Si vieras el mundo con los ojos de Alex Cooper de seguro entenderías por qué lo hizo, pero lo cierto es que nadie le gustaría ponerse en sus zapatos. Alex Cooper hasta hace algunos años podría decirse, era un chico bastante normal, asistía a la preparatoria y como muchos de sus compañeros se encontraba haciendo planes para asistir a la universidad, eso era cuando no estaba pensando en Alice Gram. Alice era la chica más linda del instituto y ella lo sabía, lamentablemente para Alex, él era la persona en la que menos ella pensaba; o así lo pensaba él.
Justo una semana antes a la fiesta de graduación Alex recibió una extraña carta donde una chica le pedía ser su acompañante para el baile de graduación; el corazón de Alex salto de emoción, y aunque la carta estaba sin firma alguna, en lo más profundo de su corazón el sabía que era de Alice. Esa noche se durmió soñando con su amadísima Alice, había ensayado durante horas frente al espejo lo que le diría, cómo le confesaría su amor; que agradable era imaginarse a Alice llorando de alegría mientras le recitaba los poemas que durante años él le escribió; no cabía duda para Alex que su queridísima Alice era una criatura divinamente tierna y encantadora.
Al fin el día tan esperado llego. Cómo Alice lo pedía en la carta, ellos se encontrarían en el salón de fiestas, él caminaría hasta ella, se inclinaría de rodillas y en el medio del salón le recitaría un poema de amor; su amada Alice merecía eso y más se dijo así mismo, si ella lo pidió así lo haría. Alex cumplió con la exigencia de aquella carta, arrodillado ante la chica a la que amaba, recito uno de esos tantos poemas que le había escrito, pero la chica no lloro de alegría, no fue dulce como el había imaginado, sus ojos se clavaron en él con total desprecio, un desprecio que lo atravesó con tal intensidad. De pronto todo el mundo alrededor estallo en una carcajada que sonó al unísono, su amada Alice también se reía con tal crueldad, él sintió en ese momento romperse su corazón.
Las carcajadas parecía venir de todos lados, todo su mundo empezó a girar a una velocidad vertiginosa, poco a poco todo parecía un murmullo, perdió la noción del tiempo y del espacio, solo sentía el calor de las lágrimas en sus mejillas. De pronto se encontró riendo. Reía con tal fuerza que casi podía ensordecer el ruido de los demás presente, pero ya a su alrededor no habían risas, las carcajadas fueron cambiadas por gritos aterradores. Pero Alex no gritaba, él al fin reía y por primera vez en su vida no sentía temor. Y al fin cuando pudo parar de reír, ya su mundo no daba vueltas y todo a su alrededor fue una escena de terror; las blancas paredes del salón de fiestas estaban pintadas de sangre, ya no habían personas que gritasen o rieran, todos en el salón estaban tirados en el piso, solo permanecía Alex de pie sosteniendo en su mano un cuchillo, ni siquiera recuerda como llego aquel cuchillo a su mano, ni cuanto había pasado desde el momento en que entro y se arrodillo ante Alice. Solo sabía que sentía ganas de seguir sonriendo. Ya han pasado más de veinte años, las personas todavía recuerdan aquel día con horror y no quieren escuchar nombrar a Alex Cooper. Mientras el sigue encerrado en su celda, nunca más pronuncio palabra alguna, solo se limita a mantener una sonrisa en su rostro, y de vez en cuando deja escuchar una enorme carcajada.





Luis
Realmente escalofriante relato, pone el pelo de punta, un saludo y mi voto-.
Zairuby_g
Gracias Luis, saludos.
Mabel
Impresionante y a la vez da miedo, esa sensación que se oculta detrás. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Zairuby_g
Gracias Mabel, un abrazo.
VIMON
Muy buen micro de terror. Saludos con mi voto.
Zairuby_g
Gracias por tu voto Vimon, saludos.