Hoy se acostó más pronto de lo habitual. Sus enormes ojos miraban al techo como para olvidarse de todo lo que le rodeaba. Horas antes había correteado alrededor de la casa para matar el tiempo con otros niños de la aldea, mientras la madre cocinaba para toda la familia.
Mañana será un gran día, aunque ni se lo imagina. “¿Cuándo vendrán?”, piensa. Es lo mismo, solo ha de procurar dormirse, cuanto antes mejor.
La noche no es la misma que todas las noches. Al alba aparecerán tres figuras que con paso cansado llegarán a su casa. Se arrodillarán delante de la puerta mientras él aun duerme.
Mañana, seis de enero en todo el mundo, sus hermanas Fatou, Aiwa y Maimouna habrán recorrido muchos kilómetros para traer agua a la familia antes de ir a la escuela. Pero esa noche, en el camino entre las dunas, encontrarán un trozo de piloto reflectante que algún vehículo extravió en el rally.
Mamadou será la envidia de sus amigos haciendo luces asombrosas, con la ayuda de la luna, cuando anochezca. Los juguetes llegan a casi todas las casas del mundo, y ese año habrá tenido suerte.





Mabel
Muy buena historia. Un abrazo José y mi voto desde Andalucía
ANTONIO A
Los reyes del rally. Buena idea. Un saludo.
Marisa Béjar
Genuina tu historia de los Reyes Magos.
Y Mamadou encuentra su mejor regalo sin ir a buscarlo… Me suena a metáfora de la vida. Muy interesante, me gusta mucho. Saludos.
Natalia
Buena moraleja.
Me ha gustado mucho.
VIMON
Muy buen texto, Pitus. Va mi voto.