- ¿Cómo puedes saber que es mío? No me acuerdo de nada de aquella fiesta, sólo que cogí un vaso, hielo y whisky y me lo bebí de golpe. No debía haber ido, no conocía a nadie. Era de un amigo de mis amigos.
- Yo tampoco. Me líó una compañera de clase. De la fiesta recuerdo que me metí contigo en el cuarto de baño, llevábamos cada uno un vaso de whisky en la mano, tu echaste el pestillo. Llevabas un jersey beis, con coderas y una camisa de cuadros que conjuntaba muy bien y un pantalón vaquero pitillo.
- Si, esa ropa la tengo. Pero no recuerdas que hiciéramos el amor.
- Era virgen cuando entré en el baño y desde entonces no he tenido la regla, hace mes y medio el médico me confirmó que estaba embarazada. Podía decirte que recordaba que habíamos hecho dos veces el amor mientras alguien llamaba frenéticamente a la puerta pero no quiero que la historia de mi hija o mi hijo se base en una mentira.
- Siento como si te conociera de toda la vida, es una impresión extraña y yo raramente me sugestiono, creo que dices la verdad, pero las `pruebas de ADN se hicieron para estas situaciones.
Ella asintió con la cabeza, se despidió y dejó la cafetería.
Iba tranquila pero un poco triste, él había reaccionado con frialdad. A ella los sentimientos se le mezclaban en la cabeza, había tardado un mes en dar con él, había ido a buscarlo a la escuela de Ingenieros y lo había encontrado pero el primer día que lo vió y lo reconoció no quiso hablar con él, quizás porque se había confirmado que la atraía y sentía miedo de su reacción.
Borracha como estaba en la fiesta había sentido una atracción muy fuerte por él y allí, cuando se le acercó con los ojos incendiados por el alcohol y el deseo no sintió ningún miedo, sólo el deseo de que él la arrastrase a satisfacer el suyo.
En la cafetería lo había sentido distante, pero era lógico. De pronto se había convertido en padre sin que hubiera una historia detrás que lo justificara. Sólo el testimonio de una chica a la que no reconocía.
Tenían que quedar de nuevo para hacerse las pruebas de ADN. Quedaron en la misma cafetería..
Fue como un chispazo en su cerebro. Al acercarse a ella para besarla por cortesía, la reconoció, su oreja, su pelo, su cuello , su olor. Sobre todo su olor, lo transportó a aquel cuarto de baño en el que la pared, la única que no tenía un toallero, un lavabo o el inodoro, había aguantado sus embates. Le resonaron en sus oídos los gemidos de ella que apagaban los chasquidos de la manilla de la puerta del baño de alguien que no podía aguantar más.
Sin omitir un movimiento le contó a ella lo que acaba de revivir. Se cogieron de la mano y se fueron a buscar un lugar donde el amor pudiera expresarse con algo más que palabras.





.MARI TU
Una situación difícil con un resultado tierno. Me ha gustado leerlo. Un abrazo.
Mabel
Muy buena historia. Un abrazo Felix y mi voto desde Andalucía
Siby
Me encanto tu relato Felix,
tienes mi voto.
besitos dulces
Siby
Esruza
Cosas que resultan del alcohol.
Tienes mi voto
VIMON
Un relato excelente que se lleva el merecido 10. Saludos.