A cualquiera que le preguntes como viví, te dirá que fue una existencia envidiable con una muerte causada por unos motivos que no alcanza a comprender.
Me hiciste cruzar ríos de verdades, incluso con destinos definidos soplando en contra. Tus palabras solidas me alentaban, me fortalecían. Eramos auténticos creadores de mundos, danzando coordinados, por tierras llenas de oportunidades.
Superé incontables pozos oscuros, de los que no se atisbaba fondo alguno y eran capaces de arrastrarte hasta los confines del tiempo.
Me decías que la eternidad era una broma con la que podíamos juguetear como niños, y viví, y soñé, y jugamos.
Me elevaste más allá de lo concebible, descubrí un sin fin de posibilidades todas ellas presentes y realizadas a la vez. Pero vivir en plenitud me consumió, me convertí en un ser sin anhelos, sin búsqueda. Un alma sin aspiraciones.
Ahora solo quiero perderte y perder cuanto soy para alcanzarlo de nuevo, de otra forma, en otra existencia.
Se que te encontraré, que me catapultarás de nuevo con tu presencia, y danzaremos sobre los ríos de antaño.
En eso consiste nuestro juego, el gran juego; renunciar y buscar, por toda la eternidad.
*Querido lector de Falsaria, te invito a visitar mi rincón secreto: anadeseria.com (Un bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.)
Gracias por tu tiempo.





Mabel
Lo más difícil de llevar de toda nuestra existencia es que tendremos un final, no se sabe ni cuando ni donde pero ahí está en cada paso que damos. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Viajero en el Tiempo
Cierto Mabel, gracias por pasarte.
Aún a riesgo de tacharme de ingénuo, sigo viviendo como si la muerte no existiera, o no fuera conmigo, mas bien, es para mis personajes, eso escudos ante la realidad.
Siempre he creído que los buenos finales son los que traspasan el mismo final, para ser imperecederos, los que vencen la muerte y el tiempo. O puede que no se me de bien cerrar las historias, quién sabe jejje.
Un abrazo.
Esruza
Un buen juego, aunque renunciar sea difícil. Todos vivimos como si la muerte no fuera para nosotros,
hasta que perdemos a alguien o nos perdemos nosotros.
¡Felicidades Viajero y un fuerte abrazo.
Viajero en el Tiempo
¡Hola! Gracias por leerme Esruza.
Así es, aunque también se vive más tranquilo, ingenuamente quizá, maquillando la realidad hasta creernos que tiene un dulce aspecto.
Es complicado, como todo.
Un abrazo.
VIMON
La muerte es un lorito verde que llevo sobre mi hombro izquierdo. Un saludos con mi voto.
Lourdes
Querido Viajero, para no pensar demasiado en la muerte esta está presente en todos tus escritos, o casi todos, ahora mismo no podría asegurarlo. Es verdad que tu tratamiento de la muerte es diferente, incluso “irreverente”.
La muerte está presente en nuestras vidas desde el mismo momento que nacemos pero no debemos dejar que sus presencia nos condicione demasiado la vida y si lo hace que lo haga de forma positiva. Para mi la presencia de la muerte, a la que he visto la cara, me ha servido para aprovechar cada minuto del tiempo, para reconocer el valor de las cosas que de verdad importan y para amar con más intensidad.
Un abrazo y mi voto.