Juegos mentaes

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Mi nombre es Edelmira, tengo diecisiete años. Allí debe terminar mi descripción física, simplemente no es algo de lo que me sienta orgullosa, y en sí, no es lo que me hace resaltar por encima de los demás.

Trabajo en una Avícola de lunes a lunes, desde las dos de la madrugada hasta las ocho de la mañana. Mi ocupación: peladora y empaquetadora de pollos. Sí, lo sé, no es algo de lo que me sienta orgullosa; pero no estudié… Es decir, no es que pueda exigir un puesto digno.

Tampoco es que importe demasiado; con mis dones me bastapara ser feliz, si es que así se le puede llamar a la diversión que causa el ver sufrir a tus enemigos.

Desde pequeña desarrollé habilidades que otros seres humanos no han podido… Y desde entonces he manejado a mi antojo, de una u otra forma, la vida de quienes me rodean.

Ahora mismo me place recordar cómo hice sufrir a Fernando, un imbécil que…

-Linda, dame lo que necesito - eso dijo antes de empezar a manosearme.

-Dejáme, desgraciado. Dejáme -suplicaba.

Pero mis imploraciones fueron en vano… Lloré tanto que las venas de mis escleróticas explotaron hasta llenarme los ojos de un rojo intenso.

Al día siguiente, todos en el trabajo se burlaban de mí, aún ignoro si era por mi deplorable aspecto o si fue que el asqueroso de Fernando les contó algo. Lo cierto, es que me dolía y me molestaban sus carcajadas y murmullos.

Llego un punto en el cual no pude controlar el temblor de mis manos, mucho menos logré apaciguar la ira que yacía desde el fondo de mi alma.

Me concentré tanto que mis dones pasaron de leer mentes a controlar acciones, específicamente, las acciones de Fernando.

Estaba picando pollos cuando deseé que se cortara un dedo con el cuchillo. Quería que fuera una cortada profunda, pero se mutiló el dedo pulgar y continuó con los otros dedos…

Nuestros compañeros de trabajo trataronn de impedir que siguiera dañándose, pero mis poderes fueron más fuertes, terminó con una mano mutilada; y yo, con una sonrisa tatuada en mi cara.

Ahora, Fernando, no cruza el camino que yo cruzo, ni mira hacia donde yo lo hago.

Han ocurrido otros sucesos, pero esos me los reservo.

Algo si les diré: quien se meta conmigo, no dudaré en hacerle daño. ¡Incluyéndote a ti! Sino comentas y votas por este relato.

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    7 agosto, 2017

    Me parece un relato que te pone el vello de punta, el pensar estas cosas que son como decirlo supersticiosas, las cosas pasan porque tienen que pasar. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de veteporlasombra

    veteporlasombra

    8 agosto, 2017

    Vale, vale, pero que conste que sólo comento para que no me apliques tu mal de ojo tan particular. Pues aunque no uso el cuchillo a diario troceando pollos ni nada parecido, hoy me me comprado una sandía. Un saludo…

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