Desconexión

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| 49 | 8 Comentarios

Estoy intentando decir

un triste imitador, una belleza

caída del esplendor adormecido,

la reverencia inclinada, el eje

divisorio impartido a velocidades

inauditas. Intento decir, la música

de aquellos instantes, me atrapó, ahora,

verano tras verano, intentó escapar.

Aunque me seduce el sueño de las flores,

abiertas al paso de la noche y sus cometas,

y si estoy loco, qué? La importancia de todos

los siglos, y el resplandeciente amor -odio

de las personas que enloquecieron en su fuego

fatuo. Estoy intentando decir, estos dedos

acaso permitan la intervención divina, el suelo

magnético, lo que quedó dormido y abrasado

por y para cenizas, sueños, sueños, sueños.

Esta aventura terrenal, los sueños dormidos o acabados,

locos, me entumece el riesgo de las colisiones fraternas.

Aparento fortaleza, algo de lo que intento huir,

una mano no puede separarse de su hastío multiplicador.

En las flores crecen los hados benignos, las astillas

inquebrantables, la leña insondable del sueño aquel, deshecho.

Y voy y crezco, sobre la tierra humedecida, sobre el suelo

desconectado, a destiempo, la materia arde entre mis dedos.

Y crezco con pétalos, coronas conventuales, hoscos minerales

repetidos.

Estoy intentando decir

aparento, el juego corriente de las apariencias cotidianas,

no hay correlación, no se puede fingir,

el daño está hecho, la leña aparece fragmentada, por especias,

paradigmas de la locura. Todo el dolor

comienza así, sin sentencias, sin apotegmas,

dando su cuerpo y alma a las formas abstractas del sufrimiento.

Y yo me quemo, con astillas y mástiles, en aquel invierno.

 

 

Mas no estoy loco, sólo la belleza se despierta en mí

con su anhelo religioso, con su calva iridiscente, con su pamela

volcánica iniciando el vuelo en plena playa, coleóptero de la rasurada

apariencia, dónde vomitarás tu exilio?

 

 

Todo despierta en mí, dolor, curvas, rectas,

recuerdos de una memoria sin materiales que renovar,

un cartucho de tinta desaparecido, una rueda de coche

a punto de estallar ante el calor de la tarde o del acero,

aquello que multiplica los instantes, los hace insondables,

los permite reparadores, los atestigua y los fortalece,

dentro de su crecimiento de ortigas.

 

 

©

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    24 agosto, 2017

    Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    24 agosto, 2017

    Muchas gracias amiga Mabel, un abrazo de regreso!

  3. Esruza

    24 agosto, 2017

    Me gusta leerte Luis, aunque a veces no entiendo bien, pero soy yo..

    Saludos y mi voto

  4. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    25 agosto, 2017

    Excelente, Luis.Saludos con mi voto.

    • Imagen de perfil de Luis

      Luis

      25 agosto, 2017

      Muchas gracias Estela, un saludo!

  5. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    25 agosto, 2017

    Muchas gracias Vimon, un saludo-.

  6. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    26 agosto, 2017

    Gracias Eliana, recibe mi saludo-.

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