Sangre de dioses y reyes. El guardián intradimensional

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“He  llegado a creer que los Dioses como Quetzalcóatl, Viracocha y como otros dioses de otras culturas antiguas son el mismo Dios, pero con distinto nombre, todos y cada uno de ellos llevan  dos  báculos como símbolo de poder y amistad hasta  cierto punto.”

 

Anónimo.

 

Agueon estaba sentado  frente a Irelia, frunció el ceño escudriñándola, Nenneke  estaba a un lado, mirando atentamente como la  lyriana tomaba el guaje y  acto seguido Agueon había empezado a darle instrucciones específicas, saco unos botones de cactus y se los  paso a Irelia, la elfa miro el botón de cactus y luego vacilo.

– Lo siento, no puedo, es que no sé, no me siento cómoda, no estoy segura de lo que suceda una vez mastique algo así.

Agueon sonrió y luego empezó a reírse de manera repentina.

– Nunca lo sabrás si no lo pruebas.

Irelia miro a Neneke un tanto asustada, la sacerdotisa  se hallaba  un metro y medio detrás de Agueon y se encontraba registrando sus notas, parecía  estar concentrada  en otra tarea mucho más importante. La elfa  tomo el botón y  luego se lo metió repentinamente a la  boca, cerró los ojos, soportando el sabor  agrio del botón alucinógeno, por un momento Irelia abrió los ojos y  le pareció que  cada zona de la habitación se oscurecía, Nenneke miro directamente a la elfa y luego esta se  desplomo al suelo. Por un momento Nenneke sintió una aprensión tremenda, el ver la repentina reacción de Irelia hizo que la sacerdotisa se alarmara de manera abrupta, quiso intervenir pero Agueon la  detuvo con un  gesto de la mano.

– No intervengas. Si haces eso la mataras, es muy peligroso intervenir cuando el aliado está en integración con el cuerpo.

Irela  aún seguía consiente, y en algunos instantes solía  decir que le  dolía, que le  ardía el cuerpo, entonces Agueon se acercó a ella diciendo.

– Escúchame atentamente Irelia, este es un momento decisivo, tienes que dejar de lado tu miedo, acepta tu miedo, confía en ti y nada más en ti.

En ese momento Nenneke advirtió que  nunca en su  vida se había sentido  tan asustada, sentía una sequedad en la boca que no supo cómo explicar, lo ignoro, pero mientras más lo ignoraba, más  fuerte se hacía, miro como Irelia  se tomaba de la cara  con las manos parecía por su parte estar sufriendo, gemía  de  dolor, sus alaridos se hicieron más intensos y  entonces se  acercó a Agueon.

– ¿No crees que te estás pasando? Mírala, se está poniendo roja.

– ¿Y qué? ¿No es como que estuviera muriendo?

Nenneke palideció  ante las palabras de Agueon, lo miro con  furia, y  quiso acercarse para apoyar a Irelia, pero Agueon la detuvo poniendo sus manos en el delgado brazo de la sacerdotisa.

– Si interfieres, ella no podrá concentrarse, déjala, esta es su prueba.

– ¿Pero……..?

– No te preocupes Nenneke, Irelia estará bien, ahora vete a descansar.

La sacerdotisa asintió un tanto desconcertada y por algún extraño motivo sintió que sus ojos le pesaban, se dirigió a su cama, miro por última vez al cazarrecompenzas y acto seguido cerro los ojos sumiéndose en sus sueños.

 

………………………………

 

 

Luego de un parde Horas despertó, debió ser de madrugada, encontró a Irelia  sentada, parecía que estuviera meditando, una  energía  blanquecina emergía de ella, como hilos  de un color  dorado que  mudaban a distintos colores, rojo, azul y amarillo, cada energía  fluía constantemente, cada energía se  dirigía a un diverso lugar, Neneke quiso hablar, pero Agueon la miro haciéndole un gesto con los  dedos para que guardara silencio.

– Tiene que concentrarse, y si interfieres la mataras. ¿Qué no lo ves?

La energía dejo de  fluir y entonces Irelia se levantó despacio como si se estirara  en conjunto con la energía envolvente, aún tenía los  ojos cerrados, Neneke  tuvo la sensación de  ver  como todo su  cuerpo estaba revestido de aquella  energía azulina, camino por unos  segundos y empezó a cantar en su idioma original, parecía esforzarse por intentar cantar algo que no había escuchado por milenios.

– ¿Y ahora qué le pasa? ¿Por qué está cantando como se estuviera loca? – Pregunto Neneke  desconcertada por los nuevos acontecimientos.

Agueon la miro y luego miro a Irela, acto seguido la elfa se detuvo y  dijo “gracias”, y  luego se desplomo al suelo desmayándose, Agueon la miro directamente se acercó y la  levanto llevándosela a su respectiva cama.

– Lo hizo bien.

– ¿Ha que te refieres? – Inquirió Neneke extrañada.

– El aliado tuvo un buen efecto en su primer encuentro – afirmo Agueon con severidad, esbozando una sonrisa –. Ahora solo está descansando.

– No lo comprendo, ¿qué le hizo?

– Digamos que el aliado la acepto y al hacerlo el aliado se hizo uno con ella, pero se desconcentro y ahora solo duerme.

– ¿Cómo puede el aliado hacerse uno con alguien?

– Eso no te lo puedo decir sacerdotisa, tienes que descubrirlo por ti misma, estoy aquí para instruirte, no para ser de tu madre, además  ya viste parte del entrenamiento de Irelia, ese es el entrenamiento espiritual, o como muchos chamanes le llaman el salto cuántico.

– ¿Cuántico?

– Desconoces muchas cosas sacerdotisa, y  aún más importante no  te conoces a ti misma. – Agueon la  miro con seriedad, su apariencia de 18 años he hizo que Nenneke se  ruborizara.

– ¿Sabes? Para parecer un tipo de 18 años hablas como un anciano de 90.

Agueon esbozo una  sonrisa y luego empezó a reírse enérgicamente.

– Si, ya me lo habían dicho, hace ya mucho tiempo, pero la carga que  llevo  es mucho más pesada, que la  carga que tú llevas, sin embargo yo decido olvidar y dejar de lado esa carga, para ayudarte a llevar la tuya.

Agueon señalo el cristal de cuarzo con hebras verdes que Hujmaya le había entregado a Nenneke antes de partir de la ciudad de los Pumaquetari, diciéndole que cuando estuviera lista, el cristal se integraría a ella, y ella sería uno con el todo, y ella desconcertada solo agradeció sin decir ninguna palabra.

– Aun no entiendo la función de este cristal.

Agueon la miro y solo sonrió.

– Lo que tienes es un cristal Girku, o espada  sagrada en sumerio.

– ¿Sumerio?

– Ese cristal que llevas  tiene una energía llamada el “Me”.

Neneke  tomo el cristal mirándolo inquisitivamente.

– ¿Pero no tiene forma de una espada? Se parece mucho a los collares que llevan las hechiceras en el este de Valimar.

Agueon sonrió y  acto seguido resoplo un tanto disgustado por la absoluta incredulidad de la sacerdotisa.

– Este  cristal es un Girku, una espada  sagrada, y posee múltiples funciones, la historia entera de las Amasutum las grandes diseñadoras de vida, las grandes madres reptil a quien tu tiendes a llamar diosas, está enteramente registrada en el, también es un arma formidable, ese cristal es un catalizador de frecuencia que transporta la mente en muchos niveles y campos dimensionales, elevando la conciencia a niveles inimaginables. Su filo se despliega en toda la gran Tia’ma’te (SISTEMA SOLAR), la  cantidad de vibración puesta en ese cristal esta  ejercido por el Niama original, la  energía que nos conecta a todos. Este cristal, es más importante que tu propia vida, es una de las piedras más puras que conozco. No lo confundas con esos vanos collares de las hechiceras, porque este cristal es mucho más que eso.

Nenneke  miro nuevamente el cristal de cuarzo admirando todos sus detalles, era de una pureza extraordinaria, en su  interior  una  energía  verdosa  se  desplegaba de arriba y abajo.

– ¿Lo que todavía no entiendo es porque a mí? ¿porque no a Irela o a otra?

Agueon sonrió de manera afable diciendo:

– Hujmaya vio algo en tu corazón, algo que tú no puedes ver, pero que ella vio, y acorde a eso te lo dio.

– ¿Con que propósito?

– No lo sé, descúbrelo por ti misma.

Agueon tomo la hoja de coca y se lo comió admirando la salida del sol.

 

…………………..

 

Al día siguiente cabalgaron hasta  llegar a un pequeño pueblo de  solo 50 casas, la sacerdotisa desmonto tranquilizando al caballo, a esas alturas algo lo inquietaba, una  brisa de viento  rodeo a los tres viajeros y un aroma de flores hendió el ambiente, Agueon reconoció el aroma y ahí se dirigió junto con sus dos acompañantes. Durante  el camino la sacerdotisa  se vio obligada a preguntar hacia donde se dirigían, Agueon solo la miro y no formulo palabra alguna, siguieron caminando.

Agueon caminaba  lentamente, analizando el comportamiento de los pobladores,  algunos  solo regateaban, otros vociferaban, tiro la rienda a su caballo y  acto seguido dirigió la mirada a Neneke.

– Escúchame, ve  a  esa posada, pide una habitación con tres camas, quédense ahí y no salgan – dijo Agueon en vos  baja, mientras  le  aventaba una alija con 300 coronas reales.

Ladeo su faz para mirar a la elfa.

– El posadero seguramente les cobrara 40 monedas loten a  cada una de ustedes, la  comida la traeré yo, tengo que ir a ver a  alguien, quédense en la habitación y no salgan, no es bueno andar  por estos pueblos pequeños, como dice un gran amigo mío, pueblo pequeño, infierno inmenso.

Nenneke  lo miro desconcertada, Irela  solo frunció el ceño, pero no dijo nada, y con esas palabras ambas se  dirigieron a la posada mientras Agueon bajaba del caballo y miraba a los alrededores, por un lado había  una  mujer mugrienta pidiendo limosna, por  otro  un hombre  armado con el símbolo de alguna compañía, las miradas de las  personas se veían disgustadas, angustiadas, Agueon frunció el ceño de forma  misteriosa, se mantenía serio, algo no  iba  bien las  expresiones eran  más que  todo de miedo.

El inmortal caminaba con seriedad, mirando atentamente a sus alrededores, algunos  campesinos que lo conocían escondían a sus  hijos o hijas, los  extraños de ojos  rojos  eran considerados para muchos demonios, devoradores de alma, un niño se cruzó en su camino. Agueon lo miro y acto seguido le  sonrió y le entrego una alija llena de oro acariciándole la cabeza, el muchacho no debía de tener más de 6 años de edad, el niño dejo de sentirse intimidado por la presencia del extraño, su  ropa harapienta se mostraba destrozada, el cuerpo mostraba  distintas  cicatrices, el cazarecompenzas lo miro atentamente y con un gesto afectuoso saco del interior de su bolso un muñeco colorido, el hombre se levantó y sintió que dos hombres se acercaban al muchacho y le  ordenaban a insultos que se retirase y se alejase del extraño, el niño cuyo nombre desconocía se alejó a una señal del cazarecompenzas.

– Veo que las autoridades responden de manera muy afectuosa a sus pobladores, incluyendo a los niños. – Dijo Agueon dando la  vuelta lentamente –. Tranquilizaos, no le he  hecho nada al muchacho.

– Eso no nos importa, retírate de aquí, y ve al lugar donde te corresponde.

Agueon miro como uno de los guardias se acercaba al muchacho al que le había  dado parte de su oro y se lo arrebataba a grandes carcajadas, el muchacho se desplomo asustado y el resto de soldados soltaron un bufido delante del  cazarecompenzas.

– En vez de dar seguridad, son solo una banda de criminales.

Uno de  los guardias  se dio la vuelta amenazante y miro directamente al cazarrecompenzas se acercó medio desenfundando su espada, pero se detuvo ante la sola mirada de Agueon, y entonces envaino su espada, había  algo que hizo que el guardia  vacilara, en un instante sintió un estremecimiento en el estómago, como una alarma que le  hubiera avisado de una inminente consecuencia.

“Si hubiera desenfundado mi espada, me habría matado, pero que demonios  le pasa a este tipo, esta tan abierto a los ataques, es como si ya  supiera lo que iba a hacer, incluso mucho antes de que lo hiciera.” –  Pensó  el guardia con una mirada histérica.

– ¿Qué  ocurre? ¿Dónde quedaron esas  fuerzas? – Inquirió Agueon con una mirada amenazadora.

Los soldados  que se hallaban detrás de su compañero miraron extrañados el comportamiento de su capitán.

– ¿Mi señor se siente  bien?

El capitán cuyo nombre era Hazazel, se  hizo para  atrás, la sensación de ver los  ojos  demoniacos de aquel hombre le helo el corazón y los sentidos, por un momento tubo la sensación de no estar en una contienda de hombre contra hombre, sino de estar  encerrado, acorralado en las fauces de un lobo furioso y lleno de ira y rabia asesina, el capitán se hizo para  atrás, sus ojos  llenos de  miedo, y por un momento se sintió como el hombre más imbécil de toda su compañía.

– Devuélvanle el oro que le quitaron al muchacho. – Ordeno Agueon, sus  ojos posados en el capitán de la compañía.

– Ya oyeron, devuélvanle el oro.

– ¿Pero mi señor?

El capitán se dio la vuelta en un instinto de agresividad y abofeteo a su  hermano de armas.

– No me cuestiones maldito idiota, has lo que te digo o moriremos aquí, no vamos a poder con él.

El hombre se tomó del cachete, mirando a su capitán desconcertado, y acto seguido asintió, se acercó al muchacho y  le  entrego su alija de oro.

– ¿Bien ya cumplimos y ahora que harás?

– Y ahora me retirare, no tengo ganas de derramar sangre.

Agueon desvió su mirada, mirando directamente al niño le hizo un ademan de asentimiento y acto seguido su recorrido, fuera de preocupaciones, camino por  un sendero arenoso, donde ya hacia  un mirador destruido, debió ser de la era de la tecnología porque tenía una compuerta metaloide, y al costado de  dicha compuerta  ya hacia un interceptor codificado que  solo identificaba huellas dactilares, Agueon contemplo la antigüedad y después siguió su camino sin decir nada, las palabras no eran necesarias, el recuerdo de aquello era algo que no quería recordar era solo el pasado, y este era un nuevo futuro, una nueva oportunidad para la humanidad ya que la tierra se había reformado como hace ya  millones, incluso trillones de años, y aunque era consciente que algunos hombres habían desarrollado sus capacidades cognitivas y psíquicas todavía no estaban preparados para  usarlas de manera debida, Agueon tenía conocimiento de aquellos poderes, pero ya no quería  compartirlos con nadie más que solo con Neneke e Irela, hace mucho lo había compartido con la humanidad, y lo único que consiguió fue hacer que los hombres se matasen los unos a los otros nuevamente, ¿que había salido mal? ¿Por qué el hombre siempre tendía a matarse por insignificantes cosas como el oro, el diamante, el rubí o el zafiro, cuando al final solo era una  roca brillante? Para el solo era eso, pero para el hombre, esa roca brillante valía más de  50000 coronas reales, 600.0000 monedas de plata eran más importantes que la propia integridad humana, y fueron  esas decisiones las que trajeron a la ruina  a los hombres anteriores de la era de la tecnología, 3000 años de oscuridad, 30.000 años de incesantes guerras por  recursos naturales, por agua, por comida, hasta por un mísero pedazo de tierra, pronto se dio cuenta que las palabras del erudito Albert Einstein se habían hecho realidad, aquello que había  presenciado hace 30.000 años era la misma cuarta guerra mundial, ya no era una guerra  por poder, por  bienes políticos o por  bienes convencionales, aquella guerra en la  era de la tecnología, era una  guerra por la supervivencia, el hermano contra el hermano, el hombre contra el hombre, y los arcontes, los verdaderos enemigos del cosmos, aquellos que se alimentan del dolor  ajeno de los hombres presenciaban como su obra maestra  daba  frutos en un planeta infértil y sin vida, en un planeta  lleno de guerras incesantes de nunca acabar.

 

…………………………

 

 

Aparto sus pensamientos de  aquella era, consciente de que el pasado debía dejarlo enterrado, miro la casa hecha de madera he ingreso abriendo la puerta principal, esta se hallaba semi-abierta y la  casa tenía un toque Hat’niense, los tejados  decorados y con faros de luz anaranjada, con el símbolo del dragón chino y el arreglo floral de cerezos le  daba una ambientación un tanto alegre al jardín. Miro a un lado y vio a una jovencita, debía  tener entre los 18 años, y tenía  el pelo  corto, demasiado corto apenas se mostraba la parte  delantera  como un corte hongo en línea recta, sus  ojos eran azules y su rostro pálido como la nieve, sus  labios eran rojos  como la sangre, y sus movimientos eran elegantes y agiles, la  joven no se movió pero le hizo un gesto con el cuerpo, inclinando medio cuerpo hacia abajo, Agueon la miro y le hizo un gesto de asentimiento con la cabeza cerrando los ojos de manera formal, la  jovencita sonrió, había una  luz en sus ojos, una  luz muy parecida al de una niña.

– ¿Se le ofrece algo señor? – Pregunto la joven con timidez.

– ¿Oh? ¿Estoy buscando a un viejo amigo, se llamaba Tennen, sabrá si se encuentra aquí?

– ¿Cuál es su nombre? ¿Quizás por su nombre lo pueda reconocer?

Agueon la miro y acto seguido le sonrió.

– Me llamo Agueon.

– ¿Agueon? – Inquirió la joven cuyo nombre desconocía y entonces abrió los ojos impresionada. –  Sí, mi señor dijo que vendrías hoy, el siempre habla muy bien de ti, aunque no dice demasiado.

Agueon le tiro una sonrisa y luego agacho la cabeza para mirarla, la jovencita la miro y se sonrojo, pero del mismo modo le devolvió la sonrisa.

– Mi maestro no se encuentra en este momento, acaba de salir hacia  el pueblo, está en contrato con algunos…

Las palabras de la joven se cortaron cuando un hombre con el pelo largo de color  blanco ingreso al jardín, sus  ojos  eran la encarnación de un águila, su mirada era apacible, he ingreso mirando a la pareja de recién conocidos.

– Vaya sorpresa, Agueon el lobo negro ha venido a visitarme, ha  pasado mucho tiempo amigo mío, ¿a qué debo el honor de tu grata visita?

– Vine  pasando por aquí y escuche que el gran Tennen, el ojo del águila se había  asentado en el nuevo continente, después de 20 años. – Comento Agueon con una sonrisa en el rostro, alegre por  ver un rostro conocido después de mucho tiempo.

– Tuve la oportunidad de conocer a tu estudiante.

Tennen miro a la jovencita de bello rostro y cuello esbelto, y la  insto a que se acercara junto a ellos, la  joven se  acercó tímidamente y saludo nuevamente con un gesto muy habitual en las mujeres de Hait’nos.

– Agueon ella es Hinami, lleva siendo mi estudiante por 5 años.

– ¿Oh?, entiendo, un gusto Hinami. – Respondió Agueon con absoluta cortesía.

Hinami le hizo un gesto con la cabeza y  acto seguido se sonrojo al mirar la  joven apariencia de Agueon, este  simplemente la miro y  asintió con un gesto y una sonrisa en el rostro, ambos se miraron por unos minutos contemplándose, la mujer más que el hombre.

–  Hinami  podrías asistirnos por favor, y podrías guiar a nuestro invitado a la  sala  común, mientras alisto los preparativos.

– Si maestro, enseguida.

La  joven asintió y con un gesto de la cabeza e índico al cazarecompenzas a que la siguiese, este la miro y así lo hizo.

 

…………………….

 

La  noche resoplaba y las campanillas titilaban.

– Así que dos aprendices, ¿cierto?

– Así es amigo mío. – Afirmo Agueon con una sonrisa.

Tennen tomo el  frasco de saque que se lo bebió de golpe, luego miro directamente el tablero de ajedrez, pensando en el  siguiente movimiento que efectuaría, ya había pasado media hora y ambos contendientes se encontraban en el momento culmine de sus respectivas partidas.

– Hinami – nombro Tennen con severidad. – Dime querida cual debiera ser mi siguiente movimiento.

La joven miro el tablero de ajedrez con un cierto aire de incredulidad, pensó por un momento, y luego sonrió.

– Os sugiero que use el alfil y lo dirija contra el caballo.

Agueon ladeo su  faz mirando a la jovencita, y acto seguido le  sonrió.

– Si hace eso, yo  usare mi caballo para alcanzar a su reina, y un rey sin una mujer que lo guie, es un rey perdido, en un reino siempre tiene que  haber una figura femenina que equilibre el balance entre la sabiduría y los impulsos diplomáticos, es una ley universal del cosmos, que padre y madre juntos del mismo modo creen armonía  en una zona caótica

Agueon le soltó una sonrisa y Tennen detecto el aire seductor que discurrió en el escenario y luego sonrió de manera sarcástica.

– Cuidado Agueon que ella es menor que tú. – Replico con una sonrisa.

Agueon miro a su viejo amigo y  simplemente  se echó a reír.

– El hecho de que le haya sonreído no quiere decir que quiera seducirla Tennen, sucede que soy un tipo feliz, tranquilo y apacible con mis acciones y mis actos, y son esos actos lo que me llevan a cometer las acciones.

Tennen miro atentamente al cazarecompenzas, y luego cerro los ojos con una sonrisa.

– Siempre  filosófico y reflexivo con tu vida ¿No crees que ya es momento de tener una vida de verdad?

– ¿A qué te refieres?

– Me  refiero al hecho de que busques a  alguien con quien compartir la  cama y  una vida, tener un hijo, una familia. – Comento Tennen con una mirada seria. – Te has estado recluyendo del mundo durante mucho tiempo, deberías buscar a  alguien con quien pasar tu inmortalidad, créeme he  visto a tipos como tú, viven una vida solos, y al final terminan volviéndose locos.

– Amigo he vivido millones de años, y créeme hasta el momento no estoy loco, ni he presentado signos de locura alguna, veo que tus intenciones son buenas, pero  no es una buena opción por el que yo quisiera optar, nunca me ha interesado el amor, no es que sea pesimista, pero, no es algo que quiera en mi corazón.

– ¿Y qué es lo que desea tu corazón?

– Dejar de ser inmortal,  vivir una vida humana, sentir, vivir y al final morir y unirme con el todo, y poder  descansar.

Tennen miro con intensidad a  su viejo amigo, había  algo de  tristeza en sus  ojos, y aunque  no parecía triste, sabía  que siempre había deseado la  mortalidad, tomo su vaso de té y acto seguido lo bebió.

– Ya han pasado 60 años  desde los acontecimientos en Willford. – Dijo en vos baja, dejando de lado el juego de  ajedrez y mirando certeramente a su viejo amigo. – ¿Ahora la cuestión que me  hago es….? ¿Si volverás a Valimar?

Agueon lo miro inquisitivamente, escudriñando el rostro de Tennen, el Hatniense estaba intrigado, pensando  en cuál sería la siguiente respuesta de su viejo amigo.

– Diez de diez, si tengo tu ayuda, y tu grata compañía.

Tennen frunció el ceño un tanto disgustado, pensando que la respuesta que le daría a su antiguo camarada no sería de su agrado.

– No, no puedo, lo siento Agueon, pero estas solo con esto, tengo una responsabilidad muy grande, le hice una promesa a alguien. ¿Sabes?

– La venganza  es para niños, y sabes muy bien que no la deseo y mucho menos crear una revuelta  contra Valimar, así que puedes relajarte, necesito que me consigas información de cada  reino, de cada país, sé que tienes contactos en diversos países, envía una paloma hacia los puertos Grises, sé que tienes un amigo ahí así que necesito…………..

Tennen alzo la mano en un gesto de negación, y luego cerro los ojos.

– Agueon no te ayudare, no puedo hacerlo, le hice un juramento a una mujer hace mucho, no puedo faltar a mi juramento, dije que me quedaría con Hinami hasta la muerte, y eso es lo que hare. – Le dijo Tennen mientras  tomaba  su taza de té.

Agueon lo miro escudriñando el rostro de su viejo camarada, buscando algún indicio que le ayudase a convencer a su amigo de partir  hasta la  capital del continente.

– Tu estudiante se quedara conmigo, yo la cuidare incluso con mi vida.

– Tu no lo comprendes Agueon, nunca has amado a  alguien, nunca  has compartido una vida con alguien.

– Si, tienes  razón, nunca he amado, y es posible que nunca lo haga, pero créeme cuando te digo que  necesito tu ayuda, solo viajaras hasta  Kherebor, y de  ahí enviaras la paloma.

Tennen lo miro con aire inquisitivo, y acto seguido meneo la cabeza de lado a lado.

– Lo siento tengo una responsabilidad, no puedo ayudarte, lo siento Agueon.

– Ya veo, es una pena. – Susurro Agueon, mientras cerraba los ojos – Podíamos seguir siendo amigos. Dime Tennen, crees poder derrotarme.

Tennen cerró los ojos  sin inmutarse, parecía no tener miedo, irguió su cuerpo y ambos guerreros se miraron fijamente.

– Adelante Agueon, expulsa al lobo negro, no me dará miedo morir por tu espada, sabía que algún día sucedería.

Agueon desenfundo su espada lentamente, mirando a Tennen atentamente, sus ojos  rojos fijos en su antiguo camarada.

“¿Con que así son las cosas? ¿Eh?” –Pensó Tennen, mientras miraba  como Agueon desenvainaba su espada y las numerosas runas brillaban con intensidad.

Hinami  que se encontraba en el otro extremo del recinto, se hallaba sentada y había llegado a escuchar toda la conversación, ladeo su faz preocupada, mirando la  compuerta cerrada y entonces ahí se dirigió.

“Maestro” – Pensó la  joven mientras se levantaba para abrir la  compuerta de su habitación.

– Este  será nuestro último juego, Tennen, y será la última vez que nos volvamos a ver.

Tennen sonrió de un modo amenazante, mirando  directamente a su adversario.

– Pues entonces  será nuestro último combate.

– ¿Combate? ¿Quién dijo que te combatiría?

Tennen frunció el ceño mirando directamente a su rival, y este  sonreía de una manera siniestra, provocando que Tennen vacilara por un rato.

“¿Algo no está bien?” – Pensó Tennen, mientras se  preparaba tomando su lanza.

Entonces en un  movimiento veloz, Agueon  empujo la  meza hacia la  dirección de Tennen, el tablero voló, las  tazas de té estallaron, dando chirridos inquietantes, Tennen se removió de su sitio esquivando el impacto de la mesa, y entonces Agueon aprovecho ese movimiento  para  desplazarse hacia Hinami que se encontraba a  unos 10 metros de distancia, Tennen se percató de aquello, pero ya era muy tarde, el “lobo negro” la  había atrapado en sus fauces, Agueon atravesó su espada en el abdomen de Hinami, pero esta no emitió un alarido, sintió como las manos de Agueon, la abrazaban fuertemente mientras la “RunaySupay”(Espada Demonio) se cobraba una vida, miro a su maestro y este  se movilizo con rapidez  hacia el  lado de Agueon, los ojos  de Tennen eran tan fieros que hasta el guerrero más predilecto hubiera sucumbido.

Agueon lo miro con una  sonrisa, y ladeo su  faz, aventó el cuerpo de la joven a un  lado eludiendo el ataque de Tennen, se generó una  implosión azuleada y acto seguido los  vítores de madera estallaron de manera rauda, y Agueon se  hizo para  atrás  dando  un giro espectacular en el aire. Tennen se  puso en posición de  vanguardia y se desplazó con una  rapidez  que helo el corazón de Agueon, la  punta de la  lanza se tornó a un color rojo, como si lo hubieran sacado de una forja de fundición.

“¿Así que energía áurica?”– Pensó Agueon ladeando su cuerpo en el  aire para bloquear el ataque de Tennen.

Los  ojos de Tennen se  tornaron de un color  rojo fuego, y entonces Agueon se levantó, adoptando una posición agresiva, ambos guerreros se miraron y no se dijeron nada, las palabras ya no eran necesarias.

“¿Con que así serán las cosas? ¿Eh?” – Pensó Agueon mientras se preparaba  para la embestida.

Tennen  se  movió con rapidez apuntando la lanza hacia el pecho de Agueon, efectuó un movimiento rápido y directo, veloz, sus ojos  llenos de furia atisbaron a la  bestia que anteriormente había llamado amigo, Agueon se  dio media  vuelta esquivando  a  tiempo el ataque, en la  perspectiva de Agueon aquel  ataque había  sido demasiado  rápido, muy rápido, de modo que  la punta de la  lanza rozo el brazo de Agueon, este  giro y lanzo un mandoble reforzado con energía áurica, la  tierra estallo, y la gente que se encontraba  cerca corrió aterrada y asustada. Tennen se preparó  y giro la  lanza con rapidez y elegancia, dio un rugido feroz salió de entre la humareda hecho una furia y  logro clavar su lanza en el hombro de Agueon aventando su cuerpo al suelo.

“Haz mejorado Tennen” – Pensó Agueon mientras esbozaba una  sonrisa.

– Aquí se acaba, Lobo Negro – grito Tennen mientras preparaba su katana  para  clavarlo en el pecho de su contendiente.

– ¡Maestro, no! – Grito Hinami que se encontraba situado en el otro extremo de la  casa.

Tennen fijo su  vista en su estudiante  y se  dio cuenta que Agueon no la había matado. Tennen miro a su estudiante y acto seguido miro directamente a su rival.

– ¿Tu?

– ¿Que pensaste que la mataría? No estoy  tan loco amigo mío.

– Maldito seas Agueon, nunca, nunca en tu vida vuelvas a hacer eso.

Agueon asintió y  se incorporó, Tennen suspiro, y  miro la herida del hombro y luego  frunció el ceño.

– Hinami, por favor, atiende a nuestro invitado, después alistaras tus cosas y te  vendrás conmigo, Saldremos de  este pueblo mañana temprano.

– Entiendo maestro. – Asintió la joven mientras se acercaba hacia Agueon y lo levantaba del suelo.

La gente conmocionada salió hacia las afueras mirando el panorama  que se  había  transformado en una humareda espesa.

– ¡Ustedes deteneos en nombre del……….!

Las palabras del hombre se cortaron cuando reconoció al individuo de ojos rojos, lo miro por un momento y se hizo para  atrás mientras este posaba su mirada en el soldado, Tennen ladeo su faz y empezó a dar explicaciones al guardia y  acto seguido le  ofreció 4 monedas de  oro por los disturbios, y entonces este se retiró.

………………..

 

 

– ¿Oye Nenneke?

– ¿Que sucede?

Agueon no ha llegado aún. ¿Crees que le haya sucedido algo?

– No lo sé, además no creo que nada malo le  suceda, él ya sabe defenderse solo.

Neneke aseguraba con absoluta convicción que Agueon ya  era dependiente, y abría  un momento en el que quizás las abandonaría a la deriva, pero quizás este no sería el día, había algo en Agueon que  hacía que las dos se cuestionasen sus estados de conciencia, y más importante aún sus creencias religiosas, constantemente Agueon les recordaba que la religión solo era una trampa, un obstáculo que se debían rebasar si querían ser libres de las ataduras del destino. Destino que de alguna manera había cambiado de manera rauda con su llegada, el impacto que Agueon dejo en las dos, hizo que  se sintieran absortas, sentían que estaban aceptando la más profunda de las herejías, pero una vez lo hubieron aceptado aquello, sintieron que se quitaron un velo que tenían puesto en los ojos, sintieron que había algo distinto en el mundo, como si  algo  fuera diferente, como si las cosas que sentían  antes  ya no eran las mismas,  aquel impacto fue  mucho  más  fuerte en  la sacerdotisa puesto que ella era mucho más devota, todas sus experiencias la habían llevado hasta ese punto, y al final como si de una piedra pesada se tratase, Nenneke  había dejado de lado sus creencias religiosas, aquella experiencia hizo que se cuestionase su  sistema de creencias de una manera que ella que nunca se hubiera imaginado.

– ¿Irelia? – Inquirió la sacerdotisa mirando la luna –. Dejare mi sacerdocio.

– ¿Cómo?

– Abandonaré el santuario, lo voy a  dejar, estaba pensando regresar, pero no sé si las sacerdotisas quieran aceptar todo lo que experimente, aquel día tuve  una sensación distinta, te juro que en todos mis  años de experiencia como novicia, nunca, nunca en mi vida había experimentado algo así, fue como abrirme las  puertas a una nueva realidad, a un mundo que no conocía, pero estaba ahí, en mi delante, después de aquella experiencia  ya casi nada ha sido igual, cuando vi a mi madre te  juro que sentí el calor de su abrazo, era como si estuviera ahí Irelia, y yo la  había  olvidado, había  olvidado el amor de mi madre.

Las lágrimas surcaron sus ojos, y la sacerdotisa empezó a limpiárselos.

– Me había  jurado hace mucho olvidar a mi madre, y no por que la  odiase, sino porque el recuerdo de ella me traía tristeza, y cuando la vi, eso que sentí. Fue tan real, es que no sé cómo explicarlo, pero eso, ese sentimiento, se queda clavado aquí –. Señalo su corazón y luego miro al suelo mientras las  lágrimas  le llenaban el rostro. – Y es algo que no voy a poder olvidar, me es difícil  aceptar algo así, no es  fácil asimilar algo como eso, ¿sabes?

 

–Te entiendo. A mí también  me  paso al igual que a ti, y no sé qué decir  ante aquello, fue como un golpe en toda la cara y en todo lo que creía, como emisaria, y como un ser de  ciencia, tiendo a tener la mente fría, aquello era. Era diferente, no tengo palabras  para describir todo cuanto vi, pero lo que te puedo decir es que el ver a mi padre y a mi madre juntos, me trajo demasiada melancolía, buenos y malos recuerdos se entremezclaron, no sabía  si llorar o reír, no puedo  explicarlo, sencillamente es eso, es que no sabría cómo hacerlo. Y creo que eso es lo que me confunde, y todo esto es tan repentino, me  siento como una tremenda idiota.

La sacerdotisa y la elfa se echaron a reír de manera  repentina he inexplicable.

– La primera vez que  oigo confesar a una elfa que acepta su estupidez y su anima adversión. Irela hubiera tomado aquello como una ofensa, pero simplemente se echó a reír  y luego cayo tendida a la cama.

– No hay problema Neneke, creo que si hubiera sido la elfa arrogante del principio, te hubiera insultado con palabras indecorosas, y te  hubiera recordado tu posición como humana, cosa que en este momento no voy a  hacer porque no soy la del principio, creo que el encuentro  con Agueon me  cambio de una manera abrupta en la que no sabría cómo explicar, él era más directo con sus ideas, y me  aclaro cosas que antes me hubieran parecido una  ridiculez, creo que todas las cosas que experimente hicieron que me diera cuenta de lo estúpida y arrogante que era, me gustaría  retroceder en el pasado y decirme a mí misma. ¡Oye tonta, deja de cuestionar y escucha una vez en tu vida! Creo que antes  era más fácil mofarnos de los hombres y hasta solíamos  pensar que éramos Dioses por nuestra inmortalidad, cuando éramos  igual de ignorantes que el resto.

 

……………………….

 

Al día  siguiente Agueon había llegado por la madrugada, lanzando dos piedritas hacia la ventana donde se hallaban sus estudiantes. Neneke  saco la cabeza  por la pequeña ventana y acto seguido lo reconoció.

– Nenneke  necesito que bajes, solo tú, y  necesito que  lleves contigo tu cristal Ugur, quiero enseñarte algo, esto será solo para ti y te ayudara, en tu camino como chamana.

Agueon se mostraba con los ojos  cansados y su mirada era afable. Nenneke se vistió, se  arregló el cabello y acto seguido bajo para encontrarse con su mentor. Se aseguró de llevar su libreta de notas por si había  algo importante que anotar, se había vuelto en una tendencia suya anotar todas sus experiencias y su punto de vista en cómo  veía las enseñanzas de Agueon. Descendió a la habitación y miro directamente a su mentor, y entonces Agueon le hizo un ademan para que la siguiera.

– Vamos sacerdotisa, camina, quiero que  demos una vuelta.

Neneke asintió sin decir ninguna palabra, anduvieron caminando entre la maraña de casas congregadas las unas con las otras. Los grillos rechinaban y las luciérnagas volaban sobre sus cabezas, Agueon volteo por un momento, y luego la insto a que mirase el cielo, hasta el momento no lo había notado, pero las estrellas se notaban de manera muy clara, ¿hace cuánto que no había  visto una  noche estrellada? ¿Ya habían pasado como 20 años  desde que no había  visto algo tan hermoso?

– Cuando era niño solía  venir a  lugares  como este, donde  nadie me  viera, y solía observar las estrellas, eran hermosas y me  preguntaba si éramos los únicos  en este basto universo. Eso fue  hace trillones de años, no tenía un cuerpo físico, como ahora, y no sentía  frio ni calor, solo sentía hambre.

– ¿Agueon? –Inquirió Neneke – ¿Yo lo vi, el entrenamiento de Irelia? ¿Aquellas luces de color azulino y dorado que eran?

– Era energía Quas y divina, pero Irelia no sabe manejarlo del todo demorara  siete años  en aprender a controlarlo, y tres años más en dominarlo en una batalla, aún carece de voluntad, pero está en buen camino, al igual que tú, pero tu camino es diferente, y no podre entrenarte de igual manera. Hace mucho me dijiste que querías  aprender los conocimientos ancestrales de mi pueblo, el conocimiento y la sabiduría de los chamanes. ¿No es cierto?

– Si –. Afirmo la sacerdotisa con absoluta convicción.

– Bien, en la mañana iremos  a un pueblito cerca de aquí, ahí vive una hechicera una  amiga, que conocí  antes de conocerlas a las dos, me  pidió que la ayudara con el  tema de su fertilidad, y yo le dije que  podía ayudarla, si aceptaba mis métodos de entrenamiento, le dije que la  volvería en una  chamana, y  le  sacaría  del camino de la hechicería si estaba comprometida en esto.

– Entiendo.

– Pero  lo que no sabes, es que la hechicera rechazo mi propuesta en aquella ocasión pero luego la acepto, y tuve que verme en la obligación de retirarme sin decirle  nada, antes de irme le dije que no hacía  falta que  aceptara en el momento preciso, le dije que a veces es bueno cambiar de aires, y  ver  el mundo de otra perspectiva, ella, sin reparos me dijo que estaba loco y se  retiró sin decir palabra  alguna, con un gesto altanero, y yole  dije que a palabras necias oídos sordos.

– Espera, espera le dijiste que le  podías devolver su fertilidad. ¿Le mentiste para  hacerla tu estudiante?

– No tengo por costumbre mentir – dijo Agueon de manera abrupta mientras miraba las estrellas.

Neneke se  quedó absorta, estaba  confundida, no sabía que decir, pero  encontró curiosidad por aquel tema.

– ¿Puedes contarme cómo fue que  conociste a esa hechicera?

– Su nombre es Aeonia, y cuando la conocí  era una mujer muy trastornada, y muy afectada emocionalmente. – Agueon sonrió echándose una  risa –. Valla  debiste  verlo, la   primera vez que la  conocí trato de  paralizarme e inducirme y luego  hacer de mi un rulo y un sayo, lo que no sabía la hechicera es que a un chamán nada lo engaña, y mucho menos a un guerrero chaman. Pues bien deja que te cuente, todo empezó.

Y entonces Agueon empezó a relatarle los acontecimientos acaecidos con la hechicera, como se habían conocido y como la había instruido y convencido para seguir el sendero del chaman.

 

 

………………………….

 

– ¿De modo que la convenciste para que te siguiera? – Inquirió Neneke.

Agueon la miro nuevamente frunciendo el ceño, y luego  le dio una sonrisa un tanto  sarcástica.

– ¿Celosa sacerdotisa?

– ¡No! – Respondió Neneke enfáticamente –. Solo que me  sorprende que hayas convencido a una hechicera a cambiar de  ruta eso es todo, nunca había  pasado.

Agueon sonrió y empezó a reírse de manera repentina.

– Y a mí me  sorprende tu anima adversión sacerdotisa, y también tu insistencia, eres la  persona más perseverante que he  conocido, estas muy ensimismada en querer buscar la verdad de todo y me  gusta, pero recuerda esto siempre. El verdadero hombre de conocimiento, busca la sabiduría. – Agueon señalo en el horizonte donde se hallaban las estrellas y luego la miro con una sonrisa – ¡Ahí!, ahí está la  sabiduría, la sabiduría está en todo lo que te  rodea, tu diosa, mi  diosa, está  en cada cosa que nos rodea, en el aire que respiramos, en una flor al verla nacer, en un niño cuando lo ves crecer, está  en ti, todos los  días de tu vida, ahí  está  la verdadera magia, en la magia de la vida, el código de Dios, el código que está inscrito en todas las cosas vivas, incluso en los depredadores, es la  fuente que nos mueve a todos Nenneke, es la fuente que mueve el universo, todo está conectado con todos  y cada uno de nosotros, solo que el hombre no lo sabe ver, y no tiene ni idea que está ahí todos los días de tu vida, nunca, nunca lo olvides.

Neneke miro maravillada como Agueon expresaba  sus palabras  enfáticamente, y luego  la miro con una sonrisa en el rostro, no pudo evitar que unas  lágrimas rozaran sus mejillas, y  una parte de ella deseaba ver ese mundo fugaz.

– Tu deber es aprender a ver, y cuando veas todo tendrá sentido para ti, sacerdotisa.

Agueon se levantó y luego se  fue alejándose a su deriva, mientras instaba a Nenneke a  seguirlo.

 

………………………….

 

Caminaron por segunda vez por el camino estrecho y llegaron a una tienda, en el interior había una joven, quizás de 16 años, Agueon la saludo con una sonrisa y la joven lo atendió inmediatamente.

– Buen día. ¿Me preguntaba a cuanto esta las tajadas de  carne de pescado?

– Medio cuerpo son 10 croneladas de plata y cuerpo entero es 20 croneladas de plata. – Indico la joven de ojos verdes, que la miraba con curiosidad.

– Aeonia. – Dijo  Agueon con severidad y de manera repentina –. Puedes dejar de fingir, sé que eres tú.

– ¿Me temo, que no se a lo que se  refiere señor? – Pregunto la  joven un tanto extrañada.

– ¿Valla? ¿De modo que no sabes a lo que me refiero?

Neneke miro extrañada  como la  sonrisa de Agueon se alzaba en un gesto imponente y luego el cuerpo de la joven se transformó en un cuerpo un poco más maduro, la mujer que en ese entonces tenía el pelo rubio se transformó en un pelo negro, el  rostro se tornó un tanto más pálido, los labios eran finos y el rostro bronceado por el excesivo calor.

– Ciertamente das honor a tu reputación.

La hechicera miro directamente a la mujer que iba  al lado de Agueon, y luego  la identifico.

– Yo te conozco. Tú eres sacerdotisa del santuario de Nerta. ¿Qué sucedió, ya no soportabas  quedarte en aquel oscuro lugar y rezar todos los días?

“No digas nada” – le dijo Agueon mediante la Kinsag, mirando a Neneke.

– Suficiente – le corto Agueon con una  mirada amenazadora, y  de un momento a otro el panorama se tensó, Agueon abrió los ojos en un instinto amenazador. – Bien Aeonia, ya  dejaste sentado tus bases arrogantes y engreídas, pero si vas a ir conmigo te dejaras  de lado esa inmadurez estúpida e idiota.

La  hechicera sonrió de manera repentina, y luego miro directamente a los ojos de Agueon, pero este se percató que esta estaba tratando de escudriñar su rostro.

– De cierto te  digo que no encontraras  nada en mi hechicera, ya te dije, las respuestas están en ti, porque no lo entiendes, cuando entiendas eso, ya no recurrirás a  nada ni a nadie, sin embargo te  hice  una  promesa y un Kaina siempre cumple sus promesas.

La  hechicera lo miro con asertividad e  hizo un gesto con la cabeza  sin quitar la mirada del inmortal. Y entonces de manera repentina, Agueon abrió los ojos de manera amenazante.

– Pero pronto hechicera, te darás cuenta que este camino que has tomado, también puede llevarte a la muerte. – Agueon sonrió de manera  maliciosa, como si de un demonio se tratara, provocando que la hechicera se  hiciera para atrás, y tanto sacerdotisa como hechicera sintieron una  presión y una carga desconocida que  provoco que  cayeran tendidas al suelo.

Agueon las miro y acto seguido cerró los ojos y aquella  presión inexplicable  se dispersó, como miles de diásporas luminosas.

– Ahora te das cuenta de la gran diferencia que nos separa.

Aeonia se quedó absorta en sus pensamientos, tuvo la sensación de que aquello era diferente, le  dio la sensación de que una  roca inmensa le hubiera caído encima de todo el cuerpo, no supo cómo explicar aquello, y por  un momento sintió una asfixia enorme en su interior, como si sus órganos dejaran de responder.

– Bien, ahora que aclaramos nuestras  diferencias, tendréis que aprender a llevaros bien, y no insultaros, porque de  hacerlo repetiré lo mismo una y otra vez y presionare sus  voluntades con más fuerza, y es posible que os estalle la cabeza. – Indico Agueon con una mirada  amenazadora –. Bien, ya  es momento de partir, Neneke  ve  a por  Irela y despiértala.

La sacerdotisa  asintió, y  acto seguido salió de la pequeña tienda.

– No creí que me identificaras tan rápido, algunos suelen tardar tiempo en darse cuenta. – Dijo la Hechicera con una sonrisa.

Agueon la miro, y simplemente sonrió.

– A este paso deberías  saber que a un chamán no lo puedes  engañar ni tomar por sorpresa.

– ¿Y cuándo empezaras con el entrenamiento?

Agueon sonrió de manera repentina y se echó a reír.

– De  hecho empezaremos en este momento, será un poco agresivo, puesto que tu alma está muy dolida. ¿Pero antes dime hechicera, crees poder soportar tal confrontamiento?

La hechicera lo miro común cierto aire de incredulidad sin entender a lo que se  refería el chamán.

– ¿A que confrontamiento te refieres?

– Es un confrontamiento que tendrán que efectuar las tres juntas, pero primero lo harán por separado. Ya veo que no puedo entrenarte como lo hice con Irelia y Neneke. Ya veo que la única  manera de llegar a ti es con esto. – Agueon extendió la mano poniendo el dedo pulgar en la  frente de la hechicera.

– ¿Qué  haces? – Pregunto  Aeonia, mientras el chamán le daba una sonrisa.

– Escúchame, en este momento harás un pequeño viaje al interior del Merkaba.

– ¿Merkaba?

– El Merkaba es conocido por muchos chamanes y sacerdotes egipcios como la energía que conecta  todo el cuerpo espiritual, es a lo que los  antiguos chamanes le  llamamos  el salto “cuántico”, hoy  veras al guardián Intradimensional, el señor y dueño del  otro lado del velo de los mundos dimensionales.

– ¿Y quién es él? ¿Nunca había oído sobre él?

Agueon sonrió de manera  sarcástica.

– Fácil, es porque solo los chamanes conocemos su existencia. Ahora escucha atentamente hechicera, una vez que vayas a ese mundo incorpóreo, ten cuidado, personas mucho más  fuertes que tú, se han perdido en los senderos del espacio-tiempo. No permitas que el guardián te devore, porque de lo contrario, no podrás  regresar al mundo material, te quedaras en ese mundo, tu objetivo en este momento es vencerlo, tendrás que derrotarlo.

– He vencido a otros demonios, no creo que esto sea diferente.

– Créeme, lo será. – Dijo Agueon con absoluta convicción.

Agueon abrió los ojos de manera repentina apretando el pulgar en la cabeza de la hechicera y luego dijo:

– Abre tu tercer ojo, abre la glándula pineal.

– ¿A qué te  refieres con…..?

La pregunta se cortó cuando Aeonia sintió un estremecimiento y luego de alguna manera que no pudo explicar, su  alma  fue proyectada  a una ranura  ovoide de una rectitud  perpendicular, y en un momento sintió que lo de abajo se había  vuelto en lo de arriba y lo de arriba en lo de abajo, sintió que estaba  cayendo hacia  unas  esferas luminosas, y que en su interior criaturas de  formas tentaculoides la miraban mientras caía, y luego una  abertura se  abrió y el lado vertical de una  ranura se agrieto succionando el cuerpo de la hechicera, la  mujer dio un grito de terror  cuando vio unas  fauces  que se abrieron y  estuvieron a punto de tomarla, pero  luego vio a otra criatura de  tres cabezas largar y volar sobre ella y tomar a la  otra  criatura con cuernos y llevársela por los cielos negros.

Luego su cuerpo había caído suspendido en el aire, por un momento sintió que había  algo raro en aquella zona, era como un mundo, tenía una torre del alba, pero era de un color negro, había cinco  esferas de un color  rojo flotando alrededor de ese mundo, luego su cuerpo cayo un una especie de sustancia gelatinosa, Aeonia se levantó y se  limpió la cara, entonces lo vio. Aquel lugar tenía  una  parte luminosa y otra tenia  exuberante vegetación.

– ¿Dónde estoy? – Se preguntó mientras miraba el panorama  oscurecido, una luz de un color blanquecino, gris opaco alumbraba por momentos el escenario.

Aeonia tuvo la sensación de escuchar la vos de una niña, y aquella voz le decía que la siguiera. Aeonia miro desconcertada  todo aquello, y como si una parte de ella le dijera que la siguiera, así quiso hacerlo, pero luego dejo de escuchar  aquellas voces, y por un momento se sintió desorientada, camino por  el paisaje negro de  plantas y árboles destruidos y derruidos, miro los cadáveres de animales en descomposición, aunque sabía que  aquello no era  real, por un momento sintió que era demasiado real, pudo respirar el aroma de carne descompuesta, y se alejó lo más rápido posible, vio que en ese mundo antes había habido vida, pero ahora  todo estaba muerto, nada podía vivir en aquella  zona.

Luego escucho unas carcajadas demenciales, y de un lugar donde no había origen alguno, escucho aquella voz gruesa, por un momento sintió que su pelo se le  erizo, luego aquella voz le  susurro cosas  en el oído.

 

“Aeonia, ven a mí, yo te mostrare la verdad. Ven a mí. Ven, no tienes por qué temer, yo te  daré la verdad absoluta, te  desvelare los secretos de la vida y la muerte, serás más que inmortal, serás eterna. Ahora ven y sigue mi voz, frente a ti ya hace la verdad.”

 

Aeonia miro a los lados confundida, y pronto se dio cuenta que aquella vos venia del interior de su mente, y entonces opto por seguir aquella voz. Corrió entre la maraña de árboles secos y provistos de vida mientras corría tapándose la nariz, para evitar el olor nauseabundo de aquel lugar.

 

“Si, eso sigue corriendo, ya estas cerca, estas muy cerca de la verdad absoluta, encuéntrame, encuéntrame, y yo te revelare la verdad, de las verdades. Es lo que siempre has querido. ¿No es cierto?”

 

Aeonia vacilo, sintió un repentino peligro, como si cada nervio de su cuerpo le obligase a no querer continuar.

 

“Sé por qué vacilas, aun sigues dudando, y si dudas jamás podrás hacer nada, ven conmigo, soy lo único que puede salvarte, te  salvare de tus dudas, te abriré un nuevo camino, el camino a la sabiduría absoluta.”

 

Pero Aeonia sintió una aprensión tremenda y sin motivo, sintió como aquellas palabras se  iban  haciendo más maliciosas, algo estaba mal, entonces retrocedió.

 

“Por qué te vas, tú no puedes irte, pactaste conmigo hace mucho tiempo a cambio de juventud eterna, aun siendo consciente de que si podías vivir eternamente, ya olvidaste el tiempo que pasamos juntos Aeonia, ya  olvidaste como nos la pasábamos tan bien en el mundo material, doblegando la voluntad de otros. Yo te  di ese poder, yo les di ese poder a las hechiceras en tu mundo y ahora tienes que  darme un segundo pago pequeña hechicera. Me pagaras con la niña. ¿Dónde está la niña?”

– ¿A qué se refiere? –Se preguntó Aeonia un tanto extrañada, mientras aquella vos  se desvanecía como un eco distante.

Aeonia miro directamente como un cuerpo de color blanquecino emergió de uno de los charcos, y acto seguido  una criatura que igualaba su tamaño se  presentó ante ella, la  criatura no tenía rostro aparente, pero tenía  tentáculos en la espalda, vestía de negro y era flaco, esbelto, vestía  un terno elegante y le dio la sensación de que la estaba mirando.

“Hola querida, ha  pasado 100 años desde que no te veo, ¿cómo están las cosas en el mundo material? Apuesto a que estarán de lujo, pero sin embargo aquí todo se  muere, este mundo está muriendo por tu culpa, y la única manera de que este mundo viva es devorando tu alma, y luego encontrare a esa mocosa, y la matare al igual que a ti.”

Aeonia  sintió que había cometido un error al seguir aquella vos, sabía que tenía que  correr por su vida, pero en un instante sintió que su cuerpo había perdido movilidad, y entonces se dio cuenta que estaba a merced de aquella criatura, luego se  preguntó si aquella entidad era el guardián, quería gritar, quería correr, pero sus pies se paralizaron, de alguna manera sus  sentidos se habían anulado, sintió una aprensión tremenda, y entonces otra  criatura mucho más grande  que  debía medir 30 metros de altura descendió de los cielos oscuros, alas tenia, y por  ellas agazapaba los suelos, cuernos tenia y con ellas envestía, y se dio  cuenta que aquella  criatura  tomo a la entidad  y lo devoró sin vuelta de hoja.

Aeonia cayó tendida al suelo, cuando vio a la criatura enorme devorar a la otra.

Acto seguido la criatura  alzo la  vista a los cielos y entonces rugió con ira y estridencia, elevo las  alas, aquellas  alas  tenían la  forma de un insecto le pareció más alas de una mosca que zumbaban y tiritaban, de pronto se dio cuenta que  el desmesurado cuerpo de aquella criatura se levantó, y por  primera vez en su vida, tuvo miedo, miedo a morir, aquella  criatura  la miro, sus ojos posados en ella, batió las  alas una y otra vez, y acto seguido le hizo una señal con la cabeza, Aeonia miro extrañada la reacción de la criatura, y luego la miro atentamente, la  criatura tenía cuatro caras, una de león, otra de buey, una de águila, y por ultima una de lobo. Aquellas  caras se abrían y se cerraban, parecían furiosas,  luego se dio la vuelta e hizo una señal con la mano y se elevó por los aires, sus alas daban un zumbido que  hizo que la hechicera  se tomara  de las orejas, luego la criatura  se sacó del pecho una  espada y sin previo aviso se lanzó hacia Aeonia.

Por  un momento la  hechicera pudo  ver el odio puro en aquella criatura fusiforme, su  cuerpo mutaba constantemente, habría querido moverse, pero no podía, quería correr  pero no podía, algo la tenía atada en la tierra donde estaba, y de un solo movimiento  la criatura la  envistió con sus cuernos, la  tomo con una de sus manos y la tendió al suelo con brutalidad, el cuerpo se agazapo, y Aeonia sentía  dolor, pero no podía gritar y luego la criatura le dijo:

– Eres débil, careces de la voluntad necesaria para derrotarme, y ahora devorare tu alma, como las miles de almas a las que devoré, despídete de esta vida, te prohibí venir aquí, quizás no lo recuerdes, pero sin embargo estas aquí, eres demasiado valiente o demasiado estúpida para creer que con hechicería me  vencerás, crees que alguien tan miserable como tu podrá derrotarme, con esos escasos conocimientos, tu que has vendido tu alma a un “arconte”, por solo un poco de mísero poder. Ahora  despídete de tu vida, porque no la mereces –. Dijo el guardián con una vos retumbante, sus ojos rojos la  miraron, y por un momento la contemplaron.

Aeonia se sintió diminuta, sintió que se había  roto unas dos costillas y se las tomo mientras la  criatura  levantaba la  espada, luego  escucho un grito, y acto seguido vio una luz blanca, parecía una niña, y se estaba enfrentando al guardián.

– ¿Vas  a defender a esta miserable, eres consciente de lo que le ha hecho a este mundo? – Inquirió el guardián.

Aeonia miro como la  niña la  defendía con bravura, y acto seguido la niña volteo y  tomo de la mano a la  hechicera.

– ¡Vete de aquí, tienes que irte! – Le grito la niña, mientras  ponía  su dedo pulgar en la frente de la hechicera.

El alma de Aeonia fue de inmediato proyectado hacia el velo de la realidad, abrió los ojos lentamente, y miro como Agueon la  cargaba. ¿Cuánto tiempo había permanecido inconsciente? ¿Cuántas horas?

– ¿Ahora que le hiciste? – Pregunto una vos desconocida.

La hechicera abrió los ojos y vio a una elfa que parecía tener una espada de un diseño distinto, al lado suyo vio a Nenneke, esta estaba ayudando al cazarecompenzas a subir el debilitado cuerpo de la hechicera, y luego miro como Agueon la estaba  vendando, y ese fue el último de sus recuerdos antes de caer ante sus sueños y quedarse dormida.

……………………….

 

– ¿Agueon? – Inquirió Irelia – ¿Qué fue  todo eso? ¿Qué le hiciste a esa hechicera?

Agueon la miro y acto seguido sonrió de manera sarcástica, mientras miraba el cuerpo tendido de Aeonia.

– Solo le di una lección de vida, ella  tiene que entender que el camino del chaman no es un camino fácil. Aún estoy pensando si la  aceptare como aprendiz, puesto que  su vaso está lleno, y es muy difícil llenar  un cántaro que ya  está lleno, sería  como romperlo y crear uno nuevo, al proyectarla al mundo Intradimensional sin estar  siquiera preparada, altere su estado de consciencia, y luego le tendí una trampa.

Agueon sonrió mientras miraba a las afueras del carruaje.

– ¿Y qué es el mundo Intradimensional?

– ¿Eres una Lyriana y nunca  te enseñaron sobre eso en el sistema de Gag’gisa Sirio? – Pregunto Agueon sorprendido por la  repentina pregunta de la Lyriana.

– No, nunca  me  dijeron sobre ello.

– Bueno –. Musito Agueon, dando un suspiro, cerró los ojos y luego los abrió suavemente. – La intradimensión, es conocida como la dimensión ignota de los sueños, muchos chamanes, y me refiero a los más antiguos, la conocen como la  ignota y desconocida  Kadath, es un mundo que  se  rige  por 50 reglas, ahí el tiempo ni el espacio existen como tal, pues no existe ni día ni noche, sin embargo está regido por el guardián del otro lado, el  señor  de esa dimensión se llama, A’akrik’taroth, que en la lengua antigua de los primordiales significa, destructor o limpiador, es el responsable de los sueños y también de los mundos intradimensionales, en ese mundo él es como un Dios y sus  reglas son absolutas.

Neneke que se encontraba echada abrió los ojos de golpe y se levantó.

– ¿Quieres decir que es un ser omnipotente? – Pregunto la sacerdotisa con cierto aire de extrañeza.

– No, el guardián no es omnipotente, solo rige el equilibrio de los  sueños y protege  la ciudad de Kadath, se dice que ahí vive el señor de las dimensiones.

– ¿Y quién es ese  tal señor de las dimensiones?

– No lo conozco, nunca  en mi vida lo he  visto, pero  dicen que es el rey ordinario,  es el que dirige el mundo espiritual del otro lado del velo de la realidad. Se le conoce como el velo de Isis o el velo de Atharyi. – Explico Agueon mientras miraba directamente a Neneke con una sonrisa en el rostro que mostraba con un cierto aire de perversidad, pero luego se puso serio y luego miro a Irelia. – Bueno, creo que ya es momento de enseñarte a controlar ese enorme poder de tu interior, pero antes de empezar dime Irelia. – Dijo dando una  breve pausa mirando a los ojos de la elfa – ¿Qué estas dispuesta a sacrificar para aprender el octavo camino?

Irela lo miro un tanto asustada era la primera vez que Agueon le hablaba de esa manera, al principio le hubiera parecido fácil responder a esa pregunta, pero ahora era  distinto, no sabía que decir, era algo que no era tan fácil de responder.

– ¿No sé qué sacrificaría? Pero ya que lo pones de ese modo. Lo sacrificaría  todo, incluso mi integridad si es posible para  volverme en una mejor guerrera.

Agueon la miro y negó con la cabeza.

– Que ingenua, no lo des todo, si sabes que vas a morir.

– ¿A qué te refieres?

– Me  refiero al hecho de que  a veces no es bueno sacrificar mucho por  tan poco. – Agueon sonrió y acto seguido la  señalo con el dedo índice, – no sacrifiques  cosas que al final no podrás entregar. Una de esas cosas es la vida, yo creo que en este momento, no piensas en lo que dices, solo te estas dejando llevar  por un impulso, no digo que  este mal, no hay nada de malo en dejarse llevar por ello, solo que a veces  tienes que pensar antes de hablar o comprometer algo en juego.

Irelia agacho la cabeza confundida, aunque en su fuero interno estaba dispuesta a darlo todo para  ser una gran guerrera, Agueon le daba por sentado que aquello  era distinto, daba por sentado que su compromiso solo era un mero impulso, y si tenía que  desear algo no era con el deseo, sino con el corazón y el pensamiento.

– Creo que es más fácil pensar en las acciones que cometemos cuando somos  jóvenes, erramos, caemos, lloramos, somos conscientes de muchas cosas, incluso de la política y al final todo aquello acaba aburriéndonos, al final del recorrido te das cuenta que desperdiciaste tu tiempo en hombres que solo eran avaros y solo pensaban en ellos mismos y no en como pensaban los demás, y a veces  pensar  en  uno mismo vuelve arrogante a uno, el creerse mejor que el otro solo por tener una mejora  o ser más inteligente, no lo hace mejor  que otro, todos  los hombres en este mundo tienen sus cualidades, todos tienen sus dones, pero a veces lo usan para tomar malas decisiones.

– ¿Eso paso en la era de la tecnología?

Agueon miro a Neneke y luego agacho la cabeza con tristeza.

– En la era de la tecnología la política se había vuelto en la verdadera guerra, la  guerra con palabras, con mentiras, con engaños y con intrigas, y aquellos que  cuestionaban el Orden Mundial terminaban asesinados, silenciados, y la verdad me  alegra que los hombres anteriores hayan desaparecido, solo le hicieron un mal a la pacha mama, su avaricia los llevo a la ruina, su codicia los llevo a la guerra, mataban por petróleo, mataban por  diamantes, por un poco de material primo o solo para vivir un poco mejor, y tanto izquierda como derecha política terminaron en desacuerdos, luego cuando se dieron cuenta de los errores que habían cometido ya era demasiado tarde, los polos estaban derretidos, las industrias empezaron a destrozar la atmosfera, el calentamiento global se convirtió en un problema que muchas empresas empezaron a negar como algo falsario, y después la guerra por recursos, luego la guerra de secesión, y al final la  tierra, el paraíso del hombre, se había vuelto en un páramo árido y sin vida, al final no obtuvieron nada de aquellos productos primos, de que les sirvió al hombre sacar  tanto petróleo si al final ya no se podía emplear, de que sirvió el oro, si al final aquello no se podía comer.

Neneke he Irela se quedaron calladas parecían reflexionar y estar pensando. Neneke  quiso decir algo pero no dijo nada, parecía  por su parte intentar deliberar una idea, pero aún  estaba en duda, ante las palabras de Agueon, de algún modo  sentía que quería  saber más sobre aquella era antigua, pero cada vez que le preguntaba  sobre más detalles a Agueon, este  siempre la  ignoraba y no decía nada.

– ¿Tengo entendido que al morir encontramos el paraíso?

Agueon alzo la vista inquisitivamente y sonrió burlón.

– Este mundo es un paraíso, solo que el hombre  está empeñado en volverlo en su propio infierno, esta  tan ciego que  ya ni es capaz de ver las maravillas  que alberga este mundo, el hombre, el ser divino que es nuestro destino alcanzar ya no es divino, ya no hay más sueños para el hombre más que una mota de carne que está siendo devorada en este mundo por los arcontes.

– ¿Los arcontes? – Inquirió Neneke con incredulidad, extrañada por la nueva palabra que Agueon había empleado.

– Los arcontes son seres que vienen de la zona más oscura del universo, son la peor raza que existe en el cosmos, por que poseen cuerpos, y son maestros del engaño psicológico, han vivido por eones engañando a la humanidad, provocando guerras.

– ¿Y porque?

– Porque ellos se alimentan de las emociones humanas, les  gusta el dolor, les gusta el miedo, y la  razón por la que  no han decidido exterminar al hombre es porque este tiene la energía aurea en su cuerpo, pero lo que más les gusta es el dolor de los niños, la inocencia de los niños, y es ese el motivo por el que los niños son más susceptibles a contactos con el velo de Atharyi, los arcontes  usan ese  velo y pueden metamorfosear  su  forma incorpórea y  así engañar a un niño para que este  no vea  su verdadera apariencia, porque de cierto te digo que son extremadamente horribles, nunca en tu vida has visto algo así sacerdotisa, ni en las pesadillas más horridas, ¿crees conocer el miedo? No lo conoces hasta que viste a un arconte, y créeme cuando ese momento llegue lo que te puedo recomendar es que corras, y sigas corriendo hasta que los pies te sangren.

Por un momento los  ojos de  Nenneke se llenaron de terror al ver la mirada gélida de Agueon, respiraba de manera ofuscada y buscaba una manera de relajarse, pero no podía.

– ¿Y cómo lo hacen? ¿Cómo nos devoran lo hacen de noche cuando dormimos?

– No. Eso es una estupidez. – Dijo Agueon con una sonrisa en el rostro. – Quizás en otra oportunidad les hable de ello, aún no están preparadas para tamaña  tarea, aún no han abierto su tercer ojo, como esperan  hacer frente a un arcontes si carecen de la voluntad y la destreza necesaria, aún no están listas  para iniciar el camino de la ensoñación. ¿Entienden?

Ambas  asintieron mientras la  noche se  hacía más espesa y los caballos a empezaron  relinchar de miedo, y  Agueon se dirigío a las afueras.

 

 

 

Sangre de Dioses y Reyes – El Código de Dios, La correspondencia de la Verdad.

 

“Este Augusto Cristal verdoso es un Girku, espada sagrada en sumerio, mediante el cristal muchas cosas son posibles. La historia entera de las Amasutum está enteramente registrada en el, es precioso para mí, y no dejare que  caiga en manos equivocadas, en manos de un Gina’abul está espada original podría crear caos y destrucción, no solo a Uras, sino a toda la  creación cósmica y ultradimensional, me asegurare de defenderlo hasta el final, aun así me cueste la vida, hasta que encuentre a una heredera capaz de manejar dicho poder.”

 

Hujmaya – Chamana Pumaquetari.

 

Nenneke camino por la habitación, inspeccionando  los distintos libros de la enorme biblioteca donde se encontraba. Aún estaba intrigada, había  una sección cerrada, aquello le resultaba extraño, pues si Agueon buscaba la  verdad por que bloqueaba  aquel camino, empujo la puerta pero parecía  haber algo que la bloquease desde dentro.

– ¿Buscas algo en específico? – Pregunto Agueon, sorprendiendo a su aprendiz.

La sacerdotisa volteo y luego sonrió de una manera poco afable, pero que pudo fingir muy bien para que su mentor no lo descubriera.

– No. Solo quería ver que hay en el interior de aquella habitación, se nota que hay manuscritos, quería observar que había en el interior.

Agueon sonrió y luego  saco una llave y se dirigió  hacia la posición de la sacerdotisa. Esta lo miro y acto seguido se ruborizo un tanto nerviosa, Agueon  introdujo la llave y luego  abrió  la sección cerrada,

– La mayoría de estos manuscritos son recopilatorios de todas las culturas del mundo, los Vedas, los incas, los aztecas, los sumerios, los hindúes y también sobre la cultura del Dyzan, y tambiende la biblia.

Nenneke  miro un tanto intrigada a su mentor, luego miro el gran reportorio de rollos y pergaminos que  se apilaban las unas con las otras, a pesar del gran desorden que abundaba y de la cantidad de polvo que  enmarañaba el  suelo, le  sorprendió ver la  cantidad basta informacion que se había recopilado.

– Hace mucho yo y un amigo mío recopilamos  todos estos manuscritos, estábamos enzarzados en buscar las verdades del cosmos, mi  amigo creía que todas las culturas de  todo el mundo guardaban de alguna manera similitudes específicas, yo compartí su  idea, y estoy seguro que tú, encontraras tu respuesta leyendo estos manuscritos, como siempre te lo digo, busca  tu verdad, yo nunca te impondré la mía, además este  lugar  desde hoy será tu nueva sala de estudios. ¿Dijiste que querías ser mujer de conocimiento? ¿No es cierto?

– Si.– Afirmo la sacerdotisa.

– Bien aquí tienes el conocimiento, este es el conocimiento que yo  y un viejo amigo recopilamos por  muchos años, ahora te lo heredo a ti, como el me lo heredo a mí antes de morir, puedes venir cuando quieras, es un gesto que hago por ti. Bien, ahora me voy tengo que descansar. Mañana tengo que visitar a nuestra nueva iniciada.

Agueon se dio la vuelta y se despidió haciéndole un gesto de  despedida con la mano, se metió la mano al  bolsillo y acto seguido empezó a  retirarse.

– ¿Agueon? – Inquirió Nenneke acercándose a él, – gracias, por la información y por todo lo demás.

– Siempre al servicio de la verdad y de la libertad.

Agueon dio una sonrisa y acto seguido se retiró.

Ya estando sola solo la quietud abundaba, miro directamente el tumulto lleno de manuscritos y  tomo uno al azar  noto que era un libro grande e inmenso, y este decía; “Manuscritos de Qumrán, enseñanzas de los Esenios, secretos de la vida Eterna.” Levanto el  libro, era de una  anchura gruesa e inmensa, cálculo que debía tener 6000 hojas por lo menos, y entonces lo abrió y ya en la primera página decía:

“– ¿Maestro si todo lo sabes, dinos por que sufrimos estas penosas plagas, porque no estamos enteros como los demás hombres? Maestro cúranos para que nos hagamos  fuertes y no tengamos que perecer, y así no tengamos que vivir más tiempo en nuestro sufrimiento. Sabemos que en tu poder esta curar todo tipo de enfermedad, líbranos de Sammael, porque él ha entrado en nuestros corazones. Maestro, ten piedad de nosotros.

Y habiendo escuchado esto Jesús dijo:

– Oh hijo mío de cierto te digo, felices de vosotros que tenéis hambre de la verdad, pues os satisfacere con el plan de la verdad, felices vosotros que me llamáis, pues os abriré la puerta a mi regazo, felices vosotros que rechazáis el poder de Sammael, pues  de cierto os digo, que nada será lo mismo una vez os conduzca al reino de mi padre y a la casa de mi madre, porque padre y madre son uno en el todo fundamental, ahí la muerte ya no se verá, y ella no podrá penetrar.”

Nenneke volteo las páginas empolvadas y arrugadas un tanto desconcertada, aquel hombre en el libro hablaba  igual que su maestro, pero había  una pequeña diferencia, su maestro era chaman, y el del libro un salvador, no se podía comparar. Siguió leyendo y casi en la cuarta parte del libro termino desencaminada, habían partes que no entendía, sobre todo no entendía las acciones de Jesús de Jerusalén, no entendía por qué llamaba raza de víboras a los Fariseos, que según en la perspectiva de  Jesús se habían vendido a sí mismos a una  raza de víboras.

 

………….

 

 

Al día  siguiente la sacerdotisa se  acercó a Agueon, y  pregunto:

– ¿Maestro, dígame? ¿Quién fue Jesús?

Agueon la miro con incredulidad, Irelia la miro un tanto extrañada:

– Jesús  fue uno de los más grandes Avatares que llego en tiempos de oscuridad para el hombre, pero por desgracia, el hombre no supo entenderlo, y por ello perdieron la oportunidad de trascender su conciencia.

– ¿Trascender? – Inquirió Irelia desconcertada, como si fuera la primera vez que escuchaba aquella  palabra.

– Los  chamanes de la era antigua entendemos por trascendencia el poder de elevar nuestra conciencia a niveles de frecuencia vibratoria. Veras, el cosmos y el universo están conectados con el Akasha, el Akasha es la red central de Hyndra. Hyndra es el Dios de  Dioses, es la madre del todo, ella se alimenta de las conciencias de todos los seres vivos, plantas, animales, incluso las piedras tienen su conciencia, pero es más como una conciencia colectiva, el cosmos, la madre universal vive de los pensamientos de  todos los  seres vivos, somos sus  hijos, y ahora en este  últimos años los niveles de frecuencia están volviendo a subir, como paso en el año 2008 en la era de la tecnología, es la última oportunidad del hombre, pero no sé. Me  preocupa la ignorancia de la gente, la mayoría de ellos ven ridículo algo como esto, y no se toman enserio este  tema, lo toman como si  fuera un juego. – Explico Agueon con una mirada  triste.

Nenneke  pudo entender a lo que se  refería, Irelia simplemente  bajo la vista.

– ¿Pero maestro, cual seria los grandes lineamientos de  estas escrituras?  – Pregunto Neneke  un tanto desconcertada.

– ¿Grandes lineamientos dices? – Inquirió Agueon mirando directamente a su aprendiz, y luego esbozo una sonrisa, y sus  ojos se tornaron pasivos –. En las sagradas escrituras de los esenios Jesús dice: Que el llamado padre absoluto es inefable, no puedes nombrarlo con nombres, ni con nada. El reino del padre y la madre están integrados sobre la tierra, y el hombre no lo sabe ver. Por  ejemplo esas escrituras que tienes y que leíste las encontraron en Qumrán, y no fueron reconocidos por el Vaticano.

– ¿Qué es el vaticano?– pregunto Irelia.

– El Vaticano era la residencia del papa, hasta el año de 1860 en Italia, originalmente era la sede administrativa de la  iglesia católica.

– Entiendo –. Contesto Irelia un tanto extrañada – ¿Y qué es un Avatar?

Agueon sonrió y dijo:

– Los Avatares son potencias. Potencias que se reencarnan por su propia voluntad en momentos de oscuridad. Uno de esos Avatares fue Jesús, otro fue krishna. Como lo digo, son potencias,  sabias y poderosas.

– Agueon. ¿Dónde y cuándo se descubren estos textos ocultos? – Pregunto Nenneke fascinada por el tema de conversación. – Porque recuerdo que hace mucho, me  dijiste que los antiguos  sabios cambiaron las verdaderas enseñanzas y las transgiversaron.

Se  creó un silencio, Agueon tomo un pan y lo mordió, miro  a sus aprendices y luego sonrió.

– Miren, la  cristiandad  cambio en 1945, que fue el año cuando dos campesinos egipcios, se acercaron a unas grutas perdidas que se encontraban cerca del pueblo de Nadja madi, que contenían en su interior manuscritos gnósticos, los evangelios perdidos. Que fueron 52 ejemplares en papiro y manuscritos.

 – ¿Eran en rollos? – Pregunto Irelia, quien para ese entonces se había sentido interesada por el tema.

– Efectivamente, 52  pergaminos, también había una traducción de la republica de Platón, este hallazgo de alguna manera movió un poco el piso al Vaticano en la era de los hombres anteriores, y cambio la historia de la cristiandad, por que hablaba de aquellas enseñanzas ocultas para muchos, y que pusieron en jaque a muchos estudiosos de la iglesia y también la fe de la propia iglesia. Sino que la iglesia en aquel entonces los persiguió. Fueron perseguidos aquellas personas que hablaban de la verdad, sobre todo después del concilio de Nicea. En aquel entonces solo se reconocía cuatro de más de treinta evangelios que circulaban sobre las enseñanzas de Jesús. De tal modo que el gnosticismo se  hizo más  notorio, porque este  no requería de iglesias para contactarse con lo divino, para ellos lo divino estaba en todos lados, como te lo dije, la verdadera magia no está en lo sobrenatural, la magia está ahí afuera, al ver una flor crecer, al ver a un niño nacer, al ver el milagro de la vida, eso es verdadera magia.

Nenneke, miraba sorprendida a su mentor y luego pregunto:

– ¿Porque los gnósticos que profesaban eso eran perseguidos?

– Fácil, porque iban en contra del sistema religioso. Porque tenían su suerte de propia iglesia, no seguían los preceptos de la iglesia y se volvieron peligrosos para el sistema religioso, de hombres usureros, por lo tanto fueron presa de exterminio, y aquí entra la araña –. Dijo Agueon con una sonrisa perversa. – La araña es un hombre mentiroso, sabe cómo ganarse el corazón de la  gente y los religiosos, es un hombre con un habla fluida y con una mentalidad fingida, sabe cómo llegar a la  gente, habla con las personas indicadas, y en el momento adecuado, sabe cómo y cuándo engañar y enfatizar bien sus ideas y usarlas para el bien estar suyo y de nadie más, algunos piensan que es Dios, pero la obscena verdad es que el hombre ni siquiera se da cuenta de lo repugnante que es en realidad. Torturador, asesino en masa, mientras él se tomaba una copa de champan en su casa, sus  fuerzas mataban y mutilaban a los hombres de sabiduría.

Nenneke se llevo la mano al menton, pensativa.

– A mí me da la sensación de que son perspectivas distintas, la araña representa para ti a un verdadero mentiroso. Pero cuál era la relevancia de estos textos y porque para la araña era tan peligroso conocerlos. ¿Quiénes los escribieron?

– Para eso hay más de un sin fin de teorías y hay 52 evangelios que se encuentran relacionados con las enseñanzas de Jesús. Para  remontar  este tema de conversación tenemos que tomar  solo cuatro evangelios.

– ¿Que son los más relevantes?– Inquirio la sacerdotisa, al tiempo que  cruzaba las piernas y se acomodaba.

– En cierto sentido. Sí, pero también los más sencillos, pero antes de eso vengan, quiero decirles un secreto.

Agueon disminuyo la vos hasta transformarla en un susurro.

– ¿Quieren saber el secreto para ser sabios?

Y sus dos aprendices asintieron un tanto desconcertadas.

– Bien. El secreto para ser sabio solo es… La sencillez.

– La sencillez…. ¿Eso es todo? – Inquirió Irelia un tanto sorprendida.

– Si. Eso es todo lo que se necesita para ser sabio. Sencillez y compromiso consigo mismo, lo demás es superfluo.

– ¿Entonces cuando eres sencillo logras ser alguien de sabiduría?

– Si. Pero el serlo no te hace sabio de la noche a la mañana, se tiene que ser liviano y fluido. Solo así alguien alcanza  la sabiduría, el problema de hoy en día es que a las personas no les importa la sabiduría.

– A mi si –. Replico Irelia, con una sonrisa.

– Y a mí también.– grego Nenneke.

Agueon sonrió y luego se hecho a reir.

– Eso es bueno. Pero en lo que decía. Los evangelios más relevantes eran, Marcos, Mateo, Lucas y Juan son los de la biblia. Marcos es el más tardío, es decir  se data aproximadamente entre el año sesenta después de cristo, pero el evangelio de Tomas, según los más eruditos de la era de la tecnología estaba datado en el año 50 es decir.

– Diez años antes –. Contesto Irelia con una sonrisa.

– Exacto. – Dijo Agueon, devolviéndole la sonrisa. – Vaya, no sabía que  habías leído sobre ello, felicidades Irelia. Claro que hay algunos expertos de la  era de la tecnologia que lo situaban desde el año 50 hasta el año 150, lo mismo sucede con los otros evangelios.

Nenneke frunció el ceño y dijo.

– De modo que hay un margen en el tiempo, desde que se encuentran estos manuscritos. – Intervino Nenneke.

– Exacto, pero el más tardío,  es el de Tomas. Después vienen Marcos, Mateo, Lucas y Juan, todos y cada uno de ellos de fines del siglo primero al siglo dos. Después de ellos viene el evangelio de Felipe, que vamos a tomarlo, porque también es importante. Después el de María Magdalena, y después un escrito que se llama “La sabiduría de Jesucristo”, todos estos evangelios datan del año 10 al 150, desde el siglo dos.

– ¿El de María Magdalena? – Inquirío Nenneke.

– Exacto. Que es otro de estos evangelios que encontraste y que los leíste hace rato. Por eso es que no busco esconderles nada, yo siempre me aprecio por estas joyas de la escritura universal, yo las aprecio.  Un gran mundo las perseguirá y otros  buscaran que dar ahí, pero yo me aprecio por estas joyas.

Nenneke sonrió y luego dijo:

– Me alegra que haya un joven que al menos le agrade leer. ¿Agueon, cuántos años tienes?

– Tengo  dieciocho años sacerdotisa.

– ¿Qué?

– Pero para años humanos  serian muchos  más.

– ¿Cómo cuantos?

Agueon frunció el ceño, parecía por su parte estar pensando.

– Como unos 100 millones de años.

– ¿Que?

La sacerdotisa abrió los ojos sorprendida, impresionada por lo que estaba escuchando.

“Ahora entiendo por qué se expresa como si fuera un anciano de 90. Pero  tiene la apariencia de un mocoso de 18” Pensó Nenneke, mientras miraba directamente a su mentor, un tanto intrigada.

– ¿Pero por qué te quedaste con esa apariencia de niño?

Agueon sonrió y  miro directamente a su aprendiz.

– Es una larga historia y quizás en otra ocasión os cuente. No nos  salgamos del tema.

– Si, entendido.

– Entonces donde estaba… Hoy les enseñare solo una parte de un avatar que no se conoció por cientos de años y traeré a la vida de alguna manera al verdadero maestro por excelencia. Porque el concilio y el Vaticano cerceno estos escritos y moldearon la religión a su gusto la imagen completa de Jesús. Y dijo que desde ese entonces serán los cuatro evangelios canónicos, y los demás no existen, o son loables, y cuando uno se da cuenta de cómo funciona la religión sencillamente  te  da repugnancia. Mira nada más, debieron pasar muchos años para que estos descubrimientos sean públicos, y quizás esto marca esta época de verdad, una nueva revelación que se vive hoy en día. Por lo tanto es muy relevante, ahora y desde mi punto de vista que con estos escritos la imagen de Cristo se enriquece. – Indico Agueon haciendo una señal con el dedo índice, – no se  empobrece. Porque durante los primeros 300 años de la cristiandad, estos evangelios enseñaron, y también  los ridiculizaron, pero fueron muy influyentes en muchas partes del mundo.

– Tengo cierta curiosidad. Quizás a través de la primera enseñanza descrita en estos libros.

Agueon respiro hondo, cerró los ojos y luego  se acomodó, miro a sus dos aprendices y luego empezó sus verdaderas enseñanzas.

– ¿Dónde está la fuente? ¿Cómo la encuentro? Y es bueno empezar  con esas preguntas y señalar primero que lo que hoy hablaremos era un tema muy extrovertido, pero eran las palabras de un avatar sagrado, las palabras de Jesús. Él decía: “El que encuentre la interpretación de mis palabras, no gustara de la muerte y vivirá por siempre”, por lo tanto la última respuesta a tu pregunta Nenneke está ahí, y  así empieza; “El que tenga oídos que oiga, y el que busca que no cese en su búsqueda”, y sobre  el creador dice lo siguiente: “Si vuestros guías miran al cielo y dicen el reino de dios está en el cielo, entonces los pájaros os precederán, estarán ante los pájaros que uno, si los guías dicen, el reino de Dios está en los mares, pues los peces os precederán, pero el reino del padre y la madre, es decir Dios, la fuente, está dentro de vosotros y está fuera de vosotros. Eso ya es algo categórico.

E ese instante  Nenneke miro a  su mentor impresionada, habia  un brillo es sus  ojos seguido por una sencilles y un amor  incondicional.

– ¿Entonces estas diciéndome que mientras todos  los templos y santuarios están adorando a una estatua, tú me dices que mi Diosa y tu Dios están en el interior de cada uno?

Agueon miro a Neneke y luego este comenzó a reírse, acto seguido asintió.

– Y afuera de nosotros, es una conciencia colectiva, la conciencia, la fuente que está en todas partes, su firma está grabada en todos, plantas, animales y piedra, el símbolo del péndulo, la firma de Dios. Tu puedes encontrar a la divinidad en todas partes, ahí  está la verdadera magia. Por eso los chamanes nos conocemos a nosotros mismos, y así logramos la inmortalidad, no necesitamos de energía oscura y de trucos baratos de magia para mantenernos jovenes, solo es integridad con el todo. Todo está conectado, tú, yo, Irelia, todos estamos conectados. Los ancestros nos lo dijeron hace ya miles de años, los antiguos chamanes. La verdadera sabiduría. Es algo a la que la mayoría nos entra por una oreja y nos sale por la otra.

– Entonces lo que dices es que la mayoría no ha completado el proceso de evolución, – comento Irelia de sopeton.

– La mayoría de personas no son capaces de comprender, no han completado el proceso de aprendizaje, la energía del trívium, lo que se conoce como la trinidad. Ustedes no pueden jactarse de saber mucho, sin haber conocido esta verdad primordial. A lo mucho entiendes poco de aquella enseñanza ancestral, pero no la ponen en práctica. Para Jesús el universo era Mental, para Cristo, el Avatar sagrado, el universo era mente, de naturaleza casi fractal, en la cual cada una de las partes es un reflejo de la totalidad. Ha esto se le  conoce como el principio de correspondencia.

Nenneke quedo en el total desconcierto, absorta en sus pensamientos, sin saber que  decir.

– ¿Principio de correspondencia? ¿Qué es eso?

Agueon abrió los ojos  sorprendido.

– ¿Eres sacerdotisa de Nerta, y no conoces el principio de correspondencia?– Inquirio su mentor  sorprendido.

– Es la primera vez que escucho tal cosa.

– Yo si –. Afirmo Irelia con una sonrisa –. En la academia de Gag’sisa’es Sirio, nos enseñaban sobre ello.

– Entonces no te  molestara darnos un resumen sobre ello.

– Si –. Afirmo Irelia, parecía estar pensando, antes de lanzar su conceptualización –. Bien. El principio de correspondencia nos indica que todo es mente, todo es mental. Así como Dios y la madre crean vida a través del pensamiento. El hombre también puede crear un universo con su propia mente. El gran diseñador imagina la creación y la proyecta al huevo cósmico, donde origina nueva vida, es así como la gran fuente que es mujer crea planetas, mediante pensamientos, y claro en el universo lo vemos en medios científicos, pero todo va  por  parte de un pensamiento. Y desde ahí parte la vida, solo así da vida física al  todo en el tercer huevo o como muchos lyrianos lo conocemos, como la tercera dimensión. Este planeta es la tercera dimensión. Junto con todo el universo material.

Agueon miro a  su aprendiz, sonrió y luego  dijo:

– Exacto. Así como el principio de correspondencia nos indica. Donde hay sabiduría se encontraran similitudes. El principio, es explicado con diferentes asociaciones, en culturas de diferentes ubicaciones del mundo, por ejemplo en Oriente, el entramado cósmico que lo permea todo es conocido como Akasha, en las enseñanzas más  viejas como los Lemurias, los atlantes, Hiperbóreos, incluso los draconianos. Entienden que esta entidad es la  gran tejedora, la red de joyas de Hyndra. La red es la matriz cósmica. Ella es el gran entramado mental creado por el todo. Cada joya en esta red es un reflejo de toda la red, contiene la totalidad del entramado, es decir la  energía cuántica.

Agueon extendió la mano y el espacio se distorsionó, concentro la energía eterica y áurica, creando así un mini-universo, en sus manos tenía  una constelación. Miro a sus dos aprendices, y estas estaban impresionadas, perplejas por lo que  estaban observando, en las manos de  Agueon había  un universo entero, con estrellas y constelaciones, con planetas y mundos.

– Cuando aprendes a controlar las aperturas del cerebro humano, muchas cosas se hacen posibles, y por tu propia cuenta puedes crear vida.– Comento Agueon conuna sonrisa.

– ¿Cómo  haces eso? ¿Crear vida, o acaso eres un dios?

Agueon miro a Nenneke con incredulidad, y acto seguido se echó a  reír.

– No –. Respondió Negando con la cabeza, – todo es un entramado, yo estoy conectado con la fuente, mediante mi cerebro. Mediante mi glándula pineal, la superficie que evoca los sueños.

– Entiendo. – Contesto Nenneke.

– ¿Pero cómo creas este  entramado? – Pregunto Irelia con cierto aire de intriga.

– Fácil. Con el dominio total de mi cerebro. Veras, el universo es una gran red de energía. Los  chamanes de la era antigua se  servían de esta energía y la veneraban, le llamaban energía vibratoria, porque estaba en todos lados, y los Q’eros inca podían tomarlo de todas partes, todos los días está con nosotros, lo vemos en el aire, en la rotación del planeta, en todo lo que nos rodea. Esta es una verdad absoluta, lo que tu consideras Dios yo lo consideró un ser consiente, que está conectado con todos. La ley de correspondencia dice, como es arriba, es abajo, y como es abajo, es arriba. Un principio hermético y una ley fundamental del universo.

– ¿Maestro, cómo podemos crear vida? ¿Cómo podemos crear nuestro propio entramado? – Inquirio Nenneke  en el total desconciento.

– ¿Cómo puedes formular las palabras? ¿Cómo las aprendiste?

Entonces Nenneke miro a su maestro  con cierto aire de incredulidad, Agueon sonrió y luego dijo:

– Así como formulas  tus palabras, y creas tus pensamientos en letras y en palabras, yo así creo el universo con mi mente, no es magia, es psiquis, Jesús  también lo conocía, Jesús decía: “Todos podemos tener un contacto directo con el creador material y con la madre  fundamental.” Y así hablaba  Jesús: “Yo soy la luz”, para  Jesús, la luz era la divinidad pura. Mente e inteligencia unidos, hombre y mujer unidos en un huevo, la mente que es masculina y la inteligencia que es femenina unidos, y Jesús dice: “Yo soy la luz, la que está por encima de todo, el todo vino a mí y el todo está en mí, yo soy el todo, el todo provino de mí, y el todo está en mí.”

– Es decir Jesús es el alfa y el omega. – Intervino Irelia, con cierto aire de Extrañeza.

Agueon sonrió y asintió.

– Jesús dice: “Llegad a un madero, ahí me encontrareis, levantad una piedra y ahí me encontrareis.”

– ¿Qué quieres decir? ¿Qué la  divinidad está en todo lo que nos rodea?– Inquirio Nenneke.

– Si. La  divinidad está en todo lo que nos rodea, el reino del padre y la madre están integrados en la tierra. Está en un madero, la divinidad está debajo de una piedra, es  similar a la conciencia universal, cuando aprendes a ver, te das cuenta que todo lo que te rodea tiene vida, la tierra, el mundo mismo en si es un ser viviente. ¿Cómo explicas la diversidad de especies en este planeta? ¿Cómo explicas la  vida en este planeta?

Nenneke sintio un  choque tremendo en todo su sistema de creencias.

– ¿Entonces quieres decir que a la divinidad no la encuentras en los santuarios, y en los sacerdocios?

Agueon sonrió y asintió.

– No solamente ahí, la  divinidad está en todas partes. Lo que pasa es que la religión a monopolizado las verdaderas enseñanzas y para ti la  única casa de tu Diosa está  en el templo y en una estatua, pero para los chamanes la divinidad estaba  alrededor del todo, no necesitábamos de un templo o santuario para contactarnos con el padre, el problema es que se ha transgiversado todo…

– Como los únicos lugares donde  solo se podía tener contacto con lo divino, de ese modo separar al hombre y el espíritu. – Replico Nenneke, tomando su  vaso de agua.

Irelia se llevo la mano al menton pensativa por las  acersiones de su joven maestro.

– ¿Maestro, cómo podría tener contacto con esta entidad? – Pregunto Irelia desconcertada.

Agueon la miro, escudriñandola.

– El problema del hombre, es que se cierran demasiado, ustedes también lo hacen, están a un punto de contactar, pero vacilan por un momento y se olvidan de la divinidad. Por ejemplo Jesús reflejaba sus enseñanzas en parábolas.

– ¿Parábolas?

– Las parábolas eran pequeños relatos que Jesús usaba, para enseñar a sus discípulos, – dijo Agueon esbozando una sonrisa.

– ¿Agueon disculpa que me salga del tema? ¿Entonces para ti el Vaticano en la era de la tecnología al prohibir estos textos o al no darle valides o vigencia, que es lo que buscaba?

Agueon suspiró, se llevó la mano al mentón, bajo la mirada tristemente y dijo:

–  Mira, lo que el Vaticano hizo en su momento dado en el año trecientos veinticinco, fue ordenar  una fe. Para civilizar a una Roma politeísta, pero con el paso del tiempo te  das cuenta que hay muchos aspectos, y cuando hicieron eso, monopolizaron también el poder.

– ¿Uhm? Específicamente de lo que estamos hablando. – Dijo Irelia frunciendo el entrecejo. – ¿Como lo hicieron?

Agueon enfoco su mirada en sus dos estudiantes, el joven parecía estar escudriñando a sus aprendices, luego cerro los ojos y acto seguido bajo la mirada tristemente.

– Usaron la fe, para obtener el control sobre la gente. Dogma y Dogma político, son las grandes enemigas de toda una civilización, y olvidaron todo aquello que Jesús enseño, sus verdaderas enseñanzas. En ese entonces si tú querías tener un contacto con Dios era a través del magisterio de la iglesia y no hay otro contacto con Dios.  El católico no puede leer la biblia, el cristiano no puede leer la biblia, porque supuestamente para ellos, el hombre no lo podrá entender. Claro que las cosas cambiaron con Martin Lutero, pero en aquel entonces se monopolizo la verdad, y ese sentido género que la gente, ridiculizara la verdad.

– ¿Qué dicen las parábolas maestro? – Pregunto Nenneke con desconcierto.

– Hay una que habla sobre el reino, para que  ustedes la entendáis, y dice así: El reino del padre se asemeja a una mujer que cogió un poco de levadura, la escondió en la masa, he  hizo unos grandes panes. Es decir la divinidad que es la levadura, esta mezclada con la masa del pan.

Irelia y Neneke fruncieron los ceños extrañadas, Agueon sonrió y dijo:

– Es  decir, tú puedes encontrar a la divinidad por todos lados, está en todas partes. Por ejemplo, un átomo vibra en función a una molécula, así como las moléculas en función a las células de nuestros cuerpos y organismos, los reinos mineral, vegetal y animal, incluyendo al racional, vibran en función a la Pachamamá, a la tierra, la tierra vibra en función al sol, el sol vibra en función a  Alcyone, una estrella gigantesca de las pléyades, de la constelación de Tauro, y todos los sistemas de la vía láctea, vibran en función al agujero negro que se ubica en el centro de toda la galaxia. Todo está conectado. – Explico Agueon con Absoluta convicción. – Es una verdad absoluta, el cosmos es de naturaleza consiente, es capaz de pensar por sí mismo, por ende todo cambia en el microcosmos, es una de las gotas que caen de las miles de distintas reacciones del metaverso y que se hallan en la red que lo permea todo. Se refleja en la totalidad del todo.

– ¿Entonces quieres decir que todo ejercicio es producido por el cerebro que permea la realidad? En otras palabras, para ti la conciencia se manifiesta en…. Como decirlo, perdón es que no encuentro palabra para describirlo. – Le dijo Irelia rascándose la cabeza.

Agueon sonrió y se echó a reír de manera repentina, miro a sus aprendices y luego dijo:

–  La conciencia se manifiesta en el micro y el macrocosmos. Todos tus pensamientos, actitudes, elecciones, son solo un reflejo de la fuente, una característica que  tiene  una repercusión universal. – Explico Agueon esbozando una sonrisa – todos los sistemas son a la ves subsistemas, de otros muchos más grandes, no son dioses, son seres vivos mucho más grandes, y que han desarrollado su conciencia a niveles interplanetarios, y estos a su vez son parte de seres mucho más grandes y así sucesivamente  hasta el infinito. Todo está tramado en una gran red.

– ¿Y cómo lo Veían los Hombres  anteriores? – Pregunto Irelia, mientras dejaba de lado su comida.

– Algunas teorías de la física contemporánea, explican la naturaleza de los agujeros negros como reflectores, como si de un espejo se tratara, en el agujero negro el tiempo y el espacio son irrelevantes. En la era de los hombres anteriores se describió la naturaleza fractal del universo. Esta teoría indicaba que el universo conocido y el holograma proyectado en los bordes de un agujero negro eran infinitos. La naturaleza fractal, la interconexión estelar, puede entenderse con la matemática, que es el lenguaje de las estrellas. Uno de  esos matemáticos se llamó Benoit Maldelbrot. Maldelbrot había creado una ecuación que lleva su propio nombre –. Asevero Agueon con una sonrisa sarcástica en el rostro –. Esta ecuación le llevo a una resultante, cuya repetición era infinita. De muchos patrones que se contenían a sí mismos en cada una de sus partes, no existe un comienzo o un final. Siempre se podrá ir más adentro o hacia  afuera, encontrando así el uno en todo y el todo en uno. Estos fractales que resultan de esta ecuación son una referencia que nos ayuda a entender la convergencia de cómo funciona el macro y el microcosmos. Y de ese modo la correspondencia universal.

Agueon miro fijamente a aus aprendices, y estas se hallaban perplejas, impresionadas.

– Como es arriba es abajo. – Se dijo Irelia sorprendida.

– Si Irelia, como es arriba es abajo.

– Dijiste que eso es un principio hermético. ¿Qué es el hermetismo? – Inquirió Nenneke con curiosidad.

– No lo sé. Descúbrelo por ti misma sacerdotisa. – Respondió Agueon con una sonrisa burlona en el rostro.

– Otra vez esa maldita sonrisa, deja de jugar conmigo y responde a mi pregunta.

– Si te lo digo no lo vas a entender. – Replico con una sonrisa. – Pero bueno, si tú lo quieres, entonces que así sea. El Hermetismo es la ciencia magistral del universo. Que llego este mundo en la era de los lemurias, maestros que vinieron de las estrellas hace ya millones de años y dejaron sus enseñanzas, y quienes pretendieron dar al hombre la posibilidad de evolucionar y trascender la conciencia, pero como lo digo, los sabios de ese tiempo se guardaron para si esas enseñanzas, y por  causa de esas acciones, la humanidad perdió la oportunidad de trascender conscientemente. Una de esas leyes es el principio de correspondencia, con ese principio muchas cosas son posibles, gracias a ello nosotros  somos capaces de entender el universo y el todo, que es la verdad primordial.

– Entonces al analizar y contemplar lo pequeño, se puede entender lo grande – dijo Irelia, mientras alzabas sus orejas y se las  sacudía de manera graciosa. Agueon se echó a reír y Nenneke imito el gesto.

– Si Irelia, y al estudiar lo microscópico entendemos lo colosal, el universo puede ser estudiado haciendo uso del cuadrivium, las cuatro materias que ustedes, incluido Aeonia deberán aprender después de aprender el trívium, y luego la matemática, el número, geometría, el numero en el espacio, música, el numero en el tiempo y astronomía, el numero en el tiempo y el espacio. Los números no son un invento del hombre, son un descubrimiento que nos  permite entender el código con el que el universo se mueve y la  forma en la que está diseñado, como se los dije la magia no existe, es una palabra muy primitiva.

Irelia miro desconcertada a su maestro por alguna extraña razón sintió que estaba aceptando una verdad escondida por muchos eones.

– ¿Cómo, aun no lo comprendo? ¿Estás diciendo que el universo se mueve por matemática? – Pregunto Nenneke  aun con más desconcierto por las palabras de su joven maestro.

– Si Nenneke, el universo se mueve por matemática.

–  ¿Entonces todo lo que me dijeron en el santuario esta errado?

– Es posible. El código binario es una huella, firmada por  el hombre. Los unos y ceros en un código binario componen el código y denotan el desarrollo que necesita una inteligencia. Como todos los códigos. Esto denota que no puede existir un código sin una conciencia que lo haya ordenado, la secuencia, el orden, es una evidencia de diseño de conciencia. En la naturaleza, podemos encontrar por  todos lados ejemplos con la firma del todo, patrones que denotan esta creación suprema. Un código divino permea toda la creación. Desde tiempos inmemoriables este conocimiento fue  infundado en el hombre, así  crear la proporción aurea, el número de oro, el “phi”.

– ¿Y ese “Phi” esta infundido en todos lados? – Pregunto Irelia extrañada.

– Si. Es el numero proporcional presente en todas las cosas y en toda la creación, un código divino, que puede ser encontrado en las bacterias, así como en las galaxias, incluso desde las figuras geométricas más básicas, desde la configuración de la  geometría, a partir de la generación de la semilla de la vida. Consecuentemente  la flor de la vida. Hasta llegar al cubo de metatron, de donde emergen inmensurables cantidades de información, desde el cerebro y sus neuronas. Sistemas de montañas de conocimiento puro, incluyendo los sólidos platónicos, y también las notas musicales.

Y entonces la  noche descendió y transcurrió, mientras Agueon encaminaba a sus  aprendices.

 

 

Sangre de Dioses y Reyes – La Canción de la Matriz.

 

“Son interminables los senderos que guían mis acciones, al final todo se  desenlaza como un mar de almas, todos los  días la escucho en mis  memorias, en mi interior. La cuestión es, si quiero seguir en este camino.”

 

Aeonia.

 

La hechicera abrió los ojos asustada, conmocionada, y  se levantó, sintió un gran escalofrió en la espalda y trato de levantarse, pero no pudo, forzó a su cuerpo a  ponerse para arriba pero no le respondieron sus músculos, y por  primera vez en su vida se sintió miserable.

“¿Cómo deje que algo así me  inmovilizara?” – Pensó Aeonia mientras miraba el techo de la casa, este estaba hecha de un material que no conocía, más allá escuchaba el sonido de espadas entrechocando y más allá a su lado miro a la sacerdotisa, la  mujer parecía estar  escribiendo en una libreta, luego se levantó, cerro sus notas y acto seguido se  retiró del recinto.

Luego de un parde minutos la parálisis se había desvanecido, sintió como sus  sentidos se abrieron y acto seguido miro directamente la libreta de notas, se levantó tambaleándose, por un momento sintió que había olvidado por completo el cómo caminar miro directamente el techo agrietado,  había tierra en el suelo, el lugar no había sido limpiado por mucho tiempo, pero le daba la sensación de estar  bajo tierra.

Entonces camino lentamente, cuidadosamente mientras se dirigía al escritorio metálico que ya hacia frente a ella, se sostuvo firmemente y luego se  sentó en la  silla que ya  hacia cerca.

– Vaya despertaste, pensé que ya  habías muerto – dijo Agueon con una sonrisa en el rostro.

– ¿Tu? ¿Qué me hiciste? – Pregunto la hechicera.

– No te  hice nada, solo te abrí el tercer ojo y acelere un poco tu proceso cognitivo, debes tener sed, detrás de ti hay agua, bebe, te hará bien pequeña hechicera –. Contesto Agueon con una sonrisa en el rostro.

– ¿Qué era lo que vi en ese lugar?

– Lo que  encontraste  en ese lugar  fue a dos criaturas distintas y a una tercera humana. ¿No es cierto?

– Esa cosa medía 30 metros de altura. ¿Cómo esperas que venza algo así?

– Lo vencerás, porque si no lo haces esas dos criaturas no humanas te cerraran el paso a tu verdad, y si nunca los vences jamás sabrás el poder que tienes. Mi trampa era para ti, quería desvelarte una realidad aparte, y en  efecto lo hice, proyecte  tu miserable alma a la ignota Sohtj o como muchos los reinos intradimensionales, te acabo de  desvelar  una realidad que para muchos  hechiceros y hechiceras es invisible, menos para aquellos que ven  con el tercer ojo. ¿Dime qué opinas?

– ¿Qué opino? Opino que  jamás, jamás en toda mi vida había visto  algo tan  aterrador.

Agueon sonrió y luego empezó a reírse  enérgicamente. Luego abrió los ojos y entonces Aeonia pudo  ver como sus ojos rojos  se prendieron en la oscuridad, por un momento sintió que estaba  hablando con un demonio, y luego sintió una punzada en el pecho.

– ¿Qué va? No tuviste tanto miedo.

– Esa cosa me  hizo daño. Te juro que de haber podido correr lo hubiera hecho.

Agueon puso la  cara seria de golpe y entonces la hechicera se ruborizo.

– Aun si hubieras corrido no hubieras podido huir de él, nadie puede engañar al guardián, él es como un Dios  en ese mundo, al igual que el arconte con el que te  cruzaste.

– ¿Arconte? – Pregunto extrañada la  hechicera.

– ¿Cómo practicaste hechicería  toda tu vida, y nunca escuchaste el termino arconte?

Aeonia  se puso un poco expectante y luego cruzo las  piernas.

– La  verdad,  nunca en mi vida había escuchado tal término, ni  en las logias más conocidas del Este de Valimar.

Agueon se llevó  la mano al mentón y en un tono burlón dijo:

– Las logias son para idiotas y mezquinas, tratan de imponerte  una  verdad que ni siquiera es la suya, y al final no tienen la menor idea de nada, no tienen  conocimientos, son hombres huecos  y sin  conocimiento alguno, no son conscientes  de las cosas que los rodean, ni siquiera conocen la verdad sustancial.

– ¿Entonces que es para ti la verdad?

– La verdad está  aquí, está en ti, está en mí, está en todo lo que nos rodea, plantas, animales, incluso en un diamante, ahí está la verdadera magia. No está en tus patéticos hechizos o en tus ofuscados encantamientos. Más allá del cosmos, más allá del firmamento, se encuentra  la realidad ordinaria hechicera, la realidad sustancial, que es la verdad primordial. Cuando aprendas a escuchar  la  canción de la matriz  te darás  cuenta que  tu vida ordinaria se ira, y sin embargo ganaras más poder, de lo que te puedas imaginar y no tendrás que  aprisionar a un Djhin para obtenerlo.

– ¿La Matriz? ¿Qué es eso?

Agueon la  miro sorprendido y luego movió la cabeza de lado a lado.

– ¿Es increíble  que los gremios no sepan enseñar esto a sus iniciados? ¿Qué clase de estupideces te  enseñaron?

La  hechicera se conmociono y entonces Agueon se levantó y luego  se acercó hacia la hechicera, la miro atentamente, la tomo de la quijada y  luego le sonrió de manera siniestra.

– Querida, la  matriz es la energía  sustancial del universo, la  fuerza a la que tu llamas  magia y yo  llamo psique viene  de ella, es la  madre de este  mundo y es la madre universal, y es un ser consiente, al igual que este planeta. Eso es lo que no sabes  ver, pero  pronto te enseñare a ver, y pronto te darás  cuenta que este mundo no es lo que parece ser.

Agueon se levantó y luego le trajo un plato y acto seguido empezó a servirle comida.

– ¿Qué es esto?

– Caldo de gallina. – Respondió con una sonrisa –.Y esto es aeropuerto. Adelante come lo vas a necesitar  para el entrenamiento espiritual ¿Me dijiste que  querías  tu fertilidad? ¿No es cierto?

La hechicera asintió con la cabeza.

– ¿Puedes hacerlo? ¿Puedes devolverme la humanidad?

Agueon la miro inquisitivamente y luego le sonrió.

–  Puedo, puedo  devolverte tu fertilidad, pero la cuestión es, si tu estas dispuesta a  abandonarlo todo para ello. Si estas  dispuesta a  enfrentar a tus demonios y sobrevivir. ¿Crees estarlo?

– Si. – Afirmo Aeonia con absoluta convicción.

– Esa es mi muchacha. – Dijo Agueon con una sonrisa sarcástica y luego se retiró – ahora  comete tu comida y más tarde empezaremos con la sesión de regresión. ¿Así? ¿Más te vale  descansar  después de comer? ¿Por qué  cuando empecemos? De  seguro vomitaras.

Agueon le  dejo los platos y entonces Aeonia lo miro, y por un momento sintió una  gran aprensión, como una advertencia de que tenía que prepararse para un gran cambio que sucedería.

“Bien, entonces a comer, y luego a  prepararme.” – Pensó la hechicera mientras empezaba  a devorar  la comida de manera desesperada, por un momento  sintió  como sus  fuerzas  se  reformaban. De  algún modo  el confrontamiento contra el Guardián había  provocado en ella  una ardid que nunca  había  sentido en muchos  años.

Después de haber acabado se  hecho en su cama y se quedó dormida.

 

………………

 

 

– “Aeonia, Aeonia, Aeonia, despierta, no queda mucho tiempo, despierta, tienes que despertar antes de que el demiurgo te encuentre.” – Dijo la  vos de una niña.

Aeonia alzo la mano en un gesto de ofuscación tomándose de la cabeza, y por un momento sintió que una mano intentaba levantarla, vio una  túnica blanca, y acto seguido el pequeño cuerpo de una niña, quizá de 8 años, quizá menor, pero la niña estaba levantándola, vio su silueta y  entonces miro como la pequeña  la llevaba  hacia una  casa de un color  marrón, Aeonia sintió que estaba  siendo arrastrada, sintió una mano suave acariciando su rostro, y luego sintió el sonido de agua frotando su cara, luego se  durmió.

Después  se levantó y tuvo la sensación de estar  en una casa vieja, algunas maderas  estaban con Moho, Aeonia se irguió, sintió que aún no podía moverse como hacía en el plano material, se requería de un gran esfuerzo para mover los dedos y los pies, y cada vez que efectuaba un movimiento  era un esfuerzo  mucho mayor, sentía que el corazón le latía de manera rauda podía escuchar  sus propios latidos.

– ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿No lo entiendo? ¿Quién eres tú? – Pregunto Aeonia mientras miraba como la niña de pelo rubio estaba arrodillada frente al símbolo de un crucifijo mientras rezaba.

La pequeña de pelos rubios, ladeo su faz  y miro directamente a la hechicera, Aeonia estaba confusa en sus pensamientos, nunca  había  visto  algo parecido en su vida, y entonces la pequeña se levantó y le sonrió.

– Valla, aun sigues viva, veo que  has podido  resistir  la presión psíquica del guardián, aunque  si no hubiera intervenido habrías muerto, y tu alma  habría sido devorada, de modo que tu cuerpo material  hubiera muerto del mismo modo. – Explico la pequeña dándole un abrazo.

Aeonia le devolvió el gesto, y entonces la miro atentamente.

– ¿Espera? Yo te conozco, tú eras la  pequeña que apareció cuando el guardián estaba a punto de….

– Si, lo soy, y tú eres la tonta que volvió a este mundo sin tener la menor idea de lo que hacía, te pedí que me siguieras, por lo visto no me escuchaste, si el guardián Intradimensional no hubiera llegado a tiempo hubieras sido devorada por  aquel arconte sin rostro.

Se escuchó un rugido  en las afueras, Aeonia  se conmociono, y entonces la niña se levantó alarmante.

– ¡Oh, no! Ya están aquí. Tenemos que salir de aquí, te detectaran, por tu marca.

– ¿Qué marca?

La  niña se acercó a Aeonia y  levanto su mano derecha y le mostro el signo de un tetragrama invertido, Aeonia miro un tanto extrañada  aquel símbolo.

– Esa marca emite  psique, los anacontes te  detectaran mediante ello, esta  marca la obtuviste después de que pactaste  con  “Ghidatrhoria”.

– ¿No sé quién es ese?

– ¿No  sabes quién es “Ghidatrhoria”?Él es el arconte que  rige  este mundo, tu mundo. No te culpo, fuiste tú quien le permitió entrar  después de haber pactado con él este lugar se comenzó a  destrozar y desmantelar. Ya no queda mucho tiempo, tenemos que irnos ¿Puedes moverte?

Aeonia meneo la cabeza negativamente, dando a entender que su cuerpo estaba debilitado.

– ¿Por qué me duele el cuerpo, no lo comprendo?

– El guardián te dio un golpe psíquico, demorara mucho tiempo para que puedas moverte libremente, es normal que te sientas mareada.

Aeonia  se encontraba  un tanto extrañada, todo aquello estaba pasando de manera repentina y rápida, que fue muy difícil asimilarlo, por un momento sintió que estaba  soñando, pero  pronto se  dio cuenta que hasta en los  sueños puede haber un trozo enorme de realidad. Sintió las manos de la niña y luego está la levanto y la  sostuvo con sus brazos.

– ¿Espera? ¿Quién eres?

– Mi nombre es Maissha, y antaño fui tu hermana.

Aeonia abrió los ojos sorprendida mirando los detalles de aquella niña y acto seguido se dio cuenta que nunca la había visto ¿Quién era? ¿Y por qué la ayudaba?

– Disculpa pero aún sigo sin reconocerte, agradezco todo lo que estás haciendo por mí, pero no sé si me lo merezca.

–  Deja de ser pesimista. En vez de pensar en lo que te pasara deberías pensar en cómo vencer al guardián, sino lo vences  jamás podrás volverte en una chamana.

–  ¿Qué?

–  Si, tú tienes el poder de un señor sublime, de hecho  todos los seres humanos lo tienen, pero no saben  despertarlo, pero lo que quiero es que tú lo despiertes, sin embargo no podrás despertarlo, primero tienes que vencer al guardián y doblegarlo a tu voluntad. Una vez efectúes tal acción podrás vencer al arconte que domina este mundo que es tu universo o Akasha. – Explico Maissa mirando directamente  el bosque  negro y acuoso que se  extendía  a lo lejos y entre la arboleda emergió un arconte, aquella criatura tenia  forma humana, pero daba la sensación de  moverse  de manera rápida a cada paso se trasportaba 10 metros de distancia de sus dos contendientes.

La entidad tenía el rostro blanco y el cuerpo delgado, Aeonia lo reconoció, y pronto sintió una punzada en el pecho, como un impulso que la  obligase a correr, pero sintió que su cuerpo no le respondía.

“¿Qué es esa cosa?” – Se preguntó Aeonia en su fuero interno.

– ¡Hay no! Es el arconte, tenemos que  correr, Aeonia, te llevare al portal Intradimensional, tienes que dejar que Agueon te  transforme.

Maissa, tomo de  los hombros a la hechicera que para ese entonces sentía el cuerpo pesado, y  entonces su aspecto humano tomo una  forma semi eterica, y acto seguido  le transmitió un pulso electromagnético  en el interior del cuerpo.

En un primer instante Aeonia  sintió una enorme sacudida en todo el cuerpo, una  energía electrizante la abrazo por completo y poco a  poco empezó  a sentir como cada estructura de su cuerpo empezaba recobrar el sentido, sus pies, sus piernas, sus  brazos.

– Bien, es momento de movernos, vámonos de aquí Aeonia.

La hechicera asintió y acto seguido corrieron entre la maraña de casas derruidas y ruinosas, no se dijeron nada  durante unas horas y luego empezaron a correr de manera estrepitosa por un valle  que se había envuelto en un páramo desolado y negruzco, Aeonia  tropezó con el cadáver  de un perro y acto seguido se sintió asqueada y se levantó un tanto asustada. Se  hizo para  atrás y  por un momento  contuvo el aliento fétido que impregnaba el ambiente.

– ¡No te quedes ahí, muévete!

Aeonia  se levantó tomando la mano de la niña y acto seguido esta  le  indico que  siguiera el camino angosto, que se encontraba  en la llanura negra abigarrada de árboles  resecos y derruidos.

– Tienes que llegar al portal yo lo distraeré, conozco  este mundo, estaré bien, ¡Ahora, vete! – La pequeña  le dio un empujón agresivo y acto seguido Aeonia corrió sin rechistar. – Hay un portal de piedra caliza siguiendo el sendero llegaras ahí y  regresaras al mundo material volveremos a vernos a su momento. Y pase lo que pase no te desvíes de camino. Porque de hacerlo te perderás y no podre ayudarte, ahora  largo.

Aeonia que para  ese momento se encontraba a unos pocos pasos de Maissa, asintió dio la vuelta y corrió  siguiendo el camino arenoso. Cerró  los ojos y su respiración se hizo más profunda, parecía por su parte sentirse más ofuscada. Corrió hacia  una  zona  llena de edificaciones  derruidas y que se derrumbaban a cada paso que daba. Poco sabía lo que estaba ocurriendo, pero tenía que salir de ahí, algo le decía  que no era nada  seguro por el momento entonces escucho aquella  vos nuevamente:

“Por favor Aeonia, no  puedes  escapar, nadie  huye del destino, el inexorable sabor al corazón y la mente, donde ya hace el alma y el espíritu, el conocimiento y la sabiduría unidos en un solo punto, eso es lo que has querido buscar, el conocimiento secreto, te lo puedo dar, solo tienes que entregarte a mí, y nada más que a mí. Todo lo demás es irrelevante, más allá del tiempo y el espacio, donde el interminable vacío lo transforma todo, la verdad trascendental, la realidad primordial, el propósito del hombre después de la muerte.”

– ¡Ya, sal de mi cabeza! – Grito Aeonia tendiéndose al suelo y poniendo sus  manos en su sien – déjame en paz.

“No” – contesto aquella  vos con agresividad. – “Tu no comprendes el favor que hago contigo, careces de la voluntad para  vencerme, y no puedes derrotarme, ni siquiera eres capaz de hacerle frente al guardián, que podrías hacer frente a mí, si estuvieras delante mío, tu voluntad se volvería en un Quas sin vida, como un cangrejo que lucha por sobrevivir a la corriente gélida y al final morir.”

– ¡Cállate, deja de hablarle a mi cabeza!

“Yo te  puedo dar el consuelo que  quieres, el descanso que deseas, el término medio, solo da la vuelta y ve hacia la luz, frente a ti ya hace la verdad.”

El espacio se distorsiono, y entonces el ambiente cambio de manera simultánea, y entonces Aeonia  se encontraba en una zona llena de agua, aquello que acababa de suceder no tenía una explicación razonable ni aparente, pero sabía que algo malo había ocurrido, se  levantó y sintió el cuerpo mojado, escucho voces a lo lejos, voces de risas, voces de niños.

“Lo que ves en tu delante, ese símbolo estridente, es la verdad absoluta, ve a ella y serás libre.”

Por  alguna extraña sensación Aeonia  sintió que sus movimientos ya eran involuntarios, sintió que cada musculo de su alma y su espíritu ya no lo pertenecían, estaba  sometida a una clase de parálisis muy parecida  al que le  había efectuado Agueon, forzó a su cuerpo pero no podía moverse, forzó sus músculos, pero no le respondían, y nada  pudo hacer la hechicera, ni sus vastos conocimientos podían explicar aquello que estaba experimentando, luego recordó las palabra de Agueon:

“La única manera de vencer al arconte es con la voluntad, la  fuerza  que todo hombre y mujer tienen en el interior, tal fuerza es tan poderosa que está conectada con el cerebro, y el cerebro es un conducto del alma, y ese conducto está conectado en todo tu ser, es un poder que ni los brujos, ni hechiceras podrán comprender, y cuando domines  tu voluntad podrás  ver, y cuando veas serás uno en el todo.”

Entonces al recordar aquellas palabras lo entendió. Entendió que su arrogancia  había sido la causante de que todo su camino fuera bloqueado, el camino a su  verdad legitima.

–No, tu estas equivocado, tu eres el errado, tu jamás entenderás a los hombres, porque estas solo.

“¿Tú me vas a hablar de soledad? Cuando la solitaria fuiste tú y nada más que…”

– Si estuve sola lo admito, si fui una  zorra lo admito, vendí mi alma por  conocimiento, si admito ser una  basura, quizás una de las más grandes que hay en la tierra, pero lo redimiré.

Aquella palabras provocaron en el arconte un ardid de impotencia y entonces el arconte se dio cuenta que el juego psicológico no estaba funcionando, tenía que presionar más a su voluntad tenía que  hacer que se  sintiera vulnerable.

“Intenta entender a mi apelación, como puede  una vida ser una vida sin la entrega total del conocimiento, como puede la sabiduría ser sabiduría sin la entrega  total de la plenitud cuántica, y como podrías ser tu misma, si no aceptas lo que ves en tu delante.”

Aeonia vacilo por un momento, no sabía que decir  ante aquello y luego recordó las palabras de Agueon nuevamente, hace  8 años cuando lo conoció por primera vez.

“El verdadero enemigo te  buscara engañar con mentiras, pero si las mentiras no funcionan, él te atacara con la verdad absoluta, usara la verdad para apelar a tu corazón, y convencerte  de que todo lo que te dice es cierto, usara las palabras más elaboradas, incluso cuando sabe que te ha perdido, usara los nombres y las apariencias, la persuasión será su mayor arma, de cierto te digo que cuando llegue  ese momento tendrás que apelar a tu instintos más inhumanos si quieres lograr vencer al arconte.”

– Si, a lo mejor  tienes razón, pero no es tu verdad la que quiero arconte, yo deseo mi verdad, la verdad absoluta.

Y con esas palabras se escuchó un rugido y entonces la mente de Aeonia  fue  proyectado al plano de sistencia donde se encontraba tendida, se levantó y  corrió sin entender lo que había ocurrido llego a un portal triangular y lo atravesó y entonces despertó en el plano material.

 

……

 

 

– Vaya, increíble. ¿No es cierto?

– ¿Que por qué me  paso….?

Agueon la miro y luego le  hizo un gesto con la cara, indicándole que se callase.

– Silencio, no  perturbes la paz de tu interior.

– ¿Por qué regrese a ese lugar? ¿Que era esa cosa que me hablo? ¿Qué quería de mí?

– Esa  cosa era el arconte, y estuvo a punto de flaquear tu voluntad, si lo hubiera hecho, no me  habría quedado otra alternativa más que matarte, agradezcamos que Nenneke  uso  su cristal  Girku para abrirte los ojos y te dieras cuenta antes de que te poseyera. Eres fuerte lo admito, pero  careces de la voluntad suficiente, y eso se debe a la  excesiva confianza y arrogancia que posees, pero ese no es problema, no te juzgo yo también fui arrogante en mis tiempos cometí demasiados errores en mi camino. – Agueon miro a Nenneke y luego le pidió que se retirase. – Bien, levántate es momento de que te enseñe a cómo usar la energía psíquica, pero para eso tienes que  hacer algo muy sacrificado. Pero eso te  devolverá tu humanidad.

– ¿Qué es lo que tengo que hacer? – Pregunto la  hechicera mientras iban hacia  la dirección de una plataforma blanca y Agueon encendía los interruptores eléctricos mientras que la hechicera miraba sorprendida  como las  luces de la plataforma se prendían de manera repentina.

– Sorprendente. ¿No es cierto? Estas  instalaciones permanecieron en buen estado después de la era de la tecnología y lo bueno es que  el sistema eléctrico sigue  estable. Este será su plataforma de entrenamiento aquí os  entrenare  sin molestia  alguna. Ahora vengan. – Agueon hizo una señal con las manos y acto seguido las tres mujeres lo miraron y asintieron. Agueon las miro y luego sonrió de manera afable –. Bien, mi misión en este momento es enseñarles sus diversas habilidades y especialidades, las tres desempeñaran un trabajo muy importante una vez acabe este entrenamiento.

– ¿Qué clase de trabajo?

– Es una especie de prueba que tendrán que hacer las tres juntas –. Susurro Agueon con una mirada seria. – Ahora escuchen, cada una de ustedes maneja una habilidad diferente, y sus formas de manejarlo son de distinta índole, pero en este momento su voluntad es débil, y en eso es en lo que quiero trabajar, trabajaran tanto psíquica y psicológicamente en sus capacidades, todos los días se levantaran y  darán 20 vueltas a esta plataforma, si no se levantan a la hora prevista esas 20 se volverán en 40 y así  será cada hora, por una pagaran todas o en este caso las tres. ¿Entendieron?

Y entonces las tres asintieron al unísono, y entonces Agueon se levantó y acto seguido dijo:

– Me voy a divertir mucho con vosotras, lo que yo aprendí en milenios a  vosotras  les enseñare en días. Cuatro semanas. Cuatro semanas para instruirlas, y hare de ustedes  unas guerreras impecables.

– ¿Guerreras? – Pregunto Aeonia con un cierto aire de incredulidad.

– Si  el octavo camino, el camino del chaman  guerrero. – Dijo Agueon con una sonrisa en el rostro –. Bien, vallan a descansar  mañana las despertare a eso de las  5 de la mañana, háganse las locas, traten de cuestionarme, y  estoy más que seguro que pagaran de la mejor manera posible.

Agueon dio la vuelta y luego se detuvo en medio camino.

– Así y será mejor que no desayunen.

– ¿Por qué?

– Porque van a vomitar. – Advirtió Agueon con una sonrisa sarcástica en el rostro y acto seguido se retiró tomando su espada que es encontraba en la mesita de su delante.

 

………………………

 

Al día siguiente las tres mujeres se despertaron como todas las mañanas antes de que sonase la alarma, Irelia se agazapaba de su cama y acto seguido se estiraba minutos antes de empezar con el riguroso entrenamiento, Neneke  comenzaba  los estiramientos y Aeonia  solo seguía tendida en la  cama  como  casi todas las mañanas, pero la cuestión es que todos los días era una nueva prueba, Agueon no solo las entrenaba  física mente  sino espiritual y psicológicamente, en reiteradas ocasiones siempre solía decirles que los demiurgos solían engañar con los nombres, y  hacían uso de los nombres para  arraigar a la gente, sumiéndolos en religiones y dogmas fanatistas. Esto  provocó que  la sacerdotisa en reiteradas ocasiones empezara a buscar su propia verdad, después de que Agueon le dijera en pocas palabras:

“Nenneke, Aeonia, Irelia, más allá del cosmos, más  allá del universo  se encuentra el principio fundamental, la  verdad sustancial, ya se los dije; la  sabiduría  no hace en mí, ni en mis conocimientos, no crean todo lo que les digo, busquen su propia verdad, y solo así encontraran la  realidad.”

Aquellas palabras se las había  dicho  el primer día del verdadero entrenamiento donde  después de una  hora de persecución Aeonia pudiera escapar de las garras de un jaguar que Agueon había introducido en la plataforma de entrenamiento.

Las  tres se  dirigieron a la plataforma de entrenamiento y luego  vieron directamente a su mentor, este  seguía sentado en el borde de la plataforma, pero luego miro a sus  tres aprendices y sonrió, pero en aquella  sonrisa Irelia pudo detectar algo diferente, orgullo, felicidad, y luego su  gesto cambio de manera  repentina, vio atentamente sus ojos  rojos, y noto por  un leve momento que había llorado, no por  sus tres aprendices, trato de escudriñar su  rostro, tratando de  detectar alguna incomodidad, pero mientras más lo intentaba no podía, pero estaba  seguro de haber visto aquellos  ojos  antes, los  veía en los hombres que lo habían perdido todo, incluso a sus seres queridos. Entonces pudo entender, que algo desgarrador le había  pasado a su mentor antes incluso de conocerla, no estaba segura de que pero algo muy horrible le había ocurrido, no a él, pero a los que amaba y apreciaba  los había perdido, ya había  visto ese  rostro de amargura en ella misma.

– Hoy no entrenare con ustedes dos – Dijo Agueon señalando a Irela y Neneke. – Hoy entrenare contigo Aeonia, hoy cumpliré mi promesa de volverte nuevamente humana, será hoy.

Agueon miro a sus dos aprendices y les hizo un gesto para que se retirasen.

– Ahora estoy interesado solo en ti, y nada más en ti.

Aeonia se mostraba  un tanto extrañada, pero  al mismo tiempo alegre, tuvo una reacción extraña ese día, pero algo no estaba  bien, solo eran él y ella, en una plataforma.

– Hoy entenderás porque  cuando nos conocimos te dije que no quería enseñarte el camino del chaman, ahora  comprenderás el porqué de todo, y cuando eso pase te hare aceptar la peor de las realidades. ¿Estas lista?

Aeonia asintió.

– Bien, entonces el primer paso para llegar a ser humana es, morir.

Aeonia miro los ojos  de Agueon y en un  rápido movimiento Agueon  le tomo  de la  cabeza quitándole  el alma del cuerpo. El cuerpo material se desplomo y el  alma se desprendió.

– Lección número uno, regresión y abstracción, el principio cuántico. – Agueon sonrió mientras Aeonia se miraba a sí misma, su cuerpo tendido en el suelo. – Si quieres recuperar tu humanidad y volver a ser humana, primero tu alma debe sufrir. Ves ese hilo que conecta con tu cuerpo.

Aeonia miro directamente el hilo que estaba  junto a su pecho, y esta  conectaba justamente en la  posición donde  ya hacia su corazón, miro sorprendida su  cuerpo semi eterico con pequeños  ases de luces y hebras luminosas que se prendían y apagaban.

– ¿Qué es esto? ¿Qué hiciste conmigo? – Inquirió la hechicera conmocionada.

– Lo que hice fue darte una  nueva perspectiva de la realidad a la cual estas sujeta, todo lo que crees que es magia, para los chamanes era energía vibratoria, esta energía vibratoria  les permitían  a los chamanes  hacer grandes proezas como poder viajar en la estela del paccha. El paccha es la energía absoluta, que almacena nuestras vidas anteriores a esta y lo que  en este momento acabo de  hacer es llamado el desdoblamiento del alma, lo que ves ahorita es un conglomerado de partículas de taquiones que están arraigadas a tu cuerpo, y ahora  fíjate el estado deplorable en el que te  encuentras, esas hebras luminosas están muy gastadas, como un árbol que no se hubiera regado por meses. ¿Dime, cómo te sientes?

– No puedo levantarme, pero puedo ver que tu cuerpo está envuelto en una energía  purpura. ¿Cómo es posible?

Agueon sonrió, y se acercó al cuerpo incorpóreo de la hechicera.

– Esta energía que me envuelve es energía áurica, todos los humanos la tienen, de hecho en la era de la tecnología se comprobó que esto era cierto y tan real que se transformó en un hecho científico de la cuántica, el problema  es que el hombre en ese tiempo no sabía usarlo, y mucho peor no conocía la existencia de los arcontes. Pero me estoy saliendo del tema. – Agueon tomo el hilo de la vida de la hechicera y acto seguido lo rompió en su delante.

La hechicera sintió una aprensión tremenda en el pecho como si se estuviera asfixiando y luego comenzó a toser de manera rauda, acto seguido empezó a  agitarse.

– ¿Ahora, entiendes el significado del camino del chaman?

Aeonia  sintió que le hubieran quitado algo importante y se tomó del pecho. Se agito repetidamente  se tendió al suelo y luego el dolor  seso, sintió un leve dolor en el pecho como si una mano le hubiera roto los huesos del cuerpo y luego silencio, un silencio inaudito y luego una aprensión tremenda, intento levantarse pero se sentía débil. Hasta ese entonces nunca se había dado cuenta que su alma estaba tan degradada, entonces entendió lo que Agueon le había dicho hace 2 años cuando se conocieron por primera vez.

“Tu estas muerta en vida hechicera, estas vacía, hueca tu hebras luminosas están  casi apagadas, la cantidad de energía oscura que  usas está matando tu alma, y te está alejando de la verdad absoluta.”

Aquellas palabras volvieron a retumbar en su cabeza como un eco distante y entonces comprendió a lo que Agueon se refería, al contemplar su estructura eterica se dio cuenta que  estaba en un estado deplorable y por primera vez en su vida sintió asco, y se sintió asqueada consigo misma.

– ¿Por qué hiciste eso?

– Te dije que tenías que morir para empezar. Ahora  quédate aquí, y observa –. Agueon tomo el  hilo luminoso de la vida de la Hechicera y se lo tendió –esto que ves es el Merkaba, el conducto que conecta el cuerpo con el alma y el espíritu, se mueve mediante partículas de taquiones. Pero ese es un tema más avanzado para ti, así que te lo simplificare.

Tomo la punta del hilo luminoso y acto seguido dijo:

– ¿Ves cómo está extinguiéndose?

Aeonia asintió un tanto extrañada, Agueon la miro y sonrió de manera sarcástica, mientras tomaba el brazo del cuerpo astral de la hechicera, y entonces se acercó a ella cuidadosamente y como si fuera un susurro le dijo:

– Cuando este hilo se consuma por completo morirás, toda existencia de ti, se habrá perdido en el vacío y tu espíritu que ahora vaga en el mundo de los sueños será devorada por el guardián o por el arconte con el cual pactaste, así que te sugiero que uses  toda tu voluntad para tratar de sobrevivir, ahora yo te dejare aquí, para que enfrentes a tus demonios. Te volveré a ver cuando estés lista, así que solo puedo desearte buena suerte, y por mucho que  quieras rendirte no lo hagas, porque de hacerlo desaparecerás y te transformaras en un arconte, y créeme si eso pasa tendré que verme en la obligación de matarte.

– ¿Así que quieres matarme?

– Si, eso quiero Aeonia, te advertí que no sería nada fácil, sin embargo te veo decidida, por lo que imagino que darás  todo tu desempeño en  esto, así que no cometas estupideces, y no me decepciones. ¿Así Aeonia? Si comienzas a  flaquear y si sientes que tu voluntad está debilitándose, será mejor que te preocupes, porque será señal de que tu alma estará sucumbiendo al vacío.

– Estas loco.

– Es posible, pero será parte de tu entrenamiento y si no lo llegas a superar, tu cuerpo será abasto de los cuervos – dijo Agueon con una sonrisa sarcástica en el rostro. – Sería una pena que  tanta belleza  muriera en un lugar tan horrendo como este, debajo de la tierra.

– ¡Eso no va pasar!

– Ya lo veremos  Aeonia. Eso ya lo veremos.

Con aquellas últimas palabras Agueon soltó el hilo de la vida  de Aeonia y acto seguido se retiró, y antes de abandonarla le dijo:

– Si logras superar esta prueba,  iremos al siguiente punto de cognición regresiva. Sobrevive Aeonia, tienes que sobrevivir, porque si no lo haces jamás encontraras un propósito en esta miserable vida, lucha por sobrevivir, encuentra tu motivo para vivir y mantente firme a ese motivo. Adiós Aeonia.

Y con esto Agueon abandono el cuerpo incorpóreo de la hechicera, dejándola en la absoluta oscuridad.

Comentarios

  1. Mabel

    14 julio, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo Joaquín Esteban y mi voto desde Andalucía

  2. Esruza

    14 julio, 2017

    ¡Muy interesante! ¿Seguirá?

    Me encantan las imágenes que usas.

    Saludos y mi voto

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