Contrastes – La vida en cinco poemas emocionales  

Escrito por
| 265 | 6 Comentarios

Índice:

1-                 Paredes blancas.

2-                 …ma non troppo.

3-                 Tous les matins du monde.

4-                 Ausencia.

5-                 Inercia.

 

Paredes blancas

 

Nacer es llegar al mundo en una playa blanca,

intacta y solemne que suena a olas y a brisa.

Una playa extendida tanto que sube el horizonte

y se transforma en paredes blancas con pequeños soles que queman la retina,

y manos gigantes, y guantes y gritos.

El mundo está lleno de paredes blancas.

Todos los días nacemos otra vez,

y otra vez se nos olvida recordar para luego, para después,

para cuando ya no haya más amaneceres ni paredes blancas.

Al principio todo es distinto.

En mis viejos y buenos días todo era distinto.

Nada tenía una partícula de sentido

y cada error, cada fallo, no existía como tal únicamente porque

eran mis viejos y buenos días.

Existía el derecho a probar,

a saber,

a fallar,

a herir…

nunca nada fue realmente una herida pues la ignorancia siempre fue inocencia.

La inocencia; no obstante, siguió siendo siempre ignorancia…y siguió siendo ignorada.

…ma non troppo

– No crezcas tanto – Eso dije.

Cuando era niño solía imaginarme de grande,

pensaba en cómo caminar las calles solo, sin sujetar ninguna mano,

sin mirar a ambos lados ni tener que huir de extraños en la acera.

Ensayaba mi manera de saludar de paso, cálida, pero sin compromisos.

Veía en mí mismo zapatos nuevos y brillantes,

pelo corto de adulto responsable,

sabía que debía cuidar mis medias para que no estuvieran rotas

y era mi trabajo acostumbrarme a usar hebillas y fajas.

Cuando era niño, me imaginaba siendo grande.

Crecí muy rápido…

crecí sin darme cuenta.

Dejé de imaginarme para empezar a verme

caminar por siempre solo, sin sujetar ninguna mano,

como todo adulto nunca miré hacia ningún lado al cruzar la calle,

me di cuenta que no volví a huir de extraños o desconocidos

sino de familiares y de amigos.

Tantas veces ensayé un saludo

que aprendí a no usarlo nunca sino quería algo a cambio.

De repente me doy cuenta

que dejé de ver el brillo en mis zapatos,

que nunca me corté el pelo y aún no sé si soy responsable,

que siempre odié las fajas, las hebillas y más aún necesitarlas.

Cuando fui adulto, me imaginé sin ser tan grande.

Hoy viajé a mi infancia y rompí mis medias,

ensucié mis zapatillas y despeiné mis sueños.

Hoy caminé de nuevo por las calles de la mano de mi madre,

abandoné el fingir mi saludo y me aproveché de un extraño.

Ese extraño se trataba de mí mismo, ya de adulto, siendo grande.

Mirando con ternura su pasado y murmurando para él solito:

– No crezcas tanto –

Tous les matins du monde

A mi pequeño Mattías

Aquella madrugada en la que empezaste a llegar,

yo sabía que vendrías de una manera importante;

bien sabía que mi nerviosismo también iba a conocerte

y se quedaría conmigo para el resto de mi vida,

para todas tus futuras preguntas.

Ese día, cuando llegaste,

te vi en todos los lugares de mi vida

y jamás olvidaré tus bien definidos pero cortitos dedos alrededor de uno solo de los míos.

Jamás podré quitar el sentirme tan grande por unos momentos,

pero tan pequeño para el resto de mi vida.

Esa mañana que decidiste llegar,

comprendí que la vida es una carretera de múltiples vías y distintas direcciones,

que no todo es seguir el mejor de los caminos sino probar y avanzar,

que el éxito no es lo que nos dibujan nuestros sueños sino lo que determinan nuestras vidas,

que no llegamos mejor por correr desesperadamente

y que algunos, solo algunos,

necesitamos un impulso como tú

que sonríes con la naturalidad de quien lo sabe todo

y no se preocupa por nada.

Así fue como llegaste, una mañana de navidad adelantada,

coronando a tu madre como mujer suprema

entre gritos de maternidad y sacrificio,

haciéndola madre con un abrazo que llevarás para siempre en tu cuerpo

y un beso que se esconde entre tu frente

y alguno de los tantos soles que forman tus ojos.

Así fue como llegaste pequeño:

enseñándome que tendré por siempre,

no mías sino nuestras,

todas las mañanas del mundo.

Ausencia

A mi abuelo Rogelio

Cuando te vayas a ir no te lleves nada.

Déjanos todo a nosotros:

la ropa, los discos, tu colección de gorras,

el bastón que no quisiste y el reloj que no pudiste volver a usar.

Cuando te tengas que ir no digas nada.

Llévate la palabra presa en los labios,

la intención congelada en tu gesto,

como si quisieras volver otro día

a decirnos adiós.

Por encima de todo no te lleves nada del dolor,

déjalo como hacen todos cuando se tienen que ir.

Deja la pesadumbre y los desgastes,

el cansancio excesivo y el frío,

la voz quebrada, forzada a salir

y el paulatino arrastre que te quitó el andar.

Llévate si quieres tu manera de mirar,

aquella forma humana, muy humana de mirar.

Entre tus manos siempre llenas

llévate todas tus historias y tus risas,

los lugares que conoces,

las personas que te quieren,

la familia que llenó tu casa

y; sobre todo, con los años que te lleves a vivir a otro lugar

no olvides tu sonrisa, sonreír siempre te supo ayudar.

Sé que te falta una pizca de tu ayer,

correr sin necesidad de la prisa

y apresurarte sin tener que correr.

Verla a ella, tuya de nuevo, sin levantar la mirada,

verla entera, de pie y de frente como cualquier otro la puede ver.

Cuando te vayas a ir no digas nada,

cuando te tengas que ir solo déjate llevar.

Yo me inventaré otro día, otra vida…yo te volveré a encontrar.

Inercia

La vida deja rastros,

caminos que se dibujan en cada arruga del ser.

Cuando mi mundo se cubría de paredes blancas

vi cambiar mi imagen en el espejo,

soñé con distintas fases de mí mismo

y se me olvidó vivir por jugar a crecer.

Llegué a ser hombre sin darme cuenta

y sostuve en mis manos, en un solo instante,

todas las mañanas del mundo

que aún me quedaban por vivir.

La vida deja rastros,

caminos en la piel

instantes del ayer.

Inercia día a día.

Después de todo lo vivido,

aún me queda mucho por vivir.

***

Comentarios

  1. Mabel

    5 septiembre, 2017

    Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía

  2. Marisa Béjar

    12 septiembre, 2017

    Qué maravillas y certezas dibujas en tus bellos versos. Ha sido un placer leerte, el cierre es fantástico. Felicidades y mi voto.

    • LdiegoV

      15 septiembre, 2017

      Mil gracias, me alegra que te haya gustado. Un abrazo.

    • LdiegoV

      18 septiembre, 2017

      Mil gracias, de seguro leeré tu poema y estaré al tanto de más. Un abrazo y me alegra que te haya gustado.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas