Nico estaba sentado en su mesa fue una semana larga pero al fin estaba en casa, el mate recién cebado, la cabeza perdida en sus intenciones, y como siempre la música de fondo.
Estos últimos meses habían sido como un “slow motion” de su vida, había pasado por tantos estadios distintos, conocido gente, hecho cosas nuevas, su vida ahora era algo extraño, una mezcla de la conformidad burguesa que siempre había detestado y una aventura continua de un viaje en tren con tres alplax encima.
Nico estaba bien, él siempre estaba bien, cual adicto en recuperación buscaba alternativas para recuperar la cordura, se movía en nuevos niveles, buscaba la odiada interacción social con nuevos entes circundantes.
Evitaba los excesos y las compañías que lo llevarían al camino descendente que terminaba inequívocamente en la mano derecha tomando el celular y el dedo pulgar buscando el tan evitado contacto.
Nico estaba bien, ya no quería pasar por malos momentos y lo estaba logrando.
Nico se preguntaba si aún lees estos textos, Nico se pregunta si le vas a escribir.
Nico no esperaba nada, pero necesitaba decirlo.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Beto y mi voto desde Andalucía