No acostumbro a entrar si no hay clientes y todavía es temprano.
Te tengo entre mis piernas. La lluvia cae con rabia sobre el capó del viejo
Ford Fiesta y tan sólo las luces del bar Copérnico iluminan la Travesía de
Casares. Quizá no sea buena idea entrar, pero necesito una copa. Debimos
marcharnos a casa en cuanto Pablo estacionó esta tartana. Ahora no me veo
capaz de volver a casa, no puedo o no quiero. Bruscamente, abro la puerta
del copiloto. Empapado, te meto en el maletero y me dirijo al bar.
La lisérgica decoración del garito no ha sido renovada después de su
inauguración, a principios de los 80. Planetas, galaxias y asteroides
comparten protagonismo con las chapuceras caricaturas de estrellas del rock,
dibujadas sobre las paredes.
Tras la barra encuentro a Fran, el heredero de esta joya hostelera.
Su visionario tío Enrique quiso convertir el local en una plataforma artística de
músicos noveles en los años de la Movida. Sin embargo, pronto comprendió
que lo máximo a lo que podía aspirar era a convertirse en el punto de
encuentro de los chavales del barrio. El bar de paso, en el que todos nos
quedabámos.
-¿Qué tal, Javi? ¿Cómo va eso?
-Ahí vamos, Fran, ponme una -le respondo.
Seguimos bebiendo a buen ritmo. De fondo, la misma música de siempre
acompaña la recopilación de historias que nunca fueron. La de la novia
americana que pudo haberle cambiado la vida, la de los centímetros de
menos que le impidieron ingresar en el ejército y la de las finales perdidas por
el Atleti. Tanta derrota colchonera me hace pensar que mi existencia también
tuvo ya su puta “era Del Bosque”. Que la vida ha decidido hacerme
descender a Segunda y pasarme factura por mis buenas temporadas, en
forma de nostalgia.
Fantaseo con la idea de que “mi yo borracho” permanezca aquí dando
conversación a Fran y a los que están por venir, mientras me marcho a
descansar. Pero aún tardo tres horas y unas cuantas copas más en volver a
casa.
De nuevo, te tengo entre mis piernas. Necesito abrazarte, sentirte cerca y
descubrir si queda algo de lo que un día fue mi vida.
Me acomodo en la cocina e intento leer lo último que escribiste en este
calendario colgado de la pared. Letras y números danzan difusos burlando mi
embriaguez. Recupero algo de concentración y retomo la escueta lectura.
Fechas de pago, citas médicas y cumpleaños forman parte de las
anotaciones encontradas. Mis brazos se apoyan sobre la mesa, envolviendo
mi cabeza como si acogieran a un soldado sin patria. Finalmente, me dejo
vencer por el sueño.
Una voz radiofónica se cuela desde el patio de luces: “El Instituto Nacional de
Meteorología prevé que durante este mes de agosto de 1984 llegarán a
registrarse las temperaturas máximas más elevadas de los últimos cincuenta
años”.
Me siento sofocado, angustiado por la suciedad y el antiestético mobiliario.
Este triste apartamento, a desmano de todo, no va a resultar un lugar fácil en
el que volver a empezar. Apenas rompo a llorar, tus manos van secando mis
lágrimas, mientras susurras:
-Tranquilo, todo irá bien. Siéntate aquí, entre mis piernas.
Despierto del sueño, con el cuello entumecido. Sudando a pesar del frío.
Agacho la mirada, observo mis muslos con los pantalones aún mojados,
agarrándote con determinación. Te coloco sobre la mesa y abro la suave
bolsa de terciopelo azul. Extraigo de ella la urna fúnebre y escribo por ti una
última anotación en el almanaque junto al 25 de febrero de 2017:
Hoy, volví a casa con mi hijo.





Mabel
¡Excelente historia! Un abrazo Lauper y mi voto desde Andalucía
Lauper
Muchas gracias Mabel, un abrazo.
GermánLage
Excelente, Lauper; en línea con tus dos relatos anteriores.
Un cordial saludo.
Lauper
Q amable eres Germán, tengo q ponerme al día con tus relatos. Un abrazo.
Esruza
Buena continuación, felicidades y mi voto
Lauper
Muchas gracias, Esruza. Un abrazo.
Marisa Béjar
Un placer leerte. “envolviendo mi cabeza como si acogieran a un soldado sin patria”: Qué grandísima frase!
Felicidades y mi voto.
Lauper
El placer es mío, Marisa. Nos seguimos leyendo.
arcano
Muy bueno, impresionante relato y duro. Te felicito Lauper.
Lauper
Muchas gracias, Arcano. Un abrazo.
gonzalez
Me gustó mucho, Lau. Es uno de los que más me gustó de todos los que leí, te felicito. Mi voto y un fuerte y cariñoso abrazo.
Lauper
Mi querido González, muchas gracias por tu comentario. No me di cuenta y al subirlo por el móvil lo pegué en una versión que lo hace más difícil de leer. Desde aquí os pido disculpas a todos. Otro abrazo muy fuerte para ti.
Lauper
Por cierto González, lo de la travesía de Casares es un giño a tu tierra que tanto me gusta, por Bioy Casares, que me encanta. Besos.
veteporlasombra
Me ha gustado cómo has pintado esa sensación continua de pérdida y fracaso. Con el empiece planteas una incógnita, que te lleva a insertarte por quién será el personaje al que habla el protagonista. Creí que sería su pareja, tal vez algún amante. Para serte sincero, me desconcertó mucho que en la urna llevara las cenizas del hijo, por lo del erotismo que veo en la foto y en la expresión “entre las piernas”. Un saludo…
Lauper
Muchas gracias, veteporlasombra. Tienes razón el titulo y el inicio del relato, juegan un poquito al despiste, por el doble sentido. Lo cierto es que el relato o la idea de escribir algo sobre ello, apareció hace unos meses al volver con las cenizas de un familiar en un avión precisamente con la urna entre mis piernas.
La historia habla de un hijo que vuelve de la incineración de su madre en el coche con un amigo. Al llegar a su barrio, la tristeza le impide subir a la casa en la que vivió con su madre de niño. Así que se entretiene en el bar de siempre con sus amigos. A través de los recuerdos nos describe un poquito como fue aquella época. Después al subir al piso de la madre ve en la cocina las anotaciones que la mujer hacia en el almanaque, el cual utilizaba casi como una agenda. Él se duerme por efecto de alcohol y sueña con estar con su madre en los 80, cuando llegaron al barrio. Al despertar anota con fecha de este año, q en ese día, tal y como la madre habría hecho, que finalmente estaba de nuevo en casa con su hijo.
VIMON
Un relato excelente con un gran final. Saludos con mi voto.
Lauper
Muchas gracias, maestro Vimon. Un abrazo.
Adeodatus
Felicitaciones, bello escrito, relato enigmático que aun me deja perplejo con el personaje principal que todavía trato de dilucidar, ese objeto que has colocado en el maletero, luego el sueño, leeré nuevamente hasta aclarar el enigma
Lauper
Muchas gracias por leer, Adeodatus. La verdad es que creo que he jugado demasiado al despiste ;). Arriba le he escrito a Veteporlasombra cual era mi idea. Nos estamos leyendo, un abrazo.
Vladodivac
@lauper Encantado de volverte a leer, me gusta tu relato y como lo desarrollas, un abrazo y mi voto por supuesto.
Lauper
Muchas gracias Joaquin, nos seguimos leyendo. Tengo que pasarme por tu página también, un abrazo.
ANTONIO A
Relato de muchas lecturas. Encantado.
Lauper
Muchas gracias por tu comentario, Antonio. Un saludo.
Lorena Rioseco Palacios
Simplemente notable, cautivante de principio a fin, me adhiero a todo lo comentado, mi voto, felicitaciones querida poeta, seguiré tus letras y te invito a pasar por mi último poema, un cálido abrazo desde Chile!!!
http://www.falsaria.com/2017/07/dos-ruidos/
Lauper
Mil gracias Lorena. Maravilloso tu poema “Dos ruidos”, está cargado de fuerza y de sentimiento. Un abrazo.
Lourdes
Estimada @lauper, no sabes como me alegra volver a encontrarte en este lugar mágico y tener el placer de leer tus magníficos textos. Como siempre genial, no defraudas. Un abrazo con mi voto incluido
Lauper
Lourdes guapa, no sabes lo que me halaga que precisamente a ti, te gusten mis textos. Un beso y nos seguimos leyendo.
Luis
Muy bueno, breve y rotundo, con toques de cierto humor negro, detecto. Una inyección de nostalgia por unos años 80′ que pasaron factura a muchos. Un saludo, estimada Lauper, y mi voto!
Lauper
Mil gracias Luis. Y si que razón tienes con tu comentario sobre aquella época. Un abrazo.
Ruba
@Lauper, solo tres relatos tienes pero…¡Vaya relatos! Mi voto.
Es verdad que a lo primero pensaba mas otros derroteros pero la historía conmueve y te dá que pensar, todo relato que haga brotar un sentimiento me encanta y las tres tuyas lo son.
Esperando con ganas otro relato tuyo.
Lauper
Muchas gracias por tu cariñoso comentario, Ruba. No sabes lo que me anima para intentar seguir escribiendo. Un beso.