Estoy intentando decir
un triste imitador, una belleza
caída del esplendor adormecido,
la reverencia inclinada, el eje
divisorio impartido a velocidades
inauditas. Intento decir, la música
de aquellos instantes, me atrapó, ahora,
verano tras verano, intentó escapar.
Aunque me seduce el sueño de las flores,
abiertas al paso de la noche y sus cometas,
y si estoy loco, qué? La importancia de todos
los siglos, y el resplandeciente amor -odio
de las personas que enloquecieron en su fuego
fatuo. Estoy intentando decir, estos dedos
acaso permitan la intervención divina, el suelo
magnético, lo que quedó dormido y abrasado
por y para cenizas, sueños, sueños, sueños.
Esta aventura terrenal, los sueños dormidos o acabados,
locos, me entumece el riesgo de las colisiones fraternas.
Aparento fortaleza, algo de lo que intento huir,
una mano no puede separarse de su hastío multiplicador.
En las flores crecen los hados benignos, las astillas
inquebrantables, la leña insondable del sueño aquel, deshecho.
Y voy y crezco, sobre la tierra humedecida, sobre el suelo
desconectado, a destiempo, la materia arde entre mis dedos.
Y crezco con pétalos, coronas conventuales, hoscos minerales
repetidos.
Estoy intentando decir
aparento, el juego corriente de las apariencias cotidianas,
no hay correlación, no se puede fingir,
el daño está hecho, la leña aparece fragmentada, por especias,
paradigmas de la locura. Todo el dolor
comienza así, sin sentencias, sin apotegmas,
dando su cuerpo y alma a las formas abstractas del sufrimiento.
Y yo me quemo, con astillas y mástiles, en aquel invierno.
Mas no estoy loco, sólo la belleza se despierta en mí
con su anhelo religioso, con su calva iridiscente, con su pamela
volcánica iniciando el vuelo en plena playa, coleóptero de la rasurada
apariencia, dónde vomitarás tu exilio?
Todo despierta en mí, dolor, curvas, rectas,
recuerdos de una memoria sin materiales que renovar,
un cartucho de tinta desaparecido, una rueda de coche
a punto de estallar ante el calor de la tarde o del acero,
aquello que multiplica los instantes, los hace insondables,
los permite reparadores, los atestigua y los fortalece,
dentro de su crecimiento de ortigas.
©





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Muchas gracias amiga Mabel, un abrazo de regreso!
Esruza
Me gusta leerte Luis, aunque a veces no entiendo bien, pero soy yo..
Saludos y mi voto
VIMON
Excelente, Luis.Saludos con mi voto.
Luis
Muchas gracias Estela, un saludo!
Luis
Muchas gracias Vimon, un saludo-.
Eliana
Muy profundo, me gustó.
Luis
Gracias Eliana, recibe mi saludo-.