Sentado está… O quizás lo aparenta. En el banco de piedra, en mitad de la plaza del pueblo, cerca del pilón, apoyando sus manos gastadas sobre el curvo cayado de su amigo el bastón, ese el que antaño tanto le ayudara en los campos con las reses mansas, y a veces las bravas cuando necesidad tuvo de huir de sus astas.
Es Domingo de Ramos y todo es un bullicio en esa dimensión; la chiquillería grita y estorba, como era de esperar, y el resto de sus gentes simulan dialogar, se miran y mezclan sus charlas con risas burlonas y muecas de sorpresa sin saber por qué. Observa extrañado lo absurdo y distante del humano cuadro, tan vacío y estéril; pero los perdona porque ahora sabe que aún desconocen lo súbito, corto y mezquino en que troca el tiempo desde que nacemos.
«Es bueno que gocemos del minuto escaso que se nos concede… Los hombres merecen un poco de tiempo para festejar, aunque sea absurdo…» –se dice, aunque no se escucha.
Allí, en el núm. 5 de la calle Alfaro, tras el Consistorio, ha acabado el duelo apenas comenzado. No da para más. Cuatro porteadores salen con un bulto del vulgar chamizo; van al cementerio y nadie ha notado la presencia de aquel ataúd vestido de pobre.
Se ha muerto Eleuterio, el viejo pastor, aquel sin familia, sin nada ni nadie por quien recordar.
Ha llegado el momento, se dice Eleuterio… No ha sido larga la espera; levanta su asiento del banco de piedra y sigue sin prisas la mortuoria estela, y con un “sí, de acuerdo….” obedece en silencio la voz de la muerte cuando le secuestra del mundo irreal.
Ha sido un minuto… Un minuto escaso para razonar.





Luis
Cuánta tristeza y aceptación muestran tus palabras, me alegra haberlas leído, un saludo y mi voto Germán!
Manger
Muchas gracias por haberte pasado a leer, estimado Luis. Te mando un abrazo y quedo a mediados de septiembre para seguir disfrutrando de tus buenos escritos.
Esruza
Así es la vida, estimado Manger. Solos venimos y solos nos vamos, apenas alguien, con suerte. nos recordará.
Me parece triste el relato, si entendí bien.
¡Qué bueno es verte de regreso, yo ya me fui, por ahora. ¿Qué tal las vacaciones?
Un abrazo y mi voto
Manger
Muchas gracias, amiga Estela. Espero que no te vayas del todo y podamos seguir disfrutando de la lectura con tus aportaciones. Hasta mediados de septiembre no podré seguir leyendo vuestros excelentes escritos; quedo emplazado para ponerme al corriente. Te mando mis más cordiales saludos.
Mabel
La vida se pasa en un soplo y cuando menos te lo esperas no hay vuelta atrás. Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía
Manger
Muchas gracias, estimada poetisa, por pasarte a leer. Un abrazo desde la Guadalajara española.
Manger
Agradecido también a los que tuvieron a bien pararse a leer y apoyar el texto silenciosamente. Un abrazo.
gonzalez
Hermoso, Manger, me gustó mucho. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.