Y aunque ni te imagínes… el verde de mis ojos brilla por la luz de tu sonrisa; Y aunque no lo creas… eres la razón de mis poemas. Aunque no lo esperes, por tí yo cambiaría, por tu sombra en mi cuerpo. Por besar tu alma, por una sola oportunidad.
Por eso, te prometo una sonrisa cada mañana, jamás besarte sin cariño, hacia tí no hay nada turbio, me haces ser de nuevo un niño.
Una rosa de vez en cuando, sin aviso, sin fechas ‘especiales’, de imprevisto… como llegaste tú, como la primavera transforma el invierno, eres tú la luz de mi primavera, eres la dueña de este poema en prosa, eres la luz de mis ojos.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Mauricio y mi voto desde Andalucía
El.cuentista.de.Hamelín
Muchas gracias.
VIMON
Muy romántico, Mauricio. Saludos con mi voto.