De niño mi padre solía enviarme al estanco del barrio para comprarle tabaco. Recuerdo el rótulo de madera con la palabra Expendeduría, y siempre me pregunté porque solo allí y no en la parada de pescado del mercado las cosas no se vendían. Simplemente se expendían.
Pues bien, en una esquina del mostrador había una jaula con un pájaro. Sabía que era un canario porque los había visto en las colecciones de cromos sobre naturaleza que regalaban en las tabletas de chocolate. Lo que no sabía es que aquel pájaro no era un ser vivo. Me lo confesó el dueño del estanco un día que estábamos solos.
—Aunque parezca de verdad —me dijo en voz baja—, en realidad el pájaro es mecánico. Está hecho de hierro y plumas artificiales, y si te fijas bien los ojos son de vidrio como las canicas.
Me acerqué a la jaula y asentí con la cabeza. Un hombre que en lugar de vender expende no puede mentir, pensé.
Cada día que mi padre me enviaba a por tabaco intentaba poder ver un fallo en el mecanismo del animal, que dejara de mover una parte del cuerpo o que se repitiera en una fase del canto como los discos rayados. Pero nada. Algún día la jaula estaba en la entrada del estanco, colgada en un clavo ganchudo de hierro. Creo que su dueño lo hacía para aprovechar la energía del sol y darle larga vida al pájaro.
Precisamente uno de esos días que el animal disfrutaba de la alegría callejera, unos compañeros de clase, los que se les conocía como “los gamberros”, abrieron la puertezuela de la jaula y el canario voló.
Entré a comprar tabaco como de costumbre y encontré al expendedor muy abatido por la pérdida del pájaro. Me dijo que no habría otro igual como “Titu” mientras yo me fijaba en sus ojos como canicas y sus manos que desprendían robín.
Se lo conté a mi padre y ese día se tomó fiesta en la fundición dónde trabajaba y me llevó al zoo.





GermánLage
Excelente, Pitus. Muy bien escrito. Me encanta, sobre todo, el final.
Un cordial saludo.
Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo José y mi voto desde Andalucía
Lauper
Me ha gustado mucho, la historia, como está escrita, todo. Directamente has logrado que se reproduzca en imágenes en mi cabeza. Saludos y mi voto.
Rocío Tame
Excelente, me lo he imaginado todo, del principio al final. Un abrazo Pitus. Tienes mi voto
Marisa Béjar
Fascinante relato! Me transportaste a mi infancia por el túnel del tiempo de tus letras. Eso es magia.
Me surge la duda de saber por qué de pronto el niño ve al vendedor con rasgos los rasgos mecanizados que el vendedor atribuye al pájaro.
Es como si al ser mecánico lo pudiera controlar, pero un día el control lo toman otros …
Pero cuando el vendedor se mimetiza con el canario le invade la tristeza.
Es un desencuentro, o por lo menos para mí.
Muy bonito. Mi voto y felicidades.
viky
bello me gusto, mi voto para ti
ANTONIO A
Los relatos extraños siempre dejan incertidumbre en el lector. Un saludo.
M. Cortés
Me ha gustado mucho, tanto la historia como el estilo. Enhorabuena.
Pitus
Gracias, joven.
Es un relato al que le tengo cariño, y me olvido de él hasta que me lo vuelvo a leer y pienso…Me encanta !
Espero leer cosas tuyas, a quien le gusta El pájaro mecánico debe ser interesante su creación.
Saludos