Llegando noviembre, llega también el día de los muertos, a pesar de su nombre es un día feliz porque esperamos la visita de los espíritus de nuestros seres queridos que tienen la oportunidad del volver al plano de los vivos sólo por este día y así disfrutar de algunos placeres de la vida como su comida y bebida favoritos.
Este año esperé a mi abuelo, hace meses que murió y no pude despedirme de él. Hoy en su casa mi abuela y yo preparamos una mesa con su comida favorita, su café bien cargado y galletas de chocolate. Ella estaba muy reacia a todo esto, tal vez porque antes que muriera mi abuelo su relación ya no era la misma. No sé si fue mi impresión o mi deseo de sentir su presencia pero al medio día sentí esa brisa fría que dicen que anuncia la llegada de los espíritus desde el más allá. Al anochecer con mi abuela comimos y bebimos todo lo preparado. Estoy segura que mi abuelo se fue contento sabiendo que di a mi abuela, en su café cargado que tanto le gustaba, el mismo veneno que le dio a él meses atrás.




Luis
Sorprendente relato, ambiguo y verdaderamente maléfico. Un saludo y mi voto-.
Mabel
¡Impresionante! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida
VIMON
Excelente estreno, Eliana. Mi voto con mi saludo y bienvenida.
Max Gonzalez Rivadeneyra
Crudo, sorprendente y malévolo. Muy buen relato. saludos
Eliana
Gracias a todos por su apoyo, me animan a continuar.