La ciencia nos enseña, que dos objetos, no pueden ocupar el mismo lugar. Y la vida nos enseña que, ni siquiera el amor. Esto significa,que siempre existirá una distancia entre las cosas y un camino para llegar a ellas. En el cerebro no puede ser distinto, las ideas podrán ir juntas, una encima de otra, por paquetes o como podamos imaginarlo; pero, cada una tendrá su propio espacio. Y entre una y otra, siempre habrá un camino que recorrer. ¿Qué no diremos del sexo?
La sexualidad apasiona hasta al más torpe con su escueta intención, incluso, antes de tocar la piel. Desvela las pasiones, traumatiza a la razón y envenena los sentidos. Pero su exquisito y penetrante aroma de olor y sabor invisible, crea un mundo fantástico en milésimas de segundos que, sin la más mínima oportunidad de pensarlo, lo recorres infinidad de veces galopando sobre el lomo agresivo de un orgasmo. Una aventura que conduce al cielo sin conocerlo. Y malhadadamente, y sin escrúpulos, hay quienes saborean el infierno.
¿Quién no se convierte en ave y vuela cuando la faena del deseo se torna una aventura inimaginable? Vuela el pensamiento, vuela la ansiedad, vuela la vida, hasta el dolor se inventa un par de alas y alardea con volar a todas partes para sentirse único, portentoso. Pero no imagina, que tanta fortaleza declina y se hace débil, ante la majestuosidad de un beso. Pero, bien sabemos el camino que hay que recorrer para lograrlo. Quien asegura que no existen caminos para llegar al beso, está hablando de otro tipo de besos, de aquellos que se pagan sin la misericordia del amor divino, sin la mocedad de la conquista, sin la gracia del condimento corporal; solo productos manufacturados que evidencian la prestación de un servicio. Pero aun así, no podemos olvidar que hasta para el deleite sexual, hay un camino.
La sola fantasía erótica, induce a viajar a velocidades exorbitantes por el universo del placer. En esta aventura, supuestamente, las distancias entre un deseo y otro, son inapreciables. El silencio se convierte en tornado y cientos de pensamientos sin forma, bajo el efecto de tsunamis en ráfaga, aceleran cualquier cosa que se halle oculta en el cuerpo, tenga o no latidos. Así el corazón sea el mensajero del amor, cualquier otra víscera se convierte en impostora, y sin llegar a pensarlo, por toda la geografía humana se propaga casi que de inmediato, una sana epidemia de feromonas que enceguecen al cerebro y se desbordan buscando la salida. Pero, indudablemente, el éxito de un buen placer sexual es inspirado por la magia que se teje como antesala a la función. Hay que caminar lentamente con el corazón, los labios, las manos, el deseo y la mirada, antes que los pensamientos se desborden y la esperma se aventure en un deporte extremo.
¿Cómo descubrir la forma fascinante y misteriosa de emprender el camino de un placer elaborado minuciosamente que perdure más allá del cuerpo?, incluso, ¿sentirlo y cultivarlo mucho antes de pensarlo? Y lo mejor, ¿que sea comprensible siendo incomprensible? Eso se llama amor.
Hombre, aprende de la mujer, y recuerda… su sensualidad incendia la mente y no el cuerpo.





Celeste
Mente y cuerpo, siempre unidos. Bellísima prosa, como siempre. Un abrazo grande y mi voto.
Yuván de JZV
Gracias Celeste. Tan especial, como siempre, con tus comentarios. Un abrazo.
Mabel
Siempre hay que buscar lo que se quiere pero para que se quiere, estamos comprometidos en un sin fin de ideas que muchas veces no neutralizamos bien esos sentimientos, porque los sentimientos acarrean disgustos y controversias que pueden afectarnos en tal grado. Hay una gran similitud en la cual buscamos cabida pero recordemos siempre que la razón se impone al corazón y sentimientos, porque es muy duro pensar en ese egoísmo sin manejar cuidadosamente tus conocimientos. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.
Yuván de JZV
Gracias Mabel por tus comentarios, son muy apropiados. Un abrazo.
Ádamo
Excelente prosa. Muy emotiva y real. Mi voto
Siby
Juvan buenisimo lo que escribiste,
todo tiene una razon y motivo y hay
que saber utilizar, tienes mi voto
mi amigo.
besitos dulces
Siby
Yuván de JZV
Gracias Siby. Un abrazo.
pattypeluza
Excelente artículo. Una prosa brillante, atractiva y de reflexión profunda. Me gustó mucho. Mi voto.
gonzalez
Me gustó mucho, Yuván. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
Yuván de JZV
Gracias González. Igualmente un abrazo.
Esruza
El placer de la sexualidad que va más allá, efectivamente, es ¡Amor! y no se necesita ser inteligente para
sentir el placer. Muy buena disertación, me gustó y tienes mi voto y
Un abrazo fuerte
Esruza
No sé por qué no pude subir mi voto, creo. Hay veces que no entiendo ésto.