La historia del héroe

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El hombre de la triste figura se echó al pie de una calle solitaria, pensando en la rareza del mundo. Sus facciones mostraban cansancio, apenas se notaba el azul de sus ojos en un rostro con tantas canas y cicatrices, su cabello mostraba todavía algunos cabellos negros entre la mata grisácea, su espalda tronaba a cada movimiento, y al toser arrojaba sangre a media calle, ni siquiera trató de ocultarlo; no recordaba haber sentido algo peor en toda su vida. Sin lugar a duda, estaba demacrado. Su aspecto era como parte de la decoración en la calle abandonada, un paraje triste, entre lo gris y lo negro, vacío y decadente. Los edificios yacían en soledad, despintados, con los vidrios rotos y varios ladrillos fuera de su lugar, como si fueran a derrumbarse. No pude ver alcantarillas, pero el olor era terrible. Un cuadro patético.

Para este punto debí percatarme que su historia no debía ser agradable.

El tipo me vio y gritó:

—Amigo ¡Oiga! ¡Amigo! Venga un momento por favor, necesito contarle algo-. Su voz se arrastraba, era rasposa, grave, llena de confusión, enojo, tristeza, y, encima, aguardentosa. No sé qué me llevó ahí, a escuchar los desvaríos de un loco. Sólo sé que lo hice, y apenas me acerqué dijo que me sentara junto a él. Si tenía razón y el hombre pretendía contarme alguna historia de su vida, lo mejor era hacer caso a su invitación, no fuera a ponerse violento.

— ¡Excelente! Me alegra mucho escuchar a otra persona, no he visto a nadie en mucho, mucho tiempo. En fin ¿Sabe usted que yo era un superhéroe? Me llamaba El Hombre Brillante ¿No es un gran nombre? Siempre quise volverme un superhéroe, desde que era un niño, quería hacer el bien, combatir villanos y hacer del mundo un lugar mejor, y lo intenté por mucho tiempo. Todos lo hicimos ¿Sabes que yo era el más poderoso de todos? Así es, tenía un poder, uno sólo en realidad, pero durante mucho tiempo no supe cuál era, nadie lo hizo; al principio creí que absorbía y controlaba energía, después pensé que era el hacer realidad lo que imaginaba ¡Je! Bueno hubiera sido. Cómo recuerdo el día en que descubrí mis poderes, fue increíble ¿sabe? Acababa de terminar la universidad, una licenciatura, y pensaba qué hacer con mi futuro, aunque me sentía frustrado, pensaba mucho en qué hacer y nada parecía útil o pertinente, era demasiado pequeño frente al mundo. Sin embargo, así como así, al despertar una mañana, tenía poderes ¿Alguna vez ha despertado usted en su casa y notado que tanto usted como su hogar están volando en el cielo? ¡Fue increíble! No tardé en descubrir que mi capacidad para volar, mover objetos con una especie de telequinesis, la súper fuerza y la capacidad para lanzar rayos, venían de otro principio. Así experimenté y experimenté hasta que descubrí mi control sobre las energías. Me volví entonces un superhéroe a tiempo completo. Salvé a muchas personas, detuve a tantos villanos, incluso me uní al equipo de superhéroes de mi mundo. Sin embargo no era suficiente. Todo era tan inútil, al inicio no pensaba en acabar con la maldad ni nada por el estilo, pero la maldad siempre se mantenía en pie, es más, se acrecentaba. Los humanos se adaptaban más y más rápido para combatir a quiénes luchaban por el bien, y mantenerse en la oscuridad de la cueva. En cambio, la adaptación para hacer el bien retrocedía o avanzaba con lentitud y torpeza… A veces creo que los humanos son demasiado reptilescos para la inteligencia que se les ha brindado. Y no se trata de los valores antiguos y falsos construidos por las religiones. No importa el que los haya o no, o sean la causa o no ¡Esas son tonterías! El superhombre y el mesías son una mentira, los humanos están malditos por sus propias existencias ¿Quiere saber cómo lo sé? Deje continúo la historia, amigo mío, no se decepcionará ¿En qué estaba? ¡Ah sí! Ya recuerdo ¿Sabe lo que es trabajar y ser héroe al mismo tiempo? Es imposible, o casi, en todo caso problemático. Uno pensaría que ser superhéroe, salvar a la gente o al mundo, reconstruir ciudades enteras de las cenizas, evitar guerras, o cosas así, darían algún tipo de concesión, quizá no un pago, más si una ventaja, un perdón a las deudas bancarias, o que al menos no me hubieran desalojado. Así es, ser bueno nunca ha sido productivo para el sistema, no genera capital. Pensaba que estos aspectos no tendrían por qué estar peleados, y ya no sé si tenía razón o no.

-¿Sabe por qué lo hicieron?-. Siguió hablando, lágrimas corrían, no, inundaban sus mejillas.- Nadie pagó el alquiler. Estuve fuera de mi hogar año y medio, pues debíamos evitar que una explosión de rayos cósmicos arrasara el sistema solar ¿Tiene idea de lo que implica eso? Yo era el único héroe lo suficientemente poderoso para detener una amenaza como esa, fui sólo con dos compañeros para que me respaldaran en caso de necesidad, mientras mi esposa me esperaba en la Tierra ¡Je! ¿Le sorprende oír que tuve esposa verdad? En mi estado actual nadie lo creería, y sin embargo así fue. Cuán bellos días, y que hermosa era ella. Quedé tan enloquecido que ya no recuerdo su nombre ¿Sabe? La conocí en la liga de héroes, era lo más impresionante que alguna vez vi, y veré. No pasó demasiado para que empezáramos a salir y nos casáramos, fueron los momentos más felices de mi vida. La recuerdo todos los días, veo su mirada en la que se ocultaba la eternidad, y sobre su cabeza resbalaba el caudal de mi deseo, era el sentido y el motor de mi ser. Sublime dirían algunos. No tenía poderes demasiado grandes, contrario a su bondad, la cual excedía a la de cualquier otra persona. A pesar de ello, durante mi expedición al centro de la galaxia, alguien, un antiguo enemigo, la secuestró y la tuvo durante casi un año, amarrada en la oscuridad de un sótano, violándola, torturándola, todos los días, hasta que la dejó en coma. Entonces decidió arrojarla a un contenedor de basura. Dos niños que vivían en el basurero la encontraron, casi desnuda, todavía amarrada. Con ayuda de otro par de personas la llevaron al hospital más cercano. Seguía viva. Pensarías que hubo algo no tan malo en todo esto, en su salvación al menos ¿no? En el reporte, los médicos establecieron que llevaba dos días en coma, y que era probable que llevara alrededor de 36 horas en el basurero. Tenía cortadas, signos de haber sido maniatada, violada en repetidas ocasiones, torturada de múltiples formas, desnutrida y deshidratada. Era un milagro que siguiese viva. Lo peor fue que las últimas violaciones, según el estudio químico, se dieron 6 horas antes de ser ingresada al hospital, y la anterior 13, imaginaron los médicos que los agresores debieron creer que se trataba de un cadáver. Ninguno de mis compañeros en la liga se enteró de ello hasta mi regreso, nadie preguntó, nadie se interesó. El malnacido que la mató cambió su nombre e identidad, y se volvió presidente de algún país. En cuanto me enteré de esto quise matarlo ¿Sabe? Eso no tiene importancia, más adelante le contaré sobre ello. En fin… yo… digo… ella…-. El tipo tosió y tartamudeó entre llantos, se calmó un poco después de acabar con el contenido de su ánfora, alcohol de dudosa procedencia. –Mi esposa murió tres días antes de mi llegada, el hospital la desconectó a falta de espacio para otros pacientes. Ningún familiar acudió en su ayuda, ningún amigo, nadie. La decisión corrió en manos de un doctor recién asignado que no dio fe a que se pudiera recuperar. Quisiera saber que pensó, que soñó entre sus últimos suspiros. Por más que me duela es imposible.

-Al volver me enteré de todo esto, y de la muerte de mi padre, por un infarto al corazón. Mis padres vivían en un país distinto al que yo vivía, no supieron que había sido de mi pareja y de mí, y no tuvieron forma de avisarnos. Los del banco fueron los únicos que supieron el paradero de mi esposa, y me cobraron todas las noches que pasó en el hospital. Aun así no caí en lo más bajo. Todo pasó cuando traté de matar al asesino de mi mujer ¿Sabe quién, o mejor dicho quiénes me detuvieron? ¡Mi equipo! ¡La maldita liga a la que me había unido! Mis compañeros en la misión espacial murieron a causa de la explosión surgida al centro de la galaxia, y se me acusó de haberlos matado, de igual forma el intento de asesinar a un mandatario era prioridad para un equipo pagado por gobiernos e instituciones privadas. Quién alguna vez se hizo llamar mi mejor amigo, el único tan poderoso como yo y el mayor encargado de la protección de la Tierra en mi ausencia, luchó conmigo. Acabó como habrías de imaginarlo: me dio una paliza, expulsó de la liga, arrojó al desierto, y peor aún, me advirtió que no volviera a causarle problemas diciendo que le agradeciera por haberme perdonado la vida.

Al tipo no le quedaban lágrimas para llorar, y casi no tenía aliento para hablar, pero seguía hablando, sin parar, seguía y seguía y no se detenía.

-Mi madre murió poco después, golpeada por un camión de pasajeros. Entonces me rendí ante el alcohol, siempre me gustó un poco, más nunca fui adicto. Ahora sólo bebo, todos los días, todo el día. Mis poderes me impiden morir por una congestión alcohólica, o cáncer o cualquier enfermedad. Ya nada tiene sentido, nada tiene significado, estoy muerto, me gustaría estarlo. Dígame amigo ¿Qué debo hacer?

No esperó mi respuesta, el seguía hablando, y su historia comenzó a tomar sentido en mi cabeza, en las noticias, en mis recuerdos. De repente el mundo parecía más oscuro y frío. Las calles se pintaron de gris, y el tipo no callaba. Su historia continuaba, y cada vez era más horrible.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    16 agosto, 2017

    Una historia increíble. Un abrazo Antonio y mi voto desde Andalucía

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