Ya casi me había dado por vencido con la poesía; ni siquiera era capaz de apreciarla, la sentía insípida, machacada y repetitiva. Me parecía que todos los poetas del mundo se habían puesto de acuerdo para escribir y cantar sobre los mismos motivos de siempre: un mal amor, unas metáforas y analogías poco convincentes, e indiscutiblemente un gusto desbocado por la obviedad de las cosas, cautivados, sabrá Dios por qué, por frases de redes sociales del tipo: “He caído pero me levantaré con los pies” ((((Obvio)))).
Justamente cuando me estaba quejando de esto, entró mi padre por la puerta; lo saludé, se sentó en el sofá, se puso a ver la tele y empezó a contarme de cómo le había ido durante el día.
Lo escuchaba con mi acostumbrado escepticismo mientras navegaba por el Facebook buscando una noticia interesante, aunque me habían copado el fin de semana con las malas nuevas del huracán “Irma” y su devastación al plano estado norteamericano de la Florida. Por desgracia, y rompiendo con ello mi tranquilidad emocional, un canal local transmitía la huelga de unos estudiantes universitarios y de cómo éstos llevaban por más de tres meses tomada la universidad pública, y fue entonces cuando mi padre comenzó a hablar sobre las largas y duras luchas sociales, de la fortaleza de sus líderes y, en una de esas cadenas nemotécnicas y giros inesperados llevados a cabo por la memoria (la huelga-la universidad-el estudio abnegado=los libros), recordó a un viejo amigo suyo: Armando José Ramos.
No me interese por el nombre, ya que no encontraba una conexión entre él y mis circunstancias. Me dijo que, de jóvenes, él “lo había tenido trabajando” en una de las empresas donde había ejercido como jefe de personal y que luego el joven Armando le había dicho que se iba para México y que sí le podía ayudar con las “prestaciones” (compensación laboral). A lo que él accedió.
Seguía sin interesarme en la historia hasta que me dijo: “Creo que era escritor, o poeta” y que “había escrito varios libros”. “De hecho”, me dijo, “hace unos años atrás me lo encontré, ya viejo, y me dio su número de teléfono. Allí en la agenda ando el nombre completo de él y la dirección”.
Habiendo tan pocos poetas y escritores en mi país, Honduras, quise, en ese instante, saber qué habría escrito ese poeta en aquel momento de su juventud y cuáles habrían sido las circunstancias que lo motivaron a hacerlo. Fue entonces cuando lo busqué en el internet. Y la luz vino a mis ojos. Leí su corazón, y sus palabras me tocaron. Pude sentirlo. De entre sus varias obras, “Guardacaminos” muestra la destreza del creador y deja aflorar la idiosincrasia del hombre hondureño.
Aclaro que no conozco al Poeta sino por las palabras de mi padre, pero sin duda alguna conozco perfectamente su corazón. En los siguientes párrafos, anotaré sobre unos escritos suyos una pequeña acotación personal de las coyunturas -conocidas por todo hondureño de aquellos años- que impulsaron al poeta. Este es el primer poema:
“Poética
´Tenía en las manos
trigo del lunes
un amor puro
como la tierra´ Piero
La encontré con el machete
la encontré escarbando en la tierra
es fuerte
áspera y sencilla
porque
nació
cuando lo fusiles
inauguraban el alba.”
Versos reveladores donde el poeta nos da una muestra de los motivos por los que se adentra en su Poesía y nos dice qué formas estructurarán sus letras: la tierra, la fuerza, la guerra fría, los violentos años ochenta. Nos advierte que su fuerte contenido político vendrá disimulado y su verdad será escuchada. Sin duda alguna, la simplicidad de Machado y sus campos afloran en todo el verso.
Y nos recuerda:
“Sueños
He decidido desertar
de mi nombre.
Quitarme los zapatos para no
despertar a nadie
repartir mi piel
pensando en los que tienen
frío
a esta hora de la madrugada.
Acomodarme en el escaparate del
tiempo
un brevísimo instante.”
Es original, la busca, aunque todavía puede saborearse la nostalgia de Neruda.
“País
Mi país: un cadáver
los verdugos
apilan whisky y coca cola
la historia
ola furiosa
limpie el estiércol
de tus puertos”
Este poema es típico de los años 80´s. Pero sigue tan vigente como ayer y supongo que los españoles podrían identificarse bien con él, más cuando hace poco se les ha informado que de cada cuatro euros que han aportado a Hacienda, tres les han sido robados en la cara por las grandes corporaciones financieras.
En el amor, éste verso es, sin duda, inigualablemente fresco y extravagante:
“Compañía
Sólo vos
Tu figura de árbol
y el alma
de un topo herido
debajo de la piel.”
Una figura poética que derrocha sensualidad y originalidad. Me encanta.
Y por último, cerraré este capítulo con un poema costumbrista bastante hondureño, pero en el que cualquier niño centroamericano podrá identificarse.
“Te recuerdo como las tardes
A Rosita
Yo sé porqué
Te recuerdo como las tardes
cuando jugaba trompos en el patio
de mi casa.
Más que los teberintos,
y las maravillas que floreaban a las tres en punto,
más que los celajes grises, rojos,
y los amarillos que me extasiaban los
hondos atardeceres de Gualcinse
Más que el canto de los torogoces
y los pájaros carpinteros,
más que eso te recuerdo yo,
cómo no voy a recordarte,
si yo soy el centro de tu universo.”
FIN



Mabel
Muy buen escrito. Un abrazo Valentino y mi voto desde Andalucía
Valentino
Grazias Mabel. M’encanta ce te guste Guardacaminos..
veteporlasombra
¿La historia es real? Buen homenaje entonces. Y si es inventada, me embaucaste con gusto. Un saludo…
Valentino
Veteporlasombra: es una historia real, el poeta aún vive y es reconocido en México y en Honduras.
Armando José Ramos
Interesante comentario, algo hay de verdad en esa historia, y muy buen texto también, gracias por sus comentarios y por tomar en cuenta mi trabajo literario.
Valentino
Poeta Armando José Ramos, es un gran honor para mí haberle dedicado este pequeño homenaje. Saludos. Y espero pronto volverle a leer.
Armando José Ramos
Muy bien será un placer conocerlo, mi numero telefónico por si gusta llamarme es 96 44 73 17
Adeodatus
Bellos poemas, canto a la tierra en medio de los fulgores de la guerra, aun queda al poeta tiempo para cantarle al amor
Valentino
Adeodatus, lo que dices es muy preciso, y fue precisamente lo que me atrajo de ellos.