La historia de la casa de en medio

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La casa de en medio tenía tres pisos y era blanca y azul. Las fachadas estaban pintadas de blanco; y los marcos de las ventanas  y la puerta de entrada del mismo azul que tiene el mar en verano.

Dentro de la casa todos los muebles también eran blancos y azules. Las sillas, blancas inmaculadas y las mesas, azules; los armarios, blancos y las sábanas de algodón, azules como el cielo. El suelo brillaba  azul  y el papel blanco de las paredes tenía dibujos de mariposas  en relieve.

En esa casa vivía una mujer para quien todo era importante. La tranquilidad, la sencillez, el orden. La amabilidad con el mundo, fundamental.

Compartía conversación sincera y amistosa, sopa caliente o café con los que amaba y así era feliz. Eran pocos a los que amaba.

Salir cuando el sol sale, volver con la lluvia…

Salir de casa para ir a trabajar, siempre en compañía.

Querer volver a casa. Al refugio de los libros, al abrazo del calor y la comida. A la paz del oscuro dormitorio.

Todo paso a paso, por orden del tiempo de las horas, del día y de la noche,  de las estaciones.

Al margen de la realidad vivía; poco enraizada en la tierra como la hierba buena, por lo que se iba volando fácilmente…

En la otra punta de la ciudad, una mujer habitaba en una casa de colores. Mil colores en las mesas, sillas, armarios y sofás. Con sitio para todo y nada en su sitio.

Ruido y escombros fuera; ruido y escombros dentro. Gente entrando y saliendo por arriba, por abajo. Puertas que se cierran y se abren de golpe.

Para esta mujer, todo era importante. La tranquilidad, la sencillez, el orden. La amabilidad con el mundo, fundamental.

Besos,  abrazos y conversación sincera para los que se ama.

Pero, sin tiempo. Ahora cree que puede y no puede. Mañana quizá. Siempre con la sospecha de que, para entonces, tal vez ya no valga para nada su compañía.

Trabajaba en el frío y solitario mundo lleno de gente.

Y, al llegar a casa, quería y no quería entrar por la puerta. Tenía miedo a los ruidos, a las entradas y salidas repentinas.

Pero estaba empeñada en hacer de la realidad y de la utopía una sola cosa y amasaba sin descanso ambas harinas. Trabajo duro y eterno, aliviado a veces por un olor a hierba buena que le llegaba de no sabía dónde…

Una vez vio la casa blanca y azul y sintió que ese era su hogar. Incluso, le pareció que alguna vez había vivido allí y que había sido feliz. Se quedó mirándola hasta que el tiempo la echó del lugar.

 

 

Comentarios

  1. Luis

    24 agosto, 2017

    Extraño relato cuyo final estremece y confunde para bien. Un saludo y mi voto-.

  2. Mabel

    24 agosto, 2017

    Una historia con mucho misterio. Un abrazo Beatriz y mi voto desde Andalucía

  3. .MARI TU

    24 agosto, 2017

    Hola Luis y Mabel. Antes que nada muchísimas gracias por leer el cuento y comentarlo. La verdad es que no pretendía que el cuento tuviera misterio, quizás es que soy un poco surrealista contando cosas. Un abrazo fuerte.

  4. Rocío Tame

    24 agosto, 2017

    Magnífico! Una prosa ágil y concisa. Me gustó la misteriosa historia, y me encantaron frases como ésta, la gran paradoja de nuestra época: «Trabajaba en el frío y solitario mundo lleno de gente». Un abrazo!

    • .MARI TU

      24 agosto, 2017

      Hola Rocío, gracias por tu comentario. Me encanta que te haya gustado. Un abrazo fuerte.

  5. Esruza

    24 agosto, 2017

    A veces las cosas noson como parecen y nos confundimos. Buen relato.

    Saludos y mi voto

    • .MARI TU

      24 agosto, 2017

      Hola Esruza, me alegro de saludarte de nuevo. Y por supuesto, muchísimas gracias por tu comentario.Un beso

  6. VIMON

    25 agosto, 2017

    Muy buen texto. Saludos con mi voto.

  7. Penélope

    25 agosto, 2017

    Enhorabuena, Mari. Una historia sugerente, con un toque fantástico y muy bien resuelta. ¡Me ha encantado! Un abrazo.

  8. Fiz Portugal

    27 agosto, 2017

    Extraño relato del que pueden extraerse muchas conclusiones. Tienes mi voto. Te sigo

    • .MARI TU

      28 agosto, 2017

      Hola Fiz, es verdad que el cuento puede dar lugar a distintas interpretaciones. Creo que en el fondo está mi deseo de fusión con los demás (digo creo, porque no estoy muy segura, jeje), de sentirme uno con el resto del mundo, en fin, ¿quién lo sabe? . Un saludo y muchas gracias por el comentario.

  9. Pitus

    28 agosto, 2017

    Poético, y surrealista, no hay duda. Pero si hay metáfora, no la he descubierto, y el misterio del que hablan, solo lo detecto en complemento de lugar del título. «de en medio»…
    Seguimos leyéndonos, amiga

  10. .MARI TU

    29 agosto, 2017

    Jajajaja, muchas gracias por tu investigación sobre el cuento. Es interesante tu comentario. Un abrazo.

  11. Beto_Brom

    30 agosto, 2017

    Me gustó?..
    Si y mucho.
    Gracias por compartir
    Shalom

    • .MARI TU

      1 septiembre, 2017

      Muchísimas gracias por tu comentario. Un saludo

  12. gonzalez

    30 agosto, 2017

    Me gustó mucho, Mari. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

    • .MARI TU

      1 septiembre, 2017

      Hola gonzález, gracias por leer el cuento y comentarlo. Nos seguimos leyendo.

    • .MARI TU

      9 septiembre, 2017

      Hola Juan, gracias por tu comentario. Perdona mi ignorancia , ¿qué es «Lispector»? Un abrazo

  13. veteporlasombra

    23 septiembre, 2017

    La vida, a veces, nos la pintan, más que pintarla nosotros…

    Me gustó tu descripción de esos dos mundos interiores tan casi iguales, pero tan distintos en el fondo. Un saludo…

  14. .MARI TU

    2 octubre, 2017

    Muchas gracias por tu reflexión y comentario. Un abrazo.

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