardianes que contiene, te permitirán ver ese mundo fugaz, cuando yo te veo, veo un montón de fibras de luz que interaccionan las unas con las otras, son como miles de luces que brotan desde tu abdomen. Puede que tú no lo veas por qué no puedes “ver”, pero eso es normal. 

La chamana unió el guaje y empezó a fumarlo en pipa, el humo que empezó a dispersar se movía de manera traviesa y tomaba formas extrañas e inicuas que jugueteaban en el aire.

 

— Tu lección a terminado sacerdotisa, — dijo la chamana — puedes retirarte, hoy por la noche tendremos una sesión de “Paqari”, te invito a que vengas y veas. 

— Seria el mayor honor de mi vida. 

La chamana se sonrió y luego le indico la salida. Luego al cabo de unos minutos la chamana miro hacia la oscuridad. 

— Ya puedes salir de ahí Agueon, — dijo la chamana ladeando su faz a la  zona más oscura. —La sacerdotisa ya se fue. 

De la oscuridad emergieron dos ojos rojos y luego un movimiento rápido y ágil, el cuerpo de Agueon cayó al suelo y luego este saludo respetuosamente a la chamana. 

— ¿Y qué opinas? 

— La mujer tiene potencial, al igual que aquella lyriana, pero tienes que ser paciente con ambas. — Explico la chamana — sobre todo con la sacerdotisa, algo me dice que ambas tendrán un papel muy importante que desempeñar en tu destino “Lobo Negro”, y también esa hechicera.

 

— Se nombre era Aeonia, y ya te dije que no me llamaras así. — Advirtió Agueon.

— Ya han pasado 7000 años desde la era de la conquista — dijo la chamana — no puedes seguir preservando ese odio hacia los…

 

— No odio a los españoles — le corto Agueon, — de hecho, los compadezco, uno no debe llevar odio en su interior, envenena el alma, verdisipa el espíritu.

 

— ¿Entonces qué es lo que te inquieta?

 

— A estas alturas muchas cosas me inquietan. — Agueon se quitó la cota de malla y luego se desabrocho, la camisa dejando al descubierto su herida, — apresúrate.

 

— ¿Vaya? Linda herida espiritual — dijo contemplando el desgarro en la espalda. — ¿Déjame adivinar, una “chax’ya”?

 

— Sí.

 

— ¿En esta zona?

 

— Nos cruzamos con un chullachaqui, un hombre que había vivido en la era de la conquista, y bueno una de las hijas del templo del Supay’huasin lo había castigado.

 
— Interesante — dijo la chamana mientras pasaba la coca y luego inducio el humo en las runas de Agueon, las runas de su brazo brillaron se encendieron y apagaron y luego Agueon rugió de dolor. — No te muevas, estoy induciendo la energía de vibración en tu Diagrama, se puede saber qué te pasa, sabes muy bien que las hijas de Yacumama son letales para tu cuerpo.

 

— Lo sé, pero lo que vi…

 

— ¿Que viste?

 

— Esa chax’ya amaba al hombre, ¿no tiene sentido?

 

— Lo tiene, la maldición de una chax’ya es el no poder amar a un ser humano, pero el hombre al tener ese cuerpo de chullachaqui se habría sentido atraído por él. ¿Y qué fue lo que paso?

 

— Le quito su maldición. — Respondió el cazarecompenzas — lo transformo en un hombre, debiste ver la cara de aquel pobre, estaba tan feliz.

 

— El amor puede ser un elemento muy crucial en muchas criaturas del plano eterico.

 

— El amor no existe.

 

— El amor tiene que ser real Agueon, solo así existe para el que cree. El amor de una Diosa te trajo a la vida Agueon, te dio la oportunidad….

 

— No hables de ese tema, no es el momento. Por favor. — le corto el cazador.

 

— Entiendo.

 

La chamana siguió induciendo sus marcas y luego dijo.

 

— Ya está hecho, pero recuerda que no puedes sobrepasarte, serás poderoso, lo que tú quieras, pero sigues siendo humano y vulnerable a ataques etericos de tal escala.

 

— Lo sé, Lo sé — increpo Agueon — de todas formas, gracias.

 

La chamana empezó a introducir la energía áurica en su herida de la espalda y esta empezó a sanar de manera inmediata.

 

— Hujmaya quiero ayudarlas. — Dijo el cazador —. Tengo esperanza de que la vida haga algo mejor con ellas, ya tome mi decisión.

 

— ¿Y si fracasas?

 

—Llevare ese peso conmigo. Como siempre lo he hecho. — Contesto Agueon desafiante, pero tendré que arriesgarme.

 

— ¿Por qué?

 

— Porque tengo fe en que las cosas salgan mejor, quiero intentarlo una última vez, solo una última vez.

— Tienes corazon Agueon. — Comento la chamana — pero antes de eso, tienes que tener fe en ti, y solo en ti, y solo así serás el maestro perfecto.

 

Agueon esbozo una sonrisa, ladeo su mirada, miro a Hujmaya y esta le pidió que extendiera el brazo. La chamana saco la garra y luego le dijo:

 

— Esto va a doler.

 

Agueon frunció el ceño.

 

—Solo hazlo.

 

La chamana extendió la garra en su diagrama y este empezó a encenderse y apagarse de manera rauda, Agueon rugió de dolor al sentir la energía de vibración, sintió un zumbido y luego una aprensión en el pecho, y empezó a gritar de dolor. La chamana quito su enorme garra y luego dijo:

 

— Ya está, con eso terminamos Agueon. — Indico la chamana. — Ahora ponte la cota de malla y tu armadura, te lo recalco, no te excedas usando tus habilidades de manera desesperada, bien puedes morir de un paro cardíaco, recuerda que juntar la energía áurica con la kundalini tiene un riesgo muy elevado.

 

— Eso ya lo sé — dijo. —De todas maneras gracias por el tratamiento.

 

— Deberías enseñar a esa sacerdotisa como curar una herida espiritual — comento la chamana. — Te seria de mucha utilidad, y además no siempre estaré en este mundo Agueon, mi tiempo se acerca.

 

— Ya elegiste una sucesora.

 

— Si.

 

— ¿Y quién es?

 

— ¿Realmente quieres saber?

 

— No me digas que…. — Agueon la miro, y luego abrió los ojos sorprendido.

 

Las chamanas que ya tenían mil años de edad elegían a sus sucesoras, la sucesora tenía que tener la voluntad de hierro, y ser firme ante las adversidades. Agueon era consciente de ello. Había visto sucesiones, donde los sucesores fracasaban y se corrompían, el exceso de poder que era transferido a la sucesora a veces tendía a matarla o a destruir el alma del portador, pero lo hacían para proteger el equilibrio dimensional.

 

— Pero yo no podre instruirla.

 

 Hujmaya miro a Agueon

 

— prométeme que la protegerás.

 

— ¿Hujmaya yo…………?

 

— Solo prométemelo — la mirada de la chamana era certera y segura.

 

— Lo intentare.

 

— Con eso es suficiente — dijo la chamana. — Ahora retírate Agueon. Tu tratamiento se ha terminado.

 

— Hujmaya. — Agueon la miro con tristeza — te echaré de menos, amiga mía.

 

— Y yo echaré de menos tu grata compañía “Lobo Negro”.

 

Agueon sonrió, y luego se retiró.

 

Comentarios

  1. Mabel

    4 julio, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo Joaquín Esteban y mi voto desde Andalucía

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