—¡Ábrete, Sésamo! —ordenó Alí Babá.
Y Sésamo, obediente y excitado, se dejó sodomizar en la entrada de su cueva.
Todo hubiera sido hasta romántico sin los cuarenta hombres que siguieron al leñador persa en la acometida.
Para colmo de sus males, aparte de la honra, le robaron todas sus pertenencias.





Mabel
Muy buena historia, me encanta. Un abrazo José y mi voto desde Andalucía
VIMON
Divertida versión del viejo cuento, José. Saludos con mi voto.